De todo lo que el hombre ha escrito, yo sólo amo aquello que él ha escrito con su propia sangre. Escribe con sangre y aprenderás que la sangre es espíritu.
Freidrich Nietzche
Como homenaje por el centenario del nacimiento del autor de Los ríos profundos. Desde estas páginas iniciamos una campaña para honrar a uno de nuestros más altos escritores cuya obra es una prueba de amor y de identidad con el Perú.
Pedro Escribano
El Perú de hoy, y seguro el Perú del futuro, siempre le deberá a José María Arguedas el que haya nacido en nuestra tierra y sobre todo que haya legado una obra inmensa, intensa, que convoca a todos los peruanos. Una obra literaria y antropológica que, por todos sus ángulos, es una confesión de amor al Perú, pero también una invitación a reflexionar sobre nuestro país para ser nosotros mismos.
El próximo año, el 18 de enero exactamente, se cumple el centenario del nacimiento de este escritor que nació en Andahuaylas. Y por ello desde las páginas de La República hacemos el llamado a las más altas autoridades de nuestros país para que, como un acto de justicia, nominen el 2011 “Centenario del nacimiento de José María Arguedas”.
Creemos que esta sería una manera de honrarlo y tenerlo presente todos los días. Además ello haría que su nombre se escuche entre nuestros escolares y universitarios y que esto los induzca a buscar sus obras para leerlas. Entre los políticos, para que muchos de ellos sepan qué es ser un hombre público y limpio.
Hemos dicho que su obra convoca a todos los peruanos. Todos tenemos el deber de conocerla (como señaló Abelardo Oquendo días atrás en esta página, también su obra antropológica), ya que quizás así aprendamos a mirarnos de una vez por todas sin menosprecio y racismo.
Arguedas tenía tan claro eso que lo dejó escrito en las páginas de esa formidable novela testamentaria que es El zorro de arriba y el zorro de abajo. Allí anotó: “Cualquier hombre no engrilletado y embrutecido por el egoísmo puede vivir, feliz, todas las patrias”. Eso es Arguedas, una invitación a reconciliarnos entre nosotros, como ciudadanos y como país, lo mismo que quería Mariátegui con “Peruanicemos el Perú”.
Su obra antropológica, subrayaba Oquendo, todavía es una deuda editorial para ser conocida y difundida, por eso muy bien haría el Fondo Editorial del Congreso del Perú en asumir esa tarea.
Para terminar, queremos invitar a las personalidades e instituciones de la cultura peruana a adherirse a este llamado enviando un comentario de 1200 caracteres como parte de esta campaña para que el 2011 sea del “Centenario del nacimiento de José María Arguedas”.
El dato
El escritor. José María Arguedas nació el 18 de enero de 1911. Murió en Lima el 2 de diciembre de 1969, cinco días después de haberse disparado en la sien.
Galaxia Gutenberg y el círculo de lectores publican obras completas. El escritor, Premio Cervantes 1993, murió hace poco, pero antes había hecho una revisión de sus libros.
Carlos Villanes Cairo. Madrid.
Por estos días, la fiebre de lectores y escritores arrasa Madrid. Cientos de autores españoles se dan cita en el Parque del Retiro para firmar sus libros, pero, entre tantos, no sobresale una figura incuestionable, de quien se podría decir que es un clásico vivo. El último se llamaba Miguel Delibes (Valladolid, 1920-2010), y falleció, exactamente, hace tres meses.
Galaxia Gutenberg y el Círculo de Lectores editan sus Obras Completas que constarán de 7 tomos. El novelista II. 1955-1962 (Barcelona, 990 pp.), es el segundo volumen, incluye Diario de un cazador (1955), Diario de un inmigrante (1958) Diario de un jubilado (1995), La hoja roja (1959) Las ratas (1962) y 5 novelas cortas, El loco (1953), Los raíles (1954) y las publicadas en 1957: La mortaja, Los nogales y La barbería. Es una edición impecable. Los textos fueron revisados por el propio novelista y deben ser considerados como definitivos. Estas obras combinan la ética y la estética, en el redescubrimiento del mundo rural castellano desde la óptica del humilde y el desposeído, en desmedro del señorito y el terrateniente.
Destaca la voz de quienes malviven como al tío Ratero y el pequeño Nini, de cazar gordos roedores para comérselos y venderlos con gran demanda entre los pobres, en Las ratas. Las ilusiones de Lorenzo, un conserje de pueblo, en sus 3 Diarios. La semblanza poética de Desi, la criada analfabeta, y don Eloy el anciano desolado al que une su destino en La hoja roja. No es costumbrismo sino una meticulosa mirada hacia el hombre de campo, a la sencillez del habitante común de la ciudad pequeña con efectiva participación en la vida aunque parezca velado su protagonismo. Deja de lado la compasión por los que sufren, siente simpatía por ellos que convierte en empatía.
Cuando Delibes murió, novelistas de primera línea reconocieron su gran deuda con el maestro: “A nosotros se nos pasó la costumbre de leerlo porque teníamos la aspiración de convertirnos cuanto antes en novelistas anglosajones, pero lo cierto es que quien se parecía en sus actitudes a un novelista inglés era Miguel Delibes”, escribió Muñoz Molina en Babelia y algo similar Javier Marías.
Innovador de la lengua
El vallisoletano, ajeno a las pompas madrileñas y los saraos espirituosos, prefirió la paz rural y acogía, con la humildad de un patriarca, a cuantos le visitábamos. Esta actitud social y humana la irradió en libros espléndidos como Los santos inocentes, El disputado voto del señor Cayo o Señora de rojo sobre fondo gris que le inspiró al fallecer Ángeles de Castro, eterna compañera y madre de sus hijos.
Hay que destacar, además, la perfección de su trabajo lingüístico, la propiedad de su léxico, fruto de su agudeza fonética y morfosintáctica, sin llegar al idiolecto, de Castilla La Vieja, allí, donde nació este idioma que nosotros, en Hispanoamérica, lo hacemos cada día más grande.
Delibes es el gran renovador de la novela española de la posguerra, periodista que terminó censurado por el franquismo, deportista cinegético, viajero, Premio Cervantes y Académico de la Lengua.
La noticia es dolorosa: el poeta juliaqueño Alberto Valcárcel ha fallecido en Arequipa. No hay mucho que decir ahora que no está entre nosotros, si no lo dijimos cuando su voz de pueblo nos susurraba o nos envalentonaba. Alberto que definió la poesía como un compromiso ineludible, como una cita con el hombre “humano” que a veces quiso postergar indefinidamente. Pero lo más simple de la vida es la muerte, y se muere para nacer en el reino de los dioses.
Y era Valcárcel el más alegre de los poetas juliaqueños de nuestro tiempo, aunque casi no se sentía recatado ni sereno, los últimos tiempos que lo vi, caminaba con lentitud, llevando en los ojos una tristeza imposible de descifrar en su sonrisa. Ese paisaje poblado de niñez, castigado por las inclemencias de la vida cuando se cae enfermo, como la sequia misma que en los hombres y las bestias mueren escupiendo el cielo. Perteneció a una generación de poetas que se vió envuelta en grandes luchas políticas, no siempre incruentas. Y de ello su amor al mundo de los caídos.
A su tierra que lo vió nacer, en un envío, publicado en un libro antológico, - que ahora tenemos que agradecer a la Universidad Alas peruanas -toda su obra, titulada Alberto Valcárcel, Poesía y prosa (1967-2006), dice:
En Juliaca, me hice padre de dos gotas de universo llamadas Mónica y Jimena. Ellas han hecho a mis versos, abuelos de la dicha y con mis hijos Alberto y Alfonso, el oxígeno que alienta cada hora.
Besos… y abrazos, paisana Juliaca… recuerda ¡estás en mis latidos!
Y al unirnos al duelo de todos los poetas de sus paisanos juliaqueños, como solía llamarlos, pregueñé mi pluma de despedida al amigo, en espera de poder ofrecer a nuestros lectores un Homenaje merecido junto a un verdadero estudio de su obra, ya que a nuestra generación, a esta, a la nueva, le falta fuerza vital, no estudian ni escriben libros contagiosos, se muestran disminuidos por falta de documentación humana.
EN EL RECUENTO DE LOS HECHOS
EL VIENTO PERFUMADO ANULA LO SOMBRÍO
Y JUEGA LIMPIO A LAS CARRRERAS
Poco te debo
Lima
entre otros
sinsabores
Amo Juliaca
donde
hasta los
sufrimientos
son mejores
Descansa en paz, Alberto.
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Foto: Perfil del poeta en apunte de Víctor Humareda
DISCURSOS AUTOBIOGRÁFICOS EN EL PERÚ Y LATINOAMÉRICA 18, 19 y 20 de agosto de 2010
La Escuela de Literatura de la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional Federico Villarreal y el Grupo de Estudios Literarios Latinoamericanos “Antonio Candido” (GELLAC), llaman a través de esta convocatoria a la participación en el Coloquio Internacional Interdisciplinario: Narrativas del yo. Discursos autobiográficos en el Perú y Latinoamérica. Este evento tendrá lugar en Lima, Perú, los días 18, 19 y 20 de agosto de 2010.
Es una constante en la escritura latinoamericana la presencia de una diversidad de discursos referenciales en los que destacan la crónica, las cartas, el diario, la autobiografía y el testimonio. En dichas manifestaciones se problematiza no solo la memoria y la identidad personal de sus autores, sino que se extiende a las naciones y contextos propios de su producción.
Es en este sentido que se hace necesario estudiar las implicaciones de la presencia de la escritura autobiográfica en los discursos que definen nuestro continente. Para lograr esto es que invitamos a reflexionar, dialogar y debatir este tema tomando como referencia los siguientes puntos:
Temario
1. Teorías de la autobiografía y de la memoria 2. Philippe Lejeune y El pacto autobiográfico 3. El discurso autobiográfico y las ciencias sociales 4. El discurso autobiográfico y el psicoanálisis 5. El discurso autobiográfico y los Estudios de Género 6. El discurso autobiográfico y los nuevos soportes tecnológicos 7. Invenciones del yo 8. Diarios 9. Crónicas 10. Memorias 11. Historias de vida 12. Testimonios y Tanatografías
Presentación de los trabajosResúmenes
Las propuestas de mesas y ponencias deberán ser enviadas vía correo electrónico hasta el 30 de julio de 2010. Las propuestas incluirán el título, el resumen (máximo 250 palabras, formato Word) y el nombre y afiliación institucional del/la ponente. Ponencias Las ponencias deberán ser enviadas en archivo Word (para la publicación de las memorias) antes del 15 de agosto de 2010. La extensión de estas no deberá ser mayor de 9 cuartillas a doble espacio, lo que equivale a 2500 palabras y 20 minutos de lectura.
Comisión organizadora
Grupo de Estudios Literarios Latinoamericanos “Antonio Candido” (GELLAC).
Consultas y envíos de resúmenes y ponencias Richard Leonardo Loayza rall31@hotmail.com Grupo de Estudios Literarios Latinoamericanos “Antonio Candido” (GELLAC) gellac@gmail.com
Universidad Nacional Federico Villarreal Escuela de Lingüística y Literatura Av. Nicolás de Piérola N° 351. Lima. Perú.
Grupo de Estudios Literarios Latinoamericanos “Antonio Candido” (GELLAC) Av. 6 de agosto 907 dpto. 313. Jesús María. Lima.
Escritor chileno Hernán Rivera Letelier recibió el premio alfaguara en Madrid. Su novela El arte de la resurrección cuenta la historia de un predicador que creyó ser Cristo reencarnado.
Madrid. EFE.
El escritor chileno Hernán Rivera Letelier se sentía como “un impostor que le usurpa el puesto a alguien” al recibir el Premio Alfaguara por El arte de la resurrección, pero esta novela estaba predestinada a lograr algo grande: es la undécima de su trayectoria y el once es su número de la suerte.
El Cristo de Elqui “Todo lo importante que me ha pasado en la vida tiene que ver con el número once”, bromeaba Rivera Letelier tras recibir este galardón, dotado con 175 mil dólares, por una novela en la que recrea las andanzas del Cristo de Elqui, un iluminado que se creía la reencarnación de Cristo y que en los años 40 recorrió parte de Chile dando sermones.
El arte de la resurrección es una novela “barroca al estilo latinoamericano” y está a la altura de las obras de “García Márquez, Juan Rulfo o Vargas Llosa”, subrayó Manuel Vicent, presidente del jurado del Premio Alfaguara.
Sonriente y relajado, Rivera Letelier contó que, desde que empezó a tener éxito con la literatura, “hace quince años”, se siente “como un impostor”. Pero durante la entrega, esa sensación era “más potente” y en cualquier momento esperaba que alguien le iba a dar “un puntapié” y lo iba a “enviar de vuelta al desierto de Atacama”, donde vivió 45 años.
“Ese desierto es mi hábitat, mi Comala, mi Macondo, mi Santa María”, dijo Rivera Letelier antes de recordar cómo el personaje del Cristo de Elqui se fue abriendo paso poco a poco en varias de sus novelas y, en cierto modo, le estaba pidiendo a gritos que le dedicara una entera.
Tras investigar la vida de Domingo Zárate Vera, el iluminado al que luego llamarían el Cristo de Elqui, Rivera Letelier se dio cuenta de que “el Cristo había sabido elegir a quién tenía que contar su historia”, y ese era el autor de Los trenes van al purgatorio.
“No podía ser otro en Chile el que contara esta historia, porque yo tenía en mis genes el lenguaje para hacerlo”, afirmó Rivera Letelier, para recordar a renglón seguido que ese lenguaje lo aprendió de su padre, que fue predicador.
En la novela premiada logró crear “un Cristo humano, humanamente divino o divinamente humano”, añadió.
“El primer milagro de este Cristo es haberme dado este Premio”, decía Rivera Letelier, antes de contar que todo lo importante de su vida tiene que ver con el número once.
La suerte del once
Rivera nació “un día 11” y el primer texto que escribió fue una redacción escolar “a los 11 años”.
En 1997 realizó su “primer viaje a Europa como escritor” y estaba “muy asustado”, porque pasar de la pampa chilena a París no era fácil. Cuando el avión aterrizó el cuentakilómetros marcaba el 11.111, y Rivera supo desde ese momento que le iba a ir bien en Francia. Años más tarde lo hicieron Caballero de la Orden de las Letras: “de minero a caballero”, decía hoy el escritor.
Un 11 de noviembre, a las 11.00 horas, le entregaron el Premio del Consejo Nacional del Libro por La reina Isabel cantaba rancheras, la novela que le cambió la vida y que le permitió pasar de “proletario a propietario”. Y, de momento, su suerte acaba con El arte de la resurrección, su undécima novela, merecedora del Premio Alfaguara.
Datos
Autor. Hernán Rivera Letelier (Talca, 1950). Entre sus obras figuran La reina Isabel cantaba rancheras(1994) y Los trenes van al purgatorio(2000).
Fue encontrado por el escritor peruano Julio Ortega y se presentará en España. El cuento histórico “Los Rivero” estuvo guardado por años en la Universidad de Austin, EEUU.
Madrid. EFE.
Jorge Luis Borges pertenecía a una generación que tenía “reverencia por la noción de verdad que hay en la Historia”, y esa concepción late en las páginas de “Los Rivero”, un relato inédito que el gran escritor argentino dejó inconcluso y que se publica ahora en una edición de lujo.
Entre la crónica y la novela
Ese relato inacabado que Borges llama “crónica” y que “bien pudo haber sido la única novela del autor” fue hallado en la Universidad de Austin (Texas) por el escritor peruano Julio Ortega, uno de los mayores especialistas en literatura hispanoamericana del mundo, que firma la introducción del libro que Del Centro Editores presenta este 18 de mayo en Madrid. Ilustrada por el artista argentino Carlos Alonso, la edición se realiza conmemorando el bicentenario de la Revolución de Mayo y es publicada en colaboración con la Fundación Internacional Jorge Luis Borges.
Escrita con esa letra minúscula que el autor de Ficciones empleaba a medida que iba perdiendo la vista, las cuatro páginas que el crítico literario peruano encontró en el Harry Ranson Center for the Humanities contienen “un cuento espléndido de tema histórico” relacionado con la generación de los fundadores de la Independencia.
La historia de “Los Rivero”
El relato está escrito “hacia 1950” y “desde el punto de vista de los descendientes de uno de los héroes de la Independencia argentina”, el coronel Rivero, “que luchó en varios frentes de Sudamérica”. Sus herederos “viven del culto, un poco patético, al pasado” y de la memoria de aquel héroe, “pero no tienen ningún lugar en la vida republicana”.
El relato inacabado de Borges comienza así: “Hacia 1905, la cancel de hierro forjado había cedido su lugar a una puerta de madera y cristales y bajo el llamador de bronce había un timbre eléctrico, ahora, pero en general la casa de los Rivero (...) correspondía con suficiente rigor al arquetipo de casa vieja del barrio Sur, y el espectro del coronel Clemente Rivero (que murió, desterrado, en Montevideo, dos meses antes del pronunciamiento de Urquiza) lo habría identificado sin mayor dificultad”.
Edición de lujo
La edición especial de “Los Rivero” tiene una tirada de cien ejemplares numerados y firmados por el editor, realizados en papel de grabado, en rama.
En las cuatro páginas manuscritas, cuyo facsímil acompaña al libro, el nombre de Borges está escrito con la letra de su madre. Y es que, como cuenta Ortega, “ella le ayudaba a escribir, cuando el escritor estaba perdiendo la vista y cuando se quedó ciego”.
Amante de buscar manuscritos allí donde se encuentren, Ortega cree que Borges abandonó “Los Rivero” (con ese título lo archivó la Universidad de Austin, propietaria del texto) “porque el relato le exigía una extensión mayor de lo que él hubiera querido”. Se aproximaba peligrosamente a la novela, y el autor de El Aleph no creía en ella.
“El hecho es que crónica, cuento y novela se ceden la palabra, convocando sus distintos registros, memorias y proyecciones, como si los hechos no pudieran ser narrados en un solo género y en torno a un solo sujeto”, añade el ensayista y poeta peruano, que el martes participará en la presentación junto con Claudio Pérez, director de Del Centro Editores, y Raúl Manrique, director del Centro de Arte Moderno.
Datos
Cuento. Narra sucesos en torno a los descendientes de un héroe de la Independencia argentina. Borges no lo tituló.
Hallazgo. Ortega (Casma, 1942) lo encontró en la Universidad de Austin, donde había sido archivado bajo el nombre de “Los Rivero”.
MI VIDA. Su biografía también contiene comentarios del propio Saramago
Presentan su biografía en España. Obra sobre la vida del Nobel portugués se titula José Saramago. La consistencia de los sueños. Madrid. EFE. Una biografía cronológica que muestra las diferentes facetas de José Saramago, quien fue “obrero de las letras” durante años, antes de convertirse en “príncipe de la literatura”, es posible merced a la obra publicada ahora por el experto en el autor luso Fernando Gómez Aguilera.Titulada José Saramago. La consistencia de los sueños. Biografía cronológica, la obra fue presentada este fin de semana en la Feria del Libro de Sevilla (sur español).
Misión de investigador
Patrono de la Fundación José Saramago, Gómez Aguilera decidió acometer su biografía no “como el pintor de retratos, la manera convencional” de abordar este tipo de obras, “sino como un cartógrafo”, para hacer “un levantamiento de los hitos topográficos” de la trayectoria vital de Saramago, de su obra y de “su proyección como intelectual crítico”.
La cronobiografía es fruto del trabajo de investigación que el autor realizó durante cuatro años para la exposición que se inauguró en Lanzarote en 2007 bajo el título “José Saramago. La consistencia de los sueños”, producida por la Fundación César Manrique, que dirige Gómez.
Durante ese tiempo tuvo acceso a “un contingente de materiales, que corresponden a lo que podría llamarse la arqueología literaria de Saramago”. Pertenecen a los años 40 y 50 y entre ellos “hay teatro, poesía y novelas inacabadas”, señala el biógrafo, que mostró primero esos documentos en la exposición y los ha utilizado luego para el libro.
Con más de 300 páginas y 200 imágenes, la biografía se enriquece con numerosos comentarios del autor de Ensayo sobre la ceguera sobre su propia vida, su obra y su compromiso como intelectual. Se ha dicho que la vida de Saramago “es un milagro”, y es que su humilde origen y sus primeros trabajos como mecánico y empleado público hacían difícil predecir la fama que alcanzaría, cuando ya tenía sesenta años.“Era un escritor sin destino para la literatura, un obrero de las letras”, hasta que en 1980 publica Levantado del suelo, y comienza a construirse el príncipe de la literatura”, asegura Fernando Gómez. Para él, Saramago “ha sido un escritor anómalo en todos los sentidos”, tanto por lo mucho que ha escrito como por las obligaciones que él se impone como ciudadano. “La musculatura de la literatura no ha sido excusa para que su compromiso ideológico, social y político se atenuara”, concluye Fernando Gómez Aguilera.
La conciencia crítica del escritor
“Saramago sigue manteniendo una concepción obrerista de la literatura, la desprovee de mística; él suele decir que escribir es un trabajo como otro cualquiera. Adentrarse en la vida de Saramago no es fácil, y más si se quiere reflejar no solo su grandeza literaria sino también el compromiso público del novelista, una de las conciencias críticas de nuestro tiempo”, afirma el poeta, ensayista y experto en arte contemporáneo Fernando Gómez Aguilera, profundo conocedor de la obra del novelista portugués, Premio Nobel de Literatura 1998.
En 1983 publiqué, en el suplemento “El Dominical” de El Comercio, un “Elogio de Gamaliel Churata” en el que lo calificaba como uno de los grandes “forjadores de peruanidad” (expresión del gusto de José de la Riva-Agüero, Víctor Andrés Belaunde y Raúl Porras Barrenechea, que ellos aplicaron al Inca Garcilaso y Ricardo Palma), al lado del Inca Garcilaso, Ricardo Palma, César Vallejo, Ciro Alegría y José María Arguedas.
Lamentaba el escaso, casi inexistente reconocimiento que había recibido Churata, hasta entonces, en el Perú: ser invitado en 1966 por Godofredo Morote Gamboa a un ciclo de conferencias en la Universidad Federico Villarreal, donde brindó su testimonio junto a los eminentes creadores Ciro Alegría, Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos; y, poco después de su muerte (acaecida en Lima, en 1969, sin repercusión en nuestro medio cultural y periodístico, a diferencia de la conmoción que produjeron los fallecimientos de Alegría y Arguedas en 1967 y 1969, respectivamente), el importante volumen de rescate editado por el Instituto Puneño de Cultura en 1971: “Gamaliel Churata: Antología y valoración”.
Contrastaba esa situación con la resonancia que había tenido en Bolivia y abogaba por el inmediato rescate de sus escritos: “No nos debe extrañar [...] que alejado del centralismo limeño en Puno y radicado buena parte de su existencia en Bolivia [varios años de su juventud y el largo período 1932-1964], goce de un enorme prestigio en Bolivia, a tal punto que se le suele estudiar en forma destacada dentro de la literatura boliviana [como se hace, verbigracia, con el uruguayo Horacio Quiroga dentro de la literatura argentina]. Acá en el Perú casi nadie ha escuchado hablar de “El pez de oro” [¿cuándo será reeditado?, ¿quién publicará los numerosos inéditos de Churata, y recopilará los seis mil artículos que dejó dispersos?]; en cambio, en Bolivia se acordó otorgarle el Premio Nacional de Literatura de 1957 [con motivo de la publicación en La Paz, de “El pez de oro”], y Churata no lo aceptó por ser ciudadano peruano”.
En los últimos veinte años Churata está cosechando el reconocimiento nacional e internacional que merece. Se multiplican los libros, las tesis universitarias y los artículos especializados sobre su trayectoria y, en general, sobre el grupo Orkopata al que dio vida. José Luis Ayala reeditó su obra maestra “El pez de oro” (en el II Festival del Libro Puneño, en 1988) y contamos con una edición facsimilar de la gran revista que dirigió: “Boletín Titikaka”. Y, en lo tocante a la tarea impostergable de reunir su abundante obra periodística, ha encontrado una investigadora digna de encomio: la profesora sanmarquina Guissela Gonzales Fernández; varios años ha investigado, sobre todo en La Paz, los diarios y revistas en que colaboró Churata. Paciente y difícil labor planeada y realizada con Carlos Ríos Moreno, con quien tejió la tesis de licenciatura “El proceso americano. Elaboración de una estética en los artículos de Gamaliel Churata” (Universidad de San Marcos, 1996).
Y, ahora, Gonzales Fernández nos entrega el libro “El dolor americano. Literatura y periodismo en Gamaliel Churata”. En él rescata 69 escritos, la gran mayoría artículos periodísticos desconocidos; y los acompaña de 25 escritos sobre Churata. En el estudio preliminar aborda cuestiones centrales del proceso ideológico y estético de Churata, en su visión del indio y de América, y en su postura estética. Ahí pone de relieve las categorías del “realismo psíquico” y del “ahayu-watan”, conforme resalta desde Alemania, en el prólogo, uno de los mayores especialistas en Churata: Marco Thomas Bosshard, autor, a su vez, de “Hacia una estética de la vanguardia andina. Gamaliel Churata, entre el indigenismo y el surrealismo” (Berlín, 2002).
De Izquierda a Derecha: Presidente de la Comisión Organizadora Walter Bedregal Paz, Esposa del Escritor, Carlos Calderon Fajardo, Prof. Ciriaco Diaz Arestegui; Alcalde de la Municipalidad Provincial de Lampa
Walter L. Bedregal Paz, Prof. Ciriaco Díaz Aréstegui, Carlos Calderón Fajardo
II Encuentro nacional de Escritores Peruanos 2009
"Lampa: El lugar de mis sueños"
Carlos Caldeón Fajardo, Prof. Ciriaco Díaz Aréstegui
Salón Consistorial de la Municipalidad de Lampa, en plena jornada del
En el festivo contexto del Día del Idioma, el jueves 22 abril, a las 7.30 p.m., en el Auditorio de Petroperú, Sócrates Zuzunaga y Boris Espezua Salmón levantarán los trofeos que los distinguirán como ganadores del Premio Copé Oro de la II Bienal de Novela y de la XIV Bienal de Poesía, respectivamente, que en esta oportunidad se convocó para el ámbito hispanoamericano. El ganador de Novela recibirá, además, 35,000 nuevos soles, y el de Poesía, 20,000 nuevos soles, y ambos verán sus obras publicadas en julio de este año.
El Premio Copé, que desde hace 31 años convoca puntualmente Petroperú S.A., está recibiendo un impulso muy interesante no solo nacional sino internacional, gracias a su renovada Política Cultural, documento que fue aprobado por Acuerdo de Directorio a mediados de 2007. Ello implicó, además de la convocatoria internacional del certamen literario más importante del Perú, la incorporación de dos nuevos géneros: Novela (en años impares, junto con Poesía) y Ensayo (en años pares, junto a Cuento).
Cabe precisar que, en la bienal de poesía también se premiará a Martín Zúñiga Chávez y Carlos Rómulo Baldwin del Castillo por empate en el Premio Copé Plata, repartiéndose 15.000 nuevos soles; así como también a Luis Eduardo García López, con el Premio Copé Bronce y 10.000 nuevos soles.
Entre los finalistas extranjeros en la bienal de novela están los cubanos Jorge Luis Sánchez Bravo y Luis Adrian Betancourt, y el argentino Mariano Catoni. Mientras que los finalistas peruanos están Yuri Vásquez Chire, Aldo Cavero Galimidi, Dimas Arrieta Espinoza y Jesús Díaz Tejada.
En cuanto a los finalistas de la XIV Bienal de Poesía están los peruanos Luzgardo Medina Egoavil, Verónica Cuchillo Paulo, Emilio Walter Aguirre Portilla, Paul Alexander Forsyth Tessey, Rubén Venturo Silva Pretel, Róger Lázaro Ynca, José Donayre Hoefken, Wilson Cabrejos Caracciolo, Victoria Guerrero Peirano y Juan Francisco Peña Curay.
Iván Edilberto Sócrates Zuzunaga Huaita(Páucar del Sarasara, Ayacucho, 1954), ha sido ganador de concursos literarios nacionales e internacionales entre los que destacan el Premio Nacional de Educación Horacio en 1994, 1999 y 2000; en cuatro oportunidades del Concurso “El Cuento de las Mil Palabras”, organizado por la revista Caretas; Concurso de Cuento “Inca Garcilaso de la Vega”, convocado por la Casa de España; Primer Premio de Literatura Quechua convocado por la Universidad Federico Villarreal en cuento (2000) y en poesía (2006); Finalista en el Concurso de Cuentos Hucha de Oro y Premio Internacional Artificie de Poesía de Loja (España); y tres veces distinguido en las bienales de cuento del Premio Copé, entre otros.
Boris Gilmar Espezua Salmón(Puno, 1960), estudió derecho en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, desempeñándose actualmente como docente universitario en la Universidad Nacional del Altiplano de Puno. Ha obtenido el Primer Puesto en poesía por el Ministerio de Educación (1987), finalista en el VII Bienal de Poesía Premio Copé 1995. Ha publicado los poemarios A través del ojo de un hueso (1988), Tránsito de Amautas (1990), Alba del pez (1998) y Tiempo de cernícalo (2002). Además colabora en el diario “Los Andes” y en diversas revistas literarias del sur del Perú.
Estarán también presentes en la ceremonia del jueves 22 de abril el crítico literario Ricardo González Vigil, en representación del Jurado Calificador de Novela, y la poeta, ensayista y narradora Giovanna Pollarolo, en representación del Jurado Calificador de Poesía. Ambos harán uso de la palabra en esta jornada literaria, junto con el Presidente del Directorio de Petróleos del Perú.
DATO:
Según las bases del concurso, las obras ganadorasserán publicadas a través del sello Ediciones Copé de Petroperú, y serán presentadas en julio de 2010, como parte de las celebraciones por el 41° Aniversario Institucional de Petróleos del Perú y por el 31º aniversario del Premio Copé. Asimismo en la ceremonia de premiación de ambas bienales se convocará a la XVI Bienal de Cuento y II Bienal de Ensayo «Premio Copé Internacional 2010», y se inaugurará la exposición «Afiches del Premio Copé (1979-2009)», una muestra de las convocatorias gráficas de este concurso literario a lo largo de su historia.
Poeta puneño Boris Espezúa Salmón, ganador del premio Copé de Petroperú 2010. Ganó con el poemario Gamaliel y el oráculo del agua, en el que recrea el mundo altiplánico y sus formas de cultura.
–¿Tu libro fue escrito para el concurso o es una larga incubación?
–El libro es una expresión de los últimos años de residencia en Puno, donde hay una vuelta a mis orígenes y una mejor toma de conciencia expresiva de nuestra idiosincrasia andina que encontró oportunidad de presentarlo en este concurso. Se trata de una continuidad a mis anteriores libros: A través del ojo de un hueso, Tránsito de Amautas, Alba del Pez y Tiempo del cernícalo, donde hay una tendencia a recrear mitos, ritos, religiosidad y filosofía andina, recogiendo cierta oralidad y prácticas ancestrales que aún se cultivan y forman parte del poblador del altiplano.
–¿Por el título, ¿Gamaliel Churata es una suerte de pensamiento guía?
–Gamaliel Churata en la cultura peruana y en el libro es el alquimista del Lago Titicaca, es quien a través de su propuesta ideoestética de forjar elementos para un nuevo paradigma cultural en el país constituye un eje vertebrador que a través de sus propuestas redentoras y míticas articula en una visión mía una propuesta de construcción de una forma de ser auténtico en una modernidad que no resuelve las hibrideces de nuestro ser nacional, por ello el título: Gamaliel y el oráculo del agua.
–¿Cómo has resuelto para no caer solo en lo telúrico?
–Es inevitable que un escenario sumido por siglos en la postración no se tenga que expresarse con versos telúricos, que, sin embargo, en el libro están recreados bajo un lenguaje coloquial, mediante un sentido polifónico, donde aparecen voces tanto del pasado como del presente.
–Un verso tuyo dice: “Cruzaron en mi infancia el sollozo de ovejas y totoras/ que me llevaron a otros patios del pensamiento”.
¿Esos otros patios son acaso los tiempos modernos?
–Efectivamente, el verso aludido se refiere a esos otros patios de la modernidad, donde se ha tratado de asumir cierta mezcla o mestizaje donde se pueda hacer sincrético y viable una forma de vida entre algo que siempre ha anudado a nuestra peruanidad de resolver un ser nacional fundado en elementos de nuestra heterogeneidad cultural.
–¿Acaso tu poesía se torna bastante antropológica, a estilo Pablo Guevara?
–No sé si mi poesía podría catalogarse como antropológica, no sé si mediante la antropología se podría concentrar toda una polisemia de expresiones diversas, pero indudablemente que tiene que ver con interculturalidad, con mostrar realidades culturales existentes en nuestro territorio nacional y ciertamente en ello se parece al trabajo que realizó Guevara, en poemarios como Hotel del Cuzco, que es una búsqueda de esos espacios expresivos de una peruanidad enclavada en las provincias.
–¿El eslabón perdido del ser aymara?
–Hay muchos eslabones perdidos en nuestro país, expresados en el aymara, en el quechua, con seguridad en un shipibo, awajún, etc., que muestran grupos que han sido soslayados, no reconocidos, ni protegidos por una República, en forma real o material.
–Desde los Andes los artistas casi siempre se preguntan quiénes son con respecto a Lima...
–No solo con respecto a Lima, sino con respecto a la modernidad, a la fantasmagoría del liberalismo, que nos vuelve a la dicotomía de mostrar un país escindido culturalmente, por ello considero que se trata de ir cerrando brechas.
La danza de las olas
Los cometas que pasan por los cielos, atropellando las estrellas anuncian que el mundo tiene un corazón empuñado en sí mismo muy cerca de la eternidad de la oración. Ahí mismo se revuelca el pez, sobre aguas de una tierra quemada, donde los sustratos son moscas gordas arando sueños, petrificados y redimidos por los oráculos del Titikaka. Llevo el nombre de Gamaliel, en la punta de mis huesos ciegos para ver el sol que se cortó los dedos en los vitrales de mi bautizo y refractó un pez ciego en el ojal de la fe, al persignarse en mi sien donde me crezca una amapola amarilla, mientras saltan todas las medianoches los peces luna con su piel fosforescente.
Padre pez en el crujir de los años que enturbia el desencanto apareces en la memoria iluminando la voz de nuestros ancestros abres el lago con sal bruta con el humus de entrañas de aguas represtinadoras en las que perdiste la vista en la edad de fuego al parpadear al tiempo tu visión integral del Ande en las que siempre me busqué como pez lunario en nombre de tus hijos para abrir nuevos espacios estelares. Ahora sí padre, definitivamente puedo correr en nuevas aguas sin ningún trueno en las pupilas.
Perfil El poeta. Nació en Juli, Puno, en 1960. Es autor de A través del ojo de un hueso, Tiempo del cernícalo, entre otros. Premio del Icpna, 1984, Premio Nacional de Cafae 1987. Finalista del Copé 1995.
Entrevista de Pedro Escribano/ La República 01-04-10
Escritor argentino se hizo del galardón de uno de los premios más prestigiosos de España. Con su novela El viajero del siglo, la misma que obtuvo en marzo del 2009 el premio Alfaguara.
El escritor argentino Andrés Neuman ganó ayer por su novela El viajero del siglo el Premio de la Crítica, organizado anualmente por la Asociación Española de Críticos Literarios (AECL) y que en esta edición se falló por primera vez en Barcelona (noreste del país).
Andrés Neuman, de 33 años y residente en Granada (sur de España), fue galardonado en la modalidad de narrativa con uno de los premios literarios más prestigiosos de España, mientras que en poesía el ganador fue el catalán Francisco Ferrer Lerín, por Fámulo.
En declaraciones a Efe, Neuman dijo que se acordó de “todos los hijos de inmigrantes que viven en España” al conocer la noticia. “Soy un inmigrante, vivo desde niño en España, pero nací en otro país y me emociona especialmente haber sido considerado un ciudadano de este país. Así que en cuanto me dieron la noticia me acordé de todos los hijos de inmigrantes que viven en España”, explicó.
También se acordó de su madre, “que ya no vive” y cuyo fallecimiento le hizo dudar si seguir o no con El viajero del siglo, pero al final decidió terminarla y dedicársela.
El escritor recibió la noticia del premio “con cierta perplejidad muy placentera” porque él “hubiera apostado por muchos otros” de los candidatos. “Había grandes autores en la nómina y aún me pregunto por qué me ha tocado a mí, no lo esperaba. En todo caso, este lamentable error, si es un lamentable error, no pienso rectificarlo”, bromeó.
El autor consideraba que su edad y el hecho de que El viajero del siglo, una novela escrita “con mucho esfuerzo y mucho amor” a lo largo de seis años, hubiera ganado el Premio Alfaguara jugarían en su contra.
“Es un intento de hacer un homenaje experimental con un lenguaje contemporáneo a la novela clásica del XIX, de tratar de conciliar ciertos experimentos que se están haciendo ahora con la novela, con el ritmo y la construcción de personajes y la atención en las descripciones y todo eso que disfrutamos de las novelas clásicas”, comentó.
Neuman sostuvo además que los galardones no animan a seguir, más bien tranquilizan al autor respecto a su trabajo: “Un escritor tiene que seguir, gane o pierda, porque los escritores escribimos para sobrevivir, no para ganar premios, aunque nos guste ganarlos”.
Entiende la creación literaria como un “modo de vida y hasta de salud” y asume que un autor necesita “tener ficciones en su cabeza para entender la realidad” y su propia existencia, pero Neuman considera que esa concepción vital no depende de la suerte que corran sus libros.
“Cualquiera que haya escrito un libro sabe que lo que uno tiene en la cabeza es el siguiente, el que está haciendo. Ese es el que nos desvela y el que realmente nos impulsa a seguir”, afirma.
El dato
El autor. Nació en Buenos Aires, en 1977. Ha publicado Simulacros, La canción del antílope. Pronto publicará Cómo viajar sin ver, un libro de viajes, como él dice, “ensayo a toda velocidad por Latinoamérica”.
Publican sus apuntes de clases. Como profesor era informal, ocurrente. Algunos alumnos se encandilaron y otros abandonaron sus cursos.
Vladimir Nabokov, además de escritor, trabajó como profesor universitario durante 20 años en Estados Unidos. Así lo recuerda el diario chileno La Tercera con una crónica a propósito de la publicación de Curso de literatura rusa y Curso de literatura europea, los apuntes de clases que nunca quiso publicar. El autor de Lolita era un profesor muy especial, informal e irritante, pero también ocurrente y no pocos de sus alumnos terminaron encandilados. Claro, también hubo quienes abandonaron sus clases.
El escritor llegó a EEUU en 1940 de París, huyendo de los nazis. Mucho antes había dejado San Petersburgo tras el triunfo de la revolución y como la suya era una familia aristocrática debieron refugiarse en Berlín. Allí se ganó la vida sobrevivió haciendo clases de inglés, francés, boxeo, tenis y prosodia.
La Tercera cuenta que cuando inauguró sus clases en la Universidad de Cornell en 1957 les pidió a sus alumnos leer desde esa misma tarde Ana Karenina porque así tendrían tiempo para leer las 800 páginas dos veces antes del examen.
Pero no solo eso. Nabokov no comulgaba con las teorías, visiones academicistas y la solemnidad profesoral. No, él era distinto. “Al leer, debemos fijarnos en los detalles, acariciarlos”, decía.
Solía hacer preguntas inimaginables. Pidió, por ejemplo, que “Describa el papel pintado del dormitorio de los Karenin”. O sea, eso era darse cuenta de una aguja en un pajar.
Pero la pregunta era cierta. La respuesta se encontraba en el capítulo 17: “Ana agoniza en la cama y entre su delirio tiene un momento de lucidez. Fija la vista en la pared y señala: ‘¡Con cuán poco gusto han dibujado esas flores, no parecen en absoluto violetas!’”, dice La Tercera.
Sus clases también servían para manifestar sus filias y fobias a los escritores. No le gustaba Dostoievski. “Al lado de Kafka, decía, Thomas Mann es un enano. Y Freud no era más que un charlatán vienés”, anota el diario sureño.
Para iniciar sus clases sobre literatura europea, pidió a su amigo Edmund Wilson sugerencias de autores ingleses. Wilson le recomendó a Jane Austen y a Dickens. “Le agradezco su sugerencia”, respondió Nabokov, pero “no me gusta Jane (...). No soy capaz de ver nada en Orgullo y prejuicio..., pondré a Stevenson en lugar de Jane A.”. Pero Wilson insistió y Nabokov leyó a Austen.
Y el curso lo empezó con Austen. Además de las obras de Dickens y Austen, revisó otras novelas europeas como Madame Bovary de Flaubert, El extraño caso del doctor Jekyll y mister Hyde de Stevenson, Metamorfosis de Kafka y, claro, Ulises de Joyce, de la cual decía: “Es una divina obra de arte y vivirá a pesar de los insignificantes académicos que la convierten en una colección de símbolos o de mitos griegos”.
Así era el maestro Vladimir Nabokov, pero sin duda Lolita será siempre su mejor lección.
Fobias y filias del papá de Lolita
1] “Pushkin, Shakespeare y él mismo son sus tres escritores preferidos. Mann, Faulkner y André Gide comparten el dudoso honor de ser los tres escritores que más detesta”, describió el diario de Wellesley.
2] Entre los escritores rusos, al que más amaba era a Chéjov. Aunque no era un artista verbal, admiraba sus detalles, su delicadeza para transmitir estados de ánimo. A su vez, lo que más detestaba –tras Dostoievski– era la novela “proletaria” de Gorki. “¡La literatura soviética no existe!”, decía.
3] “En nuestras relaciones con Jane Austen, hemos tenido que hacer cierto esfuerzo. En el caso de Dickens, nos demoramos en la mesa con nuestro oporto dorado”, escribe. “Sencillamente, hemos de rendirnos ante la voz de Dickens: eso es todo”.
Crítico literario realizó selección de figuras femeninas de la poesía peruana. Poetas peruanas de antología va desde los versos de Amarilis hasta la renovación poética de los 80.
Carlos Villanes Cairo. Madrid.
Ya era tiempo de vindicar el arte en la palabra de la mujer peruana. Expurgar con tenacidad y mimo sus versos, extrayéndolos algunas veces casi del anonimato para mostrar un panorama coherente, aunque no siempre parejo, pero de todas maneras vibrante y novedoso.
Voces femeninas
Hoy nuestras damas en el Perú escriben bien, se alejan cada vez más de los antiguos y reaccionarios tópicos que la crítica machista les achacaba, y sobre todo dicen, sin cortapisas, cuanto quieren decir. Por eso, nos viene muy bien, la selección de estas 90 Poetas peruanas de antología (Mascaypacha, 2009, 663 pp.), preparada por el catedrático, académico, crítico y poeta Ricardo González Vigil, viejo catador de la poesía y la narrativa peruanas –ahora que lleva casi 40 en el ofici–, tanto que es el antólogo más versado y prolijo de nuestras letras. Además de figura mundial en el estudio de Vallejo, Arguedas y el Inca Garcilaso.
A la sencilla poesía popular anónima, se juntan las voces piadosas del Virreinato con la única palabra que deslumbra, la de Amarilis. Entre las costumbristas y satíricas y las del Romanticismo al Modernismo hay de todo, pero es en el apartado del Vanguardismo a la Generación del 70 donde surgen poetas como Magda Portal y Blanca Varela.
Agrada y sorprende el florilegio seleccionado en lo que el antólogo llama “el auge actual”, de los años 80 en adelante. Hay 42 escogidas, todas con más de 4 poemas, en actual producción y crecimiento. Visionarias, desinhibidas, descubridoras de su cuerpo, golosas de la vida, orfebres del verso y ávidas de cantar el mundo sin fronteras de sexo ni pensamiento.
Hace muy bien González Vigil en dejar de lado en su prólogo la palabra “poetisa” y “poesía femenina” para significar a las mujeres que escriben poesía. En Chile nadie osa llamar poetisa a Gabriela Mistral, en México a Sor Juana, ni en España a Gloria Fuertes o Rosalía de Castro. Las buenas antologías como esta, serias, completas, rigurosas, son necesarias. Si el lector vive dentro del país para ponerlo al día de cuanto se publica –generalmente con escuálidos tirajes–, y si está en el extranjero para saborear, como agua de mayo, lo poquito que llega de la patria.
Además acierta cuando planeta el simpático reto de su contracubierta: “Lea este libro y recibirá un curso completo e intensivo de la poesía peruana escrita por mujeres”.
El dato
Notable edición. Mascaypacha Editores es la encargada de presentar la impecable edición de 663 páginas que comprende Poetas peruanas de antología elaborada por el catedrático y crítico literario Ricardo González Vigil. Este libro además contó con el auspicio de la Agencia Española de Cooperación para el Desarrollo y el diseño gráfico de Alberto Escalante.