lunes, 19 de octubre de 2009

Una lectura de Hotel Lima

La travesía totalmente humana de Miguel Ildefonso

David Antonio Abanto Aragón

No podemos aceptar como nuevo un arte que no nos trae sino una nueva técnica.[...] Ninguna estética puede rebajar el trabajo artístico a una nueva técnica. La técnica nueva debe corresponder a un espíritu nuevo también.

José Carlos Maríategui.
"Arte, revolución y decadencia". En: Amauta, año I, núm. 3, Lima, noviembre de 1924.


Absurdo fuera no reconocerlo

"No cabe duda de que la narrativa peruana está pasando por un buen momento. En los años 90 asistimos a una floración abundante de novelas relevantes, como nunca habíamos tenido en las letras peruanas, lo que exageradamente el recordado poeta Cesáreo Martínez apodó "boom de la novela posvargasllosiana"; pero aclaremos que dicha "eclosión" (para utilizar otro vocablo excesivo, por comparación con la escasa cosecha de títulos memorables que podíamos obtener anualmente en las décadas anteriores de nuestra narrativa) la protagonizaron sobre todo escritores no tan jóvenes, pertenecientes a las hornadas dadas a conocer en los años 60 y 70, más algunos aportes de la siempre fecunda Generación del 50. Ya situados en la presente década, el aporte de los jóvenes ha comenzado a ocupar el primer plano, dando a conocer varios autores con un potencial narrativo a considerar", ha señalado con acierto Ricardo González Vigil.

Como pruebas de ello, podemos hacer mención a las obras narrativas de escritores como Jaime Bayly, Iván Thays, Gonzalo Portals, Manuel Rilo, Sergio Galarza, Sandro Bossio, Julio César Vega, Carlos Rengifo, Santiago del Prado, Grecia Cáceres, Juan Manuel Chávez, Alexis Iparraguirre, Marco García Falcón, más recientemente, Daniel Alarcón, Santiago Roncagliolo Miguel Ildefonso, Diego Trelles Gabriel Ruíz-Ortega, Leonardo Aguirre, Víctor Coral, Ezio Neyra, Johan Page, Claudia Ulloa, entre muchas otras voces narrativas.

En 1999 el narrador Oswaldo Reynoso empleó la categoría de "narrativa de transición" para hacer referencia a las obras de los narradores jóvenes y afirmó que las mismas "están preparando el camino para una gran novela" empleando dos vías de expresión narrativa que deben considerarse al momento de aproximarnos a esta hornada generacional: la de negación total de la realidad y la del enfrentamiento descarnado y violento de la realidad. Ya en 2007, ya entrado el siglo XXI, esta afirmación sigue siendo vigente en lo esencial.

Ahora bien, el buen momento de la narrativa peruana y la irrupción de una nueva hornada de narradores a los que aluden González Vigil y Reynoso no debe hacernos olvidar algo que no podemos dejar de señalar: si bien es cierto que la narrativa peruana ha ganado pericia y gran dominio en la técnica y la forma, no es menos cierto que ha perdido hondura en su relación con la realidad de la cual emerge. Frente a obras como las de escritores como las de Martín Adán, Gamaliel Churata, Arguedas, Scorza, Loayza, Vargas Llosa, Reynoso y Gutiérrez, la narrativa peruana actual se ha tornado en gran medida mezquina. El Perú es una realidad de gran complejidad inserta en una totalidad que se ha convertido en una "aldea global" que espera aún ser explorada, explicada y recreada estéticamente por nuestros creadores. Naturalmente tal trabajo no solo debe considerar el empleo de técnicas novedosas y modos de expresión superficiales, lo que nos remite a esa meridiana y vigente expresión de José Carlos Mariátegui que señalaba que una nueva técnica no hace un nuevo arte, este supone una sensibilidad orgánica y tácitamente nueva, atenta a lo nuevo, a lo que, para decirlo arguedianamente, no se ve ni se sabe, pero que ya se siente y se espera. La representación artística de esta nueva realidad que emerge imponente constituye, pues, un formidable reto que no debe ser asumido como algo ya resuelto por el curso de la historia o el arte, sino un proyecto en marcha, para todos los creadores.

Al respecto traemos a colación lo señalado con meridiana lucidez por Alfredo Villar: "la literatura de la clase media pequeña burguesa y letrada, sobre todo limeña, está muriendo. Muere porque ha fracasado en la idea de crear una nación literaria más amplia y democrática. Muere porque ha fracasado en llegar a las grandes mayorías, es decir por elitista. Pero estamos en un país maravilloso, de una gran riqueza que no sólo es letrada sino oral y musical: en sus calles y pueblos hay miles de historias que se desvanecen en la plaza pública o en la conversación de cantina, sea en las comunidades que imaginan mitos, sea en las ciudades que alucinan relatos callejeros. Sea también en los músicos populares que viajan por todo el país haciendo bailar con sus canciones, quizás la única poesía popular que sobrevive, lucha y llega a todo el Perú. En estos momentos los zorros de arriba y abajo hablan mejor que nosotros, cantan mejor que nosotros, hacen poesía mejor que nosotros, aman mejor que nosotros, en escuchar con humildad y hacernos parte de su eco quizás este la salvación de nuestras letras y nuestros corazones".

Uno de esos zorros de arriba y de abajo que ha asumido ese reto dentro de una propuesta totalizante es Miguel Dante Ildefonso Huanca (Lima, 1970), el escritor peruano que con los libros publicados y divulgados nos muestra un oficio que ha sabido tejer un proyecto de escritura sólido y coherente que lo convierte en un escritor representativo de fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI. Con más títulos -no solo en cantidad sino en calidad- que cualquier otro para encarnar este periodo en todo su dinamismo y complejidad.

Sirva de magnífica prueba, la desconcertante textura de la novela Hotel Lima (Editora Mesa redonda, 2006) que cruza niveles textuales, técnicas muy complejas y una sensibilidad atenta en un provocador diálogo con las tradiciones en un proceso de apropiación y transformación de la narrativa peruana de este nuevo siglo.

Hasta ahora el reciente libro de Ildefonso ha recibido tibias aprobaciones cuando no ha sido menospreciado, omitido y "ninguneado" (expresión de Arguedas en el "Tercer diario" de El zorro de arriba y el zorro de abajo), cuando no condenado por sus "defectos artísticos", o reducido a un valioso "artefacto verbal" y es que en su recepción no se ha considerado aún algunos elementos que podrían ayudar a valorarla en su justa dimensión.


Una desconcertante propuesta totalizante

En un reciente texto de presentación para el libro virtual Los desmoronamientos sinfónicos de Ildefonso, el extraordinario poeta José Pancorvo dejó constancia de lo siguiente: "Tengo en mis manos por ejemplo un manuscrito de Hotel Lima, de hace más de quince años, en copia de papel carbón y lapicero -hasta con caracteres chinos-, en que hay poemas supra que no están acá". En 2003 ante una pregunta acerca del estado de sus proyectos poéticos y su proyecto Hotel Lima Ildefonso afirmó: "No lo abandoné. Lo dejé como idea original por inconcluso, porque me di cuenta de que nunca, tal vez, se concluye una obra" y más adelante "Aún sigo escribiendo ese gran proyecto (tipo Verástegui o Adán o Pessoa o Pound), pero con otros nombres, a través de otras ciudades, desde otros sujetos poéticos. Alguien que se interese en lo que escribo podría encontrar claves. De eso se trata mi universo". Nos encontramos pues ante un work in progress que se da a conocer de a pocos, que va levantando los pisos de una edificación en continua construcción, al modo de los proyectos totalizantes de los años setenta.

Un modo expresivo que se sirve de las vías expresivas más adecuadas a su búsqueda: verso, prosa, visual, plástica, etc. Una exploración múltiple y totalizante. Esta vez, queremos realizar una aproximación a parte de su universo creativo: el narrativo, conformado, a la fecha, por dos libros: el libro de cuentos El Paso y la novela Hotel Lima. Desde el punto de vista del lenguaje, de los recursos expresivos, Ildefonso sintetiza la búsqueda y exploración de nuevos modos expresivos de la narración "tradicional". Pero Ildefonso sobresale como el creador indiscutible de una sedición novelesca, autor del primer relato absolutamente "moderno" del nuevo siglo, el más representativo de lo que va la nueva centuria: Hotel Lima. Como artífice del lenguaje asimila para aprovechar las posibilidades expresivas de la novela para recomponerla en una fiesta verbal en la que el lenguaje es un protagonista fundamental, tan importante como el propio Dante, como Humareda y como el propio Hotel Lima.

En Hotel Lima el modo de narrar es tan importante como lo que se quiere narrar o en todo caso, el modo de narrar debe corresponder perfectamente a lo que se quiere narrar. Nosotros queremos resaltar, por ahora, su hondo humanismo, su comunión total con todo lo humano (soma y psique, cuerpo y alma), visto como una maravillosa -inextricable hasta el misterio- aventura vivida como hospedaje en este mundo, sin preludios o epílogos ultraterrenos.

Para ello abordemos dos cuestiones fundamentales, examinadas desde perspectivas diversas; pero con frecuencia, distorsionadas, por no ser relacionadas con el humanismo de la búsqueda de Ildefonso: el Realismo y el Simbolismo.


En pos de una síntesis totalizante

Las dos corrientes literarias que han tenido mayor incidencia en la configuración de la literatura del siglo XX, fueron el Realismo, con su eje creativo en la narrativa (Tolstoi, Balzac, Flaubert, Maupassant, Zola, Dickens,...); y el Simbolismo, con su eje creativo en la poesía lírica (Baudelaire, Rimbaud, Verlaine, Mallarmé,...).

Un reto mayor de la narrativa de fines del siglo XIX, la primera mitad del XX e inicios del siglo XXI consiste en conjugar las lecciones del Realismo y las del Simbolismo, aspirando a un retrato totalizador (que no se quede solo en lo empírico, racional y pragmático) de la experiencia humana. En esa tarea, cabe destacar las producciones de James, Musil, Virginia Woolf, Faulkner y, por cierto, Proust, Mann y Joyce.

Para Hotel Lima, Ildefonso echa mano de dos influencias. La primera, la narrativa realista, como Balzac y Flaubert, donde se aprovechaban las vivencias para crear. Y la segunda, la poesía simbolista, de lo que se deduce que no se contentaba con la experiencia sensorial.

Una detenida revisión permitirá comprobar que Hotel Lima -y en menor medida El Paso- de Ildefonso vence en poder totalizador a las obras de otros autores recientes: totalización de los niveles de la experiencia tanto psicológica como social, desde lo más fisiológico hasta lo más espiritual, desde lo irrepetible hasta lo compartido arribando incluso al "inconsciente colectivo". Y búsqueda de totalización de posibilidades de la palabra y de la técnica literaria; el propio estilo, vuelto estilema, cambia en sus episodios adaptándose al tema, al espacio, al tiempo, etc. Otro modo de constatar la búsqueda de un poder totalizador: Dante y Humareda son personajes retratados de modo integral por la novela peruana reciente en lo que va del nuevo siglo; y Lima puede ser literalmente recorrida, calle por calle, en las páginas de Hotel Lima. En ese sentido Ildefonso no inventa nada, todo lo que él describe existe, pero se aleja de lo circunstancial para sacar a flote lo esencial.

Factor central de esa extraordinaria capacidad de totalización es el humanismo liberador de la propuesta de Ildefonso. Mientras que el Simbolismo tiende a imponerse al Realismo, invitando a un inasible misterio en Iván Thays y Luis Hernán Castañeda; y mientras que el Realismo llega a sofocar el ingrediente simbolista, hasta tornarlo esquemático o escasamente iluminador en Santiago Roncagliolo y Oscar Malca (podemos mencionar más cerca del equilibrio logrado por Ildefonso entre lo real y lo simbólico a Carlos Herrera, Santiago del Prado y Sandro Bossio); en el caso de Ildefonso van enlazados el detallismo realista y la sugerencia simbolista, porque, para él, la "otra orilla", "la soñada coherencia" de Luis Hernández, está encarnada permanentemente en esta orilla: cada elemento de la existencia posee una carga iluminadora o epifánica, según la llamaba Joyce, en cuanto parte insustituible del Todo.

Existen dos grandes tipos de obras maestras. Las primeras están representadas por obras como El Quijote o las obras de Shakespeare (en el ámbito latinoamericano podemos mencionar a Cien años de soledad de García Márquez, y en el peruano, La violencia del tiempo de Miguel Gutiérrez), para las que no se necesitan reflexiones muy profundas o una gran cultura para entenderlas y disfrutarlas. El otro tipo corresponde a obras como la Divina Comedia de Dante o Finnegans Wake de Joyce que exigen una gran competencia en el lector, una serie de experiencias de vida y una cultura muy amplia (Rayuela de Cortázar, en el ámbito latinoamericano y El zorro de arriba y el zorro de abajo de Arguedas en el ámbito nacional).


Un paralelo paródico de tintes épicos y filosóficos

Hotel Lima es la novela más representativa de la narrativa peruana reciente, porque sintetiza casi toda su cultura. Su lectura demanda dedicación, pero cuando se entiende, uno queda sorprendido con su jocosidad, irreverencia y burla. Hotel Lima es un libro "jocoserio", como decía Joyce. La comicidad y la risa son propias de la vida humana desde la noche de los tiempos; ya en el Quijote, se escucha la risa como proveniente de las farsas medievales; uno se ríe del caballero que lleva una bacía a modo de yelmo, o de su escudero que recibe una paliza. Pero, además de esa comicidad, casi siempre estereotipada, casi siempre cruel, otra, mucho más sutil, se desprende de Hotel Lima, de la mirada que nos plantea y nos sitúa en la esfera infinitamente más refinada que llamamos humor.

Recordemos que la evolución hacia la novela se debe comprender atendiendo a la reducción de la distancia con lo narrado y esa reducción la da la risa. Veamos, desde los orígenes de la epopeya -y de toda manifestación "sublime"- junto a ella se daba la parodia: la misma historia pero presentada grotescamente. Así, en la poesía épica, la epopeya es sublime, y la épica burlesca es grotesca; en la poesía dramática, la tragedia corresponde al tono elevado, y la comedia, al bajo. Junto a la Ilíada había una versión desmitificadora, la Batracomiomaquia -atribuida también a Homero- que satirizaba la guerra de Troya. La parodia corrige y critica cómicamente a la versión que toma como referente, revelando nuevos aspectos pero además guarda cierta contemporaneidad con lo narrado y elimina la distancia. En su momento, Dante Alighieri lo hizo en su inmortal poema al poner en una forma baja y vulgar (la Comedia) un contenido elevado (Divino): una Divina Comedia en la denominación otorgada por Petrarca. Lo propio hicieron Cervantes (en el Quijote que entre otras cosas puede ser leído como un soberbio homenaje a las historias de caballerías a través de su parodia) y Joyce (con la Odisea homérica), el cubismo de Picasso, etc. Ya Bajtin apuntaba que no se puede reír de lo distante, a menos que se lo acerque, que se lo vuelva cotidiano.

En Hotel Lima no nos reímos porque se ha ridiculizado, o burlado e incluso humillado a alguien, sino porque, de pronto, el mundo, nuestro mundo, aparece en toda su ambigüedad, las cosas pierden su significado aparente, la gente se revela distinta a lo que ella misma cree que es.

Entrelazando tiempos, tanto por el hilo de conversaciones reales como soñadas (o dictadas por voces interiores que torturan al protagonista), Hotel Lima saca a flote, de un lado, la nostalgia del pasado para liberar emociones primigenias en los episodios de infancia en los cuales como ha señalado Olga Rodríguez Ulloa "se llega a una condensación lingüística llena de simplicidad y belleza", echado a perder (por el desorden vital, las drogas, la violencia imperante, la corrupción, etc.) y, de otro lado, el sentimiento a modo del hybris (defecto o exceso) inherente en el ser humano. Pero el impulso principal es ajustar cuentas mediante la escritura de un Libro que desencadenará un desenlace imprevisto. En el trasfondo de la novela palpita el rol salvador del lenguaje, ya sea el oral (confidencias a personas encontradas después de años y, por cierto, revelaciones a cargo de voces fantasmales que lo habitan), ya sea -y privilegiadamente- el escrito nacido de la vocación literaria -tenaz, ineludible- del protagonista. Tengamos presente lo que dijo el autor a Maribel de Paz: "el libro mismo también es un personaje, una creación del propio narrador, Dante, quien emprende su proyecto de escritura mientras trata de vivir como Humareda, en el Hotel Lima, entre prostitutas".

No es, sin embargo, la cuestión temática de Hotel Lima lo que lo hace distinto. El argumento es escaso. Lo ha resumido Javier Agreda: "Dante, joven poeta limeño de inicios de los 90, quien cuenta sus peripecias en las calles más sórdidas del centro de la ciudad, rodeado de prostitutas, delincuentes, niños de la calle y especialmente de los poetas "malditos" con los que conforma el grupo de la "No Poesía". A estas aventuras se suman también recuerdos de infancia del protagonista, algunos relatos escritos por él, y hasta una dimensión fantástica en la que Humareda convive y dialoga con las imágenes recurrentes de sus pinturas: el arlequín y Marilyn Monroe, convertidos también en personajes".

Hotel Lima trata de la necesidad recíproca que tienen las personas, en la estructura menor de la familia y en la más amplia de la ciudad. Ese sencillo tema se universaliza por la imposición de un mito intemporal, el del errante Odiseo en busca de su reino insular. Dante es un agudo testigo de los conflictos y desencuentros sociales, ideológico-políticos y culturales que enfrentan al mundo, es Telémaco y Odiseo o Ulises. Sus bastante triviales vivencias en el Hotel Lima, en la habitación 283 (nicho, vientre de ballena), se transforman en un paralelo paródico de las del personaje de Homero y del mismo Dante Alighieri (en esta Odisea, en esta Comedia, el moderno Telémaco en pos de Ulises, el moderno Dante que es guiado por esa especie de Virgilio que es el Maestro, Víctor Humareda), y, a su vez, adoptan varias formas de resaltar un paralelismo con las clásicas travesías, sobre todo a través del estilo y del lenguaje.

Por momentos en la narración el estilo resulta más importante que el contenido, pero la intensa concentración en el lenguaje permite a Ildefonso llegar sortear límites de la mente humana posibilitando los nexos entre lo onírico, lo arquetípico y lo simbólico, inasequibles para el novelista sin pericia. El lenguaje no solo es complejo, sino también de una claridad sin precedentes: abundan las alusiones sexuales y fisiológicas que se utilizan al servicio de una finalidad expresiva y no como mero divertimento. Precisamente Olga Rodríguez Ulloa ha señalado que la riqueza de Hotel Lima "radica tanto en la estructura como en el lenguaje" para mostrar "una tensión que se inscribe dentro de la imposibilidad del ejercicio literario. La escritura del Libro que emprende el protagonista, la presencia del Maestro Humareda como modelo incólume y vigente de esa tensión".

Cuestión peliaguda es la del pulso poético de la prosa de Ildefonso. Así, negándose a ver Hotel Lima como una novela, se la juzga como escritura poética en prosa. El problema es que nuestro escritor dinamita los límites o, para usar un término más caro a su propuesta, las "fronteras" entre los géneros literarios y más que demostrar una "crisis de novela", en nuestra opinión, lo que manifiesta es una crisis en el uso de los parámetros de la crítica. Ese es uno de los motivos por el que Hotel Lima es, injustamente, catalogada como novela "fallida", contenedora de "altibajos", con "poca claridad de la historia", con "muchos cabos sueltos" y "excesos", y uno de los motivos por el que Ildefonso, es señalado como el escritor de la "marginalidad" cuyo libro "no logra disolver la impresión de fragmentación", publicado con "la intención de salir del paso" lo que significó "cumplir con una cantidad mínima de páginas para ser considerada una novela corta" y que hace que se le reconozca a su autor, con justicia por cierto, como el gran poeta que es, pero se le escatime reconocimientos como el gran narrador que, ahora lo podemos comprobar, también es. Precisamente queremos abordar sucintamente dos aspectos: el de la fragmentariedad y el de la marginalidad.


Fragmentariedad y marginalidad

Hotel Lima no es una reunión de una cantidad de páginas, es una novela que acusa un carácter fragmentario por la intercalación de textos novelescos con diálogos, discursos y poemas que lo componen, lo que, a nuestro entender, se da para precisamente recrear esa sensación de incoherencia y desorden inicial que produce la experiencia subjetiva de la modernización a través de la globalización capitalista en realidades como la peruana. Esta experiencia hace que se reconozcan nuevos sentimientos y, correspondientemente, nuevos lenguajes y nuevas prácticas. La polaridad primordial de ese nuevo mundo en surgimiento está representada en los tres escenarios o espacios emblemáticos mencionados en la novela (la habitación 283, el Hotel Lima y las calles de Lima).

Lo dicho nos permite discrepar opiniones como la de Víctor Coral quien, por ejemplo, ha señalado que Hotel Lima es "Una suerte de Frankestein [sic] con escaso movimiento y vida parcial, un artefacto verbal que "simula una forma narrativa" pero no la realiza". Nosotros traeríamos la imagen de la Criatura no para señalar una limitación sino para afirmar un logro, porque como ha escrito Alberto Manguel "Hecho de tantos hombres, el Monstruo del doctor Frankenstein es, en parte al menos, nuestro espejo, reflejo de aquello que no queremos o no nos atrevemos a recordar. Quizás por eso da miedo". Y es que Hotel Lima, la novela de Miguel Ildefonso más que un "artefacto verbal" separado de la existencia es, que duda cabe, una obra de arte que da cuenta de la complejidad vivencial de su autor y, a través de la lectura de sus páginas, de la nuestra como lectores. En los episodios de Hotel Lima asistimos a una visión tremendamente crítica y abisal, pero no desencantada de la vida. Una visión que nos inquieta por los cuestionamientos que nos plantea ("por eso da miedo"), que nos confronta con nosotros mismos como criaturas (en tanto creaciones de un Creador), pero que a través de ello también nos propone alternativas. Por eso, Hotel Lima "pinta" el descalabro peruano tomando como referencia la vida y obra de otro gran creador: Víctor Humareda, el Maestro de Hotel Lima, por eso en sus páginas bullen colores y sonidos que impregnan de grandeza a lo cotidiano, lo sencillo, lo bajo, lo vulgar (en tanto proveniente del vulgo), es la belleza que nace del pueblo, es su verdad y una forma de conocimiento, es un nuevo poder. Una belleza que hay que aprender a apreciar con humildad y sencillez, atentos a su mensaje, a ese mensaje que estremece nuestro país desde hace un buen tiempo, pero que pocos creadores han sabido integrar a su obra de un modo natural, como Arguedas o como Humareda.

Porque como en la pintura de Humareda lo cotidiano, lo popular convive junto con lo culto y elevado. Las fronteras son dinamitadas. Así como se escucha el "Claro de Luna" de Bethoven, también se escucha "El Cartero" del Super Grupo que remite a "Please Mister Postman" de The Beatles, al lado de Edith Piaf, Pastorita Huaracina; Los Pasteles Verdes y The Doors, etc. Por eso podemos ver al protagonista dialogando en café de Ginebra con Jorge Luis Borges, del mismo modo que bebiendo unas cervezas con Juan Ojeda y José María Arguedas al ritmo de la chicha. Por eso también su opción por el Hotel Lima, que se yergue majestuoso (como en el cuadro del pintor Enrique Polanco que ilustra la cubierta) en pleno corazón de La Parada y por la figura emblemática de Víctor Humareda (cuyas fotografías tomadas por Herman Schwarz se intercalan en cada acto de los interiores de la novela). Al respecto transcribimos in extenso una esclarecedora respuesta dada por Ildefonso a Gabriel Ruiz-Ortega:

"Ese lugarcito [La Parada] está presente en muchos poemas y relatos, cierto, es una metáfora de lo que es Lima o el Perú. Pienso también en toda una movida desde la pintura de Humareda (que vivió en el Hotel Lima, doblando por Gamarra) a Quijano; la música de Polem, Del Pueblo, Mojarras; o la poesía de Hora Zero y Kloaca. Debe ser porque está cerca de Apolo, la Tierra de Nunca Jamás, donde re-vivo. Nací en Apolo, pero eso no quiere decir que sea netamente apolíneo, sino, siguiendo a Nietszche, hay algo de dionisiaco en todo esto. Periódicamente voy por allá para ver vida, trabajo, gente que suda, grita, ríe, se embriaga, a montones, y no es tan peligroso, eh, sólo hay que saber andar. Y los zapallos, los limones, las lechugas frescas, hay toda una naturaleza viviente, y eso me interesa de lo popular, pues hay toda una sabiduría y un instinto color verde que es arte, como la chicha, y allí pienso en Chacalón, en Vico, en Guinda. Me gusta Federico García Lorca, y por ahí también va este tratamiento cariñoso, respetuoso, duendístico y crítico con lo que es aquel arte de colores chillones y sonidos agudos. Arguedas enseña, es un maestrazo, y no sólo desde el punto de vista intelectual, a apreciar o valorar el folclore. El fue a La Parada un día antes de su suicidio. Y Ginsberg y Burroughs estuvieron allí también. Además, mis raíces y mi piel, hablan, cantan y bailan por sí solas (índices como cuchillos). Mi amigo el poeta [José] Pancorvo está ligado a los danzantes de tijeras, y cada cierto tiempo me invita a ir a sus festivales. Antes íbamos frecuentemente a las fiestas chicha, al Palacio de la Cumbia, a la Catedral de la Cumbia. Qué bravo era todo eso. Otro amigo, Yuca, me llama siempre, y vamos al bar Candela, junto al Mercado Mayorista, el único bar en el corazón de La Parada donde ponen rock, y van los estibadores y pequeños negociantes rockeros, y que está abierto las veinticuatro horas".

Recientemente Hugo Neira al referirse a Humareda ha escrito: "¿No ha dicho Mallarmé "que el mundo está hecho para que se produzca un bello libro"? Podríamos pensar, entonces, que el Danubio existe para que lo cante Strauss. Y que Lima, error urbano, para que Humareda nos devuelva su desorden en un olor a aguarrás" y, añadimos nosotros, para que Ildefonso lo grabe en palabras para refundar su leyenda, reinventándola en olor a poesía.

Tengamos presente que la imagen del pintor es definida de un modo explícito en los retratos actuantes que constituyen sus autorretratos más difundidos. A la manera de los clásicos, Humareda al igual que el protagonista de Hotel Lima se muestra en plena actividad y rodeado por sus elementos habituales de trabajo. Precisamente aquí queremos remitirnos a uno de esoscuadros que se titula "Humareda y sus espíritus", parafraseando en tono humorístico el nombre de un filme de Federico Fellini (Giulietta degli spiriti o Giulietta de los espíritus de 1965), en el que se nos muestra a Humareda en primer plano con la paleta cubierta de colores y rodeado por un compacto grupo de arlequines, brujas, payasos y toreros, todos ellos personajes habituales de sus cuadros. Pero esta vez no ocupan lienzos figurados sino que parecen disputar el espacio compositivo con su propio creador, subrayando la acuciante presencia de sus "espíritus". Del mismo modo, al mismo modo de los clásicos, Hotel Lima nos presenta a Dante en pleno proceso de escritura del Libro y "disputándose" el espacio compositivo de sus episodios con sus "fantasmas" (Vargas Llosa emplea la imagen de los "demonios"que obseden al creador), con una decidida identificación con ellos en contrapuntos significativos.

En Humareda, según Neira, Lima: "la ciudad como teatralidad, treta y pesquisa que concluía en torno a su cama maloliente, butaca de la sublimación pictórica de sus calles. O de una conversación con una puta barata, según contaba. Lo bueno no se puede definir, decía otro barroco, Gracián, "porque no se sabe en qué consiste"". En Ildefonso, para nosotros, Lima, la ciudad, y el Hotel Lima como hospedaje y refugio (ya no estamos ante la "casa de cartón" de Adán sino ante una morada más adecuada a nuestros tiempos de tránsito: un hotel) que concluye en una amable travesía por esta ciudad a pesar de las explosiones, con sus putas, sus homosexuales con tacón, sus cotidianos rituales de inmolación (los de ayer y los de hoy), y Pierrot y el Arlequín y Marilyn y el Maestro, y las jornadas en el Cordano, el Queirolo, el Superba, algún parque o calle de la ciudad, las incursiones al Crazy Horse, los ladrones y los borrachos de La Parada y la pululación de repente poética de las calles del Centro de Lima, la Colmena, "la avenida del cloro eterno", del prostibulario jirón Cailloma, la avenida Colonial y la avenida 28 de Julio y es que en esos espacios el protagonista, como a su vez lo hiciera el Maestro, aprehende dispersamente los elementos que configuran del arte del porvenir. No son un anuncio de lo que vendrá, sino de lo que ya ha comenzado a dar sus primeros pasos y está preñado de futuro como nos lo demuestra Hotel Lima.

En efecto, Humareda es un personaje que se revela de a pocos en Hotel Lima en diálogo con sus espectros y que gradualmente se quita sus caretas de Goya, Toulouse Lautrec y Van Gogh, y es autor de un "ensayo de agresión" intitulado Notas al pie del abismo. En Hotel Lima vemos como Humareda cumple con alegría su tarea de comunicar a los hombres de arriba y de abajo, de la sierra y la costa, confiado en su don y seguro de coincidir con el orden primordial del mundo: el tiempo, por eso, en la novela, no tiene más que un sentido aleatorio y la realidad es apenas un dato contingente. Sabe que su tiempo es otro y su realidad distinta y que en su ir y venir está trazando la urdimbre de un lienzo-mundo que también es otro y distinto. Podría decirse que el mismo Ildefonso busca asumir la condición de un Humareda moderno, que realiza en sí mismo la misión intercomunicadora, a la espera que la radical unidad del texto-mundo nuevo convierta el vínculo (vínculo capaz de universalizarse, decía Arguedas) en la materia misma de un cosmos humanizado. Lo ha expresado el autor en una entrevista hecha por Maribel de Paz: "No importa por dónde entres, no importa el orden en que llegues, porque todas van a conducir al cuarto de Humareda y a Humareda mismo".

Hotel Lima se sitúa en un espacio temporal que Jorge Coaguila ha situado entre los años 1987, un año después de la muerte de Humareda, y 1992, cuando el Hotel Lima, muy cerca del emporio comercial de Gamarra, se convierte en una galería de tiendas que comercian ropa. Período en el que nuestra convulsa realidad había desencadenado diversas formas de representación artística en las que se imponían una crispación formal emparentada con el horizonte de los lenguajes figurativos vinculados con las emergentes realidades urbanas del país. Ágreda ya ha señalado que Hotel Lima conjuga, los paisajes y personajes del universo urbano limeño (tanto el que está a flor de piel como el submundo) con los universos artificiales de la subjetividad personal y la creación artística, y, añadimos por nuestra parte, se vale de técnicas como el monólogo interior para revelar los pensamientos y sentimientos más íntimos de sus personajes -por momentos de una forma presintáctica y casi preverbal-, ahonda el examen de la fantasía y las ansiedades de la conciencia humana que le otorgan a su narración una textura desrealizadora y por momentos ambigua a raíz de su polisemia. Al respecto Ildefonso señaló a Maribel de Paz: "Quise que el lenguaje y la estructura [de Hotel Lima] obedecieran a este personaje [Humareda] que era muy libre y a veces muy enredado".

Hotel Lima no simula una forma narrativa que no realiza, sino es realización plena de la misma con una noción estructural definida concientemente por parte del autor. La estructura de Hotel Lima está organizada en cuatro partes (cuatro actos), que se pueden corresponder a las partes de la Odisea, las partes de la Divina Comedia (tengamos presente que el peregrinar de Dante, el protagonista de Hotel Lima, puede ser leído -es una de las posibilidades- como una nueva odisea que repite, con un ropaje nuevo las peripecias de Ulises y de Dante, el florentino, de Stephen Dedalus y Leopold Bloom la célebre pareja joyceana,). Lo señalado torna patente la destreza de Ildefonso para cincelar un volumen orgánico, de manera tal que cada episodio posee autonomía creadora, pero también puede leerse como parte de un cuadro totalizante.

En el caso de Hotel Lima la pugna entre arribar y no arribar al Libro, entre captar y no captar las sumas voces, entre abolir y no abolir la existencia terrena para vivir el trance de creación continua encuentra una formidable cristalización comunicativa en los cuatro actos en los que está dividida y que, respetando las exigencias de espacio, tiempo y acción, hacen trastabillar el molde secular llevándolo por momentos al borde mismo de lo comunicable en tanto travesía que nos transporta extramuros (para usar una imagen cara a Enrique Verástegui, poeta también admirado por Ildefonso) en lo decible. Y es que como el mismo autor lo ha afirmado en la entrevista publicada en el número 1 del periódico de poesía Odumodneurtse "me interesa desarrollar una obra al margen de los convencionalismos editoriales".

El elemento de la marginalidad, tan mencionado al momento de hablar de la obra de Ildefonso, no ha sido precisado con claridad aún. Por nuestra parte creemos que debe ser entendido no como una cuestión de tópicos, temas o menciones de creadores signados por Baudelaire, Rimbaud, Bukowski, Mishima, tan de uso común en muchos jóvenes narradores, sino como una cuestión relacionada a la complejidad vital. Tengamos en cuenta el vivir en el Perú (en Apolo) y el haber vivido en El Paso, en Estados Unidos, ha convertido a Ildefonso en un hombre de "dos mundos" (con dos cosmovisiones que representan dos modos de vida) que padece una "doble marginalidad" al no sentirse integrado (entiéndase asimilado, aculturado, del mismo modo que Arguedas o el mismo Humareda) cabalmente ni en un mundo ni en el otro. Ello no nos permite afirmar que la marginalidad en el caso de su protagonista Dante en Hotel Lima esté, como lo ha señalado Fernando Carrasco Nuñez, en "una intención de evadir la realidad inmediata que lo circunda y agobia", más que una actitud evasiva encontramos en la marginalidad una actitud de confrontación, pero no beligerante ni belicosa, ni mucho menos pesimista. La mirada es optimista y cargada de humor, lejos de la solemnidad y suntuosidad de una parábola moral. Así entendemos en Hotel Lima sus referentes y, en la obra total del autor, la irrupción del elemento paródico, carnavalesco, grotesco y a veces exuberantemente cómico de la cultura popular como una cultura viva y de gran potencial creador. Por eso en Hotel Lima se cuestionan las normas del sistema porque plantean un ideal que, al chocar con la realidad nada paradisíaca (al borde de "guerras" pavorosas), genera en muchos casos una idealización nostálgica, pero que en el caso de Ildefonso no se queda en ella, se alimenta de ella para trazar búsquedas alternativas con un denominador común: el culto al arte, en una especie de ética "heroica" que nos recuerda a Joyce, Hemingway, Martín Adán, Vallejo, Gamaliel Churata, Arguedas, Vargas Llosa, Reynoso y Miguel Gutiérrez, en el plano de la narrativa. Ildefonso se sitúa en la conflictiva intersección de dos sistemas socioculturales (como Vallejo, como Arguedas, como Gutiérrez o recientemente el joven escritor Daniel Alarcón) intentando un diálogo vivificante, muchas veces, polémico en su forma, en su estructura general y en su significación. Si algo caracteriza fuertemente a Hotel Lima es la insistente referencia al sentido de la acción de los personajes. Esta característica se explica por el abandono de una perspectiva épica clásica, en la cual los héroes importan fundamentalmente como alegorías, encarnando significados que van más allá de sí mismos (nótese que el auge de la épica se da en sociedades donde actúa con fuerza la tradición oral y no existe una vida urbana significativa). En la Hotel Lima, en cambio, tiene características y vivencias personales que son proyección individual -toda la gama entre la adhesión y el disenso- del ámbito social. Por ello, en la novela de Ildefonso encontramos una galería con una gran diversidad de personajes que cuentan precisamente como personas, en su radical singularidad.

Otro signo aparente de la marginalidad, ya no en el terreno mismo de la prosa ildefonsiana, sino en la actitud de su autor podemos rastrearla en el escamoteo y retardo para divulgar escalonada y fragmentariamente sus escritos. Recordemos que algunos episodios de Hotel Lima fueron divulgados primero como relatos autónomos (logrando reconocimiento en diversos certámenes). Ildefonso consigue la unidad en la diversidad, que era uno de los requisitos más difícil de conseguir en una narración extensa. Pero no es ese, a nuestro juicio, lo central del proyecto creador de Ildefonso y de Hotel Lima, para nosotros lo fundamental subyace en la expresión de una búsqueda no solo artística, pero sí, en lo esencial, liberadora.

La singularidad de Hotel Lima de Ildefonso abarca otro factor: gran parte de los escritores de su generación se inclina por la narración fantástica y el juego de la metaliteratura (es decir, la literatura que habla de literatura, poniendo en el primer plano cuestiones de lenguaje, construcción de la ficción, etc.), endeudada con Borges, Cortázar, La casa de cartón de Adán, incluso, ya más cerca, La disciplina de la vanidad de Iván Thays. En cambio, Ildefonso se nutre de la narrativa realista; no el ramplón realismo social, sino la gran tradición del realismo cuestionador, complejo y totalizante de Ribeyro y los ya mencionados Arguedas, Vargas Llosa, Reynoso y Gutiérrez capaz de mostrar personajes, situaciones y perspectivas muy diversas mediante una variedad de recursos de la narrativa actual (al narrador omnisciente sucede la multiplicación de perspectivas e instancias discursivas y la visión fragmentada, fugaz; a la trama lineal o progresiva, un montaje de tiempos y perspectivas más sugestivo de las secuencias que imita el flujo espontáneo de la conciencia; a la "historia" o al argumento, unos cortes instantáneos de apariencia arbitraria). Ildefonso es de los escritores que a la palabra le conceden una arquitectura que busca sostenerla en el espacio. El ritmo está claramente marcado, acentuando la espacialización que le otorga.

Pero con Hotel Lima no estamos solo ante una propuesta estética sino, como ocurre con los grandes creadores, ante una propuesta ética que nos ofrece una novela de su existencia en trance de creación pura, absoluta, espuma (empleamos la imagen del anti-soneto "Intensidad y altura" de Vallejo) agónica que es a su vez el anuncio y confirmación de nuevas búsquedas.


Búsqueda liberadora desde lo vivido

Ildefonso suele ser presentado en muchas interpretaciones desde un ángulo: autor de la "marginalidad" (la cultura occidental nace al Este del Mar Mediterráneo, en tierra bíblica y helénica; y muere al Oeste, más allá de las "columnas de Hércules", en tierras transoceánicas, en urbes como Lima), de una época de crisis y de ruptura con el pasado, a la intemperie, corroída por la duda y el escepticismo; de una nueva versión pesimista de la existencia humana (Flaubert dio la suya en el siglo XIX, Joyce la del siglo XX, en el ámbito nacional mencionaríamos a Palma para el siglo XIX y Ribeyro para el siglo XX), etc. En esa línea, ha tenido mucha difusión la caracterización de Hotel Lima como una obra "marginal", propia de una época agotada, ya sin grandeza para vivir o revivir los mitos fundacionales de su cultura. Los valores circularían caricaturizados o negados; por ejemplo, las musas de Dante (el Telémaco en pos de Ulises, el Dante, el Stephen Dédalus en pos de la paternidad de Leopold Bloom, del Hotel Lima y la Lima ildefonsianos) serían lo contrario de la Penélope homérica, de la Beatrice de la Comedia dantiana, entregadas al placer y a la "deshonra" del oikos conyugal (matrimonio, y hogar). Sus musas están más cercanas a Catita, a Molly Bloom, pertenecen a la estirpe de Anna Livia Plurabelle, de la Maga.

Sin embargo, esta lectura nos parece inadecuada; invitamos a leer Hotel Lima de Ildefonso desde un ángulo positivo, como una gran búsqueda de la liberación del ser humano apresado en el laberinto del contrato social reinante (ya Ágreda ha identificado al Hotel Lima como "una especie de laberinto en cuyo centro se encuentra, en lugar del mítico Minotauro, Humareda y su universo artístico", Carrasco Núñez lo ha identificado como "símbolo de soledad, desarraigo, desorden, pobreza, clandestinidad, connotaciones contrarias a todo lo establecido por el sistema oficial [...] una metáfora de toda la ciudad", el propio Ildefonso ha dicho que el título de su novela "Refleja ese estado de tránsito perpetuo del artista incomprendido por la sociedad") y de los prejuicios heredados del pasado. En esa senda Hotel Lima es un extraordinario complemento de su búsqueda poética. Desde esta perspectiva "El vestido de la mujer transparente" inserto dentro del "Cuarto Acto" de Hotel Lima es un auténtico "manifiesto de Independencia" de su protagonista y del ser humano que se lanza a la búsqueda liberadora de lo nuevo y lo desconocido a modo de hazaña, magníficamente cerrado con el contemplativo "TRAGEDIA EN UN SOLO ACTO: EL ASCENSOR" de Víctor Humareda, todo un arte poética, que cierra y abre un ciclo de la búsqueda. Búsqueda que, aún, no alcanza a encontrar el modo de apresar ni la realidad ni la belleza plenamente, entregándonos "vestigios" de esa búsqueda que subraya una travesía a la sombra del Maestro quien "no puede tocar" solo "mirar" su ideal pleno en un estadio contemplativo en aroma de poesía que no dice nada.

La rica simbología de sus personajes está desplegada ampliamente en esta novela. "Así se explica que todos los personajes de Hotel Lima, incluso los más vulgares, lleven nombres literarios (Beatriz, Dafne, Silvia, Laura)", ha apuntado Ágreda; y también las menciones e interacciones con escritores como José Carlos Mariátegui, César Vallejo, Martín Adán, Gamaliel Churata, Oquendo de Amat, José María Arguedas, Manuel Scorza, Luis Hernández, Javier Heraud, Juan Ojeda, Carlos Oliva y Juan Vega, pero también Li Po, Dante, Shelley, Goethe, Beckett, Kafka, Joyce, Borges. Porque la experiencia no es "libresca", es una vivencia, los autores y escritores no insuflan su don en sesiones académicas literaturosas, sino en la vida misma para retratar la complejidad de la experiencia que no oculta las fibras más nobles y tiernas, con sus luces y sombras, así como para trazar conexiones entre las peripecias de sus protagonistas. Además la textura simbólica de su protagonista se encuentra acentuada por el hecho de que su nombre desata hondas connotaciones culturales, a tal punto que el mito central al que remite -el de la Divina Comedia- está incorporado como si fuera su nombre: Dante.

Hotel Lima deja de considerar la novela como un territorio cerrado donde reina un lenguaje propiamente "novelesco", para abrirla ampliamente a todos los discursos que surgen dentro de la literatura y la sociedad: orales y escritos, populares y cultos, antiguos y modernos, artísticos, periodísticos, técnicos y publicitarios, colectivos e individuales.

Ildefonso en nuestra opinión se ha propuesto hacer de Hotel Lima un objeto dirimente y apelativo, capaz no solo de dar cuenta de la crisis de un mundo (el de fines del siglo XX al modo como Vallejo lo hiciera con el de la Guerra Civil, o el apocalipsis modernizador en el caso de Arguedas) sino de revertir los términos de la crisis en la alegoría realizadora de la novela. Su irreverencia evidente, su mirada escéptica no es ya capaz sino de herejía, una herejía que no se ocupa de factores políticos, declarativos, que en el fondo deciden su búsqueda. Hotel Lima no habría sido posible antes, hoy que muchas propuestas no pasan de expresar un deliberado desencanto, un profesional escepticismo y un correcto desgarramiento. Ildefonso nos expresa una mirada insatisfecha que renace en cada búsqueda.

Terminemos estas consideraciones poniendo de relieve la naturaleza singular de Hotel Lima, la novela más ambiciosa y peregrina de la prosa peruana reciente en lo que va la nueva centuria. En sus episodios, la escritura de Ildefonso se asume como refugio y espacio cuestionador de la hegemonía socio-cultural, de modo que su propio desempeño busca negar la jerarquía de la dominación, constituyéndose en un mecanismo interno de resistencia y liberación. Hotel Lima consolida notablemente el proyecto creador de Miguel Ildefonso, una de las voces más vigorosas e intensas de la literatura peruana contemporánea, que merece estar entre los mejores escritores peruanos que nos sumergen adentro, bien adentro de la conciencia múltiple de nuestra experiencia vital como una odisea, como una travesía, una comedia humana, humanísima que vale la pena ser disfrutada a plenitud.


CODA

Citamos in extenso a Gabriel García Marquez: "Debo ser un lector muy ingenuo, porque nunca he pensado que los novelistas quieran decir más de lo que dicen. Cuando Franz Kafka dice que Gregorio Samsa despertó una mañana convertido en un gigantesco insecto, no me parece que sea el símbolo de nada y lo único que me ha intrigado es siempre qué clase de animal pudo haber sido. Creo que hubo en realidad un tiempo en que las alfombras volaban y había genios prisioneros dentro de las botellas. Creo que la burra de Ballam habló -como dice la Biblia- y lo único lamentable es que no se hubiera grabado su voz, y creo que Josué derribó murallas de Jericó con el poder de sus trompetas, y lo único lamentable es que nadie hubiera transcrito su música de demolición. Creo, en fin, que el licenciado Vidriera - de Cervantes- era en realidad de vidrio, como él lo creía en su locura, y creo que de veras en la jubilosa verdad de que Gargantúa se orinaba a torrentes sobre las catedrales de París. Más aún: creo que otros prodigios similares siguen ocurriendo, y que si no los vemos es en gran parte porque nos lo impide el racionalismo oscurantista que nos inculcaron los malos profesores de literatura" y algunas aproximaciones críticas añadiríamos nosotros, y es que antes García Márquez había señalado, en el mismo texto, una justificada crítica ante "la manía interpretativa [que] termina por ser a la larga una nueva forma de ficción que a veces encalla en el disparate". Esto hace que, a veces, sea más difícil leer la crítica que las obras mismas, una especie de "críptica" literaria que además, en los estudios críticos de los últimos años, evidencia la ausencia de un dominio hondo de la problemática que supone diferenciar entre crítica interna y externa, estudiar la ideología de un mensaje estético y establecer la especificidad de un enfoque sociológico de la literatura. En esa línea, entendemos la declaración de Miguel Ildefonso (él mismo dueño de un agudo discurso crítico plasmado en sus ensayos) en la entrevista hecha por Maribel de Paz: "Este es el libro más arriesgado que he escrito y puede ser un reto para un crítico", pero precisa "De repente, un lector simple se puede dejar llevar sin prejuicios, más que un crítico que obedece, muchas veces, a intereses del momento". Nuestra intención en esta aproximación a Hotel Lima no es otra que favorecer su lectura cabal, honda y completa, tanto del lector promedio como del especializado, si al final lo hemos conseguido nos daremos por satisfechos; sean los lectores de la gran novela de Ildefonso los que juzguen, alea jacta est.

Independencia, diciembre de 2006 y febrero de 2007



Referencias

- ÁGREDA, Javier. "Miguel Ildefonso en el Hotel Lima". Diario La República. Martes, 12 de diciembre de 2006

- CARRASCO NÚÑEZ, Fernando. "El discurso marginal en Hotel Lima de Miguel Ildefonso". Texto publicado en la página www.letras.s5.com Con el siguiente enlace: http://www.letras.s5.com/mi300107.htm

- COAGUILA, Jorge. "Un escritor marginal. La novela de Miguel Ildefonso". Suplemento El Dominical del diario El Comercio. Domingo, 4 de febrero de 2007

- CORAL, Víctor. "Libro y novela". Publicado en el blog Luz de limbo, el miércoles 7 de febrero de 2007:
http://luzdelimbo.blogspot.com/2007/02/libro-y-novela-un-novelista-tiene-que.html

- GARCÍA MÀRQUEZ, Gabriel. "La poesía, al alcance de los niños". En: Notas de prensa 1980-1984, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 199.

- GONZÁLEZ VIGIL, Ricardo. "Se habla inglés peruanizado". Letra Viva, En: El Comercio, jueves, 27 de julio de 2006

- ILDEFONSO, Miguel. "Historia personal del 90 (Grupos poéticos de Lima en la década del noventa)". Tomado de Mundo alterno, con el siguiente enlace:
http://mundoalterno.com/decimas/ncolaboracion/miguel_ildefonso3.htm

- MANGUEL, Alberto, "Frankenstein, el monstruo". Suplemento Cultura del diario La Nación, Buenos Aires, domingo, 28 de enero de 2007

- NEIRA, Hugo. "Humareda. Del arte para ser feliz, en Lima". Diario La República, martes, 19 de diciembre de 2006.

- REYNOSO, Oswaldo. "Estos jóvenes están preparando el camino para una gran novela". Entrevista de Luis Fernando Chueca. En: Flecha en el azul, N° 10, 1999

- RODRIGUEZ ULLOA, Claudia. "De telos y literatura". Diario Correo, domingo 10 de diciembre de 2006

- VILLAR; Alfredo. "La generación del miedo". Artículo inédito cedido por el autor.


Entrevistas y reportajes a Miguel Ildefonso

Aquí solo consignamos aquí los títulos que nos han sido de mayor utilidad y/o que abordan los temas señalados en esta aproximación.

- CARLÍN, Ernesto. "Humareda como inspiración en libro de Miguel Ildefonso". Reportaje a Miguel Ildefonso. Diario Oficial El Peruano, jueves, 23 de noviembre de 2006.

- DE PAZ, Maribel. "Inquilino Literario". Entrevista con Miguel Ildefonso. Revista Caretas Edición Nº 1953 del jueves, 30 de noviembre de 2006.

- IZQUIERDO Q., Francisco. "Si mi nombre sale en algún medio que sea por lo que escribo". Entrevista con Miguel Ildefonso. Diario La Primera, domingo 10 de diciembre de 2006.

- Odumodneurtse, "Lo inacabado es coherencia". Entrevista con Miguel Ildefonso.- En: Odumodneurtse. Periódico de poesía, número 1, septiembre de 2003.

- RUIZ-ORTEGA, Gabriel. "Sólo quiero que empiece otra vez la fiesta". Entrevista con Miguel Ildefonso tomada del blog La Fortaleza de la soledad con el siguiente enlace: http://la-fortaleza-de-la-soledad.blogspot.com/2006/07/slo-quiero-que-empiece-otra-vez-la.html

- SAENZ, Carlos. "La poesía es el vehículo con que me conecto con el mundo" Entrevista con Miguel Ildefonso aparecida en Xcribas. Portal cultural con el siguiente enlace: http://www.xcrivas.com/?cat=10a&sid=308

- TORRES, Niltón. "El Perú es marginal". Entrevista a Miguel Ildefonso publicada en el suplemento Domingo del diario La República el 31 de diciembre de 2006.

- TRIVELLI, Carlo. "Sigo a Humareda desde mis inicios como creador". Reportaje a Miguel Ildefonso. Diario El Comercio, domingo 10 de diciembre de 2006.



domingo, 20 de septiembre de 2009

Domingo 27: Serie Narrativa contemporánea en la FIL - Arequipa 2009

En el marco de la Feria Internacional del libro FIL - Arequipa 2009,
el El Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"
&
LagOculto editores
anuncian el lanzamiento de la Serie de Narrativa Contemporánea, con los primeros tres títulos:

Mi hermana menor/ Walter L. Bedregal Paz

Aunque parezca mentira/ Darwin Bedoya

De picnic y otros relatos/ Miguel Ángel Cáceres Calvo

La cita es a las 16 horas en el AUDITORIO "José Ruiz Rosas"

Quedan cordialmente invitados




Mi hermana menor

Walter L. Bedregal Paz

Grupo Editorial “Hijos de la Lluvia”

&

LagOculto Editores

Pág. 52 (Lima - 2008)


Mi hermana menor es un cuento escrito con la sencillez y la ternura de quien sabe de estas cosas que no necesitan ser secretas. Es una historia en la que la ausencia de un hermano, en este caso una hermana, hace que esté presente constantemente en cada línea, casi como un tatuaje en los huesos que celosamente escribe el otro, el hermano – ficcionado, a su vez, por el narrador – con aliento nostálgico que, sin duda, el lector reconocerá como insustituible.

Desde las primeras líneas hasta el final es posible palpar muerte, tristeza, búsqueda, decepción; drama, tensión, desolación y, sobre todo, soledad que en una coherente distribución, el autor maneja magistralmente con motivos reiterados, casi obsesivos por su reincidencia y su manera de estar o aparecer en el texto. Una historia de ficción como esta es humana y, reiteramos, casi confesional. Los reinos de la esperanza comienzan a fluir en cada página continuada, como hilo invisible e irrompible, conduciéndonos con asombro a través de un sueño ininterrumpido hasta aquellas imágenes o evocaciones que traspasan los intrincados vericuetos de nuestra memoria.

Darwin Bedoya







Aunque parezca mentira

Darwin Bedoya

Grupo Editorial “Hijos de la Lluvia”

&

LagOculto Editores

Pág. 64 (Lima - 2008)


Aunque parezca mentira muestra la vitalidad de la perniciosa falsedad de la ilusión. A veces la delgada línea que las divorcia, a la realidad y a la mentira, parece desaparecer en los matices articulados en este universo narrativo de lenguaje transparente y llano que amalgama cada historia, cada frase, cada palabra. Esta perniciosidad es permisible, primero por la brevedad de los relatos y, por el protagonismo que se va ganando, poco a poco, la voz del narrador que, a la vez, se constituye en el personaje principal del libro.

En este conjunto de textos breves, la composición de los puntos de vista nos procuran una visión panóptica del, a veces, intrincado discurso textual que a menudo se desdobla en una polifonía de quiebres de planos, de enunciaciones y transposiciones cronotópicas que se condensan, con una muy acendrada frecuencia, en el final estructural del relato: el clímax. Sucede esto con mayor notoriedad en Variaciones mínimas, mientras que en las dos partes finales, no se dan los mismos efectos, al menos no con la misma frecuencia.


Gustavo Alonso de Mora Fernández






De Picnic y otros relatos

Miguel Ángel Cáceres Calvo

Grupo Editorial “Hijos de la Lluvia”

&

LagOculto Editores

Pág. 64 (Lima - 2008)


Sé que la mirada y atención de los lectores, especialmente del altiplano nuestro, han estado centradas en la poesía escrita por las hornadas contemporáneas, sin embargo la narrativa estuvo un tanto alejada de la puesta en escena, casi como desplazada de nuestras costumbres literarias, a pesar de trabajos que encontramos de las voces diríamos mayores (el caso de Feliciano Padilla, como solitario narrador considerable). Los antecedentes y el momento narrativos, en este caso del cuento, no tendrían mayores referentes, los textos cuentísticos que se conocen son realmente escasos por dos cuestiones fundamentales: valía de los textos y medios de difusión. Estas pueden ser tal vez las explicaciones de que haya pocos cultores considerables de este género.

En estos tiempos publicar cuentos es un acto heroico, y si uno está enamorado de este género literario, no tiene otro camino que destruir los textos una vez escritos o – como decidió en algún momento Miguel Ángel Cáceres Calvo – difundir sus trabajos en forma tan compleja como esta, en De picnic y otros relatos.


Walter L. Bedregal Paz

sábado, 19 de septiembre de 2009

Domingo 27, El Grupo Editorial "Hijos de la lluvia" en la FIL - Arequipa 2009



Este domingo 27, el Grupo Editorial "Hijos de la lluvia", estará presentando la revista de Literatura La rama torcida Nº 2,
Director, Walter L. Bedregal Paz

En el marco de la Feria Internacional del Libro - FIL - Arequipa 2009.
La cita es a las 12 de la mañana, en el AUDITORIO "José Ruiz Rosas"



Ofrecemos este segundo número de La rama torcida dejando entrever nuestro agradecimiento al público lector que ha adquirido nuestro primer número –agotado–, ese gesto ha permitido que los editores continúen por la senda trazada, ahora con ciertas mejoras que resuelven carencias, dificultades u olvidos. Lo que nos hemos propuesto de común acuerdo para otra ocasión es que, si el número y confianza de los lectores no mengua, La rama torcida, seguirá con nuevas tendencias, manteniendo y complementando las interpretaciones ofrecidas a la luz de nuestra bibliografía que acumulamos, al tiempo que se dará razón de autores, títulos y temas, bajo los condicionamientos de síntesis y crítica que orientan nuestras pretensiones que surgieron luego de un debate preliminar cuando resolvimos fusionar el Grupo Editorial “Hijos de la Lluvia” y “LagOculto Editores”, la de nunca variar la fórmula de mostrar la buena literatura; la aspiración que dan las tramas narrativas, la belleza de la poesía, la profundidad de la crítica literaria, mostrándonos así la unidad literaria de una disciplina, a la vez antigua y renovada por sus nuevos exponentes, escritores que seguirán siendo esenciales para la consideración crítica de las obras literarias en sus distintos géneros, espacios que se relacionan con nuestra diaria existencia.

La rama torcida es una revista que nació como un proyecto abierto y participativo, con vocación heterodoxa y una especial pretensión: dejar constancia de la diversidad y la fecundidad de la literatura contemporánea. Este es el segundo número de nuestra revista. Cuando iniciamos esta modesta aventura el pasado año, lo hacíamos con la sincera intención de aportar una mirada más al panorama literario de nuestro espacio altiplánico, especialmente en lo que se refiere a la literatura actual. Y también, cómo no, de promover el conocimiento de la obra de muchos escritores que no tienen fácil acceso al mundo editorial en papel, inevitablemente sometido a las crueles e injustas leyes del mercado. Sin embargo, con sólo un número al alcance de los lectores, La rama torcida ha superado con creces las expectativas más favorables. Los correos recibidos felicitándonos por la iniciativa nos han llenado de satisfacción. Es verdad que también nos llegaron una serie de correos que nos pedían, con la más humana imploración, que no publicáramos ciertos pecados que habíamos prometido para este número. Creemos que hubo un exceso de verdad, pero las verdades se dicen tal y cual son. Pero nuestra promesa no queda olvidada, tal vez no sea en este número, pero habrá una edición especial donde podamos publicar la inmensa cantidad de pecados que aún insisten en cometer ciertos escritores de Puno, y los vamos a decir en La rama torcida, a pesar aún de las imploraciones y los ruegos que nos hagan llegar, ya sea a través del correo electrónico o las cartas que han llegado a la redacción. Junto a todo esto, las colaboraciones enviadas han desbordado nuestras posibilidades de acogerlas a todas, y lamentablemente hemos tenido que rechazar algunas de ellas. Esta circunstancia, que en otras revistas podría considerarse un éxito, en nuestro caso nos ha supuesto una pequeña decepción, ya que nunca nos ha gustado establecer clases ni categorías, y estamos convencidos de que todo trabajo honesto merece, cuando menos, la oportunidad de ser ofrecido al público.
En este número se ha intentado estructurar un conjunto monográfico que tiene filiación directa con la narrativa, el género elegido ha sido el cuento, y con especial atención se ha puesto la mirada particular en el microcuento. Este número cuenta con un espléndido ensayo sobre narrativa breve del argentino Diego Rodríguez Maurici, escritor reconocido por sus labores de estudioso del microcuento. Además nuestros invitados especiales: Violeta Rojo y Lauro Zavala. Como contrapunto, mostramos una serie de decálogos que de algún modo son el material que muchos de nuestros lectores nos han pedido, estamos seguros que les servirá de mucho su atenta lectura. En las páginas centrales destacamos el trabajo de hormiga realizado por el escritor Darwin Bedoya, es una exquisita antología de los más destacados microcuentos transficcionales donde resaltan los de rasgos bíblicos y mitológicos; sin duda es un conjunto para releer. Ricardo Sumalavia nos muestra un sondeo elemental acerca de la vigencia e importancia del cuento en este siglo, se trata de un ágil punto de vista sobre este género realizado por jóvenes escritores renombrados que en las últimas décadas han hecho noticia, sus nombres han brillado en los mentideros literarios. Ellos, considerando su particular punto de vista, nos hacen reflexionar sobre este género tan antiguo y tan actual. En las páginas concluyentes, seguimos con el espacio destinado a las reseñas, allí mostramos los textos llegados a nuestra redacción y los mostramos a los lectores.
La aceptación de La rama torcida, hace que el equipo que conformamos este gratísimo espacio literario, estemos profundamente agradecidos, lo cual hace que no pretendamos nunca –eso espero– agotar las relaciones de fuentes y tendencias literarias, sino al contrario, seleccionar las más representativas y de mayor vigencia.
No obstante, creemos mantener, después de buscar ser fieles en todo momento a la condición objetiva y elemental, satisfaciendo también las exigencias de los lectores más avanzados, pedirles las excusas del caso a los lectores eruditos por algunos altibajos estilísticos. Confiamos en que unos y otros, los que se inician y los especialistas en la disciplina literaria, puedan leer los dos niveles de discurso patentes en nuestra revista con fruto y sin interferencias excluyentes. Estamos convencidos que las inclusiones en esta justifican su presencia, sin embargo nos han dolido las exclusiones, pero como sabemos siempre habrá otra oportunidad.
Finalmente, es bien sabido que la publicación de una revista literaria suele pasar etapas a veces difíciles de superar, siendo en nuestra latitud, la primera, el factor económico disponible. En nuestro caso y para evitar un costo que al cabo repercutirá en el bolsillo de quien desee comprar nuestra revista, el número de páginas que los editores disponen es limitado con la cantidad de textos y su extensión de los mismos que desearíamos incorporar a nuestro número, pero están las reseñas y los libros a disposición de nuestros lectores en nuestra página web.
Creemos que esta revista no hubiese sido posible que llegue a las manos de nuestros lectores sin el apoyo encarecido de nuestros auspiciadores, va para ellos el más grande gesto de agradecimiento.
El Director


ÍNDICE


Aviso/p. 4
El Director

De la brevedad sentida y el nuevo cuento en lengua hispana/p. 5
Ricardo Sumalavia

Magnificencia y elipsis en el microcuento/p. 9
Walter L. Bedregal Paz

Silvio/p.13
Miguel Ildefonso

El lavapiés de la hormiga: antología del microcuento transficcional/p.17
Darwin Bedoya

El cuento más antiguo del mundo/p. 29
Richard Garnett

Cervantes sueña a Borges y Borges a Cervantes/p. 35
Diego Rodríguez Maurici

Los estudios sobre minificción: una teoría literaria en lengua hispana/p. 43
Lauro Zavala

No una, sino muchas muertes: adiós a Enrique Congrains/p. 49
José Córdova

El minicuento, ese (des) generado/p. 51
Violeta Rojo

Borges: cómo nace un texto/p. 56
Jorge Luis Borges

Alforja de libros/p. 57
Redacción.

ESCRIBEN


Miguel Ildefonso: Estudió Literatura en la Universidad Católica del Perú e hizo una Maestría en Creative Writing en la Universidad de El Paso, Texas, y tiene una página web: http://www.miguel_ildefonso.pe.kz/.


Félix Grande: Escritor español, ganó el Premio Nacional de Poesía con Las rubáiyátas de Horacio. Obras completas IIII. Juan Carlos Onetti. Cuentos, artículos y miscelánea. Edición de Hortensia Campanella. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Grande es poeta y flamencólogo, su último libro es Lugar siniestro este mundo, caballeros (Calambur).


Walter L. Bedregal Paz: Escritor. Editor del Grupo Editorial “Hijos de la lluvia”. Publicó: Aquí no falta nadie, Antología de poesía puneña. Además acaba de publicar un texto narrativo titulado “Mi hermana menor”; y Pamoslake (finalista en el concurso nacional de cuento Electro Puno S.A.A. 2006) en la serie de narrativa presagio. http//: walterbedregalblogspot.com

Lauro Zavala: Es Profesor e Investigador Titular en la Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, léxico, desde 1984, donde coordina el Área de Concentración en Semiótica Intertextual. Doctor en Literatura Hispánica por El Colegio de México. Pertenece al Sistema Nacional de Investigadores (Nivel Dos) desde 1994.


Darwin Bedoya Bautista: Poeta, narrador y docente de Literatura. Ha publicado Cifra poética (1998) revista de crítica literaria. Jardines del silencio (2003) Poesía. Yarume Primera edad del silencio (2006). Obtuvo varios premios literarios en los géneros de Cuento y Poesía. Ha publicado recientemente dos textos narrativos titulados “Aunque parezca mentira” y “Es que hacías tanta falta.”


Ricardo Sumalavia: Publicó los libros de cuentos "Habitaciones" (1993), "Retratos familiares" (2001) y "Enciclopedia mínima" (2004). Sus cuentos han sido antologados en "Selección peruana" (Estruendomudo, Perú), "Pequeñas resistencias 3" (Páginas de Espuma, España), "Tinta y pólvora" (Páginas de Espuma, España), "Nosotras, vosotras y ellas. Antología de cuentos breves" (Argentina), Antología del cuento fantástico (México), entre otras. Su primera novela, "Que la tierra te sea leve", acaba de ser publicada bajo el sello Bruguera.


Richard Garnett: Nacido en Lichfield en Inglaterra, y culto en una escuela en Bloomsbury, él entró en el Museo británico en 1851 como un bibliotecario auxiliar. En 1875, él se hizo el superintendente de la Sala de lectura, en 1881, el redactor del Catálogo General de Libros Impresos, y en 1890 hasta su retiro en 1899, el Encargado de Libros Impresos. Él también descubrió y corrigió algunos poemas inéditos de Shelley (las Reliquias de Shelley, 1862). Su poema " Donde la Mentira de Corales " fue puesta a la música por señor Eduardo Elgar como la parte de Cuadros de Mar y primero fue realizado en 1899.


Diego Rodríguez Maurici: Escritor argentino, dicta cátedra en la Universidad del Río de la Plata. Es colaborador de la página virtual cuentoenred, entre sus preferencias de estudio se encuentra el microcuento.


José Córdova: Poeta y narrador radica en Arequipa es responsable del sello editorial Cascahuesos Editores.


Violeta Rojo: Licenciada en Letras, Universidad Central de Venezuela. Magíster en Literatura Latinoamericana, Universidad Simón Bolívar. Doctora en Letras, Universidad Simón Bolívar. Líneas de investigación: Literatura biográfica y autorreferencial. Discurso histórico relacionado con género en el siglo XIX. Teoría del minicuento.

viernes, 18 de septiembre de 2009

Domingo 27, el grupo Editorial "Hijos de la lluvia" en la FIL-Arequipa 2009


Este domingo 27 Walter L. Bedregal Paz, estará presentando el libro de cuentos

Mi hermana menor
Serie narrativa contemporánea, Nº 1

En el marco de la Feria Internacional del Libro - FIL - Arequipa 2009.
La cita es a las 11 de la mañana, en el AUDITORIO "José Ruiz Rosas"


jueves, 17 de septiembre de 2009

NOTA DE PRENSA:FERIA DEL LIBRO RICARDO PALMA: UNA TRADICIÓN QUE SE DESTIERRA




Estimados lectores:

Aunque suena increíble, resulta cierto que la trigésima edición de la más antigua Feria del Libro de nuestro país, la Feria del Libro Ricardo palma, no podrá volver a reeditarse en el acostumbrado Parque Kennedy de Miraflores.

Mediante Oficio N° 22-2009-GAC/MM, la Municipalidad de Miraflores nos trasmitió su respuesta negativa a nuestro habitual pedido de realizar la Feria en el Parque Kennedy, solicitud que formulamos mediante Carta N° 082/2009 del 30 de enero del 2009, y reiterada en los meses de agosto y setiembre. El motivo argumentado para la negativa fue de orden urbanístico y ambiental.

Esta respuesta nos llena de desconcierto. Ya es difícil realizar en nuestro país un evento cultural, como la Feria del Libro, actividad que congrega a un sin número de escritores y los invita a interactuar con el público que nos visita. Ahora, a ese esfuerzo le debemos sumar más dificultades, como el limitado acceso de tránsito vehicular y peatonal de una sede que propone la Municipalidad de Miraflores, en la cuadra 13 de la avenida Del Ejército. Con esta propuesta, prácticamente estaríamos limitando la cultura para los escasos peatones que acostumbran transitar por ese sector. ¡Qué lejos estamos de las privilegiadas e incondicionales ubicaciones que destinan los municipios madrileño, bonaerense y santiaguino para realizar sus ferias de libros!, como El Parque del Retiro, La Rural y el Parque Forestal, respectivamente.

Los excelentes resultados obtenidos en la Feria Internacional del Libro de Lima y la Feria del Libro Lima Norte, acontecidas en el Vértice del Museo de la Nación y en el Centro Comercial Megaplaza tienen un factor preponderante: la ubicación; lo que ha permitido un fácil acceso de sus visitantes, que suman miles de personas que se acercaron al libro, renovaron su actitud por la lectura e interactuaron con sus escritores preferidos.

Ése, es uno de los motivos por el cual insistimos en que el Parque Kennedy sea la sede de la Feria del Libro Ricardo Palma, que a lo largo de todos estos años la han constituido una tradición. Pues, cuando la UNESCO se propuso promover la identificación, la protección y la preservación del patrimonio cultural y natural de todo el mundo considerado especialmente valioso para la humanidad se realizaron una serie de actividades culturales y de debate en todos los países, para impulsar una declaratoria internacional que cautele esos patrimonios. Es así como, la Cámara Peruana del Libro proyecta la primera Feria del Libro en 1972, como parte de ese movimiento mundial, que fue recogido por la Municipalidad de Miraflores, en cuyo distrito residió nuestro insigne tradicionista don Ricardo Palma, de quien se asume el nombre de la Feria. Lográndose que la UNESCO apruebe la "Convención sobre la protección del patrimonio mundial cultural y natural" en el año 1972, como corolario de esas múltiples actividades que se realizaron en el mundo en defensa del patrimonio cultural y natural de todos los países del orbe.

La Cámara Peruana del Libro, entidad que promueve la difusión del libro como principal soporte para trasmitir conocimiento, cultura y medio de desarrollo social, siempre ha considerado el Parque Kennedy como un lugar de tradición para la Feria y de convergencia de nuestra población, criterio que asumíamos era muy bien entendido y recibido por las autoridades miraflorinas. Lamentaremos no seguir brindando a los vecinos miraflorinos y otros ciudadanos de la Capital un espacio más de cultura en Miraflores, a pesar que saludamos el rescate del valor urbanístico y ambiental que pretende ahora instaurarse, decisión que no debería ser excluyente de un tradicional evento como la Feria de Libro en el Parque Kennedy; por lo que, finalmente, apelamos a esa tradición para solicitar reconsiderar la decisión adoptada por sus autoridades.


CÁMARA PERUANA DEL LIBRO
Consejo Directivo
Lima, 17 de setiembre del 2009

viernes, 4 de septiembre de 2009

España, aparta de mí estos premios


¿Qué ocurriría en España si apareciera en las profundidades de una cueva un brigadista japonés ignorante del final de la guerra civil? España, aparta de mí estos premios es un libro desternillante que podría ser irreverente si la realidad no fuera más rocambolesca que la ficción, pues Fernando Iwasaki no sólo demuestra que es posible ganar siete premios literarios con el mismo relato, sino que resulta mucho más sencillo convertirse en vasco, andaluz o catalán siendo nipón antes que ultramarino.

Por eso España, aparta de mí estos premios es un homenaje al Concursante Latinoamericano Desconocido y al mismo tiempo quiere ser un preámbulo a las instrucciones para cazar premios "búfalo" en España, donde sólo hay que seguir al pie de la letra las recomendaciones de Groucho Marx: «Los grandes éxitos los obtienen los libros de cocina, los volúmenes de teología, los manuales de cómo hacer y los refritos de la Guerra Civil».

jueves, 3 de septiembre de 2009

La sombra pavorosa de la ofuscación


Escribe: darwin bedoya

El texto que tenemos entre manos es, ante todo, una historia fantástica que se proyecta en muchas orientaciones. Este relato está escrito desde el centro mismo de la escritura. Combina las vivencias personales y los miedos interiores del hombre. Es una memoria personal, y va proponiendo la desaparición de ciertas fronteras narrativas y abriendo camino para las confesiones amplias, siempre a la búsqueda de que lo real sea visto como espacio idóneo para acomodar lo imaginario, y así ficcionar con la vida.


Su autor, Walter Bedregal Paz, (Tacna, 1965), con esta singular historia nos lleva a un mundo donde pareciese que existen personajes escapados de los más extraños sueños que bordean la locura, al tiempo que transgreden cualquier tipo de convenciones sociales o amorosas, en un espacio geográfico tan común, donde todo está ordenado y prefijado. El protagonista se confunde con su miedo y su conducta es extremadamente compleja, por todo lo que se describe en las líneas de esta imaginería sorprendente.


Pamoslake tiene esa tensión entre imaginería de lo invisible y la narración subjetiva. Es un relato rápido a la vez que profundo, que en su travesía recorre la soledad, la amistad, el amor, la muerte y las fronteras del vacío. En estas páginas se rescatan de la memoria distintos momentos de una época pretérita de su protagonista, escenas conmovedoras sobre la formación moral, sobre aquel «viaje a la singularidad que constituye toda adolescencia.» La quietud y permanencia que destilan sus páginas, la sensación de que nos cuentan cosas «que han pasado y que están destinadas a seguir pasando.» Este libro, el segundo de narrativa que publica su autor y por el que obtuvo una mención en el Concurso Nacional de Cuento Premio a la Cultura en 2006, está destinado a acompañar nuestro propio aprendizaje del dolor y del amor y a perdurar en la memoria lectora.


Insomnio y profundo sueño. Velas en la vigilia. El protagonista de esta historia va esparciendo el caos a su alrededor a medida que avanza en su mutación. Y también nos va conduciendo a un lugar que no sabemos si existe o no, pero que sin duda está entre el insomnio y el sueño. El nudo que él mismo ha provocado guiándose por lo que dicta aquello a lo que más quiere en el mundo, su forma, aprieta en su garganta. Así es como acaba pensando una cosa tras otra, dejándose arrastrar por las circunstancias y su revisión interior. Es de este modo como atraviesa etapas de un viaje iniciático en el cuerpo que posee y la desesperación, en el que cualquiera esperaría que encontrase redención. Como en otras historias escritas por los consagrados, Walter Bedregal sabe husmear en el lodazal de los sucesos para forjar con envidiable pulso narrativo una ficción basada en hechos reales, digna de la mejor tradición realista del género. Y es que da la sensación de que la narración cuenta una historia mientras en realidad está pasando otra cosa. Una prosa perturbadora, inquietante, en el límite de lo ilusorio. Como la lucidez de una noche en vela. El segundo cuento de un narrador que dice que algo anda mal, sin necesidad de levantar demasiado la voz.


Parece que esta historia hubiese surgido del miedo para irse también al miedo. El personaje nos parece indicar que toda definición de insomnio redunda en la imposibilidad de conciliar el sueño. Por motivos físicos o mentales, el sujeto se ve sin posibilidad de descanso en el cuarto eslabón del sueño. Este espacio es conocido como fase «lento» o fase delta, en la cual el organismo halla máxima relajación y comienza un proceso fundamental para su salud: la regeneración. Regeneración en dos sentidos: inmunológico, cuando este sistema actúa con mayor fuerza y eficacia sobre los diferentes órganos del cuerpo; y psicológico, cuando los procesos mentales reacomodan experiencias enviando algunas al arrumbado «ello» y sacando otras de ahí, para descifrar los acontecimientos de las jornadas venideras. El Pamoslake de Bedregal es como un insomnio, este «mal» que ha atacado en todo momento al ser humano; tiene orígenes diversos y explicaciones múltiples, pero en todo caso parece haber acuerdos. Uno de ellos es que el estado insomne crea una dialéctica del insomnio: acostumbrado el cuerpo a no dormir, comienza a despreciar el sueño. Otro acuerdo es que después de un periodo largo de insomnio, una persona puede volverse, sin vuelta atrás, esquizofrénica; incluso puede llegar al suicidio por depresión profunda e inmediata. Por no referir a lo más común, las implicaciones directas en la salud de la persona: al no autorregenerarse, el organismo debilita al máximo su sistema inmunológico y neurológico. Los datos indican que en toda época se han utilizado sustancias de diversa índole y origen para controlar y abatir el «mal». Pero la conclusión final es contundente: el insomnio se trata, pero jamás se cura, puede existir en forma de monstruo, de Pamoslake.


Las lecciones de vida que deja el profesor Recabarren (personaje principal de la historia), nos da lugar a pensar en el neologismo de la autoficción que Serge Doubrovsky dijo de este género, “el autor se convierte a sí mismo en sujeto y objeto de su relato”. No es tan difícil entender que la autoficción es la autobiografía bajo sospecha. Bedregal no solo cruza esa frontera hacia los dominios de la fabulación, sino que se adentra más allá de las horas agudas del insomnio que aplaza una muerte.


Este Pamoslake puede ser la certeza última de la inmortalidad, la resurrección de la fantasmagoría, el ser que capturamos o nos captura en la totalidad de lo divino. Al parecer, lo escrito nunca muere. De ahí la necesidad humanística que guía la vida y nos hace mapas capaces de evitar la sempiterna errancia del absurdo, contar siempre con esos asideros incondicionales prestos a resarcir los extravíos de la animalidad.


Si bien esta soledad tiene que ver con la ausencia, no siempre la ausencia se asegura a sí misma en la nada ni la carencia objetiva logra enmudecer la enunciación del vacío. Próximo al fin, el moribundo custodia, ahí donde los testigos de su deceso creen hallar ya un silencio sepulcral, la irrupción de un último estertor. Adherida a la presencia efectiva, al objeto real, se encuentra la sombra, espejo oscurecido donde se ejercitan imperceptibles contornos fantasmales. El tono de este texto es con olor a ejércitos espectrales cuya misión es abrir una nueva dimensión que no consista únicamente en mascullar las palabras que yacen ante los ojos. Acordes no tanto a la imagen cuanto a la semejanza, tales apariciones escoltan la visibilidad de la cosa y, a pesar de su inaprensible condición, se mantienen firmes, animadas, dispuestas a renovar una y otra vez la capacidad de asombro. En este relato acompañamos a Pamoslake en su aprendizaje de la vida, recorriendo vividamente el mundo interior del ser humano habitado por la condición que le ha tocado vivir y que Bedregal narra con una prosa sosegada y limpia, realista, cruda y penetrante, develándonos una existencia profundamente humana. En la metáfora inacabada de esta narración participa el juego entre la ficción y la realidad para construir, una vez más, un mecanismo fascinante en su estructura y resolución. La vida de este Pamoslake se nos muestra tan cercana que podemos sentir el latido de su corazón cuando le invade el desasosiego o la felicidad. Y, especialmente, el miedo que compartimos con él. La sombra pavorosa de la ofuscación.