martes, 22 de marzo de 2011

Fotografías para el recuerdo de la presentación de CUERPO ENAMORADO , de Carlos Mendoza, aquel 18 de marzo del presente...

MAS FOTOS DE LA PRESENTACION DEL LIBRO "CUERPO ENAMORADO"
DE LA NUEVA SERIE DE POESÍA CONTEMPORÁNEA "JAULA DE PAPEL"
EN LA CASA DE LA CULTURA DE LA MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE PUNO


PALABRAS DE PRESENTACIÓN A CARGO DEL POETA LEÓN QUISPE HUARANCA,
QUIEN FUERA A LA VEZ MAESTRO DE CEREMONIAS

PALABRAS DE BIENVENIDA A CARGO DE WALTER LUIS BEDREGAL PAZ, EDITOR DE LA SERIE DE POESÍA
CONTEMPORANEA "JAULA DE PAPEL" QUE INCLUYE EL LIBRO DE POESÍA
“CUERPO ENAMORADO” DE CARLOS MENDOZA

COMENTARIOS DEL LIBRO DE POESÍA “CUERPO ENAMORADO” A CARGO DEL POETA LUIS PACHO

LUIS PACHO GENERANDO ESPECTATIVA POR EL ESTILO EMPRENDEDOR DEL AUTOR CARLOS MENDOZA
EN EL LIBRO DE POESÍA “CUERPO ENAMORADO”


EL POETA, BORIS ESPEZÚA SALMÓN, EN LOS COMENTARIOS AL LIBRO DE POESÍA
“CUERPO ENAMORADO” DE CARLOS MENDOZA



PREGUNTAS DEL PÚBLICO ASISTENTE A LA PRESENTACIÓN DEL LIBRO “CUERPO ENAMORADO”
Y RESPUESTAS POR PARTE DEL LAUREADO POETA "PREMIO INTERNACIONAL COPE", BORIS ESPEZÚA

EL POETA PERCY ZAGA EN LOS COMENTARIOS DEL LIBRO DE POESÍA
“CUERPO ENAMORADO” DE CARLOS MENDOZA


EL POETA PERCY ZAGA, DESLINDA Y UBICA EL ESTILO DE LA POESÍA DEL AUTOR
DEL LIBRO DE POESÍA “CUERPO ENAMORADO”, CARLOS MENDOZA



PALABRAS DEL POETA CARLOS MENDOZA AUTOR DEL LIBRO DE POESÍA
“CUERPO ENAMORADO” QUE ES PARTE DE LA SERIE DE POESÍA CONTEMAPORÁNEA "JAULA DE PAPEL"

CARLOS MENDOZA, AUTOR DEL LIBRO DE POESÍA “CUERPO ENAMORADO” HACIENDO REMEMBRANZA
DE SU POESÍA Y LECTURA DEL MISMO


EL AUTOR AMPLIANDO SU PARECER DE LA POESÍA PARA EL PÚBLICO PRESENTE EN LA CASA DE LA CULTURA DE LA MUNICIPALIDAD PROVINCIAL DE PUNO AQUEL VIERNES 18 DE MARZO, QUE NOS DEJO PARA EL RECUERDO


EL COLOFÓN, VUELO DE BÚHOS, WALTER BEDREGAL PAZ, DIRECTOR, COORDINADOR Y EDITOR DE LA NUEVA SERIE DE POESÍA CONTEMPORÁNEA "JAULA DE PAPEL", AGRADECE A LOS ASISTENTES A NOMBRE DEL GRUPO EDITORIAL “HIJOS DE LA LLUVIA”


JUNTO AL AUTOR DE "CUERPO ENAMORADO" POSANDO PARA EL RECUERDO


FELICIDADES Y UN UN HASTA PRONTO A CARLOS MENDOZA

lunes, 21 de marzo de 2011

CARLOS MENDOZA, presentó su libro "Cuerpo enamorado"

El pasado 18 de marzo, el Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, en coordinación con la Municipalidad Provincial de Puno, presentó
Cuerpo enamorado, libro de Carlos Mendoza



Carlos Mendoza
Cuerpo enamorado
Colección de poesía contemporánea
Jaula de papel Nº 01
Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"
pp.68 diciembre 2010
Juliaca Perú


En la mesa de Honor: Walter L. Bedregal Paz, Luis Pacho, Carlos Mendoza, Percy Zaga y Boris Espezúa.

  • Walter L. Bedregal Paz, Director y coordinador de la nueve Serie de poesía contemporánea Jaula de papel, inicia la presentación del libro Cuerpo enamorado...
  • Los comentarios estaban a cargo de los poetas Luis Pacho, Boris Espezúa y Percy Zaga.
  • Como Maestro de ceremonias estuvo el Lic. y poeta León I. Quispe Huaranca.

A todos ellos nuestros más sinceros agradecimientos....


El Director y Coordinador de la nueva Serie de poesía contemporánea Jaula de papel, Walter L. Bedregal Paz, presentando el libro Cuerpo enamorado del poeta Carlos Mendoza.

El poeta Luis Pacho, da la bienvenida al libro Cuerpo enamorado.

El poeta Boris Espezúa, dando sus apreciaciones del libro Cuerpo enamorado.

El poeta Percy Zaga, expone su agrado tras la publicación de Cuerpo enamorado.

El poeta Carlos Mendoza, en una catarsis poética
tras la publicación de su primera entrega poética
en Cuerpo enamorado.



Fotografía para el recuerdo, tras la presentación del libro Cuerpo enamorado : Javier Núñez, Luis Pacho, Vicente Ytusaca, Percy Zaga, Carlos Mendoza, Boris Espezúa, Walter L. Bedregal Paz, (Cristopher Bedregal Hinojosa), y Víctor Villegas.


Una fotografía más para el recuerdo: Walter L. Bedregal Paz, Luis Pacho,
Vicente Ytusaca, Percy Zaga, Javier Núñez y Boris Espezúa.


El Grupo Editorial Hijos de la lluvia, presenta el primer libro de poesía que integra la nueva Serie de poesía Jaula de papel. Se trata de Cuerpo enamorado del poeta Carlos Mendoza (Ayaviri, 1990) y complace al publicar su primera entrega poética. En 2005 escribe sus primeros versos. En 2007 inicia su carrera literaria integrando el Taller de literatura La tribu de los espantapájaros dirigida por Darwin Bedoya. Colaborando a la vez en las ediciones de la revista de literatura La rama torcida. Luego de innumerables desafíos y lecturas, reúne sus textos dispersos, sin orden cronológico en Cuerpo enamorado, colección de poesías que es el fruto de haber insistido sin quejas los últimos cinco años en la poesía.

Tras la publicación de este, su primer libro de poemas, luego de una vida aligerada se trasladará al Norte en busca de su voz, que asegura es original, y que la escucharemos en los libros inéditos que tiene en preparación.

Cuerpo enamorado trata de examinar el peculiar sentido de la proyección del poeta metafísico, no social, sobre el quehacer poético y sobre el indeterminado sentimiento del proceso de una poesía puneña post dos mil, tal como ha quedado establecido en los estudios de la escasa crítica, pero crítica a la vez nuestra.

En su poesía no podemos contemplar el difícil tramo que ha debido recorrer el hombre como poeta, más aún su palabra, hasta darle caza a sus sentidos virtuales, pero sí podemos descifrar los signos que de seguro le ofrecieron una tenaz resistencia, en la creación de sus versos, donde sólo entrevemos una armónica estructura, porque ese duro trabajo de forjar la poesía hace que su existencia final, que el poema quede desdibujado por haber cruzado con docilidad el enigma de la existencia de hombre y poeta.

Es por eso que las responsabilidades de quienes integran el Grupo editorial Hijos de la lluvia creen y apuestan de alguna manera tener la opción de llevarla a cabo, y lo hacen considerando ka convocatoria, en esta oportunidad desde la ciudad lacustre de Puno.

Atentamente.

Los Editores

Ciudad del lago, marzo 2011



Siento la música de tu cuerpo en la yema de mis dedos
Xavier Abril



A manera de canción

Hemos sido a estas horas
el motivo perfecto para pensarnos
trasluce tus colores sobre estas hojas
que se tiñen con tu recuerdo
Oh! Mi princesa de castillos encantados
Oh! Mi doncella que aún no he rescatado
Temo la soledad caer como un gran yunque sobre mi cabeza de piedra
Ese sonido en mis imperceptibles oídos
me rompe las ilusiones
Toco tu prenda íntima con mis sueños
tengo el erotismo del fuego
sobre tus cabellos
duermo sobre tus pechos
que me dejan salir como un río a la luz de tus albas
de tus adorados y tiernos ojos negros…


Más información:


http://hijoslluvia.blogspot.com/

Cel. Nº 951-333723

desvarioliterario@hotmail.com

http://walterbedregal.blogspot.com/

http://laramatorcida.blogspot.com/

http://darwinbedoya.blogspot.com/



"Mi hermana menor" y "Pamoslake"



Escribe: Walter Paz Quispe Santos

Walter L. Bedregal Paz incursiona en la narrativa breve con dos publicaciones inportantes: "Mi hermana menor" y "Pamoslake" que expresan sentimientos de nostalgia, emociones alegres y tristes, y demás maneras que la existencia nos depara. Buen inicio para Bedregal que después de haber vivido en la animación cultural y la predilección por los toros, ahora se embarca en la experiencia de contar cuentos. Y lo hace con la pasión y la vitalidad que exige el cuento contemporáneo.

domingo, 20 de marzo de 2011

¿Diario de un puto asesino?




Walter Paz Quispe Santos

Javier Nuñez creo que disfruta de una vida feliz. Ese beneplácito con las mujeres lo ha llevado a poblar su mente de imágenes obsesionadas con el sexo y la sangre fría. Por eso nos trae un bello libro de cuentos titulado “Asesinas” (Grupo Editorial Hijos de la lluvia, 2011). No se trata de un apologista de la indecencia asesina sino un desbocado que en medio de tanto conservadurismo temático en nuestra literatura busca conmovernos con las extravagantes urgencias de este tiempo. No cabe duda que todos y cada uno de nosotros tiene su propia excentricidad de pensamiento o de conducta en relación con los aspectos sexuales de la vida. Una de las cosas sorprendentes de los crímenes sexuales es que no existe, ni ha existido nunca una opinión consensuada sobre lo que puede aceptarse y lo que debe ser repudiado. Formas de conducta que son aceptadas y aprobadas, por lo menos tácitamente, en un lugar suelen, en otro tiempo y ubicación distinta desatar la cólera de la sociedad y de las autoridades sobre el perpetrador.

Se trata de una decena de cuentos que buscan en el lector la masturbación y el placer de la frialdad de la sangre congelada. Mucho antes de que Vladimir Nabokov, el brillante novelista, escribiera su fantástica descripción de las profundas emociones que embargaban a Humbert-Humbert, era bien sabido entre los estudiantes y profesores de Psiquiatría que ciertos hombres sólo pueden obtener verdadera satisfacción emocional y sexual con jovencitas. Se había llegado hace tiempo a esa conclusión, tanto desde el punto de vista teórico como práctico por el hecho de que algunas casas de prostitución, desde hace mil años o más años, mantenían jovencitas para las preferencias especiales. Esa forma de lolitalismo es frecuente en los cuentos de Javier Nuñez que hoy toma el nombre del hedonismo mezclado entre el placer y el dolor.

Un tema no apto para puritanos y conservadores, se trata de una referencialidad muy frecuente en la narrativa contemporánea al puro estilo de Roberto Bolaño de quien Javier Nuñez transcribe una cita memorable de su libro “Putas asesinas”: “Las mujeres son putas asesinas, Max, son monos ateridos de frío que contemplan el horizonte desde un árbol enfermo, son princesas que te buscan en la oscuridad, llorando, indagando las palabras que nunca podrán decir". Y la dedicatoria por cierto es elocuente: A Shirley, Pamela, Sheyla, Stephanie, Paola…, con la esperanza de volver a verlas.

Javier tal vez usa sadismo para regalarnos uno de los libros más libertinos donde se deriva el placer sexual del dolor y el sufrimiento o castigo extremo como la sangre fría.

domingo, 6 de marzo de 2011

Presentación de "Cuerpo enamorado" de Carlos Mendoza, este viernes 18 de marzo


Carlos Mendoza

Cuerpo enamorado
Colección de poesía contemporánea
Jaula de papel Nº 01
Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"
pp.68 diciembre 2010
Juliaca Perú


Presentación, este viernes 18 de marzo
Lugar: casa de la Cultura, Jr. Lima Nº 550 - Municipalidad de Puno;
a horas 18.00 P.M.



Para leer este poema sólo basta tu sonrisa y tu imaginación


I

Niña, tú que acaricias el cielo con una sonrisa
y le das color a mi alma,
tú que sabes el itinerario de la inocencia
el camino de la verdad aprendida
adónde irán los versos de este poema,
escritos bajo tu sombra, con tu recuerdo
niña de bondades/esta noche
quiero amar tu nombre.


II

Quise amar tu nombre
y se me escapó de los labios
el trino silencioso de tu aroma
primavera de ilusión inesperada
los niños te amarán también
como aman el timbre a la hora del recreo,
es tu sencilla forma de mirar el mundo
como un ave en pleno vuelo
o
como pez que se desnuda en el agua.


III

Dulce cristal
tus pupilas incandescentes
llorarías si se perdiera el hombre
que siempre te mira detrás de la ventana
y ligeramente a un lado de la tristeza.


IV

Esta vez escribiré
jugando con la lluvia y tu recuerdo
el matiz denso de tu cariño/yo aún no lo he sentido
pero no pierdo esta inspiración
ni aunque se caiga el cielo,
nunca terminaré este poema
porque nunca dejaré de mirarte.


V

Yo he sentido tus manos
una noche cálida de aplausos y luces
también tus ojos que se clavaban
en la desnudez de los míos
yo he sentido tu aliento muy de cerca
oxigenar mis sueños
y he sentido la ternura de tu ser
jugando conmigo.


VI

En cambio ahora
a veces me miras y creo sentir tu amor
a lo largo de la mañana
en el estío palpitante
una a una caen las horas
y volverás a partir de manera cruel
dejándome con el pecho abierto
y el corazón sangrando versos.

domingo, 27 de febrero de 2011

Presentación de "Asesinas", de Javier Núñez, en Puno

El pasado 25 de febrero, el Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, en coordinación con la Municipalidad Provincial de Puno, presentó Asesinas, el nuevo libro de Javier Núñez


Asesinas
Javier Núñez
Narrativa Breve "Presagio" Nº 06
Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"
64 pp. Diciembre 2010
Lima, Perú


La presentación de Asesinas en Puno, el pasado 25 de febrero, fue todo un éxito.

  • Walter Bedregal (representante del Grupo Editorial Hijos de la Lluvia) inició la ceremonia con las palabras de presentación...
  • Los comentarios estaban a cargo de Rafael Vallenas, Bladimiro Centeno y Franklin Ramos.
  • En la conducción, la voz impecable de Vicente Ytusaca

A todos ellos nuestros más sinceros agradecimientos....



El doctor Rafael Vallenas comentando Asesinas



El escritor y crítico Bladimiro Centeno comentando Asesinas



Javier Núñez, autor de Asesinas, leyendo el cuento Una aventura con Christian Rivera


luis incacutipa, (...), rafael vallenas, eddy sayritupa, bladimiro centeno, hugo lipa, walter bedregal, javier nuñez, boris espezúa, franklin ramos y vicente ytusaca



El autor de Asesinas firmando autografos

sábado, 26 de febrero de 2011

Cuando "Asesinas" llega a Juliaca. 22/02/11

Asesinas
Javier Núñez
Narrativa Breve "Presagio" Nº 06
Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"
64 pp. Diciembre 2010
Lima, Perú

Todos los amigos recibiendo a Asesinas en el famoso establecimiento de Ceci...
(El alferado, el matador, el editor, el autor, el diagramador)



Junto a Mónica, la madrina de Asesinas...

martes, 22 de febrero de 2011

PRESENTACIÓN de "ASESINAS" de Javier Núñez. Este 25 de febrero.

Asesinas
Javier Núñez
Narrativa Breve "Presagio" Nº 06
Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"
64 pp. Diciembre 2010
Lima, Perú


Presentación, este viernes 25 de febrero
Lugar: casa de la Cultura, Jr. Lima Nº 550 - Municipalidad de Puno;
a horas 18.00 P.M.


Los cuentos homicidas de Javier Núñez

Walter L. Bedregal Paz


La colección de narrativa breve SERIE PRESAGIO incluye un nuevo libro a su catálogo que ya cuenta con 8 títulos. Con entusiasmo, la crítica y el público lector celebran la aparición de Asesinas, segundo libro de cuentos de Javier Núñez, publicado por el Grupo Editorial Hijos de la lluvia, Lima 2010. Este libro se presentará el día viernes 25 de febrero en la CASA DE LA CULTURA de la Municipalidad Provincial de Puno. El lector podrá sentirse bien servido, puesto que en el autor hay una inflexión progresiva, sus respectivos textos retoman, como suele decirse, una nueva mirada al cuento puneño, pero que influye lo que antes podía denominarse la preocupación formal e implica una verdadera reflexión, en el texto, ahora con la tendencia erótica más elaborada.

Los escritores puneños de la última generación, entre poetas y narradores, son proclives a este género –el erótico–, no es un misterio que la novela sigue ejerciendo el imperio, con los impactos que a veces produce y la mistificación respectiva a que arrastra. No quiero dar ejemplos, hacer citas, trozar el texto; quiero deslizarme a su alrededor para sugerir cómo se constituye mi propio espacio de lectura. Porque cuando acertamos con la voz del narrador la historia se cuenta sola. Hay un punto muy hermoso en el momento de la escritura, y es ese punto en el que parece que realmente el escritor desaparece de ahí. La voz del narrador está tan viva, cuenta tan suelta, ligada a saber qué lugar escondido de nuestra conciencia, que el autor desaparece completamente. Lo cual tiene que ver con el libro que Javier Núñez nos entrega ahora (y quién sabe qué relación tiene este tema con el otoño o el invierno, o simplemente para entendedores con la mujer, su sensualidad, el sexo y la muerte).

Asesinas, incluye ocho cuentos: El crimen, El tobogán, Una aventura con Christian Rivera, Los ojos de Cleopatra, Hotel El Búho, La asesina, Lagrimas para Ariadna, Sybil Vane, Stephanie, Líneas de sangre. Los críticos podrán ahora decir si se trata de cuentos vinculados al género del erotismo, podrán decir, asimismo, como nouvelles constituyen un acontecimiento –y que mejor en época de festividad en la ciudad lacustre de Puno (La fiesta de la Virgen de la Candelaria),– como ya se conocía la escritura del autor:


La conocí a las doce de la noche cuando terminaba la Parada Folklórica de Trajes de Luces. A esa hora, y en fiestas de esta índole, siempre hay diablesas ebrias para recogerlas. En ocasiones anteriores tuve la suerte de llevármelas al hotel. Por eso siempre recorro los sitios donde terminan los pasacalles en busca de bailarinas mareadas. A la semana siguiente pienso ir al Carnaval de Juliaca. Me han dicho que allá las danzarinas beben a jarras incalculables y terminan bailando marinera con sus ropas íntimas en las manos.[1]


Del narrador vamos a hablar siempre. El narrador es todo. Porque es el narrador el que cuenta las historias que escribimos. El autor cuenta la historia a través del narrador. Es su voz la que cuenta la historia. Y es su voz, no la del autor. Es importante que sea así, que tenga su propia vida separada de nosotros –y más unida a nuestras entrañas que a nuestro cerebro, a ser posible–. ¿Cómo encontramos, entonces, esa voz del narrador que nos lleve tan de la mano hasta cierto punto en el que parece que llega a desaparecer?:



Empecé con mi oficio de asesina a los 18 años, cuando Fernando Bueno me sacó la vuelta. Aún no olvido la noche del crimen, aunque ya pasaron cuatro años. Lo amaba con pasión desenfrenada; fue el amor de mi vida. Pero este maldito me falló, me pagó mal… Tuve que matarlo, no me quedaba otra opción… La noche que debuté de asesina, naturalmente, era novata en estas cuestiones… Por poco se me fue de las manos; a duras penas logré acabar con él.[2]


Bueno, en primer lugar (o en segundo lugar, lo mismo da en este caso) tenemos que tener claro desde un punto de vista general cómo funcionan los distintos tipos de narradores y para qué sirven. Esto es algo que realmente ya sabemos de manera instintiva porque venimos escuchando historias desde que somos niños. ¿Quién de nosotros no ha contado lo que le ocurrió una vez que se fue a una excursión en bici y se encontró con…? Aunque no escribamos sí contamos historias. Así que viene bien ordenar un poco eso que sabemos y ponerle nombre.


Lo otro a tener en cuenta es que para encontrar la voz del narrador tenemos dos herramientas importantes a nuestro alcance. La primera es la intuición, y la segunda, es doble: la prueba y el error. La intuición es algo que se desarrolla, que se educa, porque tiene que ver con la sensibilidad y el criterio literario. Ahora nuestra intención puede no acertar mucho, bien, pero con el tiempo (y sobre todo con las lecturas) se acabará de afinar. Cuánto más intuición tengamos, más acertaremos con el narrador de una manera casi natural.

En la segunda herramienta, la de prueba y error, está gran parte del aprendizaje. Hay que probar las cosas para saber si funcionan, oírlas en voz alta, escuchar cómo suenan. ¡Sobre todo tratándose, en este caso, de una voz! Nada como probar un narrador, o dos, o tres, para descartar el que menos sirva. Si no comparamos narradores es difícil, al principio, saber cuál nos sirve mejor para esa historia que tenemos en la cabeza.


Como suelen decir los maestros del arte de narrar: el narrador tiene ojos, además de voz. ¿Qué nos queda entonces después de escuchar la voz? Pues más claro imposible: la vista. Es decir, por un lado es importante fijarse cómo suena la voz que cuenta la historia, cómo es su tono de cálido, de frío o de seco, o de cariñoso, o de cómico… Todas las características que podemos sacar de la voz del narrador son abstractas, y por tanto conecta con la emoción, con el sentimiento. Y son, obviamente, bastante subjetivas. ¿Cómo es el tono de la voz, su volumen…? Acertar con el tono perfecto es como afinar un instrumento, las cuerdas no pueden estar ni muy sueltas ni muy tirantes, tienen que estar en su justa medida.


Por otro lado nos interesan los ojos del narrador porque es importante ver dónde se sitúa para contar la historia. Desde dónde, físicamente en el espacio, nos cuenta la historia. Ese lugar desde donde cuenta el narrador marcará, por tanto, la distancia a la que se encuentra de los personajes. No es lo mismo contar la historia de Juvenal, mirando a Juvenal desde sus botas de vaquero —como si tuviéramos la altura de un niño minúsculo, para el que todo el mundo que le rodea es enorme y casi deforme desde ahí abajo—, que contarla desde la planta décima de un edificio mientras Juvenal es una de las cientos de personas que en ese momento cruzan la avenida.


Entonces este aprendizaje de la escritura con criterios textuales los asume Javier Núñez en todas sus etapas; con el cómo y el dónde, y con nuestro narrador ya tenemos bastante camino andado. Quedaría el quién, que nos daría, claro, para otro tipo de clasificaciones (primera o segunda persona, o tercera del plural, o...), pero eso ya es otra historia. En consecuencia, Javier Núñez posee, como buen narrador, el espíritu adecuado para traducir la condición humana, con su voz y sus ojos afinados de hombre contemporáneo en el altiplano puneño, tenemos ya más que ventaja sobre la historia que narra. Estos nuevos cuentos de Núñez nos confirman otra vez el nivel escriturario que este joven narrador está desarrollando en el contexto de la narrativa puneña.


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[1] Salomé y otros cuentos. Grupo Editorial Hijos de la lluvia. Lima, 2009. Cuento Salomé

[2] Asesinas. Grupo Editorial Hijos de la lluvia. Lima, 2011. Cuento Stephanie.



miércoles, 9 de febrero de 2011

EL CANON Y SUS LÍMITES por Eduardo Moga


Eduardo Moga

EL CANON Y SUS LÍMITES

El canon no tiene límites. O, mejor dicho, sus únicos límites son los acuerdos, inciertos, mudables, más aún, volátiles, a los que cada sociedad humana llega en cada momento de su historia. Cualquier autor, cualquier obra, puede entrar en el canon, o salir de él. Cualquier juicio puede predicarse de cualquier escritor, porque todos son expresión de una valoración radicalmente subjetiva, de una política personal del gusto. El hecho de que algunos autores parezcan definitiva e inamoviblemente instalados en el canon —Homero, Virgilio, Shakespeare, Cervantes, Rimbaud, Borges— es sólo una apariencia, una creencia ilusoria, provisional, que encuentra explicación en la brevedad de nuestra vida y en la cortedad, aún mayor, de nuestra perspectiva.

La provisionalidad del canon se corresponde con la provisionalidad de todo, con la inestabilidad esencial de todo lo humano, de todo lo existente. Para fijar, o creer que fijamos, su contenido, como dice Georges Steiner, en realidad contamos cabezas: ese pacto democrático, fluido, temporal, nos otorga una certidumbre engañosa pero tranquilizadora. Y concluimos que Virgilio es mejor que Calpurnio Sículo, y Shakespeare que William Alabaster, y Borges que Francisco Luis Bernárdez. Para que haya un número de cabezas, es decir, de lectores suficientes que incluyan a determinados nombres en el canon, es menester que sigan encontrando algo con lo que se identifiquen en la literatura que éstos hayan escrito: que les siga hablando; que sigan considerándola propia, viva, suya; que continúe interpelando a su vulnerable, fugacísimo ser en el mundo. Pero esa es una tarea que compete a las personas. El tiempo no acaba poniendo las cosas en su lugar, ni dando o quitando la razón; el tiempo no es el juez del arte, ni decide nada, porque el tiempo no es un sujeto, sino algo abstracto, inmaterial. El tiempo no hace nada: los que hacemos somos nosotros, los hombres, los lectores. Y esos lectores asienten, o niegan su asentimiento, a la literatura que todavía sienten como suya. Cernuda afirmaba que no escribía para sus contemporáneos, sino para las generaciones venideras, para un lector futuro, inexistente todavía en su época. ¿Cómo se diseña un lenguaje, unas ideas, una literatura, para quien aún no existe? ¿Qué hay que poner en nuestros versos para que hablen a los seres humanos del porvenir? No tengo ni idea; si lo supiera, seguramente no estaría ahora pergeñando estas líneas, sino escribiendo como un poseso en mi casa. Sí sospecho —en un ámbito mucho más modesto como es el estilístico— que tiene más probabilidades de perdurar quien utilice un lenguaje delgado, despojado, esencial, cuya tersura —al ofrecer menos aristas, menos nudos, menos particularidades significativas— se acomode mejor a la previsible evolución de la lengua, que siempre es una evolución degenerativa, simplificadora. Es como la ropa: siempre le caerá mejor a los flacos que a los rollizos. Y digo esto con pesar, porque quien conozca mi obra como poeta sabrá que no se adecua estilísticamente demasiado a ello.


Pero el tema de estas breves reflexiones es el canon en la poesía española reciente. «Canon» y «reciente» conforman un oxímoron, pero ¿qué es la vida sin contradicciones? Quizá pueda hablarse de dos tipos de canon: el sincrónico y el diacrónico. El primero, que sería una suerte de canoncillo, alude a los autores y las literaturas prevalentes en un momento histórico determinado; el segundo, a los que trascienden a su época y se proyectan en las generaciones siguientes. Cervantes, por ejemplo, no formaba parte del canon de su época, o lo hacía de una forma muy aledaña: se le tenía por un ingenio mediano. El gran autor de su época era Lope de Vega, que ha tenido la suerte de perdurar, aunque menos que el autor de El Quijote. En un sentido contrario, Francisco Villaespesa, el versificador de los nenúfares, era recibido por miles de admiradores en el puerto de Buenos Aires cuando desembarcaba en los años 20 para iniciar sus triunfales giras por Hispanoamérica, pero nadie, salvo abnegados tesinandos o eruditos suicidas, lee hoy una línea suya. En la España posterior a Franco, el canoncillo lírico lo ha definido y, por lo tanto, lo ha integrado, la consuetudinariamente denominada poesía de la experiencia, cuya acta de nacimiento es un opúsculo titulado La otra sentimentalidad, publicado en 1983 por Luis García Montero, Javier Egea y Álvaro Salvador, que ha venido amparada por un fenomenal concierto de voluntades, entre las que se han contado las de importantes editoriales, notables críticos, significadas revistas y suplementos culturales, destacados universitarios, opulentas fundaciones, pertinaces antólogos y una pléyade de poetas más o menos en ciernes, muchos de los cuales no han dejado nunca de estarlo; y que ha gozado —también hay que decirlo— de un amplio número de lectores, quizá porque a los lectores les complace lo sencillo, o porque consumen lo que se les da. La poesía de la experiencia, entre cuyas figuras tutelares se encuentran Ángel González y Jaime Gil de Biedma, ha sido la continuadora finisecular de la poesía social, imperante en nuestro país en la segunda posguerra, entre los 50 y 60. Ha sido —y hablo de ella en pasado, porque, alabado sea el Hacedor, ya ha fenecido— una poesía tediosa, previsible, conservadora —más aún: retrógrada—, dada al epigonismo y la mecanicidad, y transmisora de los valores propios de la mesocracia nacida al calor de la Transición y del desarrollo económico subsiguiente, pero que se ha impuesto, precisamente, a canonazos, esto es, a presencia imperiosa en los alambiques que destilan el gusto, y en la razón canonizadora actual por excelencia: el mercado. La mayor parte de sus practicantes tenían la claridad en la expresión por un fin en sí mismo, al que había que sacrificar cualquier otra consideración estética: por eso los poemas experienciales están llenos de tópicos, obviedades y naderías; son tan claros que resultan incomprensibles. La asimbolia que padecen —así llamaba Barthes a la incapacidad para crear significados que desborden lo meramente figurativo— los hace tan sabrosos como una acelga y tan entretenidos como un listín telefónico. De este dilatado bosque de poetas sólo quedará, me atrevo a conjeturar, un mar de hojarasca, entre la que acaso destaque algún poeta singular como José María Fonollosa, que los anticipó a todos, y que demuestra que, en no pocas ocasiones, como ésta, el precursor supera a los precurridos.




Girando en torno a la poesía de la experiencia como satélites alrededor de un planeta, o más bien como sioux asaeteando un círculo de caravanas, advertimos otros canoncillos, otros modelos, encarnados en una disparidad de grupos, de los que me interesa destacar tres: el denominado grupo de Valladolid, en el que militaban el recientemente fallecido José-Miguel Ullán, Miguel Casado, Olvido García Valdés, Miguel Suárez, Ildefonso Rodríguez o Marcos Canteli, entre otros, defensores de una tradición de la ruptura y de la investigación lingüística que entroncaba directamente con las vanguardias; una poesía de inspiración simultáneamente marxista y cristiana, arraigada en especial en Valencia y Andalucía —con Enrique Falcón, Antonio Méndez Rubio, Jorge Riechmann y Antonio Orihuela—; y una lírica de gran potencia verbal y filiación neosurreal, en la que han destacado poetas como Blanca Andreu, Amalia Iglesias o Antonio Lucas. Todas estas corrientes se han hibridado en los últimos años, dando lugar a un panorama muy ecléctico, mestizo, carente aún de una tendencia predominante, pero en el que empieza a reconocerse una tendencia a la poesía reflexiva, de busca interior y también de cuestionamiento de lo real, que no rechaza los laberintos de la indagación lingüística y los sahumerios de lo inconsciente, pero que no se abandona enteramente a ellos, sino que aspira a construir mensajes intersubjetivos, problemáticos; extranjeros, pero transitivos.



Junto a estos grupos reconocibles, catalogados en cualquier manual de literatura, quisiera reivindicar a varios poetas de generaciones precedentes que, a mi entender, merecen figurar en el canon de la poesía española contemporánea, y cuya presencia en él es todavía incierta, incipiente o difusa: a uno ya lo he citado, José Mª Fonollosa; los otros son Basilio Fernández, Julio Garcés, José Luis Hidalgo, Antonio Fernández Molina y, sobre todo, Manuel Álvarez Ortega, el mejor poeta español vivo, junto con Antonio Gamoneda, pero con mucho menos reconocimiento que éste, que ha integrado lo mejor de las tradiciones literarias occidentales —el simbolismo, el surrealismo, el expresionismo— en una obra vasta, plural y brillante, de acentos surreales y hondo calado existencial.. También merecen reivindicarse enérgicamente dos autores a los que persiguen famas desdichadas o circunstancias vitales más desdichadas todavía: Emilio Prados, destinado a ser siempre una nota a pie de página de la generación del 27, cuando es uno de sus poetas más altos; y Luis Rosales, falangista eterna y falazmente manchado por la leyenda de su culpabilidad en la muerte de Federico García Lorca, y autor de uno de los mejores poemarios del siglo, La casa encendida.


Pero no quisiera concluir sin mencionar algunos poetas coetáneos que deberían, asimismo, en mi opinión, enriquecer el canon de la lírica española contemporánea. Citaré, en primer lugar, a Enrique Falcón, surrealista y social, que ha regenerado la poesía épica con La marcha de 150.000.000, uno de los proyectos más ambiciosos y magnos de la lírica española de la última mitad de siglo. A Juan Carlos Mestre, de imaginación fulgurante y verbo genésico, tan visual como musical, arrolladoramente metafórico. A Mariano Peyrou, cuya poesía cubista, rota, alienta un inteligente debate sobre la identidad y la verosimilitud de las cosas. A Julieta Valero, que se pregunta por el sentido del yo y los conflictos de la cotidianidad con un lenguaje llameante y, al mismo tiempo, glacial. A Jordi Doce, deudor de la tradición anglosajona y, al mismo tiempo, de lo mejor de la lírica hispana, cuyos poemas contenidos y equilibrados albergan una inquietud trepidante, un malestar pánico. A María Ángeles Pérez López, que investiga minuciosamente en la forma y la sustancia de las cosas, se sumerge en los tumultos del cuerpo y se afana por decir su sexualidad, esto es, por trasladar sus estremecimientos ensangrentados a la piel de la página. A Óscar Curieses, cuyos Sonetos del útero constituyen uno de los poemarios más perturbadores, por feroces y hermosos, de los últimos años. A Agustín Fernández Mallo, dedicado a actualizar la vigencia de la poesía con el lenguaje de la ciencia, y con la fusión de espacios y la fusión de contrarios, como demuestra en su más reciente Carne de píxel. A Ada Salas, desnuda e intensa. A Tomás Sánchez Santiago, cervantino e irracional, siempre en busca de la pureza de la expresión, pero consciente de su irremediable impureza, y de la impureza del mundo que ha de designar, como demuestran En familia, uno de los mejores poemarios de los 90, o El que desordena. A los poetas en castellano de Barcelona, sometidos a la doble insularidad de escribir en castellano en Cataluña y ser catalanes en España: a Sergio Gaspar, cuyo desgarro, evidente en Estancia, contiene una lucidez inacabable y una devastadora ternura; a Ramón Andrés, que escribe con la amplitud y la hondura de Saint-John Perse; a José Ángel Cilleruelo, preciso, incisivo, dúctil, luminoso, autor de un ciclo poético, Salobre, que acaba de recoger en una nueva edición; a José María Micó, de un clasicismo filtrado por el cedazo, quebrado e irónico, de la modernidad; a Jordi Virallonga, machadiano y burlón, sentimental y violento, abrazado al mundo y en lucha infinita con el mundo, reciente autor de Hace triste; a Carlos Vitale, de obra escueta y esencial, plena de sensibilidad y fractura; y a unos cuantos poetas jóvenes, la brevedad de cuya obra no impide advertir su talento y su proyección: José Antonio Arcediano, Javier Cubero, Álex Chico, Cesc Fortuny, Andreu Navarra, Marian Raméntol, Juan Salido-Vico, Christian Tubau y Joan de la Vega.


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Eduardo Moga (Barcelona, 1962), ha publicado los poemarios Ángel mortal (1994), La luz oída («Premio Adonáis», 1995), El barro en la mirada (1998), Unánime fuego (1999), El corazón, la nada (1999), La montaña hendida (2002), Las horas y los labios (2003), Soliloquio para dos (2006), Los haikús del tren (2007), Cuerpo sin mí (2007) y Seis sextinas soeces (2008). Ha traducido a Frank O’Hara, Évariste Parny, Charles Bukowski, Ramon Llull, Carl Sandburg, Richard Aldington, Tess Gallagher, Arthur Rimbaud, Billy Collins y William Faulkner. Practica la crítica literaria en «Letras Libres», «Revista de Libros», «Archipiélago» y «Turia», entre otros medios. Es responsable de las antologías Los versos satíricos (2001) y Poesía pasión. Doce jóvenes poetas españoles (2004). Ha publicado también los compendios de ensayos De asuntos literarios (México, 2004) y Lecturas nómadas (2007). Codirige la colección de poesía de DVD ediciones.