martes, 5 de agosto de 2008

Percy Zaga *

Un murmullo de brisa en la tarde
y estas ganas de decirte algo...
Percy Zaga


Escribe: Walter L. Bedregal Paz


Percy Zaga Bustinza
(Puno, 1945)


Destacado hombre de letras, estaba llamado a ser seguramente el poeta que fundara y acompañaría hasta el final del fin, aquella su generación que deslumbró, denominada Promoción intelectual Carlos Oquendo de Amat, fundó el Grupo de Arte Utaraya y el Grupo Qlisgen, también el Centro Federado de Periodistas y el Colegio de Periodistas. Dirigió Don Pepe y Cancionero del Folklore Puneño. Participó en la edición de la revista de literatura Sur Intenso. Publica un boletín mensual de Poesía puneña: Oquendo. Es autor de libros de poesía: A Mayte (1968); Mi País (1971); Poemas (1988); Cinematógrafo de lienzo y bambú (1992); al estilo de Carlos Oquendo de Amat, que sugería: …abra el libro como quien pela una fruta, mientras el poeta Zaga nos invita a leer el texto: …abra el libro como si fuera un paraguas. El libro tiene una singularidad y originalidad nacida de la mente de un vate que avizora un futuro para las letras puneñas de muy singulares, como impar en su publicación matemática de asemejarse a un octaedro, que hay que girarlo para poder leerlo, como quien gira un paraguas. Además publicó en periodismo escolar: Diez ensayos de material dialéctico para la escuela rural; Antología de poesía para primer grado; Canciones escolares puneñas y Literatura puneña para secundaria (2007).

Lo dicen muchos, sin discusión, es uno de los grandes poetas que tiene Puno, con voz personal que desborda originalidad; incursionó en la narración, logrando una Primera Mención Honrosa del Concurso Regional de Cuento, que el Grupo Editorial "Hijos de la lluvia" convocara, (con el cuento: No recuerdo Pág. 51) publicado en el libro de Antología de dicho Premio: Nacionalidad Oculta y los cuentos ganadores del Premio ROGELIO ECLER 1994.

Mi ciego mi gallo y tú, (2003), un plaquette con Prólogo y edición de Omar Aramayo, nos sorprendió cuando en febrero Puno festejaba y bailaba en honor a la Virgen de la Candelaria. En el prólogo rotulado: El fuego inicial, Omar Aramayo iniciaba un justo viaje por el recuerdo. Percy, “…publicaba un hermoso periódico mural, y yo me esforzaba por hacer uno igual al suyo, o superarlo. Esta situación creó entre nosotros una amistad que nos llevó a descubrir que había una relación más profunda aún: ambos escribíamos poesía./ Escribíamos poemas y de ellos fabricábamos botecitos que los riachos de lluvia presurosos se llevaban”.




V


Róeme rata hermosa, esta extraña terca,

este hueso duro y este ojo tuerto,

y estos brazos tiesos que aguardan

la madrugada imposible que añoran.

Consume en tu pira uno a uno mis huesos,

tritúralos y sus cenizas hecha al río más hondo;

cabalga de tu bestia, sus cascos en mi vientre,

y enmadeja mis entrañas en tus crines.

Destruye mis cabellos, quema mi boca,

golpea mi lomo, castiga mis plantas,

mis venas destroza y ultima mi sexo,

mátame diez, veinte, cien mil veces…

y deja que los buitres devoren mis carnes…

Pero no toques nunca mas, oh, rata

o, dulce, tierna y añorada rata mía

no toques nunca más mi pecho,

ni controles los mal latidos de mi corazón.




PIDO PERDÓN A LOS LAGARTOS


En mi país

gobiernan los lagartos.

Verdes, crudos,

solazados entre las piedras

los lagartos nos

gobiernan.

Dan decretos, se orinan;

dan leyes, se orinan;

dan saliva y no se orinan.

Pido perdón a los lagartos

por esta

comparación.



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(*) Parte de este texto está inmerso en el libro Aquí no falta nadie, antología de poesía puneña de Walter L. Bedregal Paz. Grupo Editorial "Hijos de la lluvia" & LagOculto Editores. 2008.


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