martes, 13 de agosto de 2013

Este jueves 29 de agosto LABERINTO en Puno

Javier Núñez
Laberinto


Laberinto

Javier Núñez
Género: Novela

Serie de novela Resplandores del fuego
Nº de la Colección: 01
Año de edición:
2012
Edición:
1ra. Edición
Fecha de publicación
Diciembre, 2012
Dimensiones:
22.5 X 15.5
ISBN: 978-612-4177-00-2
S/. 25.00
120 pág.


El nuevo libro del joven narrador, Javier Núñez, LABERINTO, «Un gran thriller, una novela que todo el mundo esperaba desde “Salomé”, “Asesinas” y “Vírgenes y herejes” (I Concurso Nacional de Novela Corta "Premio Ciudad Incontrastable” – 2011, Huancayo). Una novela recreada desde la realidad a la ficción (el sonado caso del estudiante Ciro Castillo – Rojo, perdido en el cañón del Colca – Arequipa, hace más de dos años junto a su enamorada Rosario Ponce López)...



PRESENTACIÓN:

Este jueves 29 de agosto, Hrs. 18:30 p.m. 
CASA DE LA CULTURA - Puno. 
(Jr. Lima 3er. piso).















El autor
Javier Núñez, nació en Ayaviri, Puno – Perú. Aunque había descubierto su vocación literaria antes de los diez años y escrito sus primeros relatos, desde el 2004 se dedicó a la literatura con bastante pasión y disciplina. Fue director y editor de los boletines literarios: Letrajoven (2004 - 2005) y Gatos y garabatos (2006 - 2007). Publicó Espejos de bronce (Letrajoven Ediciones, 2005), Salomé y otros cuentos (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2009), Asesinas (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2010) y Vírgenes y herejes (Bisagra Editores, 2011). En el 2008 fue Primera Mención Honrosa con el cuento Clara Luz en el V Premio Regional de Cultura, auspiciado por el I.N.C. de Cusco. En el 2009 fue Segunda Mención Honrosa con el cuento El profesor Arias en el Premio Nacional “Víctor Humareda Gallegos”. En el 2011 obtuvo el I Premio Nacional de Novela “Ciudad Incontrastable”, con Vírgenes y herejes. Actualmente es director de la revista de literatura Debonsái.
Estudio Lengua y Literatura (UNA-Puno), maestría en Lingüística Aplicada (UNSA-Arequipa), y cursa estudios en Ciencias Contables (UNA-Puno). Sus líneas de investigación son: Análisis del Discurso, Pragmática y Teoría literaria.

La obra




Una novela recreada desde la realidad a la ficción (el sonado caso Ciro Castillo y Rosario Ponce)... El nuevo libro del joven narrador.



¿Quién mato a Gabriel del Villar?

En esta novela se rastrean los pasos de un posible asesino.
Y al final todos resultan ser asesinos. Incluso el propio autor…
Javier Núñez -autor de Vírgenes y Herejes (Premio Nacional de Novela “Ciudad incontrastable”- 2011)- narra una historia hipnótica y alucinante desde la primera página hasta la última, a partir de un hecho conmovedor: la desaparición del joven universitario Gabriel del Villar en el valle del Colca.

En Laberinto se entrecruzan dos historias paralelas: Gabriel desaparece misteriosamente y se llega a la conclusión de que se trata de un crimen. Su hermano Erick emprende la venganza, amenaza con matar a Débora Hernández, novia de Gabriel, la única sospechosa, hasta el momento; logra conversar con el fantasma de la víctima a través de varios médiums y conoce las versiones más sorprendentes sobre el supuesto asesinato. Por otro lado Christopher de la Riva se propone escribir una novela basada en la vida de Gabriel por sugerencias de su amigo Américo del Valle. ¿Qué papel  juega e todo esto Américo?, ¿ocultará algo detrás de su vocación literaria? Christopher viaja a Lima, Arequipa y Chivay en busca de datos para su novela. En Cusco es secuestrado y amenazado por escribir dicho libro, y conoce un dato clave que puede llegar a identificar al asesino.

Una novela sobre el laberinto, la encrucijada, los caminos que se entrecruzan en nuestras vidas, y sobre nuestros pasos que se pierden para llevarnos a la muerte.


Se dice de Javier Núñez:


Salomé y otros cuentos, de Javier Núñez (Premio Nacional de Novela Ciudad Incontrastable-2011 con Vírgenes y herejes), explora las partes oscuras del ser humano referidas al amor, sexo, infidelidad, venganza y demás fantasías hedonistas: crímenes en plena relación íntima, las chiclayanas despampanantes que emboban a los chicos, las mujeres que utilizan sus encantos para seducir, secuestros por venganza, orgías insólitas en los bares, infidelidades de los novios en plena boda, diablesas ebrias en los hoteles, las infidelidades pagadas con la misma moneda y otras historias relacionadas con la juventud actual.



La novela nos llamó mucho la atención por su originalidad, por su estructura y su modernidad. Cuando se publique, en noviembre por Bisagra editores, va a sorprender. Javier Núñez promete como narrador. Su forma de abordar la realidad es muy novedosa dentro de lo que es la narrativa andina actual. Considero representa un nuevo aire en la novela que se escribe en el mundo andino, y que representa los cambios en el imaginario literario de esa parte de nuestro país. Esta es una novela muy original, técnicamente lograda, muy imaginativa.

Carlos Calderón Fajardo
(Jurado del Concurso de Novela Ciudad Incontrastable-2011)



Núñez, renuncia al papel de testigo y asume el de cómplice, para recrear con fidelidad las atmósferas de la vida y la muerte, explorando regiones ignotas. En Laberinto, Núñez nos muestra que la realidad es imperfecta porque estorba la ficción para convertirla en una probable extravagancia, hacer verosímil la realidad a la ficción – y a esta le gusta seducir- se preocupa por ser y todavía más: parecer perfectamente verosímil.

Walter L.  Bedregal Paz


Cuando leemos o hacemos literatura existe una invisible línea que nos separa de la realidad y la ficción, probablemente este límite desaparece en quien se dedica a recrear historias, los distraídos amantes de las artes y las letras, Javier afirma “Yo no distingo muy bien lo que es realidad y ficción, no sé si estoy viviendo en la realidad o simplemente es una ficción la vida que vivo”.

Marcos Vilca Jiménez


En este libro, Asesinas, Javier Núñez se muestra como un escritor que domina la estructura del cuento y los diversos recursos modernos de la narrativa. Lo acosan, de modo obsesivo, temas de encuentros y frustraciones sexuales y asesinatos, en cuya atmósfera saturada “en grado extremo”, desfilan personajes enajenados, lujuriosos y desquiciados. El humor y el erotismo son las notas más saltantes que caracterizan la prosa de este joven escritor que, con trabajo y estudio permanente, viene ganando espacio en la narrativa regional.

Feliciano Padilla



El sexo es la llave perfecta para perderse en el laberinto de la vida. Esto se produce porque el mundo que nos presenta el escritor se caracteriza por su caos, cinismo y desintegración que afianza la incredulidad de los personajes y pérdida del sentido de la vida. En este mundo, la experiencia carnal constituye una tabla de salvación para seguir buscando el horizonte de la vida.

Bladimiro Centeno



Las crónicas policiales se llenan a diario de suicidios y asesinatos por amor. Los amores infieles matan. Pero el ser humano terco sigue en ese camino peligroso, jugándose la vida, robando amores ajenos, hasta ser descubiertos por los agraviados(as). Entonces se viene la tragedia. Bala. Cuchillo. Horca. Veneno. Muerte. Al día siguiente, en otro hotel se juegan la vida dos seres humanos. Pero mientras dura ese acto peligroso, seguramente son felices en ese pequeño espacio aislado del mundo, lejos de los dedos acusadores, aunque la muerte los espere tranquilamente relamiéndose los labios, sabiendo que tarde o temprano ha de cosechar almas pecadoras.

Niko Velita Palacín



Bienvenido sea cualquier pretexto novelístico si sirve para que los lectores jóvenes descubran a Javier Núñez en una aventura maniatada de ilusiones, mentiras, desengaños y traiciones. LABERINTO, nos enseña una vez más que la realidad supera la ficción.

Carlos Mendoza




Los cuentos homicidas de Javier Núñez

 Walter L. Bedregal Paz

La colección de narrativa breve SERIE PRESAGIO incluye un nuevo libro a su catálogo que ya cuenta con 8 títulos. Con entusiasmo, la crítica y el público lector celebran la aparición de Asesinas, segundo libro de cuentos de Javier Núñez, publicado por el Grupo Editorial Hijos de la lluvia, Lima 2010. Este libro se presentará el día viernes 25 de febrero en la CASA DE LA CULTURA de la Municipalidad Provincial de Puno. El lector podrá sentirse bien servido, puesto que en el autor hay una inflexión progresiva, sus respectivos textos retoman, como suele decirse, una nueva mirada al cuento puneño, pero que influye lo que antes podía denominarse la preocupación formal e implica una verdadera reflexión, en el texto, ahora con la tendencia erótica más elaborada.
             Los escritores puneños de la última generación, entre poetas y narradores, son proclives a este género –el erótico–, no es un misterio que la novela sigue ejerciendo el imperio, con los impactos que a veces produce y la mistificación respectiva a que arrastra. No quiero dar ejemplos, hacer citas, trozar el texto; quiero deslizarme a su alrededor para sugerir cómo se constituye mi propio espacio de lectura. Porque cuando acertamos con la voz del narrador la historia se cuenta sola. Hay un punto muy hermoso en el momento de la escritura, y es ese punto en el que parece que realmente el escritor desaparece de ahí. La voz del narrador está tan viva, cuenta tan suelta, ligada a saber qué lugar escondido de nuestra conciencia, que el autor desaparece completamente. Lo cual tiene que ver con el libro que Javier Núñez nos entrega ahora (y quién sabe qué relación tiene este tema con el otoño o el invierno, o simplemente para entendedores con la mujer, su sensualidad, el sexo y la muerte).
              Asesinas, incluye ocho cuentos: El crimen, El tobogán, Una aventura con Christian Rivera, Los ojos de Cleopatra, Hotel El Búho, La asesina, Lagrimas para Ariadna, Sybil Vane, Stephanie, Líneas de sangre. Los críticos podrán ahora decir si se trata de cuentos vinculados al género del erotismo, podrán decir, asimismo, como nouvelles constituyen un acontecimiento –y que mejor en época de festividad en la ciudad lacustre de Puno (La fiesta de la Virgen de la Candelaria),– como ya se conocía la escritura del autor:
            La conocí a las doce de la noche cuando terminaba la Parada Folklórica de Trajes de Luces. A esa hora, y en fiestas de esta índole, siempre hay diablesas ebrias para recogerlas. En ocasiones anteriores tuve la suerte de llevármelas al hotel. Por eso siempre recorro los sitios donde terminan los pasacalles en busca de bailarinas mareadas. A la semana siguiente pienso ir al Carnaval de Juliaca. Me han dicho que allá las danzarinas beben a jarras incalculables y terminan bailando marinera con sus ropas íntimas en las manos. [1]

          Del narrador vamos a hablar siempre. El narrador es todo. Porque es el narrador el que cuenta las historias que escribimos. El autor cuenta la historia a través del narrador. Es su voz la que cuenta la historia. Y es su voz, no la del autor. Es importante que sea así, que tenga su propia vida separada de nosotros –y más unida a nuestras entrañas que a nuestro cerebro, a ser posible–. ¿Cómo encontramos, entonces, esa voz del narrador que nos lleve tan de la mano hasta cierto punto en el que parece que llega a desaparecer?:

           Empecé con mi oficio de asesina a los 18 años, cuando Fernando Bueno me sacó la vuelta. Aún no olvido la noche del crimen, aunque ya pasaron cuatro años. Lo amaba con pasión desenfrenada; fue el amor de mi vida. Pero este maldito me falló, me pagó mal… Tuve que matarlo, no me quedaba otra opción… La noche que debuté de asesina, naturalmente, era novata en estas cuestiones… Por poco se me fue de las manos; a duras penas logré acabar con él. [2]

             Bueno, en primer lugar (o en segundo lugar, lo mismo da en este caso) tenemos que tener claro desde un punto de vista general cómo funcionan los distintos tipos de narradores y para qué sirven. Esto es algo que realmente ya sabemos de manera instintiva porque venimos escuchando historias desde que somos niños. ¿Quién de nosotros no ha contado lo que le ocurrió una vez que se fue a una excursión en bici y se encontró con…? Aunque no escribamos sí contamos historias. Así que viene bien ordenar un poco eso que sabemos y ponerle nombre.
           Lo otro a tener en cuenta es que para encontrar la voz del narrador tenemos dos herramientas importantes a nuestro alcance. La primera es la intuición, y la segunda, es doble: la prueba y el error. La intuición es algo que se desarrolla, que se educa, porque tiene que ver con la sensibilidad y el criterio literario. Ahora nuestra intención puede no acertar mucho, bien, pero con el tiempo (y sobre todo con las lecturas) se acabará de afinar. Cuánto más intuición tengamos, más acertaremos con el narrador de una manera casi natural.
              En la segunda herramienta, la de prueba y error, está gran parte del aprendizaje. Hay que probar las cosas para saber si funcionan, oírlas en voz alta, escuchar cómo suenan. ¡Sobre todo tratándose, en este caso, de una voz! Nada como probar un narrador, o dos, o tres, para descartar el que menos sirva. Si no comparamos narradores es difícil, al principio, saber cuál nos sirve mejor para esa historia que tenemos en la cabeza.
             Como suelen decir los maestros del arte de narrar: el narrador tiene ojos, además de voz. ¿Qué nos queda entonces después de escuchar la voz? Pues más claro imposible: la vista. Es decir, por un lado es importante fijarse cómo suena la voz que cuenta la historia, cómo es su tono de cálido, de frío o de seco, o de cariñoso, o de cómico… Todas las características que podemos sacar de la voz del narrador son abstractas, y por tanto conecta con la emoción, con el sentimiento. Y son, obviamente, bastante subjetivas. ¿Cómo es el tono de la voz, su volumen…? Acertar con el tono perfecto es como afinar un instrumento, las cuerdas no pueden estar ni muy sueltas ni muy tirantes, tienen que estar en su justa medida.
          Por otro lado nos interesan los ojos del narrador porque es importante ver dónde se sitúa para contar la historia. Desde dónde, físicamente en el espacio, nos cuenta la historia. Ese lugar desde donde cuenta el narrador marcará, por tanto, la distancia a la que se encuentra de los personajes. No es lo mismo contar la historia de Juvenal, mirando a Juvenal desde sus botas de vaquero —como si tuviéramos la altura de un niño minúsculo, para el que todo el mundo que le rodea es enorme y casi deforme desde ahí abajo—, que contarla desde la planta décima de un edificio mientras Juvenal es una de las cientos de personas que en ese momento cruzan la avenida.
          Entonces este aprendizaje de la escritura con criterios textuales los asume Javier Núñez en todas sus etapas; con el cómo y el dónde, y con nuestro narrador ya tenemos bastante camino andado. Quedaría el quién, que nos daría, claro, para otro tipo de clasificaciones (primera o segunda persona, o tercera del plural, o...), pero eso ya es otra historia. En consecuencia, Javier Núñez posee, como buen narrador, el espíritu adecuado para traducir la condición humana, con su voz y sus ojos afinados de hombre contemporáneo en el altiplano puneño, tenemos ya más que ventaja sobre la historia que narra. Estos nuevos cuentos de Núñez nos confirman otra vez el nivel escriturario que este joven narrador está desarrollando en el contexto de la narrativa puneña.


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[1] Salomé y otros cuentos. Grupo Editorial Hijos de la lluvia. Lima, 2009. Cuento Salomé
[2] Asesinas. Grupo Editorial Hijos de la lluvia. Lima, 2011. Cuento Stephanie.


lunes, 3 de junio de 2013

NUEVO CUENTO PUNEÑO: LA SOMBRA PAVOROSA DE LA OFUSCACIÓN EN LA NARRATIVA DE WALTER BEDREGAL PAZ

Pamoslake    
Walter L. Bedregal Paz
Serie narrativa breve Presagio Nº 01
Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"
&
LagOculto Editores
54 pp. (Lima, 2009).
 
 
Por: Darwin Bedoya
Pocas veces uno está frente a signos pesadillescos que nos remiten a tensiones como en «El gato negro» de Allan Poe, que nos trasladan a sensaciones impávidas como en «El señor de los muertos» de Tom Holland, ficciones puras como en «Los mitos de Cthulhu» de H.P. Lovecraft, pavores tremendísimos como en «Drácula» de Bram Stoker, anhelos profundos como «Qué difícil es ser Dios» de Boris y Arcady Strugatsky, presencia de algo oscuro como el signo espantoso y patético de la «Saga crepúsculo» de Stephenie Meyer, luminiscencias oscuras, alucinantes, como en «Un fuego sobre el abismo» de Vernor Vinge, visiones fantasmales del paso de las horas como en «El señor del tiempo» de Louse Coper. Todas estas historias, de algún modo, asoman en este libro titulado «Pamoslake» (Grupo editorial Hijos de la lluvia & LagOculto editores, 54 pp. Lima, 2009), pero se muestran creando las ideas de atmósfera, de alucinaciones, de visiones escurridizas y fragmentarias de lo maravilloso que tiene la literatura fantástica. Fue el mismísimo Lovecraft quien hablaba de los cuentos sobrenaturales porque, en cierta medida, éstos coinciden con las inclinaciones personales. Este tipo de historias logran la suspensión momentánea de las irritantes limitaciones del tiempo, del espacio y de las leyes naturales que nos gobiernan o aprisionan para que al final quede frustrada nuestra inquisición por indagar en las infinitas regiones del cosmos, lejos de nuestro análisis y más allá de nuestra visión.

El texto se apertura con un excelente paratexto titulado «Balada del absurdo animal», extraído de «Sparagmos» de Maurizio Medo: «Hay habitaciones que a nadie corresponden./ Coágulos aletean sobre la negra flor del dormitorio/ mientras la pastilla alerta noche./ Afuera balan los turistas como coros de ángeles o arpías por el pasadizo del motel./ Un animal bendice a la tiniebla./ El zumo del placer hierve en su boca./ Tropieza y se tiende a devorar la piel de su vergüenza.» Este libro abriga, ante todo, una historia fantástica que se proyecta en muchas orientaciones. El relato está escrito desde el centro mismo de la escritura. Combina las vivencias personales y los miedos interiores del hombre. Es también una memoria personal, y va proponiendo la desaparición de ciertas fronteras narrativas y abriendo camino para las confesiones amplias, siempre a la búsqueda de que lo real sea visto como espacio idóneo para acomodar lo imaginario, y así ficcionar con la vida.

Su autor, Walter Bedregal Paz, (Tacna, 1965), con esta singular historia nos lleva a un mundo donde pareciese que existen personajes escapados de los más extraños sueños que bordean la locura, al tiempo que transgreden cualquier tipo de convenciones sociales o amorosas, en un espacio geográfico tan común, donde todo está ordenado y prefijado. El protagonista se confunde con su miedo y su conducta es extremadamente compleja, por todo lo que se describe en las líneas de esta imaginería sorprendente. El gran «desideratum» de «Pamoslake», como en cualquier ficción fantástica, es la atmósfera, y no la acción. Stephen King y Bradbury son la mejor muestra de esta afirmación, pero no sólo la atmósfera, porque este «Pamoslake» también posee los vestigios de ciertos elementos góticos incluyendo un signo sutil de futuros siniestros que, evidentemente emulan una ansiedad interna como en aquel lejano «Farenheit 451».

«Pamoslake» tiene una tensión entre imaginería de lo invisible y la narración subjetiva. Es un relato rápido a la vez que profundo, que en su travesía recorre la soledad, la amistad, el amor, la muerte y las fronteras del vacío. En estas páginas se rescatan de la memoria distintos momentos de una época pretérita de su protagonista, escenas conmovedoras sobre la formación moral, sobre aquel «viaje a la singularidad que constituye toda adolescencia.» La quietud y permanencia que destilan sus páginas, la sensación de que nos cuentan cosas «que han pasado y que están destinadas a seguir pasando». Este libro, el segundo de narrativa que publica su autor y por el que obtuvo una mención en el Concurso Nacional de Cuento Premio a la Cultura en 2006, está destinado a acompañar nuestro propio aprendizaje del dolor y del amor y a perdurar en la memoria lectora.

Insomnio y profundo sueño. Velas en la vigilia. El protagonista de esta historia va esparciendo el caos a su alrededor a medida que avanza en su mutación. Y también nos va conduciendo a un lugar que no sabemos si existe o no, pero que sin duda está entre el insomnio y el sueño. El nudo que él mismo ha provocado guiándose por lo que dicta aquello a lo que más quiere en el mundo, su forma, aprieta en su garganta. Así es como acaba pensando una cosa tras otra, dejándose arrastrar por las circunstancias y su revisión interior. Es de este modo como atraviesa etapas de un viaje iniciático en el cuerpo que posee y la desesperación, en el que cualquiera esperaría que encontrase redención. Como en otras historias escritas por los consagrados, Walter Bedregal sabe husmear en el lodazal de los sucesos para forjar con envidiable pulso narrativo una ficción basada en hechos reales, digna de la mejor tradición realista del género. Y es que da la sensación de que la narración cuenta una historia mientras en realidad está pasando otra cosa. Una prosa perturbadora, inquietante, en el límite de lo ilusorio. Como la lucidez de una noche en vela. El segundo cuento de un narrador que dice que algo anda mal, sin necesidad de levantar demasiado la voz.

Parece que esta historia hubiese surgido del miedo para irse también al miedo. El personaje nos parece indicar que toda definición de insomnio redunda en la imposibilidad de conciliar el sueño. Por motivos físicos o mentales, el sujeto se ve sin posibilidad de descanso en el cuarto eslabón del sueño. Este espacio es conocido como fase «lento» o fase delta, en la cual el organismo halla máxima relajación y comienza un proceso fundamental para su salud: la regeneración. Regeneración en dos sentidos: inmunológico, cuando este sistema actúa con mayor fuerza y eficacia sobre los diferentes órganos del cuerpo; y psicológico, cuando los procesos mentales reacomodan experiencias enviando algunas al arrumbado «ello» y sacando otras de ahí, para descifrar los acontecimientos de las jornadas venideras. El «Pamoslake» de Bedregal es como un insomnio: «La situación era insostenible, debía arriesgarse a retroceder, pese a que Pamoslake bloqueaba toda salida posible. Pensó que protegido por su propia piel podría pasar sobre aquella masa. Sabía que era una idea delirante, el protoplasma viscoso lo envolvería hasta sofocarlo, pero debería de correr el riesgo. Tomó la decisión, se desnudó y corrió hacia él con tal fuerza que lo único que logró fue hacerlo enojar, tras chocar contra una caparazón pegajosa. La flacidez de sus extremidades contraídas con el desfallecimiento de todo su organismo y la apatía de su espíritu, lo debilitaron. Un sudor pegajoso como la miel cubría su cuerpo». (p. 24) Este «mal» que ha atacado en todo momento al ser humano; tiene orígenes diversos y explicaciones múltiples, pero en todo caso parece haber acuerdos. Uno de ellos es que el estado insomne crea una dialéctica del insomnio: acostumbrado el cuerpo a no dormir, comienza a despreciar el sueño. Otro acuerdo es que después de un periodo largo de insomnio, una persona puede volverse, sin vuelta atrás, esquizofrénica; incluso puede llegar al suicidio por depresión profunda e inmediata. Por no referir a lo más común, las implicaciones directas en la salud de la persona: al no autorregenerarse, el organismo debilita al máximo su sistema inmunológico y neurológico. Los datos indican que en toda época se han utilizado sustancias de diversa índole y origen para controlar y abatir el «mal». Pero la conclusión final es contundente: el insomnio se trata, pero jamás se cura, puede existir en forma de monstruo, de Pamoslake.

Las lecciones de vida que deja el profesor Recabarren (personaje principal de la historia), nos da un lugar para poder pensar en el neologismo de la autoficción que Serge Doubrovsky dijo de este género: «el autor se convierte a sí mismo en sujeto y objeto de su relato.» No es tan difícil entender que la autoficción es la autobiografía bajo sospecha. Bedregal no solo cruza esa frontera hacia los dominios de la fabulación, sino que se adentra más allá de las horas agudas del insomnio que aplaza una muerte. Este Pamoslake puede ser la certeza última de la inmortalidad, la resurrección de la fantasmagoría, el ser que capturamos o nos captura en la totalidad de lo divino. Al parecer, lo escrito nunca muere. De ahí la necesidad humanística que guía la vida y nos hace mapas capaces de evitar la sempiterna errancia del absurdo, contar siempre con esos asideros incondicionales prestos a resarcir los extravíos de la animalidad: «Salir de noche es amar la luna y no verla es como tener un cuerpo sin alma. Pero exponerse a la soledad a sabiendas de retarla como se desafía a la muerte por causas del amor y la locura, es firmar la liberación de Pamoslake y aceptar la metamorfosis consecuente». (p. 22) Si bien esta soledad tiene que ver con la ausencia, no siempre la ausencia se asegura a sí misma en la nada ni la carencia objetiva logra enmudecer la enunciación del vacío. Próximo al fin, el moribundo custodia, ahí donde los testigos de su deceso creen hallar ya un silencio sepulcral, la irrupción de un último estertor. Adherida a la presencia efectiva, al objeto real, se encuentra la sombra, espejo oscurecido donde se ejercitan imperceptibles contornos fantasmales. «Pamoslake volvió del país de las sombras, de donde nadie suele volver. Extendiendo sus manos como un ave sus alas. Recabarren, entró como si descendiera a la casa de las tinieblas, y ya dentro de él, pudo aprender muchas cosas, le hubiera gustado quedarse más tiempo, pero no sentía los latidos de su corazón, su pulso, sus ojos tenían una expresión de melancolía. Había sido devorado en un abrir y cerrar de ojos por ese Pamoslake que regresó de la casa del Dios Irkala». (p.29) El tono de este texto es con olor a ejércitos espectrales cuya misión es abrir una nueva dimensión que no consista únicamente en mascullar las palabras que yacen ante los ojos. Acordes no tanto a la imagen cuanto a la semejanza, tales apariciones escoltan la visibilidad de la cosa y, a pesar de su inaprensible condición, se mantienen firmes, animadas, dispuestas a renovar una y otra vez la capacidad de asombro. En este relato acompañamos a Pamoslake en su aprendizaje de la vida, recorriendo vívidamente el mundo interior del ser humano habitado por la condición que le ha tocado vivir y que Bedregal narra con una prosa sosegada y limpia, realista, cruda y penetrante, develándonos una existencia profundamente humana. En la metáfora inacabada de esta narración participa el juego entre la ficción y la realidad para construir, una vez más, un mecanismo fascinante en su estructura y resolución. Este «Pamoslake»: delirio y soledad. Pequeñez de lo humano en un universo infinito y amoral, azaroso y hostil, carente de significado y angustiosamente ajeno a nuestras preocupaciones y cavilaciones. El orden temático también engancha con títulos que ahora recordamos: «El pescador de demonios», de Redwood, «El hermano de las moscas», de Jon Bilbao, «La boca del infierno», de Rodolfo Martínez, «Infierno nevado», de Ismael Martínez, «Forastero en cuerpo extraño», de Fermín Moreno, «Nunca me abandones», de Kazuo Ishiguro y «Pashazade», de Jon Courtena, quizá este último sea el más cercano a «Pamoslake» por el personaje y la atmósfera.

La vida de este Pamoslake se nos muestra tan cercana que podemos sentir el latido de su corazón cuando le invade el desasosiego o la felicidad. Y, especialmente, el miedo que compartimos con él. La sombra pavorosa de la ofuscación.

 
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sábado, 11 de mayo de 2013

Persistencia de la eternidad / Antología de poemas a la Madre



Colección de poesía: Malos remedios Nº 02
Coordinación y Dirección: Walter  L. Bedregal Paz
Primera  edición,  julio de 2012



© Persistencia de la eternidad / Antología de poemas a la Madre 
   

© Walter L. Bedregal Paz / Compilador
    http://walterbedregal.blogspot.com/
    desvarioliterario@hotmail.com


Derechos exclusivos de edición
en español reservados
© Grupo Editorial Hijos de la lluvia S.C.R.Ltda. 2012
Gladys Hinojosa Aguirre
www.hijosdelalluvia.com
http://hijoslluvia.blogspot.com/
Teléfono: 051-322608 / Cel. 951-333723
Jr. Enrique P. Cáceres Nº 339 - Juliaca


Hecho el Depósito Legal en la
Biblioteca Nacional del Perú Nº 2012 - 07450


Editor: Darwin Bedoya
Diagramación/ composición/ diseño de portada e interiores:
David C. Colquehuanca Añamuro
Digitación: Maryluz Cayllahua Jihuallanca
    Edith Carolina Apaza Cutipa
    Dulia Zulma Cala Vilavila
Diseño de la colección: Eulogio Constantino Ramos Bautista
Concepto: Carlos Mendoza


Impreso y hecho en el Perú / Printed in Perú





 Un cielo muere en tus brazos y otro nace en tu ternura

Carlos Oquendo de Amat



Mi madre hablaba como la aurora y
como los dirigibles que van a caer.
Tenía cabellos color de bandera y
ojos llenos de navíos lejanos./
Mi madre bordaba lágrimas desiertas en los primeros arcoiris.

Vicente Huidobro



Ahora
sin embargo 
Todo es más sencillo 
Tú muerte me ha convertido 
En el huérfano más triste de la noche 

Juan Cristóbal 



Desde el recuerdo
grato
de la sangre
te llamo
como un niño
que ha perdido sus juguetes

Edgardo Tello




Prólogo

Mercedes y yo


La muerte duerme placenteramente/ dentro de nosotros, en vigilia, / cuidemos que no despierte. Decía en un mensaje, de una de las escenas culminantes en Pamoslake, texto narrativo en el que llevaba al extremo las relaciones familiares. Ese tema preeminente en la literatura universal sirve de nexo para “forjar” –palabra que me gusta– esta antología de poesía a la madre, con la que pretendo hacer un retrato de familia, en ella participan poetas de reconocido prestigio, las mejores firmas emergentes y algunas jóvenes promesas que conformarán dentro de unos años el panorama poético nuestro. En total, más de una treintena de autores que hacen de esta una antología donde la ternura y el sentir humano hacen fiesta.
Ahora quiero escribirle a mi madre, a pesar que está lejos, porque sé que ella estará siempre con nosotros, en todos los instantes de nuestra vida, porque una madre jamás abandona el fruto de sus entrañas; largos años de consejos ella supo brindarme, sus manos llenas de callos reflejaron tanto trabajo… siento que es poco lo que hago con este humilde homenaje junto a las imágenes que hicieron vibrar el corazón de los poetas en distintos pueblos, en horas desiguales, ante credos poéticos y escuelas obedientes a sensibilidades diversas. Mujer de tantos esfuerzos para darme educación y siento en mi corazón que las gracias debo darle. La nieve de la experiencia supo pintar su cabellera, en su rostro note la complacencia y felicidad al conocer a sus nietos, David, Cristopher y Dana; sé que hoy, a pesar de su ausencia, debo sentirme dichoso de tener a su Eusebio, mi padre, a mi lado… 
Este es un tributo a tu amor. De esta manera sabré que aún estás con nosotros. Porque al verte ahora sólo en fotografías que guardamos en viejos álbumes de familia, desempolvamos nuevas compañías, que se convierten en recuerdos felices, que atesoraremos aprendiendo de los olvidos, más de cien palabras, tu única mirada, más de cien motivos para recordarte siempre, que valdrán la pena; ahora eres el ángel en el cielo que cuidarás nuestras vidas con anhelo, revivirás la esperanza cada día, sembrarás luceros para no perdernos en el camino.
Persistencia de la eternidad, es un libro colectivo de poemas sobre el mundo de las relaciones familiares en torno a la madre, en el que participan autores de diferentes generaciones y estéticas, una prometedora antología de poemas. [...] La madre es el tema que une todos los relatos que conforman esta antología escrita. No hay mucho más para decir sobre la trama porque, en realidad, no se trata de un libro con introducción, nudo y desenlace. Es otra cosa, y de ningún modo de un premeditado menester antológico. El libro tiene un fin, de lo selecto y pleno de las más bellas palabras, giros y poemas, que recuerdan a cada instante los afanes, sacrificios y dolores que lleva a cabo la madre, promoviendo que el mejor homenaje, éste y los años siguientes será recordarla. El poeta murciano José Selgas, al referirse a las madres decía: Las madres son las que cubren de ángeles la tierra. La madre es una cosa que el niño ama y el hombre olvida. 
Nada de lo que se escriba al respecto estará a la altura de lo que está escrito en el cielo, que confundo en las noches con una estrella fugaz que lleva tu nombre. Pero yo no olvido... porque aquí comienza lo que no se acaba: tu nombre y tu memoria. 
Madre, tú que has dado tanto, hoy debo agradecer rindiendo honor a tu memoria; sólo quiero que no me olvides donde te encuentres, solamente estás feliz en mis sueños donde te busco, quiero verte… aunque me dan pastillas para no soñar, todo cambia, lo sé, pero hay cosas que se resisten.

                                                                                                                                                    Tu hijo.







El brindis del bohemio 


En torno de una
mesa de cantina,
una noche de invierno,
regocijadamente departían
seis alegres bohemios.

Los ecos de sus
risas escapaban
en espirales se
elevaban al cielo,
simbolizando al
resolverse en nada,
la vida de los sueños.

Pero en todos los
labios había risas,
inspiración en
todos los cerebros,
y repartidas en la
mesa, copas
pletóricas de ron,
whisky o ajenjo.

Era curioso ver
aquel conjunto,
aquel grupo bohemio,
del que brotaba la
palabra chusca,
la que vierte veneno,
lo mismo que, melosa
y delicada, la música
de un verso.

A cada nueva
libación, las penas
hallabanse más lejos
del grupo, y nueva
inspiración llegaba
a todos los cerebros,
con el idilio roto
que venía en alas
del recuerdo.

Olvidaba decir que
aquella noche,
aquel grupo bohemio
celebraba entre
risas, libaciones,
chascarrillos y versos,
la agonía de un año
que amarguras dejo
en todos los pechos,
y la llegada,
consecuencia lógica
del «feliz año nuevo».

Una voz varonil
dijo de pronto:
Las doce, compañeros
digamos el requiescat
por el año que ha
pasado a formar
entre los muertos.

¡Brindemos por el año
que comienza!
Porque nos traiga
ensueños, porque no
sea su equipaje
un cúmulo de amargos
desconsuelos.

Brindo, dijo otra voz,
por la esperanza
que a la vida nos lanza,
de vencer los rigores
del destino.

Por la esperanza,
nuestra dulce amiga,
que las penas mitiga
y convierte en vergel
nuestro camino.

Brindo porque ya
hubiese a mi existencia
puesto fin con violencia
esgrimiendo en mi
frente mi venganza.

Si en mi cielo de
tul limpio y divino
no alumbraba mí sino
una estrella brillante
mi esperanza.

¡Bravo! Dijeron todos
inspirado esta noche
has estado y hablaste
bueno, breve
y sustancioso.


El turno es de Raúl
alce su copa y
brinde por Europa,
ya que su extranjerismo
es delicioso.

Bebo y brindo.
Clamó el interpelado,
brindo por mi pasado,
que fue de luz, de
amor y alegría,
y en el que hubo
mujeres seductoras
y frentes soñadoras
que se juntaron en
la frente mía.

Brindo por el ayer
que en la amargura
que hoy cubre de negrura
mi corazón, esparce
sus consuelos
trayendo hasta mi
mente las dulzuras
de goces, de ternuras,
de dichas, de deliquios,
de desvelos.

Yo brindo- dijo Juan-
porque en mi mente
brote un torrente
de inspiración divina
y seductora.

Porque vibre en las
cuerdas de mi lira
el verso que suspira,
que sonríe, que canta
y que enamora.

Brindo porque mis
versos cual saetas
lleguen hasta las grietas
formadas de metal
y de granito, del
corazón de la mujer
ingrata que a desdenes
me mata pero que
tiene un cuerpo
muy bonito...

Porque a si corazón
llegue mi canto,
porque enjuguen mi llanto
sus manos que me
causan embelesos.

Porque con creces
mi pasión me pague.
¡Vamos! Porque
me embriague con el
divino néctar
de sus besos.

Siguió la tempestad
de frases vanas,
de aquellas tan humanas
que hallan en todas
partes acomodo,
y en cada frase de
entusiasmo ardiente,
hubo ovación creciente,
y libaciones y
reír y todo.

Se brindó por la patria,
por las flores,
por los castos amores
que hacen un valladar
de una ventana.

Y por esas pasiones
voluptuosas que el
fango de placer llena
de rosas y que
hacen de la mujer
la cortesana.

Solo faltaba un brindis,
el de Arturo
el del bohemio puro,
de noble corazón
y gran cabeza.

Aquel que sin
ambages declaraba
que solo ambicionaba
robarle inspiración
a la tristeza.

Por todos estrechado,
alzo la copa frente
a la alegre tropa
desbordante de risas
y de contento.

Los inundo en la luz
de una mirada,
sacudió su melena
alborotada y dijo así,
con inspirado acento.


Brindo por la mujer,
más no por esa
en la que hallais
consuelo en la tristeza,
rescoldo del placer
desventurados.

No por esa que os
brinda sus hechizos
cuando besais sus rizos
artificiosamente perfumados.

Yo no brindo por
ella, compañeros,
siento por esta vez
no complaceros.

Brindo por la mujer,
pero por una,
por la que me brindó
sus embelesos y me
envolvió en sus besos
por la mujer que me
arrullo en la cuna.

Por la mujer que me
enseño de niño
lo que vale el cariño
exquisito, profundo
y verdadero
por la mujer que me
arrullo en sus brazos
y que me dio a pedazos,
uno por uno, el
corazón entero.

¡Por mi Madre! Bohemios,
por la anciana que
piensa en la mañana
como en algo muy dulce
y muy deseado,
porque sueña tal vez,
que mi destino
me señala el camino
por el que volveré
pronto a su lado.

Por la anciana
adorada y bendecida,
por la que con su
sangre me dio vida,
y ternura y cariño.

Por la que fue la luz
del alma mía,
y lloró de alegría,
sintiendo mi cabeza
en su corpiño.

Por esa brindo yo,
dejad que llore
que en lágrimas desflore
esta pena letal que
me asesina.

Dejad que brinde por
mi madre ausente,
por la que llora y
siente que mi ausencia
es un fuego
que calcina.

Por la anciana infeliz
que sufre y llora
y que del cielo implora
que vuelva yo muy pronto
a estar con ella.

Por mi Madre, bohemios,
que es dulzura
vertida en mi amargura
y en esta noche de
mi vida, estrella.

El bohemio callo
ningún acento
profanó el sentimiento
nacido del dolor
y la ternura.

Y pareció que sobre
aquel ambiente,
flotaba inmensamente
un poema de amor
y de amargura.


Martín Aguirre y Fierro, San Luis Potosí, México. (1887 - 1949).


___________________________
MAYOR INFORMACIÓN:



LABERINTO de Javier Núñez




Laberinto
Javier Núñez
Género: Novela
Serie de novela Resplandores del fuego 
Nº de la Colección: 01
Año de edición:
2012
Edición:
1ra. Edición
Fecha de publicación
Diciembre, 2012
Dimensiones:
22.5 X 15.5
Nº de páginas:
120
ISBN: 978-612-4177-00-2 



¿Quién mato a Gabriel del Villar?

En esta novela se rastrean los pasos de un posible asesino.
Y al final todos resultan ser asesinos. Incluso el propio autor…

Javier Núñez -autor de Vírgenes y Herejes (Premio Nacional de Novela “Ciudad incontrastable”- 2011)- narra una historia hipnótica y alucinante desde la primera página hasta la última, a partir de un hecho conmovedor: la desaparición del joven universitario Gabriel del Villar en el valle del Colca.

En Laberinto se entrecruzan dos historias paralelas: Gabriel desaparece misteriosamente y se llega a la conclusión de que se trata de un crimen. Su hermano Erick emprende la venganza, amenaza con matar a Débora Hernández, novia de Gabriel, la única sospechosa, hasta el momento; logra conversar con el fantasma de la víctima a través de varios médiums y conoce las versiones más sorprendentes sobre el supuesto asesinato. Por otro lado Christopher de la Riva se propone escribir una novela basada en la vida de Gabriel por sugerencias de su amigo Américo del Valle. ¿Qué papel  juega e todo esto Américo?, ¿ocultará algo detrás de su vocación literaria? Christopher viaja a Lima, Arequipa y Chivay en busca de datos para su novela. En Cusco es secuestrado y amenazado por escribir dicho libro, y conoce un dato clave que puede llegar a identificar al asesino.

Una novela sobre el laberinto, la encrucijada, los caminos que se entrecruzan en nuestras vidas, y sobre nuestros pasos que se pierden para llevarnos a la muerte. 








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Javier Núñez
Aunque había descubierto su vocación literaria antes de los diez años y escrito sus primeros relatos, desde el 2004 se dedicó a la literatura con bastante pasión y disciplina. Fue director y editor de los boletines literarios: Letrajoven (2004 - 2005) y Gatos y garabatos (2006 - 2007). Publicó Espejos de bronce(Letrajoven Ediciones, 2005), Salomé y otros cuentos (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2009), Asesinas (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2010) y Vírgenes y herejes (Bisagra Editores, 2011). En el 2008 fue Primera Mención Honrosa con el cuento Clara Luz en el V Premio Regional de Cultura, auspiciado por el I.N.C. de Cusco. En el 2009 fue Segunda Mención Honrosa con el cuento El profesor Arias en el Premio Nacional “Víctor Humareda Gallegos”. En el 2011 obtuvo el I Premio Nacional de Novela “Ciudad Incontrastable”, con Vírgenes y herejes. Actualmente es director de la revista de literatura Debonsái.
          Estudio Lengua y Literatura (UNA-Puno), maestría en Lingüística Aplicada (UNSA-Arequipa), y cursa estudios en Ciencias Contables (UNA-Puno). Sus líneas de investigación son: Análisis del Discurso, Pragmática y Teoría literaria.

lunes, 6 de mayo de 2013

Laberinto



 
Laberinto
Javier Núñez
Género: Novela
Serie de novela Resplandores del fuego 
Nº de la Colección: 01
Año de edición:
2012
Edición:
1ra. Edición
Fecha de publicación
Diciembre, 2012
Dimensiones:
22.5 X 15.5
Nº de páginas:
120
ISBN: 978-612-4177-00-2


 
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Javier Núñez
Aunque había descubierto su vocación literaria antes de los diez años y escrito sus primeros relatos, desde el 2004 se dedicó a la literatura con bastante pasión y disciplina. Fue director y editor de los boletines literarios: Letrajoven (2004 - 2005) y Gatos y garabatos (2006 - 2007). Publicó Espejos de bronce(Letrajoven Ediciones, 2005), Salomé y otros cuentos (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2009), Asesinas (Grupo Editorial Hijos de la Lluvia, 2010) y Vírgenes y herejes (Bisagra Editores, 2011). En el 2008 fue Primera Mención Honrosa con el cuento Clara Luz en el V Premio Regional de Cultura, auspiciado por el I.N.C. de Cusco. En el 2009 fue Segunda Mención Honrosa con el cuento El profesor Arias en el Premio Nacional “Víctor Humareda Gallegos”. En el 2011 obtuvo el I Premio Nacional de Novela “Ciudad Incontrastable”, con Vírgenes y herejes. Actualmente es director de la revista de literatura Debonsái.
        Estudio Lengua y Literatura (UNA-Puno), maestría en Lingüística Aplicada (UNSA-Arequipa), y cursa estudios en Ciencias Contables (UNA-Puno). Sus líneas de investigación son: Análisis del Discurso, Pragmática y Teoría literaria.




Javier Núñez