martes, 24 de marzo de 2009

"Nadie es profeta en su Tierra..."

En cada puerta hay restos de tus dedos,
sueños con formas de tu rostro,
y una flama que anida en la ceniza
mientras que un fragmento de adiós
duerme en los violines.

P. Orens



A pesar de los innumerables reconocimientos, el último, para recordar, fue el II Encuentro Internacional de escritores Juliaca 2007, que llevó su nombre; hoy, el poeta está desolado..., volviendo a su memoria los versos que él escribía, que él solía leer, y vuelve hoy a releer.
Este es el itinerario del Encuentro que como Homenaje le tributaramos,( y que estaba de inédito) junto a algunas fotografias para el recuerdo, que ahora podremos ver.
Ahora, este 15 de abril, le otorgaremos un Premio literario merecido, el "Carlos Oquendo de Amat a las letras puneñas".
Pero aquí también están escritos, algunos detalles de aquel Encuentro inolvidable para nosotros.


LA NIEVE, LA LIRA Y EL VIENTO

El itinerario vertiginoso del poeta al atardecer


Escribe: Walter L. Bedregal Paz


A iniciativa de la Presidencia de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas San Román - (ANEA - SR.) Juliaca, que está a mi cargo, en estos periodos 2007 - 2008, - 2009; la ciudad de los vientos y casi desconocida provincia de San Román con su capital Juliaca, lugar que dejó subconscientemente en la memoria de Vicente Benavente recuerdos y preferencias de su paisaje, por ejemplo su calcetera; fue el escenario del II Encuentro Internacional de Escritores que llevó su nombre, los pasados 26, 27, 28, 29 de octubre del 2007, acontecimiento que el altiplano peruano fue testigo y que Juliaca pudo albergar. Aquella Capital de la integración Andina, ahora es más conocida y reconocida como una ciudad eminentemente artística y literaria por parte de nuestros amigos que nos visitaron desde Iquique, Santiago y Valdivia, ciudades del hermano país chileno, y de las ciudades de La Paz y Cochabamba de Bolivia.


El apu Huayna Roque, junto a otros apus, que circundan la ciudad de los vientos, fueron los vigilantes para que el ambiente con un cálido sol de época otoñal proporcionara un ambiente, donde el poeta calcetero estuvo a la altura de los acontecimientos literarios que se sucedían.


En los días del Encuentro hubo momentos de reflexión para nuestra literatura andina, los puntos a tratarse como se difundió en la convocatoria, estuvieron abordados por sus investigadores con rigor profesional, cada uno a su manera contribuyó en forma decisiva a un mejor conocimiento de nuestra literatura hispanoamericana, a la vez intentamos de alguna manera dilucidar algunas de las pasiones secretas que el autor de Julia, cinco poemas para mañana y otros libros tiene todavía guardado en su itinerario de hombre y que se constituyen en fuente fundamental de estudio, ese intrincado mundo interior, ese universo pasional, que no se puede obviar, porque ninguna crítica seria dejaría de lado un enfoque anterior a ella misma, Camilo Fernández Cozman , nos dice al respecto que: Si lo hiciera, desconocería profundamente el estado de la cuestión y caería en el vacío. De ese modo, la crítica perdería sus indudables lazos históricos con la tradición. Es más, no podría dialogar con la tradición. Y toda verdadera crítica es dialógica.


Antes de las palabras de bienvenida el Dr. Otto Guerra Pacheco Vice-rector Académico de la Universidad Andina “Néstor Cáceres Velásquez” de Juliaca, quien vino acompañado del Vice-rector Administrativo Dr. Ricardo Cuba Salerno de la misma Universidad juliaqueña, un niño, el futuro inmediato de nuestra ciudad juliaqueña, Handel Flóres Colquehuanca, vestido acorde para la ocasión como Machu Aycha, rompió los fuegos dedicándonos en forma espectacular unos versos al viento, luego el Dr. Guerra Pacheco, evocó la trascendencia del evento organizado por la Asociación Nacional de Escritores y Artistas San Román, y felicitó a su Presidente por la nueva iniciativa que las generaciones venideras estarán de seguro agradecidas.


Es un honor inmenso, dijo el Vice-rector, dirigiéndose a Vicente Benavente, para la Universidad Andina “Néstor Cáceres Velásquez” de Juliaca reconocerlo y ser parte de este II Encuentro Internacional de Escritores que lleva su nombre como el patriarca de las letras juliaqueñas. Cuando los directivos de la ANEA-S. R. junto a nuestro amigo Walter Bedregal, nos visitaron y propusieron que la Universidad patrocine este Encuentro Internacional que le está dedicado, según la trascendencia, tradición y merecido homenaje que Ud. se merece VicenteBenavente Calla, poeta, nosotros aceptamos enseguida.


El poeta Benavente en sus palabras de apertura se refirió a través de su nostalgia y recuerdos gratos a su tierra: me siento muy agradecido a los miembros de la ANEA - S. R. y en especial a su Presidencia por este a veces inmerecido homenaje, sabiendo que la crítica no sólo no pudo abordar y poner en relieve el quehacer poético de mi exigua obra, y en el peor de los casos ni la han estudiado. Ya nada casi me desconcierta, que la crítica quede silenciosa o limitada a escasos comentarios que daban a conocer la actitud del comentarista quien se contentaba tan sólo con degustar mi poesía, pero espero que la crítica cambie esa actitud legítima, pero insuficiente. Hay teóricos que están construyendo proyectos colectivos, que nos darán resultados favorables para continuar desarrollando nuestra tradición literaria.


El evento se desarrolló durante cuatro jornadas, de acuerdo al cronograma elaborado por la comisión organizadora. Y así continuó, gracias a los 24 escritores entre poetas y narradores de calidad humana que alternaron en la mesa y animaron los debates y sobre todo gracias a la presencia fraterna y atenta de Vicente Benavente en todas las sesiones, a su esposa Angélica, a sus hijos que estuvieron atentos a las interpretaciones que el encuentro tenía guardado para aquellos días de octubre, a los participantes, público escogido, universitario y joven, profesores de diferentes centros de estudios superiores que se hicieron presentes en este II Encuentro Internacional de Escritores Vicente Benavente Calla, Juliaca 2007.


En las palabras de bienvenida el profesor David Mamani Paricahua Alcalde del Honorable Concejo Provincial de San Román acompañado de su esposa, y plana concejal, quienes acogieron fraternalmente a los visitantes en esta su tierra inmersa en la altiplanicie del sur peruano, en sus palabras emotivas que pronunciara del momento que se vivía, felicitó la labor de la ANEA - S.R. y agradeció la visita de destacados hombres de letras, asimismo - como artista - recalcó: ese interés que debe tener todo estudioso de conocer la obra del poeta juliaqueño más querido, desde una visión coherente de su proceso poético, me enorgullece, ya que la poesía de nuestro vate la consideramos parte de nuestro propio devenir vital que nos hace trasformarnos en seres vivos, su mensaje poético ha hecho que todos lo escuchemos y entendiéramos, ese juliaqueñismo, no espectacular ni artificioso, arranca de un conocimiento y un amor directos. Piensa, habla, recita, predica en su tierra, ante su auditorio cada vez más diverso, suscitándonos idénticos fervores. La gente siempre lo escuchó transida, arrebatada, a este nuestro poeta prometeico. Poeta que arde, conciencia en vigilia, protesta pura, mensaje de siempre, alma religiosa que llega un anochecer y se va al día siguiente. Llega y se va porque tal es su destino innato de hombre movido a cantar su mensaje escrito en el corazón del viento - como él mismo lo dice - porque ese es su deber de predicador, mensajero auténtico de su ciudad de los vientos, su natal Juliaca.


Se tuvo como invitado especial al poeta (Filonilo Catalina) Luis Rodríguez Castillo Premio Copé de Bronce 2005, en Poesía, el cual abrió las jornadas literarias y que Puno reconoce por su calidad estética, el cual se lució con su ponencia La poesía como fuente de inspiración.


Las intervenciones que continuaron en el Encuentro, incidieron en la compleja personalidad del autor del Pez de oro, Gamaliel Churata, en el que José Luis Velásquez Garambel y Walter Paz Quispe Santos, coincidieron en un estudio mayor del Orkopata más estudiado, que hizo una profunda rebelión en las artes, especialmente en el lado de las letras o la poesía, todo esto se corrobora en el Boletín Titikaka que por esos años fue, como se sabe, uno de los importantes medios de difusión literaria de hispanoamérica, porque se conoce hartamente sus nexos con revistas extranjeras.


La primera noche estuvo programado el recital de poesía en la que destacaron los poetas Luis Zambrano (Ica), radicado en la ciudad de los vientos, Filonilo Catalina (Coaza), radicado en la ciudad blanca de Arequipa, Juan Malebrán (Iquique - Chile), junto a ellos participaron Mario Carazas Conde (Tacna), Juan Torres (Tacna) y Wilver Moreno Tineo (Lima).


Fue grato tener la presencia del poeta Moreno Tineo, uno de los seis integrantes del Club de la serpiente, quien nos trajo el libro: El club de la serpiente, muestra poética, el Club formado en la Facultad de letras de la Universidad Mayor de San Marcos - Lima, grupo literario de jóvenes poetas de la nueva generación post dos mil de la poesía peruana, que se manifiestan tal como son, hombres libres y como escritores de una nueva responsabilidad con una nueva actitud ante ese acto creador, ante los hechos derivados de una realidad que desciframos al leer sus textos y que en la mayoría no están de acuerdo.


La presencia del Dr. Filiberto Montesinos Avendaño (Bolivia), hombre con mayor trascendencia por sus innumerables visitas a diferentes países del mundo en los cuales participó en congresos de la Federación Internacional de Escritores y Periodistas de Turismo FIJET, de los cuales destacan: en la Habana y Varadero - Cuba (1986), Valencia y Alicante - España (1987), Moscú, Vladimir y Zuzdal- Rusia (1988). Confederación Abogados Andinos en Lima (1995). Congreso de la Federación Internacional de Escritores y Periodistas de Turismo en Mar del Plata - Argentina (1996). Zagreb, Dubrovnik y Spplit - Croacia. Tunicia y Hammamet - Tunez. Barcelona - España. Marraketch - Marruecos. Además es corresponsal de Sist News Internacional y de Internacional Tourist Press de Roma - Italia. La ponencia para el Encuentro estuvo marcada por su apasionante conocimiento del tema que expuso, a la vez de habernos traído tres libros que en el año 2005 publicara en la ciudad de la Paz - Bolivia y que le trajeron reconocimientos en diferentes latitudes: De la pobreza al éxito. Diagnóstico de la prensa nacional, y Wayazanilaya, Pacha y la realidad andina.


A ellos se sumaron al día siguiente con sus lecturas de cuento la ganadora del Premio nacional de cuento 2006, organizado por Electro Puno S. A,. A., y a la vez finalista del certamen COPÉ de cuento 2006, Gabriela Caballero Delgado, narradora nacida en la ciudad imperial del Cusco y radicada en la ciudad heróica de Tacna; y el narrador nacido en Usicayos - Puno, y radicado en Juliaca, Miguel Angel Cáceres Calvo, quién presentará de la serie de narrativa contemporánea su libro de cuentos De picnic y otros relatos.


Luego de estar presente en otro encuentro nacional que coincidentemente se realizaba por esos días en la ciudad de Lima, arribó por ese gesto de amistad que reconocemos y agradecemos, el escritor cusqueño, director de la prestigiosa revista de literatura y cultura andina Siete culebras Mario Guevara Paredes; otro de los escritores cusqueños con destacada presencia en el ámbito literario de la ciudad imperial y nacional que nos acompañó fue, César Aguilar Peña (director de la revista Chillico) con una exposición apasionante: El proceso sociopolítico desde el humor gráfico; también el poeta Niel Palomino Gonzáles, que para su presentación vino vestido con atuendo de Korilazo, poncho, sombrero, surriago, declamando del libro Wakatakiy, cantar taurino en español, que tuvo tres apartados debidamente articulados por la temática que aborda. De la ciudad apurimeña con sus distintos trabajos literarios arribo el escritor Hernán Hurtado Trujillo, que nos trajo su libro de poesía: El lenguaje de los ríos.


Entre los nuestros se tuvo en la mesa de debates, en lo referente al tema andino en nuestra literatura al Filósofo Martín Leonardo Challco Quispe con el tema Concepción del cosmos en la cultura andina, al historiador Fredy Guzmán Zúñiga con la ponencia Wiñay Marka, al poeta Samuel Alvarez Enríquez con el tema Literatura Quechua; temas que se tuvieron que interpretar de manera soslayada por las diferentes posturas que tuvieron los ponentes y que sólo Guzmán Zúñiga en cierta medida pudo dar a entrever y dejarnos el mensaje: que la Filosofía andina esta enmarcada para un estudio serio. Hay que analizar las formas filosóficas, en ellas palpita ineludible nuestra historia.


El mismo tema andino, pero desde la perspectiva del género cuentístico lo abordo el profesor de la UNA - Puno, Juan Carlos Ortiz Santalla: Apuntes para la revisión del cuento aimara y cuento andino en general.

Las riquezas de las exposiciones, del destacado escritor y catedrático de la UNSA - Arequipa, Willard Díaz, sobre un tema excepcional: Contra las lecturas jurídicas de las novelas, que por razones de tiempo y espacio no podremos reproducir aquí pero que saldrán en volumen aparte, además hizo aparecer toda la complejidad que tiene elaborar un cuento y como concluirlo, enseguida el escritor José Gabriel Valdivia, también catedrático de la UNSA - Arequipa, abordó la ponencia: El platonismo andino en el Pez de oro. Planteamiento filosófico, literario que esboza Gamaliel Churata en su realismo psíquico o alfabeto del incognoscible. También aborda el texto trenos desde la misma perspectiva de análisis, dejando nuevas posibilidades de novedosas interpretaciones.


La tarde reservada al ensayo e investigaciones evidenciaron aspectos poco conocidos de nuestra literatura puneña y quien mejor que el Dr. Juan Luis Cáceres Monroy, catedrático de la UNA - Puno, además miembro integrante del Grupo Sur de narradores andinos, que con su ponencia: que alcanzó ribetes que nuestra literatura hecha en el altiplano peruano tiene una tradición que hay que valorarla como tal.


El historiador juliaqueño René Calsín Anco, estudioso de nuestro acervo cultural expuso como sólo él sabe la riqueza histórica de nuestros personajes andinos, la ponencia en base a la presencia de un hombre de lucha como fue Juan Bustamante nos trajo en evidencia luces que la historia nuestra hay que conocerla desde una perspectiva crítica para mejor entenderla.


El poeta Rubén Soto, como testimonio de parte y con el impulso que se le conoce, manifestó que el momento más importante es el momento en que después del primer impulso, se empieza a leer obras que puedan considerarse genéricamente literatura seria, destacó que en su caso, leer es lo más importante que le puede ir pasando a un creador de la palabra, para no caer en producciones fatuas y disímiles, luego de mostrar ejemplos de como no debe escribirse, y de como podemos entender las producciones que se hacían en provincias que desde ninguna perspectiva era literatura, menos considerarlos discursos canónicos (narrativa, poesía, teatro o ensayo), y en el peor de los casos discursos no canónicos (discursos híbridos, literatura infantil, literaturas étnicas, testimonio y perfomance).


También tuvimos la presencia de las revistas de literatura: Pez de oro, que se edita en la ciudad lacustre de Puno, con su director el poeta Luis Pacho, asimismo la revista tacneña Cuadernos del Sur, con su director Willy Gonzáles, de los nuestros la revista: La rama torcida, con su director Walter L. Bedregal y el editor Darwin Bedoya, y reiterar que no esta de más, que tuvimos la presencia de la revista con más trascendencia en nuestra patria y el mundo hispano Siete culebras junto a su director Mario Guevara.


Antes de concluir quiero agradecer con mi especial estima personal afectuosamente con un abrazo de gratitud a la Presidenta del Grupo Editorial Hijos de la lluvia Gladys Hinojosa Aguirre sin su apoyo de quien el Encuentro no hubiera podido realizarse, a Darwin Bedoya Bautista, Vice-presidente de la ANEA - S.R.- Juliaca y editor de LagOculto Editores, por su comprensión, a los integrantes de la ANEA - S. R. al historiador René Calsín Anco, al poeta Fidel Mendoza, al poeta Vicente Ytusaca, al narrador Miguel Angel Cáceres Calvo, a Jenry Málaga Luque, a David Colquehuanca Añamuro y Friney Herencia Guerra grandes amigos que tenemos y que en esta oportunidad nos acompañaron en el difícil viaje de preparar el II Encuentro Internacional Juliaca 2007.


Agradó que las palabras preliminares a la clausura del evento a pedido de la organización estuviera a cargo de uno de los hijos del poeta Benavente, el profesor Mario Benavente Llerena, quien confesó que se sentía feliz y: este II Encuentro Internacional que llevará el nombre de mi querido padre, y en el que abordaron temas que me interesan particularmente, ya que a partir de la experiencia vivida junto a un hombre que ama a su tierra, a la poesía, a sus hijos y a su esposa, es más placentera la estadía en esta vida. Los escritores y los poetas, ustedes, a diferencia de los políticos y gente común, pueden magnificar la vida, pueden expresar todas sus manifestaciones artísticas que no podrían guardarlas, razón por las cuales nos las manifiestan, en sus escritos, en su diario vivir. Reproducir toda la gratitud que tuvo hacia los participantes y la comisión organizadora sería obviar el alentador interés que nos dejara cuando manifestó que el ejemplo lo lleva de su señor padre, y que debería seguir un hombre de letras, su disciplina, su amor por las letras, esforzarse siempre por conciliar la ética ante todo.


Nos a parecido alentador el interés de parte de la población estudiosa por asistir a este II Encuentro Internacional que se llevó a cabo en la ciudad de los vientos Juliaca, además cabe resaltar que las ponencias del Encuentro se trascribieron en sus textos íntegros en el volumen Baile de otoño, ponencias del II Encuentro Internacional de Escritores Vicente Benavente Calla, Juliaca 2007, que en su conjunto constituyen un aporte valioso de la literatura que fue desagregada en dicho evento y del cual salieron innumerables premisas.


Al elegir el nombre que llevaría el Encuentro, no dudamos en considerar el nombre de Vicente Benavente, poeta preferido en la ciudad calcetera, considerado el patriarca de las letras juliaqueñas, y que pese a ser uno de los más conocidos de la poesía de esta tierra de Machu Aychas y Chiñipilcos - quiere decir que únicamente de la juliaqueña - sospechamos que es uno de los poetas, en general mal conocido en otras latitudes. Es decir, conocido por todo poblador juliaqueño que tiene una idea más o menos precisa de su personalidad querendona a su terruño, pero de hecho poca gente lo conoce bien realmente. E incluso dentro del ámbito literario puneño, su conocimiento es unilateral. Así pues, hemos intentado situar a Benavente, sin decir las cosas que son más de manual, pero sí explicando un poco los rasgos característicos de su arte poético.


Hoy más que nunca conviene subrayar que Benavente y todo Juliaca piensa en él como un poeta dentro de la nostalgia neoclásica. En el fondo el poeta escribió sólo seis libros, cinco de poesía y una antología poética, cierto número de poemas líricos y textos en prosa de caracteres siempre nostálgicos y de sendos prólogos, una parte de sus escritos en prosa se mantienen inéditos por motivos fortuitos, la parte que queda no es sustancial, no haría pasar a Benavente a la historia de la literatura. Es interesante y tiene calidad, pero no es nada esencial. Su poesía lírica es muy convencional y francamente poco interesante; es decir Benavente es una persona muy poco dotada para la poesía lírica y muy dotada para la poesía llena de nostalgia. Ahora bien, es muy misterioso que un hombre tan poco dotado para la lírica pura, sea en cambio un gran poeta cuando escribe poesía dentro de la nostalgia.


Diríamos que como el poeta cusqueño Luis Nieto, es un personaje cortesano opaco, del cual sólo sabemos - al igual que de Nieto - que tiene una cultura terrígena, la idónea para su oficio; sabemos también que tiene un auténtico carácter pasivo, conocedor de sus propias lecturas...pero humanamente muy opaco; Benavente es un poeta muy apreciado, de una manera casi secreta por muchos críticos.


A modo de última sugerencia sólo nos queda agregar que hoy, cuando la crítica literaria habla de literatura comprometida y cuando se tienen definiciones contradictorias, la poesía de Benavente se da con toda el alma bronca kolla en su verdadera expresión, al margen de cualquier consigna, y no vacilaríamos en señalar un modelo inequívoco: Vicente Benavente y su poesía.


En cuanto a su mensaje en el corazón del viento, como titula el libro en el que están inmersas múltiples voces, con disímiles apreciaciones a su obra, quizá su más cabal presentación o resumen, que hubiera excusado todo lo escrito, éste sencillamente en aquellas palabras de Walt Whitman que cierran sus Cantos de adiós:

Camarada, esto no es un libro.

Quien vuelve sus hojas toca un hombre.




































lunes, 23 de marzo de 2009

HOMENAJE al poeta Vicente Benavente Calla, la voz de la poesía juliaqueña




Grupo Editorial “Hijos de la lluvia”
&
LagOculto Editores

ASOCIACIÓN NACIONAL DE ESCRITORES Y ARTISTAS
ANEA – S.R.

HOMENAJE AL POETA
“Vicente Benavente Calla”
15 de abril, 2009

Lugar: Salón Consistorial de la Municipalidad Provincial de San Román

Hora: 10.30 A. M



Se le rendirá Homenaje al patriarca de las letras juliaqueñas.


Instituciones y personas ligadas al quehacer cultural desean le confieran un Premio Poético – sabemos que tiene en su haber innumerables reconocimientos, Diplomas de Honor, pero los editores de los Grupos editoriales “Hijos de la lluvia” y LagOculto editores, desean que no sólo se le declare: “Hijo y Ciudadano de Honor”, sino, también que al poeta calcetero en Homenaje merecido se le otorgue el Premio: “Carlos Oquendo de Amat" a las letras puneñas, más por su: “… canto a los jardines del viento calcetero”.

Y la responsabilidad le cupo ahora a la Municipalidad Provincial de San Román y la Universidad Andina “Néstor Cáceres Velásquez”- Juliaca, porque entendieron que deben trabajar por el desarrollo espiritual de su población y que esta se beneficie con sus gestiones, por ello el señor Alcalde el Prof. David M. Mamani Paricahua, el Rector, Dr. Juan Luque Mamani, asumen la tarea de incentivar, estimular y relievar a sus hombres dedicados a la CONSTRUCCIÓN DE LA CULTURA.

El inmenso y sucesivo desinterés de un trabajo literario serio que incluya la muestra de los valores de la poesía juliaqueña es hasta hoy, un gran espacio que nadie quiere asumir, porque de alguna manera no se tiene la simpleza del caso, ni se conoce de alguien que pueda trasuntar estas forzadas limitaciones para las letras de Juliaca. Es por ello que bajo estas consideraciones se han unido dos activos sellos editoriales, por un lado el GRUPO EDITORIAL “HIJOS DE LA LLUVIA” y “LAGOCULTO EDITORES”, quienes con un único propósito literario, que es el de difusión y valoración – en esta oportunidad - de la poesía del patriarca de las letras juliaqueñas Vicente Benavente Calla, que en estos últimos años al lado de su voz mayor, ha venido cobrando nuevas voces, estilos, técnicas y el abordaje de diversas temáticas abrigadas por un elaborado lenguaje que al final ha llegado al desenlace que los autores tengan, como en otrora a la poesía, sendos trabajos que urgen ser editados y publicados para que el elemento final, llamado lector, aprecie en su verdadera dimensión las obras literarias que aquí en Juliaca como ciudad se realizan.

De esta manera se impulsa el desarrollo de la actividad cultural en la Provincia de San Román – Juliaca, en todos sus niveles sociales; desmitificando la idea de ciudad mercantil que se tiene sobre la Capital de la Integración Andina.

El “HOMENAJE” al poeta juliaqueño, será un paso importante para que posteriormente y en breve se realice la publicación de obras de la mayoría de los escritores contemporáneos que Juliaca abriga, sin distinción de edad, sexo y que desempeñan labor literaria y cultural específicamente en nuestra ciudad, como profesores, periodistas y/o promotores de cultura a favor de las nuevas generaciones, para que sus obras sean conocidas y difundidas a nivel nacional e internacional, en el GRAN I FESTIVAL DEL LIBRO JULIAQUEÑO (Proyecto que el Grupo Editorial “Hijos de la lluvia” y LagOculto editores, estan trabajando para entrega posterior).

Los Grupos editoriales, conjuntamente en coordinación con la Municipalidad Provincial de San Román, la Universidad Andina "Néstor Cáceres Velásquez" en cumplimiento de sus objetivos darán un paso importante en beneficio de la integración cultural peruana. De esta manera el poeta Vicente Benavente Calla, llegará a más lectores con el libro: El Mensaje de Vicente Benavente en el corazón del viento.



Juliaca, marzo de 2009.





domingo, 22 de marzo de 2009

¿Epígonos o exquisitos?: El turno del poeta

Por Darwin Bedoya


¿Hay en la genialidad del poeta gérmenes de locura?, ¿qué se puede esperar, al fin y al cabo, de un poeta o de la poesía misma?, ¿vale, siquiera un bledo, la poesía en estos tiempos?, ¿para qué sirve la poesía? Cuando a un niño le preguntan: ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Lo más seguro es que dirá Doctor o Presidente o Ingeniero; estamos seguros que jamás de los jamases responderá «yo quiero ser poeta» y, sin embargo, los poetas no son pájaros extintos. No son esa «rara avis» que se encuentra solamente cuando la luna refleja, por milenio una sola vez sobre la escarcha de una hoja de malvas y se puede ver un sacudimiento de plumas brillando sobre la piel de un ciervo, esa luz que precisamente por error brincó por allí, no. Los poetas están aquí, en cada palabra, en cada silencio.


La poesía puneña como cualquier otra poesía en el Perú, Latinoamérica o el mundo ha vivido y vive su propia metamorfosis. Ha tenido sus cambios y regresos. Sus altas y bajas. Sus luces y sombras. Sus ovejas negras y sus habitaciones de marfil. Para de algún modo entender este proceso quisiera hacer un breve detenimiento sobre un momento importante de nuestra poesía: «La promoción intelectual Carlos Oquendo de Amat» integrada esencialmente por Omar Aramayo, José Luis Ayala, Percy Zaga, Gerardo García, Gloria Mendoza y Serapio Salinas, particularmente quiero detenerme en la poesía de Percy Zaga Bustinza (Puno, 1945), profesor y promotor cultural, pero, sobre todo, poeta y narrador; tal vez el más descollante de este momento literario de la poesía puneña.


Después de que los aullidos lautreamonianos, los sollozos verlinianos, los arcanos mallarmeanos cerraran el s.XIX, tuvo que suceder que años después Guillaume Apollinaire abriera con «Alcoholes» (1913), la nueva poesía contemporánea. Sin embargo T.S. Eliot retomaría aquel reducto de erudición y pureza que Mallarmé dejó abierto desempolvando páginas desde la Biblia hasta Baudelaire para crear uno de los monumentos literarios de la poesía del s.XX. Es desde este siglo que la poesía peruana empieza a tener un nuevo rumbo estético, descoyuntural y perecedero: aparece el simbolismo y las vanguardias y es desde este espacio que el poeta Zaga toma como espacio o punto de referencia su poética signada por cierto espíritu vanguardista que va cubriendo como un manto casi toda su obra poética; sin embargo, como dijera Omar Aramayo, en su poemario «Mi ciego, mi gallo y tú» (2003), hay cierto «ligero golpe de timón» que radica esencialmente en un quiebre de su exaltación temática anterior (A diferencia de buena parte de nuestra poesía más reciente, nosotros habremos de contar con la manera de cómo ha sido construida la conciencia de cada lector. Después de sus poemas de corte social, ha aparecido un nuevo poeta en Zaga que, a pesar aún de tener un «nuevo rumbo», no ha dejado del todo su sino anterior, lo conserva como una bandera), para mostrarnos una nueva impronta que más concierta con la prédica de lo que rezaba Bataille: potencialización de la sorpresa y del misterio de lo cotidiano en la voz.


En este conjunto de versos reunidos en «Mi ciego, mi gallo y tú» se puede percibir una cierta violencia semántica en el sentido de asumir las imágenes con un signo concreto, en esa especie de dureza con que va fluyendo el discurso del yo poético. ¿Acaso un malditismo secreto?, ¿acaso una poesía en clave?, ¿quizá una leve sombra de crítica social e ideológica?, ¿tal vez un presagio o una ironía de erotismo gastado en el tintero…? Posiblemente con este conjunto de poemas el autor de «Mi ciego, mi gallo y tú» sea un poeta «rupturista» en la inmensa calma y lirismo de la tradición poética puneña. Tal vez, en cuanto al tema, «Falo» de Armaza sea un pequeño referente. Pero no por eso la poesía de Zaga deja de tener un temperamento, una fuerza incólume que de por sí gravita en un enunciado expresamente cabal. No es éste el típico libro que el mandato dicta que un poeta debe escribir; ni los señoritos del amor, ni los intelectuales posmodernos. Los poemas son directos y procuran el asombro: «Róeme rata hermosa, esta entraña terca,/ este hueso duro y este ojo tuerto», la carga significativa y escrituraria de estos versos nos recuerdan que la poesía existe porque este conjunto de poemas es el alejamiento de la calma y la parsimonia para entrar en una turbulencia de música más deslumbrante donde el autor proclama la autonomía absoluta de la escritura, de la poesía. El proyecto tácito de «Mi ciego, mi gallo y tú» parece ser hacer poesía y hablar poesía con lo que no se dice y no se habla o con lo que todos saben y no lo quieren decir, a través de poemas que reafirman en cada trazo el gesto de quien no cesa de pertenecer a una tradición que llamamos vanguardia. Al autor de este conjunto de textos no le hace faltar luchar con el lenguaje, no obliga a la palabra a ser y decir algo que no figure en su sentido estricto.


Luego de haber publicado «Poemas» (1998), su mejor poemario vanguardista a nuestro juicio; la poesía de Percy Zaga guarda siempre un orden de reserva, que atrae, a su vez, la demora de quien mira, lee, escucha, como una reverberación de esa misma atención que el poeta pone en juego; espejo que no termina de atrapar el reflejo cuando ya está proyectándolo bajo otra luz, el poema conserva su impulso oracular, su apetencia de entrar en el tiempo creando atajos que desarticulan la sucesión de la cronología y el ritmo de la vigilia: «Mi sueño y tu sueño y el sueño de/ los justos/ para convertirlo en trizas de cartón/ o en botes de papel para los niños.»


Si la renovación de la estructura poética se debe fundamentalmente a Poe, Whitman y Dickinson con la difusión de versos libres, también hubo otra revolución que surgió, como señalé líneas arriba, con los simbolistas y añado algunos más: Verlaine, Nerval, Rimbaud, Laforgue, Lautrèamont y Valèry. Sin olvidar obviamente a Rilke o a Yeats. No podemos dejar de mencionar la valía inmensa que adquiere la vanguardia en Carlos Oquendo de Amat y, en consecuencia, en la poesía que escribe Zaga. No podemos olvidar el surrealismo de Breton, Apollinaire, Aragón o Eluard y el lacerado grito de Artaud que trasladarían el eje, ubicado en la razón cartesiana, a la razón de la irracionalidad, esa aparente paradoja. Tampoco el imaginismo de Eliot o Pound, el hermetismo vanguardista de Ungaretti, Saba, Montale o Quasimodo, la poesía soviética de Esenin, Pasternak, Evtuchenko (leída ampliamanete por Zaga, tanto o más que la del mismísimo Vladimir Maiakovski), Ajmátova o Mandelstam, la vanguardia española de Aleixandre, Cernuda o Hernández, el alemán Hesse, el griego Elytis, el inglés Dylan Thomas. Tiene su propia importancia el neorrealismo italiano de Pavese, los estadounidenses Frost, Stevens, Williams o Marianne Moore, los hispanoamericanos Vallejo, Neruda, Paz, Huidobro o Parra, el portugués Pessoa, los brasileños Drummond de Andrade o Bandera; es decir, aquí confluyen las distintas vertientes que conforman decididamente una nueva poesía que pasará por los años como por los siglos y la mencionamos porque de ella bebió la poética del ignoto «leader» intelectual de «La promoción intelectual Carlos Oquendo de Amat».


Finalmente, la poesía de Zaga nos confirma, una vez más, lo que decía Robert Duncan: «La poesía es un acontecimiento, no el registro de varios acontecimientos.» El tiempo. Los tiempos, el tiempo, los tiempos. Sí, aquí hoy a la poesía no se le otorga un pelo de importancia. Pero la poesía nunca ha necesitado de nadie para ser ella. Ni siquiera de mujeres para ser ella. Pero ella se acuesta aquí, desayuna aquí, lava su ropa aquí, amamanta aquí, se procrea aquí, vive aquí, enjuga sus lágrimas aquí, agoniza aquí y no morirá nunca aquí ni en ningún lugar. Sin embargo, debería inquietarnos lo altamente inofensiva y lenta que resulta la poesía actual. Todo parece confirmarnos que nuestra última poesía carece por completo de temperamento. Inmune al asombro, parece que se escribiera en un tiempo formado sólo por consecuencias y sueños bajo la luz de la luna. La poesía no se sacia en nadie ni con nada. La poesía es un secreto que todos saben. Entonces ya no es un secreto, claro. Para mayores señas, concluyo con estas palabras de Quique Falcón: «Apenas hemos comenzado a explorar las bases de las nuevas estructuras de nuestro tiempo, y los poemas de nuestros valores juveniles nacen, desde el comienzo, completamente saciados.»



Dos poemas de Percy Zaga (*)


IV


A este nuestro largo grillo

que tanto con su cola blanca

osa quitar al sol su luz y que luego

en la mañana destruye con su aliento

mi sueño y tu sueño y el sueño de

los justos

para convertirlo en trizas de cartón

o en botes de papel para los niños.

Grillo! Le digo

le cierro un ojo, le limpio la calva,

le meneo los pelos de mi cola

y le tuerzo la lengua hasta que

muera.

El grillo lee luego el diario,

come los bizcochos de mis niños

se lava los pies en agua limpia

y pregunta por la hora exacta

ah! Grillo mío, tan feo, tan bueno,

tan tierno

como llegaste has de morir

solo y colgado de una crin.



V


Róeme rata hermosa, esta entraña terca,

este hueso duro y este ojo tuerto,

y estos brazos tiesos que aguardan

la madrugada imposible que añoran.

Consume en tu pira mis huesos,

tritúralos y sus cenizas hecha al río más hondo;

cabalga de tu bestia, sus cascos en mi vientre,

y enmadeja mis entrañas en tus crines.

Destruye mis cabellos, quema mi boca,

golpea mi lomo, castiga mis plantas,

mis venas destroza y ultima mi sexo,

mátame diez, veinte, cien mil veces…

y deja que los buitres devoren mis carnes…

Pero no toques nunca más, oh, rata

oh, dulce, tierna y añorada rata mía

no toques nunca más mi pecho,

ni controles los mal latidos de mi corazón.



(*) Textos de «Mi ciego, mi gallo y tú»


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PUBLICADO EN EL DIARIO "LOS ANDES" 22-03-09

sábado, 21 de marzo de 2009

Cantares de Orfeo: epicidad e intertextualidad en «Sparagmos» de Maurizio Medo


Por Darwin Bedoya


Una reflexión de John Dewey sobre la seriedad y validez de la obra de arte dice: «Cuando la estructura del objeto es tal que su fuerza interactúa felizmente (pero no con demasiada facilidad) con las energías que surgen de la experiencia misma; cuando sus afinidades y antagonismos mutuos colaboran para producir una sustancia que se desarrolla acumulativa y certeramente (pero no con demasiada regularidad) hacia la plenitud de los impulsos y las tensiones, entonces, sin lugar a dudas, estamos ante una obra de arte.» Lo mismo podemos decir estando frente a la obra última de Medo. Después de «Manicomio» (2005), la poesía de Maurizio Medo (Lima, 1965), ha venido a ocupar un lugar espacioso en la región hispanoamericana. La aparición de «Sparagmos», coedición de Cascahuesos Editores y ASALTOalcielo/editores (2008) confirma nuevamente la importancia de este poeta. «Sparagmos» viene a ser la plenitud de los impulsos y las tensiones escriturarias, pero sobre todo, la babelicidad del lenguaje como el gran héroe en esta larga avenida de las trashumancias y las letanías que Dios y nosotros mismos, en una ignominiosa complicidad, nos hemos honrado en regalarnos.

Ahora bien, siguiendo a Dewey, las afinidades a que hace referencia, vendrían a ser, en «Sparagmos», los referentes intertextuales que, parte de la idea que el mismo título alude: Sparagmos es lo que las Ménades de Tracia le hicieron a Orfeo: lo despedazaron, hicieron una traslación múltiple de su cuerpo (Otros como Dionisio, también corrieron la misma suerte). En el caso de Orfeo, su cabeza, arrojada al río Hebro, fue a dar a Lesbos, muchos dicen que llegó hasta allí entonando unos cánticos extremadamente fabulosos, tan profundos eran que hasta las piedras y las flores marchitas cambiaban al oírlo. Esta idea de traslación que parte desde la epicidad griega hasta nuestros días, tiene ese matiz, según Lawrence Norfolk, de corrección con esa especie de mantra que cubre a la literatura en general. En el desmembramiento o sparagmos de Norfolk se subastan los derechos territoriales y lingüísticos, ocurre la desterritorialización de la palabra, y eso no es otra cosa que lo que se ha venido a llamar intertextualidad según Kristeva y, en esa misma línea, aunque con otros registros denominacionales están Deleuze, Genette, Hutingartes, Garaeen y, hace poco menos de un año, las descabelladas ideas-estudios intertextuales de Lluha Fairlight en la obra de Bolaño y Pere Gimferrer. Así como en la obra de Vallejo y la de Gamoneda.

En «Verdad y método» su autor, Gadamer, utiliza el concepto de «formatio» para acuñar la idea de que el ser humano se apropia de aquello en lo cual y a través de lo cual se forma. La «formatio» tiene que ver con la tradición cultural, vista no como un ente monolítico, sino como una constante reinterpretación y reactulización del lenguaje configurado a través de los más diversos textos. Es el eterno devenir del espíritu; la articulación de la visión del mundo que teje el ser humano al incorporar a su «saco cultural» los símbolos, la historia, los mitos, los referentes artísticos y otros elementos que anidarán en su inconsciente. Hay un poema de Medo titulado «Síndrome Rimbaud» que concluye así: ahora quiero escribir pero…/ Me sale espuma, me sale espuma/ por todos los orificios deste cuerpo. (p.323) Y el humanamente Vallejo sale a decirnos aquí estoy, aún vivo; ésta es la poesía. La característica esencial de la «formatio» consiste en mantenerse abierto hacia el otro, hacia puntos de vista diferentes y más generales. Al tener la capacidad de reflejar el alma propia en la de los demás, la conciencia es capaz de operar en todas direcciones, integrándose así al devenir universal, en un sentido general y comunitario. En el poema «Centón del comedero», Medo cita un verso íntegro de Antonin Artaud: «No quiero seguir viviendo contigo bajo el miedo» (p.273). Otro ejercicio intertextual es «Naturaleza muerta» que alude al poema «Naturaleza muerta de Franz Kafka» de José Kozer. O la alusión a Oquendo de Amat cuando éste decía «se alquila esta mañana» y Medo dice en el poema Rutina: «se alquila razón», o cuando hace referencia a Manrique en el poema Gilda cuando escribe: «morir no es dormir/ es despertar».

Para Julia Kristeva, la intertextualidad es algo que hacen autor y lector como una práctica, es la pragmática de la lectura. Guía la traducción como lectura de textos. Y es que en todo texto, la información auténticamente nueva es relativamente poca muy poca, lo que fundamentalmente hay son llamadas o referencias a otros textos (títulos, epígrafes, parafraseos, pies de página y otros nexos que generan híbridos de hipérbole semántica como: parodias, pastiches y el kitsch). La lectura es un reciclaje de otros textos. Incluso los textos clásicos pueden entenderse así. Kristeva desarrolla el concepto de intertextualidad a partir del dialogismo de Mijail Bajtin. Éste pretendía explicar que todo texto literario es, en el fondo, un cruce de otros textos (no existe un texto literario puro). Desde el momento en que un texto cita el habla popular, otros géneros... ya conocidos por el lector se establecen relaciones dialógicas. Por ello podemos afirmar que los únicos «textos puros» serían los libros sagrados. El mismo Bajtin habla de corrientes subterráneas que conectan diferentes textos. Éstas son cuestiones culturales que aparecen en diferentes formas de manifestación con otros nombres. «Sparagmos» parte con tres epígrafes, uno de ellos es de Barthes, quien se refiere a la desaparición del autor y a la existencia del sujeto discursivo. Para Medo la línea fractal, en términos de Deleuze, es la misma conexión que Kristeva llama intertextualidad, esto supone entonces la detección de que unos, en realidad muchos textos están conectados con otros textos. Cualquier cita, cualquier aspecto que nos suena de una novela o de una película y lo reconocemos en otra esto implica intertextualidad. Gerard Genette desarrolla más a fondo el concepto de la intertextualidad. Para Genette, lo que Kristeva llama intertextualidad debería llamarse como transtextualidad: relaciones entre textos o cruce entre ellos, pero con un basamento en la nueva escritura del autor.

En «Sparagmos», como en «Manicomio», lo que acontece es la escritura, la exasperación del vocabulario, el estatuto del discurso verbal que va generando una conciencia imaginista, de este modo, ciertas tendencias, como la extrema poeticidad y «experimentalaidad», la idea de disolución y a la vez la idea de congregación, lo raro y lo confuso, el fragmento, el engaño, la sofisticación, lo vago, lo fugaz, la invención de palabras, el enardecimiento de un erotismo tierno y brutal al mismo tiempo, el gusto por la estilización, la ruptura con el tiempo alienante, un discurso surrealista a la pura seña de Patti Smith; todo esto se puede resumir en una poesía que no se porta bien y que, en consecuencia, podría remitirnos a un cierto neobarroso después de Perlongher. El sentido discursivo de la obra de Medo tiene un punto de partida que es requisito indispensable para la escritura y el mundo poético: el estado de ánimo del poeta. Melancolía y locura en un vaso para beberlo a grandes tragos. Hipócrates (460-375) fue el primer médico que consideró a la melancolía como síndrome clínico. La voz del sujeto poético de «Sparagmos» padece una profunda melancolía que a veces se semeja a la de Rimbaud, porque una melancolía de esa magnitud siempre deriva en locura y Rimbaud sentía una extrema predilección por esta forma o estado de demencia casi como Van Gogh o como el cuervo pintado en los versos de Poe, o el albatros de Baudelaire que se encargaba de despeinar la calma y la esperanza. «Qué plena la soledad cuando es anónima./ Qué inerte ésta , mi soledad, alberga un nombre.»(p.102)

«Sparagmos», es un intento de asir la vida a través de la meditación de la muerte, porque sólo en nuestros límites hallamos nuestra libertad, el espíritu del poeta medita a rabiar. El ser esencial del poeta busca hacer trascendente y transitiva la preocupación y la aceptación de nuestra realidad que no es otra cosa que nosotros mismos. En pocos poetas se halla tan excelente adecuación del discurso meditativo a veces y, otras veces, basada en una escritura casi desenfrenada, casi surrealista. Cielo e infierno juntos. ¿Paraíso acaso? Adecuación entre concepto poético y realización literaria. La poesía de Medo es la poesía de la verdadera acción en los límites de los límites. Sus versos presentan una intrepidez intelectual porque son el testimonio de que el poeta se encuentra en la arista de todos los riesgos, y es que en las más de las veces sitúa al lector en una disyuntiva que oscila entre la frivolidad, la preocupación, la confusión, la traslación, el homenaje y, la babelicidad del lenguaje como un remedio a la paz del poema común.

Rilke escribió: «y no tener patria en el tiempo», las pulsaciones de la poesía de Medo son de una inminente seguridad en su estilo, en su discurso, su fenomenología poética está siempre alterada por el constante pulso del duro ejercicio interior. Esta poética alcanza una serenidad sólo posible con la plena aceptación de la vida en el corazón de la muerte. Hay una lucha intensa que va desgarrando los lugares de meditación. Hay derrumbes, rebeliones y lamentos. Erizar la piel y ablandar o endurecer el corazón, parecen ser los objetivos de este discurso. Al final diremos que son poemas como botellas cargadas de vino griego para brindar en Italia o en Croacia, pero con la plena convicción de embriagarse y luego danzar con Baco, Orfeo, Virgilio, Dante, Jasón, Ícaro, Lu, Gilda, Alicia, Sofía, Carrol, el falso Ginsberg, Rimbaud, Verlaine, Vallejo, Desnos, el mandril, Méndez, Francesca, Pound, Valdelomar, Medo, Shakira, Illia Kuryaky y Mozart y los demás.

Hay veces en que en «Sparagmos» sucede una comarca sin vientos ni granizadas, pero es sólo una calma breve, una afirmación de la vida en la muerte y de la muerte en la vida, según decía George Bataille en «El erotismo». Habitamos un tiempo donde todo está sujeto a su perecedera condición, donde ya ni siquiera los valores tienen tiempo para incorporarse y arraigar en la sociedad, todo parece que fuera solamente una interminable duda. Pero ¿debe la creación literaria y, poética en este caso, portarse bien? ¿No será más bien que su agresividad debe ser la vida o el punto de partida de su autenticidad que parte desde una épica insólita? Cada día, la poesía de Medo se torna un tanto más radical en esto: si la lengua literaria no se despliega a partir de un sustantivo anacrónico (si no nace ajena a los avatares del tiempo), sólo servirá, con mayor o menor fortuna estética, a los dictados de una moda, o –lo que es lo mismo–- a las imposiciones de los cánones y se tornaría en continuidad sin cambio, al margen de la intertextualidad que es más interna, más cercana y a la vez necesaria. Si este riesgo no se le exige a la escritura poética más actual, ya no se podrá decir que son pocos los que son capaces de atreverse a dar el salto permanente en el vacío, ese salto que toda verdadera poesía debe dar. El mismo Perlongher decía de su neobarroso: «una desterritorialización devastadora que tomó la vida de una artificialización extrema del lenguaje». Este es un artificio del artificio porque la verdadera poesía, la que no se puede definir, sólo «reconocer», habla sobradamente por sí misma, no transa, exige respeto, en suma, sale victoriosa de cualquier acoso que se le quiera hacer. Medo ha creado belleza a partir de las palabras y eso se lo debemos, nosotros, los que existimos sólo por las palabras.

Dylan Thomas un día escribió: «De los suspiros algo nace/ que no es la pena, porque la he abatido/ antes de la agonía; el espíritu crece/ olvida y llora:/ algo nace, se prueba y sabe bueno,/ todo no podía ser desilusión:/ tiene que haber, Dios sea loado, una certeza,/ si no de bien amar, al menos de no amar,/ y esto es verdadero luego de la derrota permanente». Ocurre una similitud con Medo en Cantiga.com: «otra vez curvado ante el fulgor azulino/ compongo discursos a Perséfone/ conmuevan y me otorgue el don/ de mar que perdí./ En esta cabina alquilada, como si amor/ fuera cosa de arrendar,/ (dos soles cincuenta para Ronald),/ y darle al teclado mismo Mozart/ hasta saber algo de ti./ Mejor el Hades que el caos donde navego/ aterrado por criaturas de MTV./ Shakira, Illia Kuryaky and the Valderramas/ hubiesen bastado para que Jasón abdicara./ Pero no soy un argonauta,/ tengo veinte/ y te amo, rpúrpura». En la feria de las tinieblas Medo dice: «escupo dolor donde luna desangra./ Sobre los fuegos de destituidos./ Sobre el hambre d elos platos vacíos./ Sobre las mentiras con las que remonto su agonía./ Sobre el dolor./ La noche me sedujo enjoyada en su suave piel canela,/ convirtiendome en su sombra, aún a plena luz./ -Preferiría ser ciego antes que verte partir./ - Es absurdo- respondió./ Y la ciudad se me fue a pique con su rostro» (p.39). Esta remitencia al entusiasmo lezamiano o su pasión por ese cierto malditismo más tópico y real, actual; pero también tan recurrente a otra estancia de la epicidad griega y latina posee una prestancia que poco a poco va distanciándose de otras poéticas hispanoamericanas, inclusive de las que marcan esas mismas características. En realidad, la recreación o la traslación, el sparagmos en sí, es el de unas fuentes previas, es algo tan connatural a la literatura que con razón se ha dicho que la «Eneida» pudiera verse como una suerte de «fanfiction» de Homero, en la medida en que las aventuras de Eneas son una continuación realizada por Virgilio del ciclo troyano. Es decir, algo parecido a lo que en el cine se llama el recurso a las «precuelas» o «secuelas» de un argumento o un canto como mecanismo de formación de una serie, de modo que la «Eneida» sería una «secuela» el mismo modo que la recreación de las historias anteriores de los héroes troyanos serían una «precuela». Medo no se va a los inicios griegos/latinos para quedarse allí, pero se ampara en la estela nietzscheana como en los fragmentos de Heráclito, de Pascal, inclusive en las reflexiones de Wittgenstein, allí se advierten los textos descontextualizados, es decir des-contextos y en consecuencia multicontextos y desde ese aroma de epicidad se vuelve en un lugar de regocijo para la posmodernidad, a una cabina de Internet, a una tienda Mc Donald´s. El mismo Derrida en un análisis desconstruccionista se refería a este asunto en su estudio sobre Rousseau donde concluía que: «Toda palabra tiene un significado diferente cada vez que aparece en un nuevo contexto, y esto independientemente de la cronología y de la intención del autor». El resultado es que un texto es en realidad un número indefinido y potencialmente infinito de otros textos, tal como lo corroboraría más tarde Katherine Hayles.

Desde la perspectiva intertextual, la consideración de los hipotextos subyacentes a estos textos nos lleva a indagar sus fuentes no sólo en los conocidos patrones de la mitología (epicidad), sino en una gran variedad de textos de la tradición folklórica y/o literaria. Correlato de culturas, diría el propio Medo. Todo ello tiene que ver con una cultura de la posmodernidad, que por un lado ha hecho del reciclaje y la hibridación, dos mecanismos básicos en su producción artística, lo cual se hace patente en este nuevo libro de Medo, aquí pues las series donde el mestizaje de contenidos, géneros y técnicas aparece por doquier; como una locura muy razonada. Capaz solamente de ser reconocida desde la perspectiva de la estética de la recepción, allí donde reaparece un poeta escribiendo sobre los muros electrificados de un manicomio o un lector con sapiencia de hermeneuta envuelto en la poesía: simbiosis de la construcción artística el poder de la imaginación y la capacidad explorativa.

El sincretismo de Medo (mezcla de géneros y de motivos o mitologías) que estructura a «Sparagmos», deja en suspenso marcas diferenciadoras antes aceptadas o comunes en la poética del s.XX o en la poesía tradicional (como la extensión del poema, su ritmicidad/ historicidad, su unilinealidad, la jerarquía del ritmo y partes dentro del macropoema) sería, pues, la nota dominante. Los imanes que mantienen unidas estas series poéticas en «Sparagmos» son el lenguaje/ héroe (protagonista, cual Dante atravesando el infierno) y/o el mundo ficcional a veces como relato unido por las continuas referencias textuales que aluden a geografías (Grecia, Italia, Perú, Chile, Arequipa, Huamachuco, Cusco, etc.) y, por supuesto a los personajes mencionados líneas arriba. Son estos entes quienes interactúan como auténticos contenedores de todas las posibilidades de desarrollo. Todo ello le presta, además, un aire muy posmoderno a este libro de Medo que, en realidad recicla y recombina muchos materiales, y desmantela códigos o valores obsoletos y modernos. Además, el carácter de obra abierta hace que tales series, en su conjunto, tengan la apariencia de un texto de múltiples escrituras que se van superponiendo, puesto que al ser un universo no cerrado sino compartido los sucesivos autores o «versionadores» irán reescribiendo estos argumentos metapoéticos o, en otro caso, irán añadiendo nuevos elementos.

El lenguaje de Medo en «Sparagmos» tiene también una simetría dispersa, nebulosa casi entre las fronteras del vacío en que se encuentra el pensamiento de lo que refería Lacan sobre el lenguaje (la interrelación entre estructura del inconsciente y lenguaje, la primacía del significante sobre el significado, y que sólo accedemos al inconsciente mediante la representación de las imágenes oníricas a través del lenguaje). Medo, como poeta, está interesado en enfatizar que esas imágenes tengan una significación distinta, volátil al ser parte de un flujo de imágenes oníricas que van desapareciendo con la misma celeridad con la que aparecen (El enfoque estático de la literatura ha sido sustituido por el dinamismo del postestructuralismo semiótico). Esto es, se escapan de ser atrapadas por un significado fijo y estable. Tenemos así una primera interrelación entre la concepción del lenguaje inconsciente, según es descrito por el psicoanálisis, y la teoría del lenguaje literario propuesto por Benet, según la cual el lenguaje (comenzando por los vocablos) carece de un significado estable. El onirismo de las imágenes de la poesía de Medo raya a veces con la vigilia y lo pesadillesco. Se alberga en lo conversacional. Su discurso, desde lo retórico es una anti-retórica; desde lo metalingüístico y lo moral destruye los pilares de su mundo. Lo «maldito» no sólo está en el tema, está en la forma de escribir: «Poetas, poetas, poetas./ Esos perros cagan piedras./ Espuma y humo exhalan./ Y nunca nos dicen nada./ Son inútiles./ Jamás tendrán visa/ en el nirvana.» (p.326)

En suma, podemos decir que el aura triunfal en «Sparagmos» es una construcción de imaginarios lingüísticos. Estas series poéticas utilizan medios recurrentes y no recurrentes, como la formación de estos mundos autoconsistentes a través de procedimientos tomados del mito (por ejemplo, las cosmogénesis peruanas, genealogías griegas, itálicas…). La poesía serial de Medo es inherente a una nueva propuesta en continua expansión, que a partir de un tronco inicial se ha propuesto desarrollar múltiples itinerarios de epicidad, sobre la base del marco común de un espacio (geografía), un tiempo (cronología) y/o un repertorio de personajes. Así pues, sobre estos pilares está construida la idea de la existencia de un patrón en esta saga poética de Medo (Manicomio, La trovata, en esencia), reunida esta vez en 365 pp., series poéticas que, más allá de las marcas de los subgéneros clásicos (barroco, especialmente), aspiran a crear mundos autoconsistentes, ensanchando siempre una especie de frontera, aparentemente indisoluble de la creación y, esa experimentalidad que desborda las márgenes de humo que pretenden cerrar el paso de una nueva poética hispanoamericana. Ahora la extensa avenida de las trashumancias huele a vino e incienso, a chicha y flores negras; pasa un cortejo de Baco, canta la cabeza de Orfeo. Medo toca la cítara, Propercio, Tibulo y Ovidio mueren otra vez y alguien (¿Eurídice?) cerca los jardines con sus huesos: la poesía está ungida de eternidad.