De todo lo que el hombre ha escrito, yo sólo amo aquello que él ha escrito con su propia sangre. Escribe con sangre y aprenderás que la sangre es espíritu.

Freidrich Nietzche

CEREMONIA DE PREMIACIÓN DE LOS GANADORES Y FINALISTAS DEL «COPÉ INTERNACIONAL 2009»



En el contexto del Día del Idioma


En el festivo contexto del Día del Idioma, el jueves 22 abril, a las 7.30 p.m., en el Auditorio de Petroperú, Sócrates Zuzunaga y Boris Espezua Salmón levantarán los trofeos que los distinguirán como ganadores del Premio Copé Oro de la II Bienal de Novela y de la XIV Bienal de Poesía, respectivamente, que en esta oportunidad se convocó para el ámbito hispanoamericano. El ganador de Novela recibirá, además, 35,000 nuevos soles, y el de Poesía, 20,000 nuevos soles, y ambos verán sus obras publicadas en julio de este año.


El Premio Copé, que desde hace 31 años convoca puntualmente Petroperú S.A., está recibiendo un impulso muy interesante no solo nacional sino internacional, gracias a su renovada Política Cultural, documento que fue aprobado por Acuerdo de Directorio a mediados de 2007. Ello implicó, además de la convocatoria internacional del certamen literario más importante del Perú, la incorporación de dos nuevos géneros: Novela (en años impares, junto con Poesía) y Ensayo (en años pares, junto a Cuento).


Cabe precisar que, en la bienal de poesía también se premiará a Martín Zúñiga Chávez y Carlos Rómulo Baldwin del Castillo por empate en el Premio Copé Plata, repartiéndose 15.000 nuevos soles; así como también a Luis Eduardo García López, con el Premio Copé Bronce y 10.000 nuevos soles.


Entre los finalistas extranjeros en la bienal de novela están los cubanos Jorge Luis Sánchez Bravo y Luis Adrian Betancourt, y el argentino Mariano Catoni. Mientras que los finalistas peruanos están Yuri Vásquez Chire, Aldo Cavero Galimidi, Dimas Arrieta Espinoza y Jesús Díaz Tejada.


En cuanto a los finalistas de la XIV Bienal de Poesía están los peruanos Luzgardo Medina Egoavil, Verónica Cuchillo Paulo, Emilio Walter Aguirre Portilla, Paul Alexander Forsyth Tessey, Rubén Venturo Silva Pretel, Róger Lázaro Ynca, José Donayre Hoefken, Wilson Cabrejos Caracciolo, Victoria Guerrero Peirano y Juan Francisco Peña Curay.


Iván Edilberto Sócrates Zuzunaga Huaita (Páucar del Sarasara, Ayacucho, 1954), ha sido ganador de concursos literarios nacionales e internacionales entre los que destacan el Premio Nacional de Educación Horacio en 1994, 1999 y 2000; en cuatro oportunidades del Concurso “El Cuento de las Mil Palabras”, organizado por la revista Caretas; Concurso de Cuento “Inca Garcilaso de la Vega”, convocado por la Casa de España; Primer Premio de Literatura Quechua convocado por la Universidad Federico Villarreal en cuento (2000) y en poesía (2006); Finalista en el Concurso de Cuentos Hucha de Oro y Premio Internacional Artificie de Poesía de Loja (España); y tres veces distinguido en las bienales de cuento del Premio Copé, entre otros.

Boris Gilmar Espezua Salmón (Puno, 1960), estudió derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, desempeñándose actualmente como docente universitario en la Universidad Nacional del Altiplano de Puno. Ha obtenido el Primer Puesto en poesía por el Ministerio de Educación (1987), finalista en el VII Bienal de Poesía Premio Copé 1995. Ha publicado los poemarios A través del ojo de un hueso (1988), Tránsito de Amautas (1990), Alba del pez (1998) y Tiempo de cernícalo (2002). Además colabora en el diario “Los Andes” y en diversas revistas literarias del sur del Perú.

Estarán también presentes en la ceremonia del jueves 22 de abril el crítico literario Ricardo González Vigil, en representación del Jurado Calificador de Novela, y la poeta, ensayista y narradora Giovanna Pollarolo, en representación del Jurado Calificador de Poesía. Ambos harán uso de la palabra en esta jornada literaria, junto con el Presidente del Directorio de Petróleos del Perú.

DATO:

Según las bases del concurso, las obras ganadoras serán publicadas a través del sello Ediciones Copé de Petroperú, y serán presentadas en julio de 2010, como parte de las celebraciones por el 41° Aniversario Institucional de Petróleos del Perú y por el 31º aniversario del Premio Copé. Asimismo en la ceremonia de premiación de ambas bienales se convocará a la XVI Bienal de Cuento y II Bienal de Ensayo «Premio Copé Internacional 2010», y se inaugurará la exposición «Afiches del Premio Copé (1979-2009)», una muestra de las convocatorias gráficas de este concurso literario a lo largo de su historia.

San Isidro, 15 de abril de 2010

 

"Mi poesía es una vuelta a mis orígenes”



Poeta puneño Boris Espezúa Salmón, ganador del premio Copé de Petroperú 2010. Ganó con el poemario Gamaliel y el oráculo del agua, en el que recrea el mundo altiplánico y sus formas de cultura.


–¿Tu libro fue escrito para el concurso o es una larga incubación?

–El libro es una expresión de los últimos años de residencia en Puno, donde hay una vuelta a mis orígenes y una mejor toma de conciencia expresiva de nuestra idiosincrasia andina que encontró oportunidad de presentarlo en este concurso. Se trata de una continuidad a mis anteriores libros: A través del ojo de un hueso, Tránsito de Amautas, Alba del Pez y Tiempo del cernícalo, donde hay una tendencia a recrear mitos, ritos, religiosidad y filosofía andina, recogiendo cierta oralidad y prácticas ancestrales que aún se cultivan y forman parte del poblador del altiplano.

–¿Por el título, ¿Gamaliel Churata es una suerte de pensamiento guía?

–Gamaliel Churata en la cultura peruana y en el libro es el alquimista del Lago Titicaca, es quien a través de su propuesta ideoestética de forjar elementos para un nuevo paradigma cultural en el país constituye un eje vertebrador que a través de sus propuestas redentoras y míticas articula en una visión mía una propuesta de construcción de una forma de ser auténtico en una modernidad que no resuelve las hibrideces de nuestro ser nacional, por ello el título: Gamaliel y el oráculo del agua.

–¿Cómo has resuelto para no caer solo en lo telúrico?

–Es inevitable que un escenario sumido por siglos en la postración no se tenga que expresarse con versos telúricos, que, sin embargo, en el libro están recreados bajo un lenguaje coloquial, mediante un sentido polifónico, donde aparecen voces tanto del pasado como del presente.

–Un verso tuyo dice: “Cruzaron en mi infancia el sollozo de ovejas y totoras/ que me llevaron a otros patios del pensamiento”.

¿Esos otros patios son acaso los tiempos modernos?

–Efectivamente, el verso aludido se refiere a esos otros patios de la modernidad, donde se ha tratado de asumir cierta mezcla o mestizaje donde se pueda hacer sincrético y viable una forma de vida entre algo que siempre ha anudado a nuestra peruanidad de resolver un ser nacional fundado en elementos de nuestra heterogeneidad cultural.

–¿Acaso tu poesía se torna bastante antropológica, a estilo Pablo Guevara?

–No sé si mi poesía podría catalogarse como antropológica, no sé si mediante la antropología se podría concentrar toda una polisemia de expresiones diversas, pero indudablemente que tiene que ver con interculturalidad, con mostrar realidades culturales existentes en nuestro territorio nacional y ciertamente en ello se parece al trabajo que realizó Guevara, en poemarios como Hotel del Cuzco, que es una búsqueda de esos espacios expresivos de una peruanidad enclavada en las provincias.

–¿El eslabón perdido del ser aymara?

–Hay muchos eslabones perdidos en nuestro país, expresados en el aymara, en el quechua, con seguridad en un shipibo, awajún, etc., que muestran grupos que han sido soslayados, no reconocidos, ni protegidos por una República, en forma real o material.

–Desde los Andes los artistas casi siempre se preguntan quiénes son con respecto a Lima...

–No solo con respecto a Lima, sino con respecto a la modernidad, a la fantasmagoría del liberalismo, que nos vuelve a la dicotomía de mostrar un país escindido culturalmente, por ello considero que se trata de ir cerrando brechas.


La danza de las olas

Los cometas que pasan por los cielos, atropellando las estrellas anuncian que el mundo tiene un corazón empuñado en sí mismo muy cerca de la eternidad de la oración. Ahí mismo se revuelca el pez, sobre aguas de una tierra quemada, donde los sustratos son moscas gordas arando sueños, petrificados y redimidos por los oráculos del Titikaka. Llevo el nombre de Gamaliel, en la punta de mis huesos ciegos para ver el sol que se cortó los dedos en los vitrales de mi bautizo y refractó un pez ciego en el ojal de la fe, al persignarse en mi sien donde me crezca una amapola amarilla, mientras saltan todas las medianoches los peces luna con su piel fosforescente.

Padre pez en el crujir de los años que enturbia el desencanto apareces en la memoria iluminando la voz de nuestros ancestros abres el lago con sal bruta con el humus de entrañas de aguas represtinadoras en las que perdiste la vista en la edad de fuego al parpadear al tiempo tu visión integral del Ande en las que siempre me busqué como pez lunario en nombre de tus hijos para abrir nuevos espacios estelares. Ahora sí padre, definitivamente puedo correr en nuevas aguas sin ningún trueno en las pupilas.



Perfil
El poeta. Nació en Juli, Puno, en 1960. Es autor de A través del ojo de un hueso, Tiempo del cernícalo, entre otros. Premio del Icpna, 1984, Premio Nacional de Cafae 1987. Finalista del Copé 1995.


Entrevista de Pedro Escribano/ La República 01-04-10

 

Neuman ganó Premio de la Crítica

Andrés Neuman

Escritor argentino se hizo del galardón de uno de los premios más prestigiosos de España. Con su novela El viajero del siglo, la misma que obtuvo en marzo del 2009 el premio Alfaguara.


El escritor argentino Andrés Neuman ganó ayer por su novela El viajero del siglo el Premio de la Crítica, organizado anualmente por la Asociación Española de Críticos Literarios (AECL) y que en esta edición se falló por primera vez en Barcelona (noreste del país).

Andrés Neuman, de 33 años y residente en Granada (sur de España), fue galardonado en la modalidad de narrativa con uno de los premios literarios más prestigiosos de España, mientras que en poesía el ganador fue el catalán Francisco Ferrer Lerín, por Fámulo.

En declaraciones a Efe, Neuman dijo que se acordó de “todos los hijos de inmigrantes que viven en España” al conocer la noticia.
“Soy un inmigrante, vivo desde niño en España, pero nací en otro país y me emociona especialmente haber sido considerado un ciudadano de este país. Así que en cuanto me dieron la noticia me acordé de todos los hijos de inmigrantes que viven en España”, explicó.

También se acordó de su madre, “que ya no vive” y cuyo fallecimiento le hizo dudar si seguir o no con El viajero del siglo, pero al final decidió terminarla y dedicársela.

El escritor recibió la noticia del premio “con cierta perplejidad muy placentera” porque él “hubiera apostado por muchos otros” de los candidatos. “Había grandes autores en la nómina y aún me pregunto por qué me ha tocado a mí, no lo esperaba. En todo caso, este lamentable error, si es un lamentable error, no pienso rectificarlo”, bromeó.

El autor consideraba que su edad y el hecho de que El viajero del siglo, una novela escrita “con mucho esfuerzo y mucho amor” a lo largo de seis años, hubiera ganado el Premio Alfaguara jugarían en su contra.

“Es un intento de hacer un homenaje experimental con un lenguaje contemporáneo a la novela clásica del XIX, de tratar de conciliar ciertos experimentos que se están haciendo ahora con la novela, con el ritmo y la construcción de personajes y la atención en las descripciones y todo eso que disfrutamos de las novelas clásicas”, comentó.

Neuman sostuvo además que los galardones no animan a seguir, más bien tranquilizan al autor respecto a su trabajo: “Un escritor tiene que seguir, gane o pierda, porque los escritores escribimos para sobrevivir, no para ganar premios, aunque nos guste ganarlos”.

Entiende la creación literaria como un “modo de vida y hasta de salud” y asume que un autor necesita “tener ficciones en su cabeza para entender la realidad” y su propia existencia, pero Neuman considera que esa concepción vital no depende de la suerte que corran sus libros.

“Cualquiera que haya escrito un libro sabe que lo que uno tiene en la cabeza es el siguiente, el que está haciendo. Ese es el que nos desvela y el que realmente nos impulsa a seguir”, afirma.

El dato

El autor. Nació en Buenos Aires, en 1977. Ha publicado Simulacros, La canción del antílope. Pronto publicará Cómo viajar sin ver, un libro de viajes, como él dice, “ensayo a toda velocidad por Latinoamérica”.

Barcelona. EFE.

 

Nabokov, el profesor de literatura



Publican sus apuntes de clases. Como profesor era informal, ocurrente. Algunos alumnos se encandilaron y otros abandonaron
sus cursos.

Vladimir Nabokov, además de escritor, trabajó como profesor universitario durante 20 años en Estados Unidos. Así lo recuerda el diario chileno La Tercera con una crónica a propósito de la publicación de Curso de literatura rusa y Curso de literatura europea, los apuntes de clases que nunca quiso publicar. El autor de Lolita era un profesor muy especial, informal e irritante, pero también ocurrente y no pocos de sus alumnos terminaron encandilados. Claro, también hubo quienes abandonaron sus clases.

El escritor llegó a EEUU en 1940 de París, huyendo de los nazis. Mucho antes había dejado San Petersburgo tras el triunfo de la revolución y como la suya era una familia aristocrática debieron refugiarse en Berlín. Allí se ganó la vida sobrevivió haciendo clases de inglés, francés, boxeo, tenis y prosodia.

La Tercera cuenta que cuando inauguró sus clases en la Universidad de Cornell en 1957 les pidió a sus alumnos leer desde esa misma tarde Ana Karenina porque así tendrían tiempo para leer las 800 páginas dos veces antes del examen.

Pero no solo eso. Nabokov no comulgaba con las teorías, visiones academicistas y la solemnidad profesoral. No, él era distinto. “Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos”, decía.

Solía hacer preguntas inimaginables. Pidió, por ejemplo, que “Describa el papel pintado del dormitorio de los Karenin”. O sea, eso era darse cuenta de una aguja en un pajar.

Pero la pregunta era cierta. La respuesta se encontraba en el capítulo 17: “Ana agoniza en la cama y entre su delirio tiene un momento de lucidez. Fija la vista en la pared y señala: ‘¡Con cuán poco gusto han dibujado esas flores, no parecen en absoluto violetas!’”, dice La Tercera.

Sus clases también servían para manifestar sus filias y fobias a los escritores. No le gustaba Dostoievski. “Al lado de Kafka, decía, Thomas Mann es un enano. Y Freud no era más que un charlatán vienés”, anota el diario sureño.

Para iniciar sus clases sobre literatura europea, pidió a su amigo Edmund Wilson sugerencias de autores ingleses. Wilson le recomendó a Jane Austen y a Dickens. “Le agradezco su sugerencia”, respondió Nabokov, pero “no me gusta Jane (...). No soy capaz de ver nada en Orgullo y prejuicio..., pondré a Stevenson en lugar de Jane A.”. Pero Wilson insistió y Nabokov leyó a Austen.

Y el curso lo empezó con Austen. Además de las obras de Dickens y Austen, revisó otras novelas europeas como Madame Bovary de Flaubert, El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde de Stevenson, Metamorfosis de Kafka y, claro, Ulises de Joyce, de la cual decía: “Es una divina obra de arte y vivirá a pesar de los insignificantes académicos que la convierten en una colección de símbolos o de mitos griegos”.

Así era el maestro Vladimir Nabokov, pero sin duda Lolita será siempre su mejor lección.

Fobias y filias del papá de Lolita

1] “Pushkin, Shakespeare y él mismo son sus tres escritores preferidos. Mann, Faulkner y André
Gide comparten el dudoso honor de ser los tres escritores que más detesta”, describió el diario de Wellesley.

2] Entre los escritores rusos, al que más amaba era a Chéjov. Aunque no era un artista verbal, admiraba sus detalles, su delicadeza para transmitir estados de ánimo. A su vez, lo que más detestaba –tras Dostoievski– era la novela “proletaria” de Gorki. “¡La literatura soviética no existe!”, decía.

3] “En nuestras relaciones con Jane Austen, hemos tenido que hacer cierto esfuerzo. En el caso de Dickens, nos demoramos en la mesa con nuestro oporto dorado”, escribe. “Sencillamente, hemos de rendirnos ante la voz de Dickens: eso es todo”.
 

Las 90 poetas peruanas de González Vigil



Crítico literario realizó selección de figuras femeninas de la poesía peruana. Poetas peruanas de antología va desde los versos de Amarilis hasta la renovación poética de los 80.

Carlos Villanes Cairo. Madrid.


Ya era tiempo de vindicar el arte en la palabra de la mujer peruana. Expurgar con tenacidad y mimo sus versos, extrayéndolos algunas veces casi del anonimato para mostrar un panorama coherente, aunque no siempre parejo, pero de todas maneras vibrante y novedoso.

Voces femeninas

Hoy nuestras damas en el Perú escriben bien, se alejan cada vez más de los antiguos y reaccionarios tópicos que la crítica machista les achacaba, y sobre todo dicen, sin cortapisas, cuanto quieren decir. Por eso, nos viene muy bien, la selección de estas 90 Poetas peruanas de antología (Mascaypacha, 2009, 663 pp.), preparada por el catedrático, académico, crítico y poeta Ricardo González Vigil, viejo catador de la poesía y la narrativa peruanas –ahora que lleva casi 40 en el ofici–, tanto que es el antólogo más versado y prolijo de nuestras letras. Además de figura mundial en el estudio de Vallejo, Arguedas y el Inca Garcilaso.

A la sencilla poesía popular anónima, se juntan las voces piadosas del Virreinato con la única palabra que deslumbra, la de Amarilis. Entre las costumbristas y satíricas y las del Romanticismo al Modernismo hay de todo, pero es en el apartado del Vanguardismo a la Generación del 70 donde surgen poetas como Magda Portal y Blanca Varela.

Agrada y sorprende el florilegio seleccionado en lo que el antólogo llama “el auge actual”, de los años 80 en adelante. Hay 42 escogidas, todas con más de 4 poemas, en actual producción y crecimiento. Visionarias, desinhibidas, descubridoras de su cuerpo, golosas de la vida, orfebres del verso y ávidas de cantar el mundo sin fronteras de sexo ni pensamiento.

Hace muy bien González Vigil en dejar de lado en su prólogo la palabra “poetisa” y “poesía femenina” para significar a las mujeres que escriben poesía. En Chile nadie osa llamar poetisa a Gabriela Mistral, en México a Sor Juana, ni en España a Gloria Fuertes o Rosalía de Castro. Las buenas antologías como esta, serias, completas, rigurosas, son necesarias. Si el lector vive dentro del país para ponerlo al día de cuanto se publica –generalmente con escuálidos tirajes–, y si está en el extranjero para saborear, como agua de mayo, lo poquito que llega de la patria.

Además acierta cuando planeta el simpático reto de su contracubierta: “Lea este libro y recibirá un curso completo e intensivo de la poesía peruana escrita por mujeres”.

El dato

Notable edición. Mascaypacha Editores es la encargada de presentar la impecable edición de 663 páginas que comprende Poetas peruanas de antología elaborada por el catedrático y crítico literario Ricardo González Vigil. Este libro además contó con el auspicio de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo y el diseño gráfico de Alberto Escalante.