martes, 31 de agosto de 2010

Un gran inédito de Churata, por Ricardo González Vigil


Estamos ante uno de los acontecimientos culturales más significativos de los últimos años: la publicación de “Resurrección de los muertos”, el inédito más importante de Gamaliel Churata, un autor cada vez más reconocido como una voz capital del Perú contemporáneo, la más notable de Puno y nuestra herencia aimara, la más radicalmente indígena de todas las que se han expresado en lengua española, pero un español aimarizado y quechuizado, mixtura verbal que él tejió desde los años 20 (antes que José María Arguedas) y alcanzó su cumbre artística en “El pez de oro” (1957). Hay una hermandad central entre él y Vallejo, Mariátegui y Arguedas: afirmación de lo indígena y proyección planetaria, comunión con lo ancestral y apropiación transculturadora de la modernidad, e incluye las innovaciones vanguardistas.

La aparición de “Resurrección de los muertos” ha sido posible por el fervor y el esmero del peruanista italiano Riccardo Badini. Luego de localizar a los familiares de Churata, en Estados Unidos, y acceder a los numerosos inéditos que dejó, procedió al examen de los mismos y se consagró a la edición de “Resurrección de los muertos”, descubriendo que generó una adaptación teatral de 143 páginas, obra que editará próximamente. Y redondeó su labor elaborando más de mil notas a pie de página, que abordan cuestiones léxicas, mitológicas, filosóficas, científicas, etc., suscitadas por la escritura multiforme, enciclopédica, totalizante de Churata; y un penetrante estudio preliminar, en el que traza un paralelismo entre Churata y Guaman Poma: “Es común a los dos autores la actitud de asumir el propio papel de escritor en sentido ‘crucial’ y de ofrecer obras titánicas que aspiran a su lugar dentro de la historia literaria y en el imaginario de los pueblos, ya sea como antecedentes de expresiones literarias alternativas, no convencionales con respecto a la tradición, que iba imponiéndose en el caso de Guaman Poma de Ayala, o en trance de enfrentamiento con los retos de la modernidad, en el caso de Churata” (página 24). En su prólogo, el reconocido peruanista Antonio Melis (maestro de Badini), también resalta la óptica andina de Churata. Y, a modo de colofón, el poeta José Luis Ayala formula un vibrante elogio y conceptúa que todos sus escritos responden al deseo, que tuvo desde la niñez, de escribir “una gran enciclopedia [...] que representa una distinta forma de pensar desde los orígenes, cimientos y el fondo de América” (página 843).

La edición ha sido posible, también, por el entusiasmo con que Juan Damonte Valencia asumió la gestión del financiamiento y la coordinación editorial de un libro tan voluminoso como fuera de lo común; no en balde es hijo de Humberto Damonte, el principal editor de Arguedas. Y, finalmente, ha sido posible porque al frente de la Asamblea Nacional de Rectores tenemos a un gran conocedor de la literatura peruana, consciente de la envergadura cultural de Churata: Iván Rodríguez Chávez; baste recordar que la U. Ricardo Palma, de la cual es rector, fue la que más celebró en 1997 el centenario de Churata.

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Fuente: El Comercio

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