lunes, 4 de agosto de 2008

Omar Aramayo *


una flor camina
sobre los cristales
de la mañana
Omar Aramayo



Escribe: Walter L. Bedregal Paz


Jesús Omar Aramayo Cordero

(Puno,1947)


Por el año de 1962 fundó en la ciudad de Puno, junto a los poetas José Luis Ayala, Percy Zaga, Gloria Mendoza y Gerardo García Rosales, La Promoción Intelectual Carlos Oquendo de Amat, con el objetivo de revalorar su vida y obra. Bajo aquel nombre realizaron intensa actividad poética hasta el año 1967.

Tiene el mérito de incursionar en la literatura peruana siendo muy joven, publicando a los quince años publica: Aleteos del Horizonte (Puno, 1963); El llanto de los bolsillos (Arequipa, 1964); Estela del Rocío (Arequipa, 1964); Antigua Canción (Arequipa, 1965); Malby el dolor pensativo (Arequipa,1965); Lámpara Ciega (Arequipa, 1969); Prohibido pisar el grass (Arequipa, 1970); Axial (Lima,1975); Poemas de Omar Aramayo (Impresos a mimeografo,1980); Los dioses (Lima, 1992); El sol deja la piel (Lima,1992); Caleidoscopio (Lima, 2002); El nacimiento del sol y la luna (Lima, 2004); El gallo de cristal (Lima,2006); Entre otras publicaciones tiene: Carlos Oquendo de Amat, selección realizada junto a Rodolfo Milla (Lima, 2004). Su poesía, narrativa, y ensayo, están dispersos en publicaciones de revistas como Sur Intenso, Apumarka, Utaraya.

Para el poeta Aramayo, cuando se refiere al estudio de la poesía de Carlos Oquendo de Amat, - en su tesis presentada al Departamento de Filosofía de la UNSA Arequipa -, abordaba el tema expresando: “…su poesía formula un mundo, una concepción no sólo del arte sino de la vida, de la sociedad que le tocó vivir y de las inquietudes del infinito que ancestralmente tiene el hombre. / el temperamento de Oquendo de Amat, bucólico y místico, tiene la tremenda experiencia de la otredad hacia 1923 (ver poemas: cuarto de los espejos y poema del manicomio) experiencia de conocimiento de la exterioridad y de la interioridad; de individuo y de la historia, de la acción y de la contemplación, en síntesis de la conciencia, esto acentúa su temperamento místico y su juego se torna en una metafísica de las anécdotas, en una recepción reposada e intensa del tiempo, serenidad que le permite contemplar el devenir eterno”.



EL KARABOTAS



El Karabotas a muerto

sobre el ojo del agua

la nieve roja de su poncho lo vela

A tiros lo han matado

su sangre de abigeo

se mezcla con la nube azul del agua

Lloran los charangos

preñados de jilgueros

el silencio negro silva en el pajonal

Su caballo de crin hirsuta huye

por los cerros perros ásperos

las nubes anuncian lluvia tenaz

Su muerte estaba escrita

en los alcoholes del alma

el eco procaz confirma su partida

Las perdices de la puna

tumbo a tumbo riegan la noticia

han matado al Karabotas

Desde un agujero del cielo

el Karabotas viene

zurriago de relámpagos

Se arrea unos ganados

por unos tragos más

charango a la bandolera

En la precoz mañana

los astros le regalan

un camino como traje nuevo

El Karabotas baila

al pie del ojo de agua está bailando

sus espuelas son rayos y centellas

El cadáver de su caballo mostrenco

veloz trepador de cordilleras

enano relincha al sol de mediodía.

Sobre la poesía de Omar Aramayo se han hecho diferentes estudios críticos tanto en nuestro entorno Puno, Arequipa, Lima, y fuera de nuestras fronteras, México, España, que sería muy trafago citarlos en esta entrega. Pero uno de los libros que recibió elogios por su lenguaje poético de la mitología andina es sin duda Los dioses.


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(*) Parte de este texto está inmerso en el libro Aquí no falta nadie, antología de poesía puneña de Walter L. Bedregal Paz. Grupo Editorial "Hijos de la lluvia" & LagOculto Editores. 2008.

(**) Omar Aramayo visto por Kon el Dios de la Primera humanidad andina. (Fotografía de Carlos Domínguez).




domingo, 3 de agosto de 2008

Efraín Miranda *


El mundo se torna vacío

como una gran casa habitada, en cuyo exterior

nuestra locura instalará el interior,

y los árboles humanos que se desarraigan

caen como vestimentas sin dueños...

Efraín Miranda



Escribe:Walter L.Bedregal Paz


Efraín Miranda Luján

(Condoraque,distrito de Rosapata, Provincia de Huancané, 1927)



Como poeta supo definir su personalidad de indio puro; quién sabe que secreto guardado tuvo ese aire, por el ambiente natural de la hacienda Condoraque del distrito de Rosapata de la la Provincia de Huancané, lugar que lo envolvió en su naturaleza al momento de nacer un 2 de marzo de 1927 Esa peculiar convicción y mimetización por el indio, ese interés humano vestido de cosmovisión andina, más que indigenista, lo han convertido en un poeta que destella fulgores enérgicos de una raza por más que fue dominada, oscurece la desigualdad persistente del entendimiento.

Es un poeta andino, que rompe esquemas al lenguaje del dominio español, conservando en sus vigorosas metáforas, en sus mensajes poderosos, en su ornamenta severa de hombre andino el sello humano del hombre del altiplano en pleno siglo XXI; Miranda nos ha legado su sabiduría andina en sus libros: Muerte Cercana (Lima - 1954) , Choza (Lima - 1978 ), Vida (Lima -1980) y Padre Sol (Puno - 1998).

“…reflejándonos un sentimiento terrígena que alcanza al poeta en sus cavilaciones de orden depurado y sintaxis sobresaliente que filtran un cauce de ritmos transparentes y ecos andinos”. (Bedoya Darwin, 1998, “Cifra poética” Nº 03).

Es necesario citar a Gamaliel Churata para presentar a Efraín Miranda: “… nosotros somos indios o admitamos que no somos de América. Se puede ser indio y tener ojos azules. La naturaleza étnica de la nacionalidad no está en el color de la piel, está en el movimiento del alma, casi en el impulso de la voluntad creadora”. O a José Carlos Mariátegui: “… la literatura indigenista no puede darnos una versión rigurosamente verista del indio. Tiene que idealizarlo y estilizarlo. Tampoco puede darnos su propia ánima. Es todavía una literatura de mestizos. Por eso se llama indigenista y no indígena. Una literatura indígena, si debe venir, vendrá a su tiempo. Cuando los propios indios estén en grado de producirla”. (Apaza Gabriel, 2002, Revista, Consejero del lobo Nº 04).



EE



¡No me grites de calle a plaza: cholo;

grítame de selva a cordillera,

de mar a sierra,

de Tahuantinsuyo a República: INDIO!

¡Lo soy!

¡A puntapiés, insultos y balas: lo soi!

¡Explotado, robado, asesinado: lo soi!

¡Con mi esqueleto, mi ecología y mi Historia: lo soi!

En iglesias, coliseos, municipalidades

me gritan: ¡indio!

Lo descendientes de galeotes, criminales, indultados

aventureros hispanos me gritan: ¡indio!

Todos los descendientes de Adán y Eva me grita: ¡indio!

¡Soi indio!

Tengo el color mismo de mi Madretierra,

raíces en mi misma Madretierra,

nací en mí y de mi Madretierra,

nací de y en sus elementos energéticos,

de su cinética activa y germinal,

soi indio: una de las variadas formas de su creación.

¡soi indio!

Y, para los genealogistas, regalo en mi choza

lustrosos pergaminos de animales pur sang,

con el árbol verde virgen, a partir de un tronco nobiliario,

o, si lo desean, desde un origen cavernario

o, si lo estiman, desde una cuna extraterrestre

o, si lo creen, desde una concepción antinatural.



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(*) Parte de este texto está inmerso en el libro Aquí no falta nadie, antología de poesía puneña de Walter L. Bedregal Paz. Grupo Editorial "Hijos de la lluvia" & LagOculto Editores. 2008.


sábado, 2 de agosto de 2008

Carlos Oquendo de Amat *


El paisaje salía de tu voz

y las nubes dormían en la yema de tus dedos

Carlos Oquendo de Amat




Zozobrar en gotas de lluvia

el seductor de la luna



Escribe: Walter L. Bedregal Paz



Carlos Augusto Oquendo de Amat

(Puno, 1905 - Navacerrada, España 1936)



Nace un día del cual tenemos el recuerdo grato, 17 de abril de 1905 en la ciudad de Puno.

Por el año 1926 aparece Oquendo de Amat, de diferente matiz a los del Grupo Orkopata; y hablar de él, es recordarlos con su figura frágil y delgada, su oscura indumentaria, sombrero de ala ancha que pintaba por completo a un bohemio de la época, muy a la moda, su extrema cortesía y delicadeza para con los demás, que en su corta vida ha sido asimilado al mito y a la leyenda; con conocimientos de surrealismo francés que influyó bastante en su formación, los Cinco metros de poemas que escribió como único libro publicado en el año de 1927 a la edad de 22 años, dedicado a su madre; es un llamado a reestructurar la propuesta textual emanada, para hacernos sentir orgullosos en el contexto nacional e internacional.

La pobreza del paisaje en su niñez y su precaria situación económica hicieron que se identificara con el reclamo de los oprimidos.

Publica sus poemas y colaboraciones en las revistas Sierra, Hangae, Rascacielos, Jarana, colaborador cercano de José Carlos Mariátegui, llegando a publicar en la revista Amauta, aunque no sé si por olvido o acto de amistad irrenunciable, Mariátegui no lo nombra en su libro Proceso de la Literatura peruana, verbigracia, que no hizo que ahora Carlos Oquendo de Amat sea estudiado por muchos intelectuales de portentosa cultura, tales como Cesar Toro Montalvo, Carlos Germán Belli, Jorge del Prado, Carlos Meneses, Wilfredo Kapsoli, Jorge Cornejo Polar, Mario Vargas Llosa, Ricardo Gonzáles Vigil, quien afirma que los “… 5 metros de poemas pueden ser una irónica alusión a la mentalidad burguesa que todo lo contabiliza y parece valorar sólo las propiedades materiales de los objetos; a la semejanza entre los pliegues de las hojas del poemario ( como decía el original tenía eso, originalidad) y los “metros” plegables que usan los carpinteros, o también una irónica referencia al metraje de las obras cinematográficas”.

Entre los nuestros Omar Aramayo y José Luis Ayala, quien es autor de su biografía, afirmando, que toda su obra la escribió antes de los 20 años. Y a partir de entonces dedicó su tiempo a la difusión del marxismo, actividad política por la que fue encarcelado y desterrado a Europa. A finales de 1926 publica su primer poema, titulado lluvia, en el Mercurio Peruano editado en Lima. Al año siguiente fue premiado en un concurso promovido por la municipalidad de Lima. “… aunque de obra breve, la presencia de Oquendo deja indicios muy netos acerca del desembarazo, paulatino, que nuestros escritores consiguen respecto a sus ideales de lengua y poesía”. (Escobar Alberto, 1980, p.96).

Dentro de la poesía puneña, es Oquendo, la más alta figura, por haberse adentrado, poéticamente, en un gran surrealismo: “5 metros de poemas, es después de Trilce, la más perdurable expresión de la poesía vanguardista en el Perú” (Cáceres Chaupin José, 1997, p. 81).

El original libro de Oquendo mide 23x23.5 cm. Y sus páginas están pegadas y dispuestas en forma de acordeón. Las hojas aparecen plegadas, y totalmente estiradas llegan a medir aproximadamente 5 metros. Los críticos han observado que Oquendo no exalta incondicionalmente a la modernidad. Hay una sutil ironía, no exenta de admiración, por lo moderno. Por ejemplo, se va a la luna a hacer compras y un ascensor le compra 5 metros de poemas. Ya en 1928 Francisco Mostajo dijo de Carlos Oquendo y de sus 5 metros de poemas que contenían una: “… acracia métrica y rítmica, metaforización remota, independencia del yugo de la lógica intelectual”.

…era efectivamente cinco metros de papel, llenos de disparates melodiosos, de metáforas inverosímiles, de estudios dilates para quitarle la serenidad al burgués. Y me digo: a qué se conducen estos atentados tipográficos. Hidalgo publicó un libro en que habían páginas con una sola sílaba. ¿Esto es arte? Motivo para que el lector se sienta estafado o que el compañero tipográfico maldiga de poetas, a todos los estrafalarios del mundo, con todo, entre esta resbaladiza granza de circo, entre esta espuma, este chisporroteo de los veinte años insurge auténtico el poeta”. (Guillen Alberto, 1933, diario “El Pueblo, 22 de junio)

Ayala, en una entrevista afirma que: “…el mito comienza desde el discurso… el me dijo – refiriéndose a Mario Vargas Llosa – que lo único que había querido era exaltar la figura de Oquendo como un poeta dedicado solamente a su actividad y que esa parte de la camisa roja, era una metáfora”. (QLISGEN Nª 4, 1984, p. 52)

Mario Vargas Llosa, en el discurso de aceptación del Premio Rómulo Gallegos, por su novela: “La casa Verde (4 de agosto – 1967), que le dedicó a Oquendo, es rescatado “De la fosa común del olvido”.

...había sido un hechicero consumado, un brujo de la palabra, un osado arquitecto de imágenes, un fulgurante explorador del sueño, un creador cabal y empecinado que tuvo la lucidez, la locura necesarias para asumir su vocación de escritor como hay que hacerlo: como una diaria y furiosa inmolación”. ( QLISGEN Nº 4, 1984, p.20).

Vuelta a la otra Margen (antología), de Mirko Lauer y Abelardo Oquendo es un libro más que se ocupa del poeta nuestro, y últimamente la edición auspiciada por el rectorado de la PUC.

5 metros de poemas, libro que contiene su obra completa, y un estudio de la misma por el crítico Daniel Salas, que en interesantísimo prólogo dice titulándolo: Oquendo de Amat: buen aventurero de emociones; No se trata de reflejar fielmente la realidad sino de “reconciliarse” con ella a través de esas “frágiles y pequeñas imágenes, que en muchos casos imitan la candidez de la infancia… avivándola con los colores de la solidaridad, la imaginación y el amor”. El poeta no describe fotográficamente las ciudades (que no conoció), más bien las recrea como espacios utópicos en los que el espíritu de la época armoniza con el desarrollo de la experiencia “plenamente humana”. Así en el poema “Nueva York” hay unos niños jugando al aro con la luna, la mañana se va como una muchacha cualquiera y “la brisa dobla los tallos de las artistas de la Paramount”.

En (APUMARKA, 2005, Nº 7), “… es una oportunidad esperada con ansiedad, para poder expresar un tributo al poeta desolado, más no solitario, humilde, introvertido como lo reconocían; aquella tendencia a vivir en un mundo interior, conociendo cada esquina de su alma, cual ciudad mitológica vivía en él”; Carlos Augusto se llamaba, hijo de don Belisario y doña María Zoraida.



MADRE


Tu nombre viene lento como las músicas humildes

y de tus manos vuelan palomas blancas


Mi recuerdo te viste siempre de blanco

como un recreo de niños que los hombres miran desde aquí distante


Un cielo se muere en tus brazos y otro nace en tu ternura


A tu lado el cariño se abre como una flor cuando pienso


Entre tí y el horizonte

mi palabra está primitiva como la lluvia o como los himnos


Porque ante ti callan las rosas y la canción.



Victima de la TBC muere, en las sierras de Guadarrama; en la mayor pobreza y soledad, en el inicio de la guerra civil española un día muy triste… pero muy triste para las letras puneñas, un 06 de marzo de 1936. Pero un 11 de junio de 1972 es encontrada su tumba en Navacerrada España, por el escritor peruano Carlos Meneses Cardenal, siguiendo el rumbo dejado por Raúl Porras Barrenechea y Rosa Arciniegas.



POEMA DEL MANICOMIO


Tuve miedo

y me regresé de la locura


Tuve miedo de ser


una rueda


un color


un paso


PORQUE MIS OJOS ERAN NIÑOS


Y mi corazón

un botón

más

de

mi camisa de fuerza


Pero hoy mis ojos visten pantalones largos

veo a la calle que está mendiga de pasos


1923.



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(*) Parte de este texto está inmerso en el libro Aquí no falta nadie, antología de poesía puneña de Walter L. Bedregal Paz. Grupo Editorial "Hijos de la lluvia" & LagOculto Editores. 2008.


viernes, 1 de agosto de 2008

Alejandro Peralta *




Pobre Antuquita

todo el día detrás de la majada.

Hecha un ovillo sobre las piedras,

se ha ido tan lejos.

Se va a quedar en media pampa,

acorralada entre los cerros.

Alejandro Peralta




Escribe: Walter L. Bedregal Paz


Alejandro Peralta Miranda

(Puno, 1899 - Lima 1973)



Es uno de los más grandes poetas vanguardoindigenistas puneños. Poetas como Vallejo, Eguren y Chocano se expresaron con admiración sobre la poesía de Alejandro Peralta. Sus obras Ande (1926), El Kollao (1934), Poesía de entretiempo (1968), Tierra-aire (1971) y Al filo del tránsito (1974), constituyen la mejor voz indígena de la poesía del Perú.


El hermano menor de Arturo Peralta (Gamaliel Churata) también destacado alumno del maestro José Antonio Encinas. Publica sus versos en distintas revistas literarias de la época, Amauta y el Boletín Titikaka, fueron los que más resaltaron su verso poético. Su poesía alcanza puntos desequilibrantes de logro, lo cual le permitió obtener en el año de 1961 El Premio nacional de Cultura, con su libro de Poesía de Entretiempo (1968). Publicó más de cinco libros, entre los que destacan Ande y Kollao (1934), por tener estos rasgos y cortes de surrealismo que hallamos en sus páginas, sobre todo en Ande, circundando lo telúrico y la vanguardia; Tierra Aire; un libro de menor pureza estética que Ande, pero de mayor ímpetu revolucionario fue El Cal, poco conocido en nuestro entorno, pero de lectura paciente en el país hermano de Bolivia, para finalmente tener Al filo del tránsito, publicado para una edición póstuma por el Instituto Puneño de Cultura con sede en Lima.



LAS BODAS DE LA MARTINA



En una esquina de la noche

está danzando

la bandera

de fuego del festejo

quiebran las sombras como látigos

veinte ojotas borrachas

EL CHARANGO SALE A GRITAR A LA PUERTA

Se ha casado

la Martina


Las estrellas como avispas sobre las fogatas

El kolly

de la quebrada

se ahoga dentro la noche


la Martina sabía removerle las venas con sus ojos


Toda la noche la música sobre los cerros


como sankayos

como clavelinas

BOM BOM BOM BOM

Ahora es el bombo que levanta terrales de alegría

El cuarto está alumbrado de gritos


La Martina le ha cosido la boca al Inocencio

tienen las venas hinchadas de pitos y tamboriles

en la parroquia han temblado como las totoras

se le fugaron los ojos con el incienso por la claraboya

en el camino querían prenderse de los gorriones

De madrugada la Martina encontraba al Inocencio entre los los riscos


desenredando la mañana y se iban cuesta arriba

dejaban ardiendo el cerro


BOM BOM BOM BOM


Los novios están bailando un waiñu de llamaradas

LA MARTINA LA MARTINA LA MARTINA

LA M A R T I N A LA M A R T I N A LA MARTINA

la

mar

ti

na


EL ALBA ESTÁ CANTANDO EN LAS VERTIENTES



Influenciado por los informes de Mariátegui sobre los últimos sucesos del mundo literario, Peralta que en ocasiones había firmado como Alfonso Cajal, es “… vanguardista a su modo, sus versos recogen el sentimiento, tristeza y desolación cargado por imágenes ilusionistas, que entremezclan la naturaleza, y desde luego, la independencia de su fe creadora, entre elocuente, plástica y surrealista” (Toro Montalvo César, 1988, p. 613).

Su poesía es vital y renovadora para los albores del indigenismo, Toro Montalvo y Luis Monguió dicen sobre los versos de Peralta, en los que hay elocuencia, plasticidad, surrealismo y amor al indio y al altiplano.

En el Prólogo de Poesía de Entretiempo Adalberto Varallanos refiere su pensar: “Si César Vallejo, de quien se diferencia en el espíritu y en la visión, es un poeta expresador de la angustia y de la tortura del alma indígena; Peralta es un interpretativo, un colorista o itinerario de los paisajes andinos. Aparte de la luminosidad de sus metáforas y de la limpidez de sus versos, que pone ante el lector la emoción y visión de los pueblos del Sur, es un poeta de cierto fatalismo ancestral”. (1968, p. 5).

Su obra póstuma Al filo del Tránsito (1974), refleja al indio y el paisaje altiplánico como protagonistas primordiales.


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(*) Parte de este texto está inmerso en el libro Aquí no falta nadie, antología de poesía puneña de Walter L. Bedregal Paz. Grupo Editorial "Hijos de la lluvia" & LagOculto Editores. 2008.

(**) En la fotografía, Alejandro Peralta el poeta, a lado de Demetrio Peralta (Diego Kunurana), el pintor. Una cortesía de Pedro Pineda Aragón.



jueves, 24 de julio de 2008

Las huellas de "Aquí no falta nadie", en Caretas, Julio - 2008

Publicación Caretas Nro. 2036 del 17 de Julio del 2008

Las huellas del espíritu de Aquí no falta nadie, ilustra muy bien lo que viene ocurriendo en el campo del análisis crítico-literario. Es un privilegio para la poesía puneña el análisis de su poética. Mediante la descripción y el análisis del libro antológico.
En sus diferentes presentaciones, mostraremos paulatinamente ese tipo de análisis textual que específicamente desarrollan los críticos literarios.
Gracias a la lectura de este libro, podremos acceder al universo que la poesía construye, y mejor de la nuestra.


La concepción de la poesía puneña en 21 poetas contemporáneos





Alejandro Peralta

(Puno, 1899 – Lima, 1963)

Vanguardista indigenista peruano de los años veinte.



Carlos Oquendo de Amat

(Puno, 1905 – Navacerrada España, 1936)

Mención Honrosa. Concurso Literario de la Fiesta de la Raza 1929.



Efraín Miranda

(Puno, Huancané, Rosaspata, Condoraque, 1927)

Cultor de la poesía peruana andina.



Omar Aramayo *

(Puno, 1947)

* Integrante de la Promoción Intelectual Carlos Oquendo de Amat.



Percy Zaga *

(Puno, Cabanillas, 1945)

* Integrante de la Promoción Intelectual Carlos Oquendo de Amat.



Gloria Mendoza Borda *

(Puno, Juliaca, 1948)

* Integrante de la Promoción Intelectual Carlos Oquendo de Amat.



Vladimir Herrera

(Puno, Lampa, 1950).



José Velarde

(Puno, Yunguyo, 1954).



Boris Espezúa Salmón

(Puno, 1960)

Finalista Premio COPE de poesía 1996.



Lolo Palza

(Puno, 1964).



Alfredo Herrera Flóres

(Puno, Lampa, 1965)

Premio COPE de poesía 1995.



Simón Rodríguez

(Puno, 1969)

Ganador de los II Juegos Florales Universitarios UNA – Puno, 1993.



Fidel Mendoza

(Puno, Huancané, 1972)

Mención Honrosa. Concurso Nacional de Poesía Pucara – Huancayo, 1996.



Gabriel Apaza

(Puno, Moho, 1969)

Finalista en los IV Juegos Florales Universitarios UNA – Puno, 1997.



Walter Paz

(Puno, Acora, 1969)

Mención, Concurso Nacional de Educación en poesía, Premio “Horacio – 1999”.



Erdi Flóres

(Puno, Ilave, 1970)



Eddy Oliver Sayritupa

(Puno, Huancané, 1974)

Finalista Premio COPE de poesía Internacional 2007.



Darwin Bedoya

(Moquegua, 1974)

Finalista, Concurso Internacional de Poesía Ciudad de Torrevieja – Alicante, España, 2002.



Luis Pacho

(Puno, Laraqueri, 1969)

Premio Nacional de Educación en poesía, Premio “Horacio – 2008”.



Rubén Soto

(Puno, Juliaca, 1974).



Filonilo Catalina

(Puno, Coaza, 1974)

Premio COPE de Bronce, poesía 2005.