lunes, 26 de septiembre de 2011

RELÁMPAGOS DEL AGUA, de Victor Villegas, este Jueves 29 de setiembre


El Grupo Editorial “Hijos de la lluvia” el jueves 29 de setiembre
dentro de las actividades centrales de la FIL Arequipa 2011,
día de la Región Puno se complace en presentar el libro
Relámpagos del agua del poeta peruano Victor Villegas.

La presentación estará a cargo de:

Walter L. Bedregal Paz
Coordinador y Director de la Colección:
Letras de la poesía latinoamericana

Luis Pacho


Jueves 29 de setiembre,
15.00 - 16.00 p.m.
http://filarequipa.pe/2011/agenda
FIL Arequipa 2011
Auditorium Oswaldo Reynoso

(Parque Libertad de Expresión - Umacollo)

Arequipa, Peru

Los esperamos


sábado, 24 de septiembre de 2011

CUERPO ENAMORADO, de Carlos Mendoza, el jueves 29 de setiembre



El Grupo Editorial "Hijos de la lluvia”
se complace en presentar de la nueva
Colección de poesía contemporánea
“Jaula de papel”, el poemario:

CUERPO ENAMORADO


Presenta:
Carlos Mendoza

Comentan:
Percy Zaga
Walter L. Bedregal Paz


Jueves 29 de setiembre,
14:00 - 15.00 p.m.
http://filarequipa.pe/2011/agenda
FIL Arequipa 2011
Auditorium: Oswaldo Reynoso

(Parque Libertad de Expresión - Umacollo)

Los esperamos

Jueves 29 de setiembre. Presentamos CAVERNARIO, revista de literatura


El Grupo Editorial "Hijos de la lluvia"
tiene el agrado de invitar a la presentación
de su reciente publicación
la revista de literatura:

CAVERNARIO



Presentan:

Walter L. Bedregal Paz
Carlos Mendoza
Mihael Mercado


Jueves 29 de setiembre,
10:00 a.m.
http://filarequipa.pe/2011/agenda
FIL Arequipa 2011
Auditorium Oswaldo Reynoso

(Parque Libertad de Expresión - Umacollo)

Los esperamos


www.hijosdelalluvia.com

http://hijoslluvia.blogspot.com/

viernes, 23 de septiembre de 2011

Región invitada Puno mostró todo su encanto en la FIL Arequipa 2011




La Municipalidad Provincial de San Román – Juliaca, estuvo presente en la inauguración de la Tercera Feria Internacional del Libro Arequipa 2011, inaugurada ayer, con sus danzas y cantos típicos que vistieron de color y alegría el inicio de la feria.

Fueron dos presentaciones: la “Marinera Puneña” (danza mestiza, con ritmo alegre típico de los carnavales en el Altiplano), que fue interpretada por el grupo “Ballet Infantil de la Municipalidad Provincial de Juliaca”, conformada por 6 parejas , todos ellos estudiantes de 16 y 17 años; y un huayno típico de Puno, “Amante Perfecto” , el cuál fue interpretado por la joven juliaqueña, Ivet Conchanya (25).

“Estamos realmente satisfechos porque es la primera vez que participamos con lo nuestro en un evento de esta magnitud como es la FIL Arequipa”, acotó Claudio Mamani Zapana, regidor de la Municipalidad Provincial de San Román – Juliaca después de contemplar la danza.

De igual manera fueron las expresiones de Johan Ito Mamani (16) y Wendy Vanesa Mamani (17) , Una de las parejas de baile del grupo Ballet Infantil: “Es my emociónate mostrar nuestros bailes típicos y estamos felices porque hay muchos libros que ver”.

Walter Bedregal Paz representante del Grupo Editorial “Hijos de la Lluvia” de Juliaca, señaló: “Siempre hemos participado en la FIL Arequipa, pero ahora con nuestro stand de la Región Puno esta vez es especial, ya que hemos brindado al público un poco de nuestros encantos”, refiriéndose a las danzas presentadas.

Por su parte, la intérprete del “Amante Perfecto”, Ivet Conchanya , agregó que es importante mostrar a la ciudad de Arequipa lo que tiene Juliaca y se siente agradecida por la participación en esta inauguración.

El próximo jueves 29 de setiembre dentro de las actividades centrales de la FIL Arequipa 2011, se realizará el día de la Región Puno, durante el cuál participarán los principales exponentes de la literatura comtemporánea de dicha región.

Para ver fotos y videos de las presentaciones hechas en la inauguración click aquí.


Jueves 29 de setiembre, día dedicado a la Región Puno


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Tercera Feria Internacional del Libro de Arequipa


Agenda


Compartimos con ustedes la agenda de actividades. Esta información es mostrada usando Google Calendar, también puedes revisar la hoja de trabajo empleada por nuestro equipo. Esta hoja servirá de fuente.

Solo necesitas hacer click sobre el evento que te interese y se desplegará la información que necesites. En filarequipa

filarequipa.pe

Tercera Feria Internacional del Libro de Arequipa abrió sus puertas - Tercera Feria Internacional de






Hoy a las 11 de la mañana el Presidente Regional de Arequipa Dr. Juan Manuel Guillén B. dio por inaugurada la Tercera Edición de la Feria Internacional de Libro de Arequipa, que se desarrolla en el Parque Libertad de Expresión-Umacollo del 22 de setiembre al 4 de octubre.

Durante su discurso indicó que hay obras que se hacen en la región que no son de cemento sino de aporte a la cultura, por ello ratificó el compromiso del Gobierno Regional de seguir apoyando económicamente en las siguientes ediciones de la FIL Arequipa.

Por su parte el Rector de la UCSM Dr. Abel Tapia, señaló la importancia que adquiere cada año la FIL Arequipa en el resto del país, ya que indico que no solo se ofrece literatura sino otras formas de cultura como teatro y música entre otras actividades. Concluyo su participación con la siguiente frase “Una forma de hacer desarrollar un país es también a través de la cultura”.

También se contó con la presencia del escritor y periodista Javier Arévalo, quien representó a todos los escritores que vendrán a nuestra ciudad durante la FIL Arequipa 2011.

El Alcalde de la provincia de San Román Prof. David Mamani Paricachua también se hizo presente (representando a la Regíón Puno) ya que Puno es la Región invitada de la presente edición. Señalo que para ellos es muy halagador ser parte de tan grande evento cultural del sur del país y que se sienten orgullosos al traer a sus más reconocidos escritores.



viernes, 16 de septiembre de 2011

El Grupo Editorial "Hijos de la lLuvia" en la FIL - AQP 2011


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domingo, 4 de septiembre de 2011

Conferencia de presentación de la FIL Arequipa 2011 – Miércoles 7 de setiembre

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- Actividad se realizará a las 11:00 horas en el auditorio de la Biblioteca MVLL

La Asociación Cultural sin fines de lucro ARTEQUIPA, conformada por la Universidad Nacional de San Agustín, la Universidad Católica de Santa María, la Alianza Francesa, el Centro Cultural Peruano Norteamericano, el Instituto Cultural Peruano Alemán y el Instituto Cultural Ítalo Peruano, tiene el agrado de invitar a la prensa y al público en general a la Conferencia de Prensa de Lanzamiento de la Tercera Feria Internacional del Libro de Arequipa, a realizarse este miércoles 7 de setiembre a las 11:00 horas, en el auditorio de la Biblioteca Regional “Mario Vargas Llosa”, calle San Francisco 308.

Durante esta cita se darán a conocer los siguientes temas:

Feria Internacional del Libro FIL – Arequipa 2011

  • Balance general de la Segunda Feria Internacional del Libro 2010 y proyecciones para la edición del 2011
  • Presentación de escritores nacionales e internacionales invitados, homenajes y expositores para la FIL Arequipa 2011
  • Cronograma general de actividades culturales de la Tercera Feria Internacional del Libro 2011

Primer Premio Internacional de Novela Corta “Mario Vargas Llosa”

  • Balance de la convocatoria del concurso de novela.

Cabe mencionar que la FIL Arequipa 2011 se realizará del 22 de setiembre al 4 de octubre, en las instalaciones del Parque Libertad de Expresión (Umacollo); siendo esta una actividad de ingreso libre que tiene como objetivo la difusión de la cultura en todos sus niveles: literatura, fotografía, cine, teatro, música, danza, tecnología, etc.

Se agradece su gentil asistencia,


La Comisión Organizadora

miércoles, 17 de agosto de 2011

Sal con una chica que lea y escriba


darwin bedoya

Sal con una chica que escribe. Que lea y escriba, especialmente, poesía. Una chica que lee y escribe es capaz de decirte cosas con importancia. Las chicas que leen y escriben saben mantener la controversia de un diálogo. Ellas poseen también la certidumbre de lo que quieren en esta vida. Las chicas que leen y escriben te pueden prestar sus libros, otras veces te pueden regalar o comprar el título que tú desees. Pero, sobre todo, recostados en una cama de hotel, te pueden leer los Cantares de Pound, los Cuartetos de Eliot y toda la poesía de Keats y Celan y Cravan, si quieres ser más cercano, te leerán Charlie Melnik de Luchito Hernández; todo, todo antes de hacer el amor.

La chica que lee y escribe te enviará los mails que tú siempre quisiste leer. Una chica acostumbrada a escribir te dirá muchas cosas sobre el asunto de la poesía. Una chica que lee y escribe sabrá mentirte sin que tú la descubras. Sabrá responderte a esas preguntas que siempre te hiciste y que los chicos del barrio alguna vez te hicieron a ti también: ¿Que nos hace perseguir incansablemente a una mujer que ni caso nos hace? ¿Qué es lo que finalmente convence a una mujer para que esté contigo? ¿Cómo podemos hacer para que una mujer se muera por un hombre? ¿Cómo hacer para que la más bella mujer se fije en ti? ¿Por qué es mucho más deseable una mujer fuerte que una tímida y miedosa para actuar y que siempre le dice sí a todo? ¿Cómo hacer que la mujer de tu vida jamás te deje o te cambie por alguien? Pero también ¿cómo hacer para que dejes a una mujer sin que se dé cuenta, sin herirla un poquito siquiera? Salir con una chica que lee y escribe implica conocer algunos misterios de la mujer. Salir con una chica que lee y escribe es salir con un par de mujeres. Salir con una chica que lee y escribe supone tener un par de lugares para estarse tranquilo. Tener dos consuelos. Tener un sueño y una pesadilla. Salir con una chica que lee y escribe es también poseer la ilusión completa de alguien, para siempre. Pero, tal vez lo mejor de todo esto, sea que, salir con una chica que lee y escribe, es saber que tu poesía tendrá algún sentido.


Una tarde, pueda ser, si llegaras a vivir con una chica que lea y escriba, te pedirá le compres una preciosa colección de muñecas de porcelana, con sus vestidos exquisitos, sus originales sombreros, sus rostros únicos, su mirada única, sus ojos auténticos. Las pondrá en fila sobre sus soportes en lo alto de una estantería dentro de la habitación donde viven, y al día siguiente ella verá que una de ellas, después de caerse, se habrá hecho trizas en el suelo. Comprobarás entonces tú, que las demás continúan estables en el mismo lugar, pero por la mañana siguiente, otras dos se habrán suicidado. Sólo entonces intentarás afianzarlas con filigranas o algún pegamento, pero será inútil. Cuando entres en la cuenta, sabrás que ya sólo quedan dos. Esa misma tarde, mientras aseguras las dos últimas sobrevivientes, captarás de improviso, por un instante, la mirada fugaz de una de ellas, y sabrás al fin, con certeza indemostrable, que no se trataba de suicidios comunes. Las chicas que leen y escriben siempre imaginan cosas, y tú te las llegas a creer…

Pero, pueda ser también que estas chicas que leen y escriben, desde el día que llegan a tu vida, lo único que hagan sea leer y escribir. Desde el mismo momento en que descubren lo valioso de tu biblioteca, sólo sabrán leer y leer. Y al igual que tú, aunque un poco más tarde, descubrirá que leer es sufrir. Entonces sabrá mucho de ti: que desde que descubriste la lectura, también descubriste el sufrimiento, pero aún así, siempre la verás a la luz de las velas, leyendo furtivamente lo que tú escribiste para ella. Por eso, muchas veces, si llegaras a vivir con una chica que lee y escribe, la verás apartada de todos, acompañada solamente por el crujir de las viejas y húmedas maderas de tu casa, el ulular de las palomas y el silencio de su corazón. La verás confundida, subrayando las páginas de un pálido libro en pleno amanecer. La verás escribiendo con rouge un verso ignoto sobre el cristal de la ventana. La contemplarás, al atardecer, llorando a mares y apretando contra su pecho un libro de Novalis o Neruda. Un libro de Pizarnik o de Olvido García Valdés. La verás corrigiendo sus poemas una y otra vez. Y antes del amanecer, te dirá que le des una opinión sobre sus escritos.

Y ya con el tiempo, te pedirá un prólogo para las cosas que quiera publicar. La tendrás al celular preguntándote cosas que muchas veces no sabrás responder. Pero nunca le dirás que no sabes. Jamás podrías defraudarla así de canallescamente. Le dirás que en ese momento no recuerdas el dato o que estás ocupado en una reunión, pero que en un instante más le darás todos los datos posibles. Entonces, como si fuese una orden divina, buscarás en tus libros o entrarás al google y al instante la llamarás para decirle que ya recuerdas todo y que cualquier duda sólo tendrá que decirte, sin importar la hora o la circunstancia…



Si sales con una chica que lee y escribe podrás modificar tus sueños. Podrás reescribir todos tus sueños con ella. Porque salir con una chica que lee y escribe es comprender que la noche es un remordimiento oscuro. Es comprender que al fin te puedes tomar unos tragos sin que te preocupe llegar a casa en la madrugada. Es saber que puedes gastarte la plata con alguien que no te dirá: cómo es posible. Salir, y en el mejor de los casos, vivir con una chica que lee y escribe es tener tus libros por todos los sitios de la casa, sin que nadie los salpique de agua o de grasa, sin que nadie te diga que los quemará, porque ella, la chica que lee y escribe, también sabrá cuidarlos como si fuesen suyos. Ella sabrá comprender por qué tienes la barba crecida. Por qué siempre usas la camisa a cuadros y el jean negro. Ella es la única que sabrá comprender tus impulsos si un día te encuentra revolcándote con una chica parecida a ella. Por eso, sal con una chica que lee y escribe.

Salir con una chica que lee y escribe es entender la conjunción de las pieles. Es comprender la iluminación gris de la mirada, es saber a ciencia cierta de los presagios. Es saber, completamente, que cuando estás con ella, los demás no esperan nada de ti. Salir, o mejor, vivir con una chica que lee y escribe, es saber que el recuerdo pesa los mismos kilos que la ilusión o la esperanza y que, finalmente, puedes sentir la forma de su presencia cuando ella no esté más a tu lado. Vivir con una chica que lee y escribe es una constante corrección de todo lo que te gusta hacer. Pero, sin duda, lo mejor de todo esto de pretender salir o vivir con una chica que lea y escriba, es que cuando ella ya no esté más contigo, podrás imaginar el cuerpo del recuerdo entre tus manos. Podrás adecuar sus rasgos, tener la seguridad que frente al recuerdo no estás solo. Podrás estrujar los libros que ella leía. Podrás tomar en tu pecho los textos que ella publicó contigo. Podrás leer los versos que de tu mano y en plena madrugada, bebiendo un café oscuro, supo corregir con tu anuencia. Podrás leer las cosas que no lograron escribir juntos. Podrás escuchar, todas las noches, las cosas que ella solía leerte: las inmensidades de Pound, las profundidades de Celan, la locura de Poe o Lautréamont. Salir con una chica que lea y escriba es presentir el nacimiento del límite o encontrarse con el límite mismo.

Por eso, no intentes salir con una chica que lea y escriba. No te pases la vida intentando buscarla: encuéntrala hoy mismo (una biblioteca es un buen lugar para empezar) y concreta una primera cita con ella (llévate bajo el brazo un par de poemarios), sabrás que es diferente y a la vez parecida a la que yo un día tuve conmigo.


Azángaro, 25 de julio de 2011

Sal con una chica que lee



Rosemary Urquico

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su tasa, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.
Por lo menos tienes que intentarlo.
Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.



Sal con una chica que no lee


Charles Warnke

Sal con una chica que no lee.

Encuéntrala en medio de la fastidiosa mugre de un bar del medio oeste.

Encuéntrala en medio del humo, del sudor de borracho y de las luces multicolores de una discoteca de lujo. Donde la encuentres, descúbrela sonriendo y asegúrate de que la sonrisa permanezca incluso cuando su interlocutor le haya quitado la mirada. Cautívala con trivialidades poco sentimentales; usa las típicas frases de conquista y ríe para tus adentros.

Sácala a la calle cuando los bares y las discotecas hayan dado por concluida la velada; ignora el peso de la fatiga. Bésala bajo la lluvia y deja que la tenue luz de un farol de la calle los ilumine, así como has visto que ocurre en las películas. Haz un comentario sobre el poco significado que todo eso tiene. Llévatela a tu apartamento y despáchala luego de hacerle el amor. Tíratela.

Deja que la especie de contrato que sin darte cuenta has celebrado con ella se convierta poco a poco, incómodamente, en una relación. Descubre intereses y gustos comunes como el sushi o la música country, y construye un muro impenetrable alrededor de ellos. Haz del espacio común un espacio sagrado y regresa a él cada vez que el aire se torne pesado o las veladas parezcan demasiado largas. Háblale de cosas sin importancia y piensa poco. Deja que pasen los meses sin que te des cuenta. Proponle que se mude a vivir contigo y déjala que decore. Peléale por cosas insignificantes como que la maldita cortina de la ducha debe permanecer cerrada para que no se llene de ese maldito moho. Deja que pase un año sin que te des cuenta. Comienza a darte cuenta.

Concluye que probablemente deberían casarse porque de lo contrario habrías perdido mucho tiempo de tu vida. Invítala a cenar a un restaurante que se salga de tu presupuesto en el piso cuarenta y cinco de un edificio y asegúrate de que tenga una vista hermosa de la ciudad. Tímidamente pídele al mesero que le traiga la copa de champaña con el modesto anillo adentro. Apenas se dé cuenta, proponle matrimonio con todo el entusiasmo y la sinceridad de los que puedas hacer acopio. No te preocupes si sientes que tu corazón está a punto de atravesarte el pecho, y si no sientes nada, tampoco le des mucha importancia. Si hay aplausos, deja que terminen. Si llora, sonríe como si nunca hubieras estado tan feliz, y si no lo hace, igual sonríe.

Deja que pasen los años sin que te des cuenta. Construye una carrera en vez de conseguir un trabajo. Compra una casa y ten dos hermosos hijos. Trata de criarlos bien. Falla a menudo. Cae en una aburrida indiferencia y luego en una tristeza de la misma naturaleza. Sufre la típica crisis de los cincuenta. Envejece. Sorpréndete por tu falta de logros. En ocasiones siéntete satisfecho pero vacío y etéreo la mayor parte del tiempo. Durante las caminatas, ten la sensación de que nunca vas regresar, o de que el viento puede llevarte consigo. Contrae una enfermedad terminal. Muere, pero solo después de haberte dado cuenta de que la chica que no lee jamás hizo vibrar tu corazón con una pasión que tuviera significado; que nadie va a contar la historia de sus vidas, y que ella también morirá arrepentida porque nada provino nunca de su capacidad de amar.

Haz todas estas cosas, maldita sea, porque no hay nada peor que una chica que lee. Hazlo, te digo, porque una vida en el purgatorio es mejor que una en el infierno. Hazlo porque una chica que lee posee un vocabulario capaz de describir el descontento de una vida insatisfecha. Un vocabulario que analiza la belleza innata del mundo y la convierte en una alcanzable necesidad, en vez de algo maravilloso pero extraño a ti. Una chica que lee hace alarde de un vocabulario que puede identificar lo espacioso y desalmado de la retórica de quien no puede amarla, y la inarticulación causada por el desespero del que la ama en demasía. Un vocabulario, maldita sea, que hace de mi sofística vacía un truco barato.

Hazlo porque la chica que lee entiende de sintaxis. La literatura le ha enseñado que los momentos de ternura llegan en intervalos esporádicos pero predecibles y que la vida no es plana. Sabe y exige, como corresponde, que el flujo de la vida venga con una corriente de decepción. Una chica que ha leído sobre las reglas de la sintaxis conoce las pausas irregulares –la vacilación en la respiración– que acompañan a la mentira. Sabe cuál es la diferencia entre un episodio de rabia aislado y los hábitos a los que se aferra alguien cuyo amargo cinismo continuará, sin razón y sin propósito, después de que ella haya empacado sus maletas y pronunciado un inseguro adiós. Tiene claro que en su vida no seré más que unos puntos suspensivos y no una etapa, y por eso sigue su camino, porque la sintaxis le permite reconocer el ritmo y la cadencia de una vida bien vivida.

Sal con una chica que no lee porque la que sí lo hace sabe de la importancia de la trama y puede rastrear los límites del prólogo y los agudos picos del clímax; los siente en la piel. Será paciente en caso de que haya pausas o intermedios, e intentará acelerar el desenlace. Pero sobre todo, la chica que lee conoce el inevitable significado de un final y se siente cómoda en ellos, pues se ha despedido ya de miles de héroes con apenas una pizca de tristeza.

No salgas con una chica que lee porque ellas han aprendido a contar historias. Tú con la Joyce, con la Nabokov, con la Woolf; tú en una biblioteca, o parado en la estación del metro, tal vez sentado en la mesa de la esquina de un café, o mirando por la ventana de tu cuarto. Tú, el que me ha hecho la vida tan difícil. La lectora se ha convertido en una espectadora más de su vida y la ha llenado de significado. Insiste en que la narrativa de su historia es magnífica, variada, completa; en que los personajes secundarios son coloridos y el estilo atrevido. Tú, la chica que lee, me hace querer ser todo lo que no soy. Pero soy débil y te fallaré porque tú has soñado, como corresponde, con alguien mejor que yo y no aceptarás la vida que te describí al comienzo de este escrito. No te resignarás a vivir sin pasión, sin perfección, a llevar una vida que no sea digna de ser narrada. Por eso, largo de aquí, chica que lee; coge el siguiente tren que te lleve al sur y llévate a tu Hemingway contigo. Te odio, de verdad te odio.


sábado, 23 de julio de 2011

CEREMONIA DE PREMIACIÓN PREMIO "HORACIO 2011"


Escritor puneño habla del microcuento, de su libro “Bosque de luciérnagas” y del premio que con él obtuvo.

Darwin Bedoya Bautista (1974) acaba de conseguir un importante galardón en el XX Concurso Nacional de Educación Horacio 2011: el primer puesto en la categoría de cuento. Nacido en Moquegua pero “reensamblado en Puno”, como le gusta bromear, Bedoya (que creció y se formó en Juliaca) es docente de literatura, narrador, crítico, editor, promotor cultural, panfletario temible (su estilo irreverente, lapidario y corrosivo alborotó varias veces el gallinero literario, indisponiéndole con gallos viejos y polluelos) y, sobre todo, un excelente poeta (tal vez uno de los tres mejores de la llamada “generación de fin de siglo”).



Ha publicado los poemarios “Jardines del silencio” (2004), “Yarume” (2006), “Leve ceniza” (2010), el libro de microcuentos “Aunque parezca mentira” (2007), entre otros. Y tiene el mérito de haber cosechado lauros en certámenes de primera categoría como el Concurso Nacional de Poesía Alberto Hidalgo (Arequipa) en 1998 y el Concurso Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja (Alicante, España) en el 2006.



“Bosque de luciérnagas” es el libro de microcuentos con el que Bedoya obtuvo este año el Horacio. Se trata de su tercer texto de prosa minificcional, pues, a parte de “Aunque parezca mentira”, tiene otro en prensa titulado “Electra machina”.


Horacio es un premio nacional instituido por la Derrama Magisterial en homenaje al líder sindical y poeta Horacio Zevallos Gámez, y dirigido a maestros del sector público. El concurso se convoca anualmente en las categorías de poesía, cuento, novela corta, ensayo pedagógico, pintura, etc.
Darwin Bedoya no es el primer escritor puneño en ganar un Horacio, antes que él lo hicieron los poetas Walter Paz y Luis Pacho. Asimismo este año los profesores Agustín Quispe Paco y Manuel Herencia Villasante, ambos de Puno, ocuparon el primer y segundo lugar respectivamente, en la modalidad de poesía.



He aquí una entrevista que el galardonado escritor nos concedió antes de enrumbarse a Lima donde el viernes 15 de julio, a horas 7:00 p. m., en el auditorio de la Derrama Magisterial, recibió el codiciado premio.

I. El cuento y la vida


Eres (re)conocido sobre todo como poeta, ¿de qué época data tu afición por escribir narrativa?


Esta es una pregunta recurrente que me hacen los amigos, los escritores que participan en los talleres de creación y los estudiantes en el colegio. Con seguridad te puedo decir que yo empecé escribiendo cuentos. (Mis primeros poemas tienen mucho de cuento, mis últimos poemas, por momentos se dejan ganar por la prosa poemática). Los cuentos han sido para mí una constante. Supongo que las culpables de ello son mi abuela y mi madre.

Casi todos los escritores andinos rememoran con nostalgia las mil y una historias que, cuando niños, les contaban sus madres o abuelas. ¿Ocurre lo mismo contigo?

Bueno, sí. Recuerdo que mi abuela nos reunía en la cocina de la Casa grande, así le llamábamos a su habitación, no me olvido que tenía una serie de cosas antiguas colgando de las paredes, algunas herraduras con parte de las patas de los caballos, algunas cabezas disecadas de venados, zorrinos, hurones. Algunas canastas con hierbas secas, algunos adornos tallados en madera. Algunos trozos de cadenas, algunos metros de sogas, baúles de cedro, algunos tejidos de vicuña, algunos ceramios, muchas estacas de todo tamaño esparcidas y colgadas en todo lugar, huesos de animales que hasta hoy me pregunto de qué habrán sido, etc. Todo como una escena de película; era bajo ese escenario que nos contaba historias sobre condenados, sobre sirenas, sobre cucos, sobre duendes, sobre bultos, sobre brujas, sobre encantamientos, sobre desapariciones; todo bajo la leve luz de un candil que daba la señal para acostarse porque la función había terminado.

Tu abuela parece un personaje de “Aunque parezca mentira”…

En realidad ella era la verdadera cuentista, quizá por ello también sea personaje de varios cuentos míos; inclusive, en algunos de ellos se puede percibir su voz, en esta cadena de sucesiones. Quiero apuntar también que la mayoría de personajes y escenarios pertenecen a Moquegua, que es el lugar donde me crié y pasé los primeros años de mi vida, mis primeros aprendizajes de cómo se narra un cuento. Ahora, el caso de los relatos que solía contarme mi madre es más intenso todavía, pero esa es otra historia.

II. El microcuento (o el abecedario de la hormiga)

En el 2007 publicaste tu primer libro de microcuentos, asimismo hiciste una antología universal de este, llamémosle así, subgénero, ¿qué es el microcuento y qué lo diferencia, a parte de la extensión (obvio), del cuento o la novela?


Creo que a estas alturas ya no se puede decir que el microcuento sea un subgénero, estamos hablando de un género cabal y completo, con todas sus particularidades y características. Tiene una textualidad autónoma. Creo que hace rato ha sobrepasado las fronteras mismas del cuento...

De acuerdo, ¿qué puedes decirnos entonces de este nuevo género?

Bueno, el microcuento es un texto pragmático, sus rasgos más elementales, los críticos lo han dicho: su carácter fragmentario, la transtextualidad, su rasgo híbrido y proteico, su sensibilidad neobarroca, su semblante sensual, su dimensión paródica, su detenimiento en la parábola, su lenguaje poético, sus alegorías fabulescas, su arranque de un final violento, etc. Creo que podríamos enumerar un sinfín de argumentos que lo distinguen de un cuento o una novela. Pero, especialmente quiero incidir en un aspecto que al menos yo considero: los microcuentos me permiten realizar actos lúdicos, me permiten construir metalepsis, lipogramas y tautogramas, además de ambigüedades semánticas que me permiten hacer trabajar al lector para que él mismo contribuya en la construcción del final de la historia, si la hay.
Quiero referirme brevemente a El lavapiés de la hormiga la antología que me dices, pasados creo 3 años desde que salió publicada. Ahora la van a reeditar por estos días en una revista electrónica de México, será un especial que saldrá en separata aparte como suplemento de una revista de literatura sobre microcuentos. Ya habrá tiempo para releerla.

¿Qué afinidades encuentras entre el microcuento y la poesía?


Sin duda, el rasgo más común entre ambos géneros es la orfebrería que hay con el uso de las palabras. Obviamente que aquí también debo recalcar el lenguaje poético que hace del microcuento un motivo muy literario. Ahora que reflexiono sobre esto, me doy cuenta que ese es un requisito muy necesario a la hora de escribir un cuento, claro, al menos para mí.

¿Quiénes son para ti los maestros universales del microcuento? ¿Figura por ventura algún peruano (o puneño) entre ellos?


Hay una lista larga de maestros en este género. Puneños ciertamente no hay. Pero sí varios peruanos, entre todos rescato a Fernando Iwasaki, el tipo es genial. Ahora entre los clásicos, podrían estar en esta lista: Augusto Monterroso, Jorge Luis Borges, Julio Cortázar, Juan José Arreola, Juan Armando Epple, Ana María Shua, Lilian Elphick, Marco Denevi, etc. Desde el otro lado estarían: Cheever, Carver, Salinger, Tedson, McClay, Berry y el viejo cascarrabias: Hudson K. La lista podría seguir, hasta me gustaría citar los microcuentos que más me gustaron, pero ya habrá oportunidad.

III. Una excursión (nocturna) al bosque de las luciérnagas


“Bosque de luciérnagas” se llama el libro de microcuentos con el que te impusiste en el Horacio 2011. La luciérnaga es un símbolo recurrente en la poesía puneña de fin de siglo, ¿qué significa para ti?


Bueno, la luciérnaga, es verdad, ha sido motivo de detenimiento en varios poetas puneños, recuerdo a Gabriel Apaza y su duda de la luciérnaga, también me viene a la memoria otros poetas que la han mencionado en sus versos: Luis Pacho, Edwin Ticona, entre otros; en mi caso, la luciérnaga simboliza dos cosas: la luminosidad y el lado femenino, creo que con estos dos referentes armo la idea de la significación poética que asume en mis textos la luciérnaga. Recuerdo haber leído alguna vez un hayku (otro de mis platos favoritos) que decía: como la luciérnaga: buscamos una verdad que en nuestra ceguera se hace esperanza.

¿Cuál es el eje temático que da unidad a los microcuentos reunidos en “Bosque de luciérnagas”?


Mira, el eje temático es la revisión de la historia clásica que envolvió a ciertos personajes muy conocidos en el mundo literario. Este libro posee un conjunto de los personajes ya conocidos, todos son femeninos, 53 en total, desde Eva hasta Marilyn Monroe. Lo que hice fue transferirle otro asunto a lo ya conocido por todos. Remake le llaman a esto creo. Todos los textos están basados, como entenderás, en lo ya dicho por la Biblia, los clásicos griegos y los otros clásicos de siempre.

¿Cómo sitúas “Bosque de luciérnagas” con relación a “Electra machina” y “Aunque parezca mentira”, tus otros dos libros de prosa minificcional?


Aunque parezca mentira y Electra machina (este último inédito) son libros que se detienen o se concentran en el microcuento, es verdad, el tema es más variado y los personajes pertenecen a otro tipo de invención. Pero al fin, son elípticos y transficcionales, por ello es que no tienen diferencias mayores, claro aparte de los personajes y la extensión que los caracteriza. Algunos personajes como La Perricholi y Sarita Colonia, por ejemplo en Bosque de luciérnagas, un poco como que me ganaron, digo en el sentido de su bravía y su lado tierno. Fue un poco fácil, en cambio, trabajar con Liliah o Lolita.

IV. Premio / sorpresa

Algunos escritores se niegan a participar en concursos; otros lo hacen con una motivación “estrictamente económica”, ¿qué opinas de los galardones literarios?


Primero que nada, creo que los premios son un aliciente. Te permiten seguir escribiendo en el sentido de que al ser revisados por un jurado (tres o cuatro normalmente) recibes una opinión de alguien que no te conoce y cuando ganas, dices: Creo que voy más o menos. Y cuando no figuras ni en la lista de los finalistas, puedes decir con toda seguridad: algo anda mal en lo que escribo. Me valgo de los jurados, porque normalmente los amigos de tu entorno, porque te conocen, te dicen: eres genial. En otras ocasiones, de manera seria, te dicen: vas por el camino equivocado. Pero normalmente nunca te dicen la verdad. Ese creo que es el primer motivo de estar en esto de los concursos que, dicho sea de paso, a veces te ayudan para poder publicar un libro.

¿Y cuál sería tu segunda razón?

Creo que los concursos también te permiten ver cómo vas con respecto a los demás. En qué lugar de la marcha te ubicas. Claro que en la mayoría de veces no le ganas a nadie que quisieras ganarle. Finalmente, como habrás podido ver en mis cuatro libros anteriores (y aquí no quiero pecar de nada), todos tienen unas líneas que mencionan que obtuvo un reconocimiento en tal o cual certamen, supongo que eso ya se ha convertido en una costumbre para mí. Creo que en eso radica mi motivación.

Para terminar, ¿por qué no concursaste en la modalidad de poesía si ahí tenías iguales o mayores posibilidades de ganar?

En verdad no tenía material listo en poesía para participar en ese género. Sabes que uno no escribe para tal o cual concurso. Bosque de luciérnagas lo empecé hace 4 años y aún siento que no lo he terminado. He revisado, he releído y los 27 personajes que aún están en boceto conformarían el libro original de 80 microcuentos. Pero bueno, ojalá haya tiempo para trabajarlos más.
En el género de poesía, les tengo una sorpresa para el mes que viene. Será de infarto.

¿Puedes adelantarnos algo?

Se trata de un ajuste de cuentas con el verso: re-verso diría yo, es un libro que lo he venido escribiendo paralelamente con Bosque de luciérnagas, creo que vendría a ser su medio hermano, pero aquí voy por otra apuesta gruesa. Se llama: Manuscrito hallado entre unos huesos insepultos mientras los pájaros cantaban entre los sauces y la lluvia mojaba intensamente.

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La entrevista fue tomada del blog: http://yudiocruz.blogspot.com. Del crítico y estudioso de la literatura puneña Yudio Cruz. En las fotografías el poeta Darwin Bedoya junto a otros galardonados del Premio "Horacio 2011", todos ellos represetando a Puno.













miércoles, 6 de julio de 2011

Darwin Bedoya gana el Primer Premio en el Género de Cuento del XX Concurso Nacional de Educación "Horacio 2011"

Reescritura del origen

Walter L. Bedregal Paz

Creo que ya no es de extrañar. Era previsible, con un jurado conocedor de la buena literatura, Ricardo Gonzáles Vigil, el poeta Darwin Bedoya (Moquegua, 1974) acaba de obtener el Primer Premio Nacional de Educación HORACIO 2011 en el género de cuento. Era un premio que se venía venir. Este tercer libro de narrativa de Bedoya encarna la imagen femenina representada en diversos matices y perspectivas. La mujer como origen. La mujer, esa naturaleza para muchos ignota y refulgente. La mujer mítica. La mujer egregia. La mujer ficticia. La fatale femme. La mujer ama y señora del placer carnal. La mujer niña y madre fervorosa. La mujer, desde Eva hasta Marylin Monroe, ha sido y es un sueño imperdible, excelso, la razón para existir; el deshuesadero, el final y el comienzo del hombre.

Hay una desmedida ternura en las frases poéticas que componen este libro. La selección de personajes femeninos para ser reescritos es bastante abarcadora y compleja. Creo, sin lugar a dudas, que esta es una bella relectura con derroche de armonía intertextual, con el goce de una cadencia medida por la sapiencia de las historias leídas en otrora. Todo ello hace que este conjunto de textos breves tome fuerza, euritmia, eufonía, asuma un contenido pulcro a través de una mirada serena, palpitante y, a veces, viril. Técnicamente es un libro compacto, pulcramente infractor, cabal en el número de palabras y en el lenguaje que vuelve a acusar a un poeta escondido. Este es un libro equilibrado, sin palabras forzadas ni rebuscadas. Este es un remake, una colección de sueños escritos, un bosque de luciérnagas.

En exclusiva el autor nos ha facilitado uno de los 52 microcuentos que conforman su libro ganador Bosque de luciérnagas:

C u s i C o y l l u r

Creyó entender que sus jadeos interminables eran sólo gemidos de placer. Imaginó que su desesperación era parte de un asalto a su tranquilidad y nada más. Supuso que rasgaban sus partes íntimas hasta los topes del dolor. Comprendió que esos movimientos sobre su cuerpo eran solamente caricias y vaivenes de puro placer. Sintió que sus caderas se ensanchaban prematuramente. Su pecho palpitaba como si desde hace tiempo fuera ya una mujer. Concibió que llegaría a perder, irremediablemente, su virginidad. Pero él, Ollanta, seguía rasgándola, seguía enterrando en aquel hermoso y níveo cuerpo, sus besos amargos y gruesos. Continuaba besándola con sus eructos de coca verde y amarga. Seguía jadeando con imprecaciones duras, parecían onomatopeyas quechuas que ella entendía perfectamente.

Y al voltearla como un guiñapo sobre la mantilla hecha con fina lana de vicuña, seguía, con sus ásperas manos, aplastando los turgentes pechos de Cusi Coyllur. Hasta que el sudor llegó a gotear de su mentón y sus pómulos pronunciados y broncíneos. Sólo entonces él dio por terminada la faena. Y al fin, viéndola agotada, ensangrentada y sin sentido, se marchó del lugar.

Horas después llegaba hasta los aposentos de Pachacútec, para decirle que su encargo había sido cumplido exactamente como lo habían estipulado la noche anterior.

Darwin Bedoya (Perú, 1974). Poeta y narrador. Ha publicado los libros de poesía Jardines del silencio (1998), Yarume, primera edad del silencio (2004), Oscura ceremonia (2010), Mi padre ojos de caballo (2010), Leve ceniza (2010), Terminal terrestre (2011). En narrativa ha escrito los libros de cuento Aunque parezca mentira (2008) y, Es que hacías tanta falta (2009). Como compilador publicó las muestras de poesía Cifra poética (1998), Oquendo, boletín de poesía puneña. Ha sido miembro del consejo editorial de la revista de literatura Pez de oro, Editor de la revista de literatura La rama torcida, colaborador del boletín de letras y memoria El Katari, editor de la revista de poesía El aguafiestas y, editor del boletín de letras Présago. Tiene en preparación la muestra de poesía latinoamericana contemporánea Hijos de puta: 15 poetas latinoamericanos de hoy. También el libro de artículos literarios Perpetuum mobile: apuntes sobre 12 artefactos líricos, texto que conforma el quinto número de la colección Letras de la poesía latinoamericana. Además, tiene en prensa su libro de poesía Cuaderno de ceniza y el libro de microcuentos Electra machina, la mayoría publicados con el Grupo Editorial Hijos de la lluvia y LagOculto Editores.