sábado, 3 de mayo de 2008

AVISO DE PREVENCIÓN




AVISO IMPERDONABLE


Fuente: Diario Los Andes - Puno
Domingo 17 de junio, 2007.


Este viejo verde, acaba de leer la revista La rama torcida de su viejo compadre visitador Walter Bedregal. A mi juicio les dio el eterno descanso a todos los lunáticos locales que le cantan a la luna desde el charco junto a los sapos cancioneros. A los que compraron la fama en "la casa verde" de la ciudad. A los que se cuelgan del saco de los veteranos legos de las letrillas. A los franeleros y melosos caracoles.
Bedregal en los últimos días, viene transitando por las arterias de la ciudad, luciendo un impresionante traje sacerdotal. Se dedica a tiempo completo a exorcizar sin costo alguno, y a echar demonios de las almas atormentadas de Puno.
A la fecha han llegado noticias hasta mi despacho, que varios escritores puneños han renunciado al enfermizo hábito de escribir y comentar. Sobretodo un grupo de estos raros seres, han perdido el juicio y el apetito, se fueron descalzos a orar al cerro Kancharani, pidiendo y convocando a todos los ángeles de la tempestad para que carguen con los huesos de los editores de La rama torcida. Dejo constancia que Bedregal me mostró fotos íntimas de los llorones en posturas nada varoniles, también hojeó sobre mi vieja mesa colonial, un libro rancio de color amarillo que contenía las hojas de vida poco saludable de los susodichos.
Prevengo a los lectores de La rama torcida, que este viejo verde ha descubierto con sus ojos búho, que la revista nombrada, trae un micrófono escondido en la tapa. No hable ni comente mientras lea, le pueden estar grabando. Si la ha leído deshagase inmediatamente, tiene la maldición en su casa. Bedregal se ha propuesto espiarnos.


Texto enviado por:
NOTA: Si necesita un avisito de esta naturaleza, contáctese con nuestro representante de ventas, el irresponsable Don Juan de Caña Verde. Email: nina_inti@yahoo.com

viernes, 2 de mayo de 2008

La ininteligibilidad enunciativa y la reinvención de la metáfora: apuntes y registro de la poesía puneña actual: 1992 – 2007..


Fuente: La rama Torcida

Revista de literatura y otro desvaríos

Año 1 - Nº 1 - 2007

Pág. 54

Juliaca - Perú


Por: Darwin Bedoya



“El poeta es un ebrio lector de sus propias metáforas: veo un oscuro extraño, un viaje, un revés de la fortuna”
Charles Simic.


A menos que ocurra una improbable sorpresa, en Puno, desde Oquendo, Peralta o Miranda, hasta hoy no se ha escrito una poesía representativa o que trasunte nuestras fronteras de departamento. Si hacemos un balance, en líneas generales ya se ha dicho-escrito desde los más pretenciosos intentos hasta algunos logros que definitivamente no confirman nada. Por supuesto que atravesando por publicaciones vacías, textos sin un sustento valedero, demostrando que sus autores no saben ni una pizca de poesía o de aquellos dinosaurios que piensan que el tiempo se ha detenido y de a poco escriben poesía con métrica, rima y esas estancias que son del pasado, (evidentemente que la métrica y la rima no significan antipoesía, pero ¿quién escribiría con la maestría rítmica, técnica depurada y espíritu clásico como lo hacían Góngora o Garcilazo?) o lo que es más insólito todavía, existen "poetas" que saben de poesía y escriben vastos "prólogos", empero, publican lo mismo de lo mismo, poesía barata, imitación descarada, poesía que no soporta una sola lectura pues, se cae de las manos. Parece ser que las ideas se han agotado, que quienes han escrito ya no tienen más que decir y están dando vueltas en el mismo sitio, se han vuelto repetitivos pues nos dicen lo mismo desde otra perspectiva, con variaciones mínimas y muchas veces con la monotonía de las reiteradas metáforas. Sin embargo, hay que ser hidalgos y al menos mencionar que existen algunos textos (sólo algunos poemas o versos) escritos en los años 90 que valen por sí solos y merecen figurar en cualquier antología seria de la poesía peruana reciente; pero son solamente poemas, que no se confunda, sólo poemas que brillan entre espinas, no una obra plena, un libro ambicioso que nos pueda hablar de una propuesta, de un nuevo canon poético basado en la experimentación o nacido de ella. Está quedando sólo en esperanza remota la poesía o el libro de quienes se aguardaba mucho. No hay virtuosismos o versos que merezcan mayores atenciones, todo parece estar perdido, pues, solamente se puede ver a diestra y siniestra una increíble abolición de técnica, estilo y concreción estética, manejo de discurso y construcción de las estructuras, trabajo del lenguaje y formulación de los ritmos como parte de un auténtico proceso creativo. Parece ser que quienes escriben poesía han pensado o están absolutamente seguros de que haciendo trocitos de un texto escrito en prosa se puede encontrar un gran poema. Estos síntomas nos hacen pensar en la existencia de una epidemia verdadera y silenciosa que delata a un empobrecimiento y consecuente desfallecimiento del arte de factura en Puno, en este caso de la poesía.
Hemos olvidado que las cosas serias requieren fuertes dosis de rigor, profundidad y esencialmente originalidad, elementos que a toda obra de arte se le exige. Éste sea tal vez el momento de quemar todo, de encender la gran hoguera y echar los libros con curvas, los poemas curvos, los versos curvos que amamos, al fuego; en una despedida con muchísimo amor, a pesar aún de las altas cenizas, y olvidarnos de todo cuanto hemos sobreamado para empezar a escribir la verdadera poesía.
Lejos y al margen de todo descontento y lamentación que a estas alturas del partido no tendrían mucho significado, estos apuntes sólo pretenden (sin ser pretenciosos) destacar algunas líneas sobre la poesía puneña actual y, además, poner en la vitrina un registro mínimo de lo más reciente que se está produciendo, en el contexto poético, aquí en el sur del Perú.
No es que la poesía les sonría únicamente a los poetas de la Capital y a nosotros nos espere distante, arriba, después de la cuesta. Lo que ocurre es simplemente que a la poesía escrita en el interior del país no se la conoce o no se la quiere conocer. Es por eso que se publican reseñas, artículos, ensayos, libros, antologías, etc., con el rótulo erróneo de “poesía peruana” con nombres de autores limeños y limeñistas, sin atender la gruesa factura de la verdadera poesía peruana lograda en provincias. Evidentemente que no desdeñamos para nada los laureles alcanzados por los grupos, generaciones, promociones e insularidades de poetas capitalinos (premios COPÉ, MENCIONES EN REVISTAS INTERNACIONALES, APUNTES EN ANTOLOGÍAS LATINOAMERICANAS, etc.) que han forjado un buen trabajo y se han hecho conocer por mayor cantidad de lectores, esto sin duda tiene que ver con los medios que de algún modo les han facilitado las universidades de Lima, sino a todos, a la gran mayoría; a esto hay que agregarle el papel que juega el acceso que ellos tienen al uso del mass media, buen instrumento de comunicación y difusión.
En la poesía puneña actual no hay grupos ni generaciones. El trabajo colectivo parece ser sólo una idea. En los años 90 y lo que va del 2000, los poetas del altiplano han venido realizando su labor escrituraria de una manera muy independiente, insular o marginal si se quiere. Es verdad que la mayoría de los poetas se conocen por haber sido partícipes de dos o tres recitales celebrados en Juliaca y Puno. El primero se realizó en Juliaca a finales de los 90, mientras que los dos últimos se realizaron en Puno, uno a inicios del nuevo siglo y el tercero hace poco. Pero solamente fueron recitales en donde tal vez algunos se conocieron por primera vez o se supo de algunos que eran aún inéditos, sin embargo, de ahí a formar un grupo, un colectivo o emplear un presupuesto estético como “generación”, no ha sucedido, tampoco escribieron ni firmaron un manifiesto ni cosa por el estilo, precisamente porque sus congregaciones no fueron tales. Alguien de los poetas inscritos en los 90 ha señalado, creemos con certeza, que la escritura al igual que la lectura se desarrollan mejor en una absoluta soledad y que los grupos o generaciones son solamente denominaciones, clichés.
Una manera de conocer y evaluar el proceso y evolución de los poetas de esta zona del Perú, ha sido la diversidad de concursos no sólo departamentales, sino también regionales y nacionales. Además de las variadas revistas que siempre incluyen, aunque no todas, una sección poética. Pero cabe anotar que existen publicaciones especializadas en el tema. Los textos que se vienen mostrando mediante las revistas que no sólo circulan en nuestro medio, pues son leídas más allá de nuestras fronteras de departamento y de país (léase: Consejero del Lobo, Pez de Oro, Lágrimas de Cocodrilo, El Boletín Oquendo, etc.) son publicaciones que han logrado hacer conocer que los cultores de poesía circunden un cosmos en el que fulge la revitalización y la reivindicación del espacio andino, pero no con ánimos de continuar el canon poético de antaño, sino más bien con la intención de hacer conocer una propuesta estética de innovación, tal vez considerando algo de lo contemporáneo, pero de una manera muy singular, muy propia de cada autor y siempre en busca de alcanzar un espacio propio.
En la actualidad el espectro de la poesía puneña está mostrando muchas posibilidades de dedicación, los versos denuncian que sus autores no son de aquellos que escriben los sábados cuando cae la tarde o los domingos cuando todos se han ido de casa. Esto, obviamente tiene un matiz con los exageradamente novísimos que recién hacen sus pininos poéticos y con los que parece ser que serán toda una vida novísimos. Cada vez aparecen nuevas voces, nuevos libros, nuevas tendencias que aunque siempre tienen un mismo punto de partida y están inmersas aún dentro de ciertos márgenes de los cuales paulatinamente se irán alejando, porque estamos seguros que como toda voz nueva, la permanente búsqueda entre cambio y evolución no ocupará mucho tiempo para dejarnos leer la poesía que esperamos si hablamos especialmente de Juliaca y Puno como epicentros poéticos. Además, debemos considerar que en Puno desde hace un buen tiempo viene desarrollándose el taller de creación literaria ANCLAS EN EL CIELO y en Juliaca, desde hace poco, el taller LA TRIBU DE LOS ESPANTAPÁJAROS, ambos grupos seguramente requerirán del transcurso del tiempo, como todo taller, para mostrar su producción; aunque el propio anhelo de los participantes está permitiendo que ya se conozcan algunos textos de estas noveles agrupaciones que no necesariamente significan generación.
Sin embargo, un testimonio, no sólo de evolución poética sino, hasta cierto punto de laboriosidad, es la cada vez más seria poesía que vienen escribiendo los poetas que se hicieron conocer en los 90, ese grupo sin grupo que aludimos líneas arriba, en ellos hay una absoluta diversidad de técnica, estilo y propuesta estética, entendiéndose que son pocos los aspectos que tienen en común. La individualidad los ha llevado, a algunos, por un camino del que han salido airosos y con textos que dicen bastante del trabajo de sus autores. En tanto que otros aún están desplazándose por territorios que no dejan de ser interesantes justamente porque continúan produciendo buena poesía desde allí.
En los poemas creados por esta hornada que prefiere el individualismo, entre sus pocas convergencias, podemos hallar o notar que ciertos textos, y en algunos poetas, su poesía está signada por una inclinación especial hacia la metáfora, además de un profundo lirismo que rebasa el reino de la sensibilidad. Luego, una especie de expansión que se da en esta poesía es su ininteligibilidad enunciativa, partiendo de una consideración singular hacia el lector, es decir, hacia el destino final de la poesía y un tanto escuchando lo que decía Ian Banks: “Uno escribe para ser leído, de qué te sirve obtener maravillosas críticas y muchos premios si luego te leen cuatro gatos o estás cogiendo polvo en las estanterías”, y un modo de acercarse y estar al lado de esta idea es la transfiguración y transparencia que la poética nueva de Puno debería mostrar. Es evidente de que no se trata de tomar un vocablo extirpado de alguna frase para luego insertarlo en algún verso del poema, lo que seguramente creará una calamidad musical y una incongruencia textual, tal como hemos leído en las recientes publicaciones. Aquí hay que añadir también que las lecturas previas, aparte de su vital importancia, para la formación del escritor, también suelen ser mortales en el sentido de que cuando se escribe se parece mucho al padre, al autor del texto original y eso va en desmedro de la originalidad, de la capacidad del autor, hay que, como decía Eduardo Chirinos, saber matar al padre, a la influencia. A lo mencionado hay que añadir que la mayoría de estos autores desarrollan un élam vital casi recurrente en sus textos: la reivindicación de lo andino, utilizando para ello una apelación a la terminología del quechua y el aymara en algunos casos, no como eje temático, sino como un acto de identificación y anhelo de universalizar su entorno telúrico, sin caer en viejas “fórmulas”, ni en la necesidad de forzar el tema. La poesía de Puno de estos últimos catorce años, si consideramos como el inicio de la poesía Puneña reciente a la publicación, en 1992, de DESATANDO PENAS de Simón Samuel Rodríguez Cruz que, a la vez fue, en cierta medida, el cierre del capítulo que marcó la poesía de los 80; ha tenido y sigue teniendo todavía un buen número de cultores. Y si se trata de mencionarlos, podemos citar que luego de DESATANDO PENAS, un poemario de honda belleza y un derroche de lirismo elegiaco desmesurado, nos muestra a un osado poeta que conoce de poesía, de nivel estructural y aprovechamiento temático, al margen de que se pueda ver en el texto la univocidad del yo poético y las alusiones al mundo terrígena con la inclusión de vocablos quechuas y la persistencia de la amada diótima y, por supuesto, el motivo de fondo, los anhelos de libertad que nos canta Simón desde los rincones de su pensamiento. Hasta ahora no encontramos a ese Simón de DESATANDO PENAS, sin la necesidad de que sea repetitivo.
En Juliaca, hacia 1996 se publica HEREJÍAS de Fidel Mendoza Paredes, quien previamente había publicado IMPRESA TACITURNA (1993), algunas plaquetas y la trascendental colección de poesía puneña ANTOLOGÍA DEL CINERARIO que acogió a los poetas que por esa época se iniciaban en este “difícil trabajo”. En HEREJÍAS está el poeta que nos canta ese inicio de cierto erotismo condensado dentro de un malditismo bukowskiano que en la actualidad se puede leer en sus versos. Pero, con ese disloque de orden temático, también asomó una ardua labor con el lenguaje, que por cierto parece ser el punto de mayor relieve en sus coetáneos cuando escriben poesía. Con sus poemas breves y su ritmo cansino. Su poesía habitada de versos con ecos muy claros de un canto un poco atardecido y sin el aprovechamiento de los temas, le han quitado su valía pretendida; por ello Fidel ha buscado otros espacios en la literatura pues, ahora parece sentirse más cómodo en la narrativa luego de haber publicado una novela y estar actualmente terminando su segundo texto narrativo que no será sino otra novela.
Posteriormente, un año más tarde a la publicación de HEREJÍAS, 1997, se presentó en Juliaca el poemario VALLE INTERIOR (DABEFRY Editores) del poeta Rudy Augusto Frisancho Gallegos, quien ya había publicado POEMAS SILVESTRES, CANTATA DENTRO DE UNA HEBRA DE SUEÑO y FOGATAS BAJO LA SOMBRA; pero con VALLE INTERIOR (aunque en el 2005 haya publicado CRISÁLIDA), es que se conoce la verdadera labor del poeta, la estancia a la que Rudy ha llegado para mostrarnos su poética llena de alusiones surrealistas y con un lenguaje de cierta relevancia barroca. En los textos poéticos de Rudy, también se notan las cadencias rítmicas y el retorno de las metáforas elocuentes dentro de un florilegio de semblanzas que aluden a un poeta cansado de la retórica. Tal vez su mayor logro esté en algunos poemas de VALLE INTERIOR; los demás textos parecen ser sólo espejos continuos.
Luego, iniciado ya el nuevo siglo, aparece APORÍA, LA DUDA DE LA LUCIÉRNAGA O SUS HERIDAS DESHOJADAS (Consejero del Lobo Editores) de Gabriel Apaza, eminente promotor cultural que entre otras revistas dirige CONSEJERO DEL LOBO, revista de literatura. Pero con la publicación de APORÍA (2001) Gabriel nos muestra un nuevo cauce en la poesía puneña, una impronta que nos remite a otros lugares, a unos espacios donde la sola imaginación es capaz de llegar. Sus versos cortos tienen la magia de la instantánea imagen y la aplicación de su mirada incesante al verbo, por eso es que tal vez Gabriel sea una voz que trasunta entre la vanguardia y un cierto neosimbolismo con claras alusiones estéticas, además de sus detenimientos en el lenguaje elegiaco que seguramente pronto será tomado en cuenta. Sin embargo, el lado oscuro de su poesía está en la no responsabilidad del ritmo y la idea vertebral de sus poemas, hay un cierto caos inadvertido que destruye la ambigüedad pretendida.
En Puno nos sorprendió la aparición de GEOGRAFÍA DE LA DISTANCIA (Arteidea editores 2004) de Luis Pacho Poma, también amante de la cultura, además de dirigir la revista de Literatura PEZ DE ORO, Luis Pacho edita otras revistas culturales. Su poesía es una muestra de lo serio que se viene escribiendo en Puno. Cuando se lee GEOGRAFÍA DE LA DISTANCIA a la vez se responden varias exigencias que algunos reclamaban, unos un libro orgánico, otros un texto sólido y otros una buena colección de poemas. Pacho es la viva voz que ligada a una gran tradición de hombres de letras puneños, alcanza una voz propia, poseedora de la pureza de la palabra y la contundencia de las imágenes que no son otra cosa que la poesía trabajada. Es notorio también el conjuro lírico, espíritu de la poesía, que hace posible su ritmo cadencioso y el vibrante espacio terrígena que a veces se torna nostálgico y a veces muy explícito gracias a los símiles empleados con bastante frecuencia; pero también están los versos ininteligibles que hacen posible la variedad de lecturas y en consecuencia el logro de un poema recurrente y antológico como el caso del titulado UNA DIABLESA EN LA FIESTA. Habría que reparar en la poesía de Luis, el halo mediático y su constante textura de nostalgias inenarrables.
Dentro de este concierto de voces un tanto conocidas para los profusos lectores, se debe considerar también los libros de Luis Rodríguez (Filonilo Catalina), especialmente JANAÍ O PARA CANTAR BAJO LA LLUVIA (2005), un conjunto de poemas que confirman la madurez de su autor, es en este poemario en donde hay que resaltar su lenguaje coloquial que ya es característico en él, además, por supuesto, la dimensión de su lirismo sonoro y las variantes léxicas del lenguaje consuetudinario, que son empleados con exactitud en sus versos, al final hacen una suma poética de relieves mayores y actuales que permiten ubicar su estro en un lugar muy envidiable. En JANAÍ…el autor recurre a la metáfora y a las imágenes elocuentes, al verso relativamente breve pero, de gran dimensión y contenido, sin embargo, también está la poesía acompañada de un cántico en prosa (texto final) donde sigue persistiendo el quiebre melancólico y la alusión al consabido verso amatorio-erótico, como ocurre en casi todos los textos que conforman su poesía. El quiebre lo pone, sin duda, su desesperada visión de lo lejano, su nulidad de silencio.
En el 2006 hace su intempestiva aparición ISTALLA (Cascahuesos Editores) de Rubén Soto, con versos cortos y bastante elaborados haciéndonos recordar, por momentos, la brevedad de los haykus de Basho, pero hay que tomar nota del discurso textual que hace Rubén en sus micropoemas. Partiendo desde los títulos escritos en quechua y la disposición caligráfica de los versos que nos remiten a épocas precedentes cuando empezó la renovación poética; hasta llegar al corazón mismo de la idea que el autor quiere expresar con su incursión en el uso de la terminología quechua y el acercamiento que hace desde su yo poético hacia esa amada, que no es otra que la poesía vestida de una dama sumisa y tranquila, transparente y escondida detrás de sus formas verbales. La poesía de Soto es el camino hacia un nuevo estilo, un nuevo cosmos que se debe abordar considerando los caracteres terrígenas, no como una simple utilización de la palabra andina, sino más bien como una reelaboración de las vivencias, sentimientos y desilusiones desde el otro lado, desde el mismo lado.
Además de estos libros publicados, podemos mencionar toda una colección de poemas sueltos publicados por autores que todavía no han publicado un conjunto, un libro; pero que sí están en un nivel que va más allá del poemario. Cada cual ha destacado de algún modo con un trabajo propio o con las influencias que les han procurado sus libros de cabecera, y ahora, en estos tiempos, la globalización de la información.
Si en Simón Rodríguez encontramos un aliento de Heraud, Eguren, Oquendo y Shelley; en Fidel encontraremos a Bukowsky, Octavio Paz, Eielson, Ayala, Pound, Keats, Hölderlin; mientras que en Rudy estará Eielson y Nava; en tanto que en Gabriel podremos encontrar a Borges, Huidobro, Shelley; Luis Pacho tendrá a Juan Cristóbal, Oquendo, Eielson, Paz; por su lado en Edwin Ticona encontraremos a Hölderlin Neruda, Martos, Oquendo, T.S. Eliot, Pound, Peralta y Shelley. Hugo Lipa tendrá a Rilke, Bukowsky y Nava; Fernando Terral tendrá a Vallejo; en Walter Paz veremos a Oquendo, Paz, Eielson y Westphalen; y en Edy Oliver estará Vallejo y Neruda además de Xavier Abril. En Luis Rodríguez latirá Oquendo, T.S. Eliot, Pound, Vallejo, Verástegui y Shelley, Aleixandre y Octavio Paz, mientras que en Rubén Soto encontraremos a Mallarmé, T.S. Eliot, Pound, Apollinaire, Oquendo y al mismo Octavio Paz, sin llegar a ningún encasillamiento, copia, ni consideraciones de padres, por supuesto.
Ahora bien, si tendríamos que hablar del registro, de los rasgos distintivos y los espacios propios de cada poeta, necesariamente tendríamos que mencionar: la despaciosa melodía, la impronta andina – telúrica, el discurso amatorio, la sensación de ausencias y olvidos, la dimensión de la soledad, el tono épico, el extremado registro elegiaco, el ritmo fragmentado, la reinvención de la metáfora; entre otras pronunciadas sensibilidades que acompasan el texto poético de los inscritos en los 90’. De otro lado están los otros tipos de espacios y registros, entre ellos no sólo están los vanguardistas, los conservadores de la tradición, sino que también podemos citar a los extremadamente líricos, a los del lenguaje coloquial, a los del lenguaje metafórico, a los urbanos, a los del lenguaje elaborado, a los post modernistas, a los innovadores, menos a los lúdicos.
Por todo ello es que podríamos decir que la poesía de esos años se definiría por su indefinición, por esa combinación rizomática de voces que saliendo de ese ambiente infectado con una notoria desesperación o deprimencia poemática, deberían generar un discurso con la articulación de un proceso que irrigue fuerzas estéticas y no solamente poéticas. A raíz precisamente de la no consecución de esto último es que nos hemos podido dar cuenta de que para estos años, de los nombres señalados, solamente dos o tres siguen escribiendo, y es que el grueso del conjunto ha optado por otros menesteres que poco o nada tienen que ver con el ejercicio del poeta. Entendemos que el extatismo los ha ido llevando al abandono de esa primigenia incursión de polifónicos versos con cierta riqueza textual y exorbitancias de atemporalidad vestida de anacronismo que fueron el centro de su atención y de nocturnas horas de desconsuelo.
Así, el universo de la poética puneña contemporánea ha ido extinguiéndose cual ave mitológica, sin haber entrado o abandonado recursos, estilos y alguna que otra técnica, para ubicarse en un nuevo estado de creación como en el que hoy se debería encontrar. Parece que los manierismos romanticotes y el abuso o uso exclusivo del yo poético y el sempiterno subjetivismo los ha conducido a elucubrar poemas de un tono reiterativo y que se han perdido en el polvo de las tardes ventisqueras de nuestro ande.
Sin ningún ánimo de bifurcar la verdad, rien n´est beau que le vrai, y esto hay que mencionarlo, los grandes, los peces gordos de la poesía puneña nos remiten, qué duda cabe, a ANDE (1926), 5 METROS DE POEMAS (1927) y CHOZA (1978) como la poesía cúspide que a la promoción del 90 ( a los pocos sobrevivientes) les corresponde destronar, porque todos escribimos apuntando hacia un norte, hacia un objetivo.
Por lo demás, como en cualquier lugar, existe la publicación indiscriminada de libros, folletos, plaquetas, fanzines, pasquines, etc. que están distantes de ser tomados en cuenta y, que tampoco podemos llamar esfuerzo literario, en este caso: poético. Tal vez tenga mucho que ver en esto el hecho de que en Puno haya un espacio que no ha sido ocupado por nadie, un espacio que de haber sido instaurado o desarrollado en el altiplano, hubiese ayudado bastante en la formación y las pretensiones de quienes están involucrados en este arte: la crítica literaria, este espacio no ha sido visitado por ningún osado lector, pero no esa crítica de aullidos trasnochados que no dicen nada ni se sustentan en un argumento o discurso sólido atendiendo lo estrictamente literario; sino más bien una crítica especializada, “[una] crítica [que], ante todo, [sea] estimulante. [Que] sea una cortina que repentinamente se corre y nos [permita] mirar lejos y profundamente. [Porque] la crítica no es belleza, pero nos permite verla con otros ojos, gozarla de otra manera. La crítica comparte, no impone”, palabras de Vírhuez Villafane que hacemos nuestras. Debería abrirse un espacio para una crítica que tenga una buena vista, que vea más allá del autor o la factura del texto sin esas mezclas de política y poder; se requiere una crítica con proyecciones explicativas y perspicaces, que deje su lirismo literario y se arme con herramientas como corrientes teóricas, estéticas, filosóficas, semióticas, etc. para ampliar horizontes y ahuyentar los conocidos resquemores y las huidas a las polémicas alturadas que atiendan con exclusividad al texto, no a su autor; éso es lo que le falta a la literatura puneña en general, para que de alguna manera se le pueda otorgar márgenes a la creación no elaborada, para que sea tal vez una lámpara en esta avenida de casi una completa columna de ciegos, para que esa crítica sirva como un timón y, pueda también resumir el lapso de ensimismamiento que un tanto extiende todo proceso literario. Porque estamos convencidos de que la nueva poesía debe emerger de la experimentación, como si se tratara de un arduo trabajo en el interior de un laboratorio, pero esta vez trabajando en un ambiente de fenómenos que ocurran dentro de la alquimia verbal, considerando los elementos lingüísticos que se someterán a la sensibilidad y poderío imaginativo de quien escribe. El poeta utiliza las palabras, las converge y dispersa atendiendo su sentido significativo para aprovechar las bondades del lenguaje. Y así, la poesía actual deberá dejar atrás esas tesituras de resemantización y asumir una variable discursiva en busca de un nivel poetológico que tenga su propia firma para que el verso nuevo ocupe más espacio y llegue a una cima donde pueda posarse.
Si bien es cierto que para esta labor artística no existen recetas mágicas ni reglas ni fórmulas; en cambio, sabemos, existen deseos plenos de subvertir todo lo ya escrito, pero con una nueva voz. Probablemente se podría hilar más fino la poesía puneña sin entrar a ningún contraste y sin llegar a ningún dejavou o esos reiterados kitsch que se pueden percibir en algunos poemas de autores de la Capital, porque no todo es color de rosas. La poesía puneña actual se encuentra en un estadio especial de consolidación estética y asimilación, de cada autor, a un discurso más elaborado que debe encontrar la solidez argumentativa y en consecuencia una mejor explotación del tema, especialmente el trabajo con la palabra, no con la emoción. Aspectos que a la larga serán de uso común pues la escritura constante es un nexo vital para que lo mencionado suceda, y es que a la cima se llega entre caídas y pasos dobles e inclusive saltos bien pensados, pero no con tirar la toalla y ya.
Un poco para reordenar la danza y también para terminar estos apuntes, debemos señalar que de pronto no ha aparecido ningún novísimo, uno o dos, que deberían copar el espacio y los silencios en este post dos mil, no hay un solo nombre que pueda tomar la posta, (sin que esto implique la no escritura de los del 90’) no hay ninguna soberbia, sólo una carencia de phatos innegable. Es la hora de poner las cosas en su lugar, este florero aquí, este olvido allá, ese ruido ahí, esa cantina detrás, esa muchacha en su esquina, esos chiquillos lejos, esos espejos debajo y, especialmente, esta poesía encima del silencio; con un replanteamiento de la perspectiva crítica. Hay que reorganizar la danza con una poesía absoluta de combinaciones, de elementos, de brillos en el cuerpo técnico, de alimentos teóricos, de ideas metatextuales, y, sobre todo, tener la idea encendida de adentrarse en esa transversalidad que no es otra cosa que un nuevo y exclusivo recorrido poético. Finalmente, con los logros (poemarios editados) plasmados por la “promoción” aludida, podemos afirmar que la pervivencia del género no sólo está asegurada, sino que también ocupa un lugar, aunque minúsculo, pero propio, en el contexto de la literatura puneña.


jueves, 1 de mayo de 2008

La pecera o el reino de los pe(s)cadores del lago sagrado



Fuente: La rama torcida
revista de literatura y otros desvaríos
Nº 1 Año 1 - 2007
Pág. 54
Juliaca - Perú


Escribe: Walter L. Bedregal Paz


“Si no nos inventamos cada día

corremos el riesgo de acostumbrarnos a lo que somos”.

G.M.I.


Las últimas revisiones de la literatura peruana nos han mencionado de un abanico increíble de producción literaria; especialmente se ha hablado de la literatura escrita en provincias, de pronto se ha dado una fiebre por publicar textos y textos que incursionan en la narrativa y en la poesía con mayor incidencia, de autores con los que inclusive se hacen reverendas antologías, se ha publicado en editoriales nuevas, algunas poco reconocidas y otras de gran prestigio (Cuadernos del sur, Matalamanga, Arteidea, San Marcos, Lago Sagrado, sellos propios, sellos artesanales, etc.), sin embargo, ¿Cuál es el trasfondo, por qué esos textos no tienen mayor repercusión?, sólo atraviesan, como logro máximo, por una o dos reseñas hechas por amigos muy cercanos y listo, de ese texto jamás se volverá a saber. Su destino será estar un buen tiempo en los estantes y después ser alimento de ciertos animalillos… Esto que ocurre en todas partes donde se escribe literatura, tiene una explicación, tiene una serie de sustentos valederos que explican esas enfermedades; solamente que pocos se han atrevido a mencionar esos motivos, todos se han callado; pero aquí en Puno lo diremos. En las líneas siguientes anotamos unas cuantas perlas que explican por qué un libro se publica y nunca más se sabe de él y su autor, obviamente, se arrepiente de no haber entrado al parnaso con semejante texto.


Es triste, pero cierto, la literatura puneña escrita en estos últimos años va adquiriendo un deplorable rostro que no pasará a la posteridad. Es obvio que una literatura que carece de una rigurosa competitividad y formación académica responsable, de una visión de búsquedas y encuentros que pueda asegurar un futuro con bases sólidas, no pueda ser considerada y menos trascendental o que hable por sí sola en cada texto, sea narrativo o poético, lo cierto es que no hay un norte trazado y, lo más elocuente es que la mayoría de los que vienen desarrollando este vano oficio están demostrando que no tienen mayores nociones de la herramienta básica que todo “escritor” debe tener: una buena escritura, acompañada, por supuesto, de las disciplinas escriturarias que se traslucirán en cada texto como soporte filológico y lingüístico, dotándolo de ese corpus comunicativo que no es otra cosa que la meta final de las obras de este tipo, (deberían centrar su interés, escasamente y si no fuera demasiado pedir, en un cursito de ortografía, al menos a distancia).

En Puno, algunas revistas y un diario local nos han permitido leer con asombro las inmensas incongruencias semánticas, gramaticales, sintácticas, lexicográficas y ortográficas que son reincidentes en algunos “escritores”; estos espacios lingüísticos nos dicen bastante sino todo de quienes pretenden escribir literatura. Claro, lo que sucede es que algunos de los títulos que hemos leído pertenecen a intelectuales que no deberían estar en las llanuras literarias y tampoco deberían publicar, porque simplemente deambulan en territorios que según ellos, y por sus lecturas ‘autoformativas’más sus constantes visitas a Internet, creen conocerlo todo. Lo cierto es que aparte de hacerse un daño ellos mismos, también lo ocasionan a quienes leen estas publicaciones. En todo caso, una primera brecha que deberían traspasar quienes publican, es pulir su lenguaje escrito, tener nociones de redacción, de texto, de gramática; tal vez un remedio casero sea darle ese material a quienes demuestren saber de cuestiones de escritura y, en consecuencia, también sepan escribir, casi por extensión. Aunque lo cierto es que en nuestro altiplano, hasta ahora, no hemos oído o leído el nombre de un corrector de textos o algún personaje que pueda cumplir ese rol; esta colección de errores es el primer pecado reiterativo de nuestros intelectuales.

La literatura, creemos, es un mundo complejo que requiere una dedicación exclusiva si se quiere andar en paz con ella. No es un lugar al que se puede entrar y salir los sábados o los domingos o solamente al anochecer. En ciertos casos se le dedica un tiempo sólo cuando es feriado o cuando hay algún paro, y, en el peor de los típicos modos, si los “escritores” son docentes de matemática, religión, educación física, ciencia y ambiente, educación primaria y algunos de lenguaje y literatura; se meten de lleno en las letras, cuando están de vacaciones o, finalmente, cuando se ha anunciado algún concurso de jugosos premios (en los que no ganan, por supuesto, y todavía se preguntan por qué no figuran entre las menciones honrosas siquiera). Esta indisciplina es el segundo pecado de los que escriben poemas y cuentos especialmente; no quedan al margen los que redactan artículos, opiniones y otras “cosillas” que no tienen nombre, -por llamarlos de alguna manera- en esta zona del Perú ¿No sabrán acaso que hay escuelas de literatura en Arequipa y en Lima?, ¿No estarán enterados, siquiera, que podrían hacer otro cursito de Lingüística o Literatura contemporánea si quieren ser lo que pretenden? No hemos registrado ningún ensayo o novela que puedan ser considerados como tal, lástima; lo único que se ha encontrado, tal vez exagerando su valía, son algunos poemarios muy forzados y marcados por el padre.

Las furtivas visitas de estos “escritores” a la musa, nos han hecho comprender, gracias a sus sendas publicaciones, que tienen cierta labia o que se defienden con el uso del lenguaje hablado (los hemos escuchado, no oído), pero cuando esas ideas o discursos son llevados al plano de la escritura, las ideas parecen ser ahuyentadas por un extraño maleficio nacido de su ego. Entonces, las buenas ideas deberán seguir en alguna oscuridad prolongada, hasta que cierta noche de jarana se vuelva a desatar esa sarta de luces atadas que ocupan algún rincón de sus memorias y entonces las vuelvan a escribir, y queden para siempre ahí con una deplorable redacción y poca imaginación; ése es el tercer pecado de la pléyade de intelectuales puneños, no poder llevar al texto escrito su imaginación “literaria”.

Los últimos “libros” que hemos leído, (no daremos títulos para que los hígados duren un tiempo más y porque quisiéramos considerarnos sus amigos, todavía) pero sí hablaremos de poemarios oquendianos y mal corregidos que nos hablan en voz alta de la crisis del poema como forma poética, citaremos antologías vacías y absolutamente improvisadas, de balances que más parecen desbalances y que justamente por eso son inapropiados, de cuentos mal seleccionados, de textos completos copiados de Internet (¿Pensarán que son los únicos que tienen acceso a Internet?) y de otros malestares que son una señal clarísima de que los textos para una buena literatura de Puno, están lejos, tan lejos que apenas quieren parecer un punto en el horizonte y todavía no se les puede presentir. Nos da la sensación que se publica por una cuestión de dineros con padrinazgo o compadrazgo, simplemente por querer figurar o decir que son escritores y, no quisiéramos creerlo, pero hasta se podría pensar que publican para acumular file o lograr el cumplimiento de esa famosa frase que reza “producción intelectual”, y en este parágrafo, tal vez lo más inasible sea que algunos publican en formatos nada literarios pues son un auténtico derroche de material, tanto de papel, tinta y tapas (aunque tampoco tienen gusto para las tapas –incluido el título- pues las hacen con una antología de colores fuertes y con unas combinaciones carnestolendas); ése es el cuarto gran pecado de nuestros hombres en mención.

Los mal llamados jóvenes, que por el momento parecen ser los más activos, se han mantenido en un silencio literario trascendental y absoluto, su actividad radica en publicar revistas, publicar a ilustres desconocidos, publicar textos de la Internet o de “corresponsales”, en el peor de los casos, se concentran en publicar sus trabajos en proceso, en publicar poemas y cuentos sueltos, en hacer conocer su pensamiento leve y superficial que no pasa de la vuelta de la esquina, casi entre cuchicheos, sin mayores polvaredas o disloques literarios, no parecen haberse dado cuenta que están horadando descabelladamente los espacios que le pertenecen a un antólogo, a un editor, recopilador, un lector preparado, etc., (ojalá que aparezca uno siquiera en Puno) y es que una cosa es la creación y otra la labor desubicada que están haciendo. Ése es el quinto mayor logro erróneo que brilla en la literatura puneña.

Hay una convivencia y consecuente respeto a sus predecesores de quienes escriben ahora, tal parece que nadie se salva de este acto, quizá algunos estén siguiendo la ruta de sus maestros y amigos y la literatura de Puno esté signada a muchos años de permanencia en el vanguardismo donde los abuelos sí supieron hacer feria (Peralta, Oquendo, Churata), pero que por ahora no hay una ruptura, un rompimiento y un alejamiento de esos páramos ya visitados, gastados en donde se han detenido la mayoría, ahí se nota claramente que son unos reverendos repetitivos porque se puede escuchar el eco de sí mismos. Le sacan un mohoso lustre a los momentos idos que son cantos de niños, cantos neorrománticos que permiten que sea un discurso sencillo y sin mayores valías, como si esa época fuera una estancia plena de muros y limitaciones o fronteras infranqueables; esta convivencia escrituraria (la convivencia personal es necesaria) esa sombra terrible que resuena como arcaicos tambores es el sexto pecado de los escritores puneños.

Pero casi al final de esta enumeración, de una primera selección de pecados notorios, (anotaremos veinte, la mayoría con nombre propio) la intelectualidad puneña tiene ese don de cometerlos cuando menos deberían hacerlo, se hace uso de fechas importantes para sacar a luz algún libro, o a veces, se aprovecha una visita turística al altiplano y, con la pomposidad clásica, se dice de él una serie de adjetivos y sandeces que no corresponden al libro, pero que deben decirse pues las flores se marchitarían si no fueran mencionadas y recibidas para el florero. Los lugares comunes, casi de culto o adoración (¿…?) tanto en Puno y Juliaca, (Instituto Americano de Arte y El Club Kuntur en Puno; Salón de Convenciones y Salón Consistorial en Juliaca, inclusive los propios municipios están en la danza.) tienen que ser testigos mudos de las reverendas flores que los poetas y narradores se echan entre sí porque “escriben bien” y en consecuencia son los escritores o escritoras del siglo XXI, los nuevos paradigmas; ése es el sétimo pecado de los escritores puneños.

Es verdad que en la actualidad, quienes “practican” literatura tienen la pura emoción, las ganas y el coraje necesarios, que no son suficientes ni valederos; pero el gran vacío, la falta inmensa, es la crítica literaria, un lugar que no ha sido llenado (aunque llenado es mucho pedir) por nadie con una sólida sustentación de verbos válidos y que señalen una ruta para que los pecadores mencionados puedan entrar al buen camino corrigiendo sus crasas falencias. Se requiere una crítica literaria que no vea personas, sino más bien, textos, textos, solo textos; una crítica literaria como la de los maestros (Antonio Cornejo Polar, Alberto Escobar y José Miguel Oviedo, entre otros.) quienes dieron un norte a la literatura del Perú, marcaron el rumbo, la hora, para que existan esos libros que de alguna manera han alimentado la importante tradición literaria y el lugar importante del Perú en las letras hispanas. De alguna manera la crítica literaria trata de hacer conocer los puntos caóticos y las bondades del texto, o, lo que es mejor todavía, la crítica descubre los entramados, las acuciosidades existentes en la obra literaria para que el lector pueda tener una idea del territorio que está circundando. Pero tal vez el papel previo sea orientador, una especie de guía para los escritores y la obra sobreviva y a la vez su autor pueda virar su timón hacía la pista que lo llevará por un sendero sin altibajos, o que lo pueda salvar de esas neblinas que lo conducen a un abismo de grandes proporciones. Es por ello que hace falta con urgencia un ejercicio crítico que cuente con suficientes aparatos teóricos y que hable con un lenguaje claro y sencillo para que aparte de su rol esclarecedor de aquellos metalenguajes e ininteligibilidades, también pueda ubicar a la literatura en el contexto socio-cultural. Además, para que la crítica desarrolle una sesuda evaluación y valoración de los textos literarios; es decir, dejando a un lado -y esto hay que repetirlo- dejando al margen las amistades, las enemistades o servilismos e innecesarias presencias de lazarillos que demuestran una notoria inmadurez intelectual. No quisiéramos tener oscuros pensamientos y creer lo que recientemente se viene diciendo en las últimas y apoteósicas presentaciones de libros: hay, por lo menos, un par de críticos en Puno o Juliaca, pero que no dicen nada porque no existe, hasta el momento, un libro que valga la pena un detenimiento serio, una relectura, y, en consecuencia, un comentario, siquiera, pues, lo que se publica es pura emoción, cháchara y nada más. Nos parece un osado comentario de algún lector. Sin embargo, tampoco quisiéramos pensar que se trata sólo de un decir más, no. Los horizontes que vislumbre la crítica literaria en Puno, si existe, o algún día se llega a practicar, será la que marque los márgenes de tanta obra sin ton ni son, de tanto “escritor” desorientado que publica texto tras texto sin saber que nadie lo lee; sin saber que a su obra le falta la esencia, el rumbo, el norte: ése es el octavo pecado que hace que la balsa de la literatura puneña se hunda en pocas aguas.

Finalmente, el pecado número nueve, (para no enumerar más, por ahora) el error más imperdonable de nuestros hombres de letras, es que ejercen una influencia entre ellos mismos, se leen mucho entre sí, al margen de las flores, se leen tanto que a veces es un poco difícil distinguirlos porque se parecen demasiado en el lenguaje erróneo y su tenue discurso ¿Pepsi? ¿Coca-cola? Dijo alguna vez Chirinos. En sus poemas asoma la misma embriaguez del sonido reiterativo y la alusión de amantes eternos de las sombras de damiselas que tienen que sufrir el tormento de estar postradas en esas líneas inhóspitas y confinadas al más terrible de los olvidos, postradas en versos mediocres que solo pueden alcanzar a ser celdas de esponja. Esto es señal de que no tienen lecturas de valía y menos que buscan un objetivo literario, deberíamos oír aquella idea que menciona que la escritura y la lectura son mecanismos, operaciones productivas de significación, que se logran a través de un ejercicio serio y con iconos verdaderos, al margen de los inventores de la pólvora y la imprenta, aún existentes en estos días del siglo XXI en nuestro departamento.

Independientemente de la personalidad del autor, lo que se busca, quizá sea una literatura auténtica, sin deudas a nadie, con valor propio y rasgos de magnitud trascendental, una voz literaria que no vaya en desmedro de nada ni nadie, sino más bien que resalte por sus rumbos fijos, sus rutas marcadas con huellas de originalidad y lucidez imaginaria. Sólo así se estará consiguiendo lo que en otras épocas (años 20’, 30’) se logró para el Perú y Latinoamérica aquí en Puno. En estas líneas concluyentes, diremos que si hay algunas excepciones, es decir, algunos textos que no entran en esta lista, o que no son pe(s)cadores, autores que no van con todo lo mencionado, pues esos son los que fácilmente se pueden contar en los dedos de una mano, y todavía nos sobrarían unos cuantos dedos.

En una siguiente ocasión estaremos hablando de los once pe(s)cados restantes, especialmente de los encontrados en textos “cometidos” por escritores frustrados, de los que se han dedicado al periodismo, a la enseñanza escolar, a los que fungen de críticos literarios, de los que se han dedicado a escribir cuento y poesía como si fuera un mismo género, de los que han publicado en sellos reconocidos a nivel nacional sin tener un texto que valga la pena o que justifique esa osadía, hablaremos de los bibliófilos exagerados que hasta hoy no han producido un solo texto “bueno”, ¿lo intentarán?, subrayaremos los nombres de los aspirantes a vacas sagradas sin haber sido terneras siquiera, inclusive de los que dicen ser maestros de generaciones de escritores, citaremos a los memoristas de datos y datos historiográficos con un plausible esfuerzo mecánico, hablaremos de los prologuistas kilométricos, no nos olvidaremos de los que han ido más lejos todavía formando una lista para hacer antologías, leeremos los textos de los que han pretendido hacer talleres de creación literaria y, hablaremos, especialmente, de los imperdonables, los que creen que con lo que han escrito merecen el Nobel o el Cervantes; pero lo primordial de todo esto será que no escribiremos sobre sus vidas pasadas o actuales (no nos interesan), sino más bien de los textos que han creído escribir y publicar como si fueran de antología, anotaremos títulos, para no ser egoístas y ensalzar a un nuevo pecado en las letras puneñas.

martes, 1 de abril de 2008

COMPROMISO Y ARTIFICIO. LOS TESTAMENTOS TRAICIONADOS



Por:Carlos Calderón Fajardo


La narrativa peruana ha sido tradicionalmente social. Y probablemente nuestra literatura seguirá produciendo cuentos y novelas de ese corte porque, en sus aspectos esenciales, nuestra realidad no ha cambiado. La cultura andina sigue viva, nuestra geografía es la misma y continúa ejerciendo un fuerte influjo sobre los creadores. Y algunos temas, como el de una narrativa sobre la violencia política en el Perú, por la magnitud y el significado de ese hecho histórico como trauma nacional -del que nadie salió indemne-, supongo que continuará suscitando obras narrativas importantes.

Es posible también que siga siendo una literatura calificable de “peruana” por lo anteriormente dicho, y porque siempre será un matiz original dentro de un corpus mayor, el de la narrativa latinoamericana, cuya persistencia de lo particular puede ser bastión cultural en defensa de nuestras identidades ante el embate de la acción depredadora de la globalización. La globalización manifiesta en el campo de la cultura aspectos positivos y negativos. Pienso que aún será posible hablar de una literatura peruana (aunque muchos ya no lo admitan) en tanto que nuestras vivencias individuales estén atadas a nuestras vivencias colectivas, fundando y refundando un “imaginario peruano”, como lo llamó el maestro Alberto Escobar. Y también continuará existiendo un sentimiento de la lengua propio de nuestras particulares sensibilidades, que nos ha de distinguir siempre de lo que escriben nuestros colegas españoles.

viernes, 8 de febrero de 2008

EL MONSTRUO DE LOS CERROS


LUIS RODRÍGUEZ CASTILLO

PREMIO COPE DE BRONCE XII BIENAL DE POESÍA


Walter L. Bedregal Paz



Tú también pudiste haber dicho “que se haga la luz” y la luz – no lo dudes – sería la misma mansa muchacha que descubre todas las mañanas el mundo.



A Luis Rodríguez Castillo, nacido en Coaza – Puno (1974), no lo conoce nadie, en Puno parece que tampoco – tal vez uno, dos o tres poetas y unos dos o tres amigos más-, dice un hombre en una mesa y lo raro es que el hombre es un amigo poeta, y acaba de contarnos que el tal desconocido poeta especializado en degollar rosas vírgenes como ganador del Premio COPE de BRONCE 2005.

Lucho nos trae los libros de antología del Premio COPE 2005, recientemente entregados en la capital, entre ellos el PREMIO COPE de BRONCE que ganará, titulado El monstruo de los cerros. Rodríguez, estudió en la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa.

Su discurso poético expresa el ciclo creador de buena poesía, razones luego de publicar sus libros Memorias de un degollador, (2000); La canción de la cucaracha, (2003) donde ya despuntaban sus virtudes como poeta; Janaí o para cantar bajo la lluvia (2005); y Poesía (2006) que hicieron el camino de un destino con una musa bronca, con experiencia vital, para poder lograr últimamente el galardón más importante de Poesía peruana. Actualmente es Director del programa radial Ciudad de Papel y de la revista del mismo nombre, así como coeditor del sello Triángulo.

Luis Rodríguez, es Premio en los Juegos Florales (1998 – 2000) de la UNSA - Arequipa; finalista en el Concurso de poesía (2001) organizado por la revista “Dedo crítico”; en el 2003, fue antologado en el Premio COPE de poesía; a la vez finalista en el Premio Guillermo Mercado Barroso (Arequipa); también es antologado en la antología 2005, del COPE con dos textos, entre otros.

Para recrear con fidelidad las atmósferas de “lo vivido”, de su mundo interior donde todo está permitido, se necesita sentir atracción por el abismo, transgredir y desarraigar la existencia. Y los poemas de Luis, están construidos sobre esos ejes básicos, estructurados libres a través de su lenguaje, definiendo su resultado: el arte de la palabra, la poesía convertida en belleza, cerca a la frontera de la metáfora.

Sé que la actividad poética es un sedante, medicina para las horas de extremada pena, más eficaz que la música y un abrazo fraterno; es el testimonio profundo, complejo y refinado del ser humano. Establecer antecedentes injustificables de la experiencia agradable y atractiva, que es la poesía, serían la noche y los alientos de R.M. Rilke.

Memorias de un degollador, Premio COPE de poesía, BRONCE 2005, contiene muchos hallazgos de psicología social, pero más allá de su valor sociológico, es la descripción de una intimidad, contada entre líneas es la soledad y las maneras de engañarla. Como Baudelaire, Rodríguez domina el arte de poblar la soledad y sabe que las calles en las noches son la mejor escuela para estar solo entre la muchedumbre.

Mejor así, vivir en esa paradoja, que el poema nos diga desde el fondo de su alma en qué consiste y sobre qué reposa su particularidad propia a través de sus latidos y sus propias manifestaciones. Para degustar su poesía, tenemos que leerlo:



POEMA CELESTE



Celeste es una mujer que adorna

- como un arte que bambolea sus 18 quilates –

las feas calles de Lima

Celeste tiene:

desnudos los zapatos

y una mirada irreconciliable

a Celeste se le podría vender como estampita de Santa

en la puerta de cualquier Iglesia

pero ella cobra 15 soles en una avenida

y da con su rostro estampado en el frío

Celeste gira y da con la vida

(15 soles y la misma avenida)

Celeste se va se viene

y se detiene para poder pasar

Celeste repite los días

y las calles repiten a Celeste todos los días

Celeste se mete

la noche al bolsillo trasero y

ensaya una sonrisa capaz de alojar esa Av. que transita su vida

Celeste aprendió desde muy niña

el arte de atravesarle

alfileres a los sueños mientras se está dormido

y dejarlos – a los sueños –

quietecitos sin que puedan mover sus alas

es de noche

y Celeste abre las piernas

con la misma destreza con que una lechuza extiende sus alas.

Último Corto

(Como serenata a la ventana de Janaí)

Título : “Historia del pájaro que vestía un

saco azul”

Tiempo de duración: Todo el tiempo que sea necesario

para que la dama en mención

escuche mi canto

Actúan : Los actores han preferido

mantenerse en el anonimato,

decisión q los editores

respetamos

Guión y dirección : Filonilo catalina.



HISTORIA DEL PÁJARO QUE VESTÍA UN SACO AZUL

(O historia de amor para que Janaí me deje ver la parte azul de su corazón)

Este pájaro amaneció despeinado en mis manos y salió a la calle despreocupado, con su saco azul y un paisaje de emociones que cubrían de plumajes cada uno de sus pasos. Caminando, con pasos orientados, siempre, al norte, alzó su rostro - desdibujado por el humo y la bocina de los carros - y miró al sol en una acalorada discusión con los lagartos. Este personaje tenía, en vez de alas, dos manos - que con torpeza - intentaban calcar los sentimientos del pájaro sobre una hoja en blanco. También vestía, aparte del saco azul, un pantalón al que el color le había puesto los años y un par de sandalias desorientadas con un libro de versos bajo el brazo que remplazaban al instinto migratorio que poseen todos los pájaros. Mientras el sol despintaba la piel a, sus amigos, los lagartos, el pájaro contempló, por breves segundos, cómo se pintaba, en las mejillas de una muchacha, el cuadro más bello del sol cuando se está alejando y pensó en el dulce sabor que tendría el corazón de aquella dama, entonces la siguió con un ramillete de aves rojas en las manos.

La dama en mención era, nada menos, que otra pájara y en su rostro se dibujaba el mapa que a todo pájaro desorientaba, guardaba una estación en los labios y caminaba, con descuido natural, disparando plumas a cada paso sobre el pecho de los muchachos.

Aquella pájara se fijó en nuestro joven personaje de saco azul y él, todavía despeinado, ofreció el ramillete de aves rojas que agarraban sus manos y sólo entonces los paisajes se desplumaron.

martes, 5 de febrero de 2008

Concurso de Poesía EROS - 2007




Escribe: Walter L. Bedregal Paz



En el sur del Perú anualmente se viene realizando uno de los concursos literarios más connotativos que para estos tiempos en el país, y más en nuestro altiplano, es rara avis. El Concurso EROS de Poesía establecido en año 2005 es sin duda un evento que se encarga de medir las creaciones poéticas de quienes han venido haciendo presencia con sus trabajos en este evento. Como se entenderá, los poemas enviados a este certamen son de carácter eminentemente lírico-elegiaco, aquí se escribe desde el amor y para el amor, pues la fecha es propicia para recordar que todos los que de alguna manera están involucrados con el arte de la creación literaria, jamás podrían negar que hayan escrito un poema de esa índole, la del amor, eje temático considerado como uno de los principales temas universales sobre los cuales se seguirá escribiendo mientras viva el hombre o, mientras tenga un corazón izquierdo latiendo en su pecho.
Es así que, con estas consideraciones el Colegio Privado “SAN ROMÁN”, el Taller de Creación literaria “LA TRIBU DE LOS ESPANTAPÁJAROS” y además el Cuaderno bimestral de poesía “LÁGRIMAS DE COCODRILO” vienen convocando por tercer año este certamen que, dicho sea de paso, ha tenido gran acogida pues han participado poetas de renombre en los años precedentes, entre los que se puede mencionar por ejemplo a Isabel Matta Bazán, poeta limeña ganadora absoluta en el año 2005, en este mismo año se tuvo la participación considerable de los poetas Luis Rodríguez Castillo, Rubén Soto Cruz y Benjamín Cisneros Vallejo, poetas de gran valía que enviaron sus trabajos desde Arequipa y Tacna.
En el año 2006 se registró un valioso grupo de participantes que se midieron para llevarse la presea, la estatuilla dorada que esta vez fue del reconocido poeta Hernán Jiménez Camacho, además de la participación del poeta Walter Zea quien ocupara el segundo lugar dentro de más de cien participantes anotados para el concurso del año anterior pasado.
Para el presente año el Concurso EROS sigue en su senda se reconocer la labor escrituraria de quienes aman a la poesía, pues dentro de los objetivos de los organizadores está la firme convicción de que en estos tiempos apesadumbrados, aún es posible desarrollar los espacios de sensibilidad artística a través de la poesía, a través de la literatura en general y, encontrar esos nuevos valores para que su voz salga a la luz y se pueda conocer su mensaje literario.
Los organizadores de este certamen hacen propicia la ocasión para anunciar que en las próximas temporadas estarán develando una serie de proyectos literarios mediante el Taller de Creación literaria “LA TRIBU DE LOS ESPANTAPÁJAROS” y el Cuaderno bimestral de poesía “LÁGRIMAS DE COCODRILO” ambos bajo la conducción y organización de dos reconocidos poetas y narradores, Fidel Mendoza y Darwin Bedoya quienes además son los responsables directos de que este concurso venga celebrándose por tercer año consecutivo y no solo concite el interés correspondiente, sino que también sea un termómetro poético en el sur peruano.
Entonces el presente año tuvo un buen número de participantes, 125, como reza en el acta, en la cual estuve presente como invitado, y en la que luego de un arduo trabajo de selección, tuvo como ganadora a:

Primer Lugar
Noemí Gutierrez Carita, que para el Concurso se presentó con el seudónimo: Abril celeste, título del trabajo: Después de ti.

Segundo Lugar: Bonifacio Mamani Machaca, seudónimo: Jilguero, título: Norma.

Tercer Lugar: Hernán Jiménez Camacho, seudónimo: Llinki, título: Ayer.

Menciones honrosas:

Primera Mención Honrosa: Victor A. Aguilar Deza, seudónimo: Vito, título: Cuantas horas más.
Segunda mención Honrosa: Boris Apaza Sucasaca, seudónimo: Imre Kertesz, título: Albando a Katy.
También calificaron a los finalistas en orden de mérito, y entre ellos tenemos a:

Primero: Jesús Walter Zea M.
Segundo: Jhoysi Franchezca Yerba Mancha.
Tercero: Carlos Raúl Mamani Ticahuanca.

Felicitaciones a cada uno de los poetas y así que a los amantes de la buena poesía, preparen sus trabajos y esperar la convocatoria para años venideros.

I Encuentro Internacional de escritores Tacna

El sur literario amenaza a Lima

Escribe: Walter L. Bedregal Paz


Uno de los eventos rara avis en el Perú, y plato común en otras latitudes del planeta, fue celebrado en la ciudad heroica de Tacna, muy cerca de Chile, donde también hace poco de realizó el Chilepoesía. El evento al que asistimos fue coronado con el nombre de I Primer Encuentro Internacional de Escritores “Guido Fernandez de Cordova”, Nueva literatura latinoamericana.
En claro homenaje al maestro Guido, quien fue empresario y gran promotor cultural, fallecido hace 3 años. El Encuentro realizado los días jueves 26, viernes 27 y sábado 28 de abril del presente, del cual importa destacar la organización de parte de la revista de literatura Utopía y la Editorial Cuadernos del Sur, bajo la dirección de William González y Gabriela Caballero, editora de Cuadernos del Sur, quienes precisaron el nuevo panorama de la literatura peruana, junto a los exponentes de los tres países hermanos asistentes: Bolivia, Chile y Perú, todos nacidos después de 1965, los cuales fueron parciales y tendenciosos, y no representó el centro ni el objetivo, sino más bien, únicamente un tenue hilo conductor de la temática de la literatura enmarcada en una parte de geografía latinoamericana, como es el sur peruano, el norte chileno y parte del altiplano boliviano, dejando entrever y considerar un especial detenimiento, los que en más de un sentido han parecido aspectos sintomáticos y más significativos, de la literatura contemporánea que no tienen vínculos, esto por sus diferentes lecturas y formas de uso del lenguaje así como el manejo de textos y conversaciones, pero las relaciones intergrupales, los estereotipos, actuaron en las que un Encuentro de escritores tiene y debe tener como función, una reflexión sobre el lenguajes literario, sobre sus características, sobre sus dolencias para publicar en un sello editorial de renombre, lo mismo para su difusión, y sobre sus funciones. Se hizo también referencia directamente a los exponentes representativos por los panoramas complejos que fueron bien reseñados por cada uno de los participantes, destacando siempre, por más que suene a arrogancia, nuestra literatura, ya que siempre lo repetiré a donde asistiremos, que nuestra literatura, la nacida en esta parte del altiplano puneño será siempre destacable.El Encuentro estuvo estructurado en dos partes. La primera, en base a Testimonios y disertaciones sobre temas vinculados al arte de escribir y afines (desarrollados durante los dos primeros días). El tercer día hubo un candente diálogo y debate entre los escritores representantes de cada país, acerca de la realidad literaria de cada región. Y en la segunda parte se brindó un espacio para las “Lecturas de creación literaria”.
Por Bolivia participaron William Camacho Sanjinés (ganador del reciente Premio Franz Tamayo de Cuento del año 2006), Roberto Cáceres (miembro del Consejo Editorial de Mala hierba cartonera) y Aldo Medinacelli por Bolivia, este último conocido en Puno, por sus asistencias a los últimos Encuentros de Escritores que tuvimos en la ciudad lacustre. William demostró su arte de narrar, y nos dejó un grato recuerdo, el cuento que leyera en el Encuentro, de seguro también dejó entre los asistentes un sabor exquisito (como buen vino), lectura maestra para los entenderos del arte narratológico, con su característico término “estido” que para nosotros fue una especie de neologismo, esperamos tener a Camacho Sanjinés con nosotros muy pronto, en el Encuentro de Escritores convocado para octubre en la ciudad de los vientos. Por Chile asistieron escritores de Iquique y Arica. De ese país participaron seis escritores entre poetas y narradores: Jonathan Guillén Cofré, Reynaldo Vásquez, Juan Malebran, Markos Quisbert, Alejandro Jordán y Marcelo Mucca.
Por Perú (escritores de la macroregión sur de Tacna, Moquegua y Puno). Puno estuvo representado por los reconocidos poetas, narradores y editores: Darwin Bedoya Bautista, Luis Pacho, Rubén Soto y Walter Bedregal Paz. De Tacna Mario Carazas, Doris Vásquez, Gabriela Caballero (reciente finalista del Copé de Cuento y ganadora del Concurso Nacional de Cuento Electro Puno 2006) y Luis Chambilla por Moquegua.
El encuentro estuvo patrocinado por la Universidad Privada de Tacna, la Facultad de Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann, y la Institución Educativa CIMA.
En el marco de dicho Encuentro anunciamos el II Encuentro Internacional, Vicente Benavente Calla, Juliaca 2007, para los días jueves 18, viernes 19 y sábado 20 de octubre, (Convocatoria reseñada en el Nº 1 de la revista de literatura La rama torcida), a la vez reiteramos a los hermanos de los países asistentes la invitación para que puedan visitarnos con sus ponencias; del Encuentro de Tacna, sacamos conclusiones que nos servirán en el futuro, especialmente para el evento que hemos anunciado para octubre, el mes de Juliaca.

lunes, 4 de febrero de 2008

LA VISIÓN HISTÓRICA DE JOSÉ LUIS AYALA


Walter L. Bedregal Paz



Luego de la polémica causada, tras su presentación en la ciudad del lago el día lunes 12 de marzo, el libro El lago de los brujos (Edit. San Marcos - 2007), de nuestro Markamasi José Luis Ayala, escritor multifacético y yatiri, nos damos cuenta, que él sin duda alguna conoce la cultura aymara en nuestro país.

El libro, controvertido desde ya, trae en el Capítulo I, un tema que seguro conllevará como lo expresa Ayala “Polémica”, porque leer: crítica a la historia carente de crítica nos adentra a un tema que los historiadores no deberían soslayar. José Luis Ayala, trata de rectificar una equívoca visión del pasado y adentrándonos en las páginas del libro, encontraremos la nueva forma de lectura que nos plantea de entender la historia nuestra. Su deseo –del autor- es la imperiosa necesidad de construir la República andina peruana; cuenta que:

En noviembre de 1668 se produjo el traslado de la sede administrativa de la región del Collao a Puno. Sin embargo, contra un persistente síndrome de la Colonia y cultura oficial prehispana, este libro propone una distinta forma de interpretar las consecuencias sociales de una nefasta acción del Virrey. Aparecen tres relatos de carácter mítico revelando que la memoria histórico andina, coincide con la narración de lo sucedido pero difiere respecto a la visión del pasado y el futuro.

Libro nos trae el reto de interpretar nuestra historia, como lo dice su autor: cambiar la tradición, cambiar la historia, cambiar la vida.

José Luis Ayala Olazábal (Huancané 1942). Es un interminable viajero que trasunta el orbe persiguiendo la esencia de las letras, llevando dentro de él, el pensamiento de Carlos Oquendo de Amat, y de la otra alta figura literaria que ha tenido el altiplano, Gamaliel Churata.

José Luis Ayala, actualmente en el entorno literario puneño y peruano es uno de los más fecundos escritores, sus obras confirman todo ese indiscutible desafío y reto a la existencia. Su alocución sobre la poesía y literatura aymara, para los críticos, es la voz más importante del tiempo que trascurre del siglo XX, es él más excelente biógrafo y especialista de la obra de Oquendo de Amat

José Luis, vivió muchos años en Paris, Lima y un buen tiempo en México, que le ha permitido serla suya la experiencia compartida con destacados cultores literarios, y así llegar a obtener una sorprendente madurez literaria; pese a ello no ha dejado de ser un poeta esencialmente andino, es un escritor prolífico, comprometido con sus raíces históricas.

Ganó en 1967 el Primer Premio Sankayo de oro de los II Juegos Florales de Poesía Sur Peruana, realizados en Juliaca, organizado por el Rotary Club.

El poeta José Luis Ayala a llegado a publicar hasta la fecha más de una veintena de textos literarios, destacando para el mundo literario andino – aymara, los poemarios: Jake Aru (“Lengua del Indio”),” (Editorial El Pez de oro, Lima – 1980); Pacha Mama (“Madre Tierra”) (Editorial Juan Mejía Baca, Lima – 1986) y Wary Nayra ( “Ojos de Vicuña”), (Edición bilingüe aymara – español, (Editorial Horizonte, Lima – 1999). El poeta en la época de los 70 abandona Puno para ser un fuereño en Europa, luego volver a Lima, donde radica actualmente. De los otros libros que ha publicado tenemos: Geografía del corazón, (Puno 1965); Viaje a la ternura (Editorial Rosas, Arequipa - 1966.); Canción de Junio (Editorial Porvenir, Puno - 1969); Carta de Residencia (Graphos 100 editores, Lima - 1971); Cocolín (Graphos 110 editores, Lima – 1973); Celebración del Universo (Editorial Juan Mejia Baca, Lima – 1976); Canto Sideral (Editorial Juan Mejía Baca, Lima – 1984); Pacha mama (Editorial Juan Mejía Baca, Lima – 1986); Antología general de la poesía puneña, (Lima- 1987); Poesía para videntes (Editorial Juan Mejía Baca, Lima – 1989); Wancho Lima croninovela (Editorial Kollao, Lima – 1989); Confín del orbe plaqueta (Editorial Antares, Lima – 1989); Yo fui canillita de José Carlos Mariátegui (autobiografía de Mariano Larico Yujra) “Kollao”, Editorial periodística S.R.L., Lima – 1990; Política cultural y política para la cultura (ensayo). Firmat S.A.C., Lima – 1992; América Cósmica y otras canciones haitianas (poesía). Firmat S.A.C., Lima – 1993; Sinfonía al señor de Sipán (Poesía). “Kollao”. Editorial periodística S.R.L., Lima – 1994; El Cholo Vallejo. Firmat. S.A.C., Lima – 1994; Carlos Oquendo de Amat. Biografía y crítica literaria. (Editorial Horizonte, Lima – 1998); Poesía cotidiana. El poeta en Tlatelolco (Poesía). (Editorial Horizonte, Lima – 1998); Titi qaqa Puma plateado. (Editorial Horizonte, Lima – 1998); Eternidad de Manuelita Sáenz. (Poesía). (Firmat S.A.C., Lima – 2001); Nosotros también somos humanos (Poesía). (Firmat S.A.C., Lima – 2001); Cábala para inmigrantes Antinovela (Sólo para lectores Zahoríes; Literatura y cultura aymara (2005). Morir en Ilave. Acrónica de un conflicto de la nación Aymara con el Estado-nación (Editorial San Marcos - 2005). En el II Festival del libro huancaneño encontramos: Celebración Cosmica de Rita Puma (Poesía – historia), (Editorial San Marcos – 2005). El lago de los brujos (Critica- Historia). (Editorial San Marcos – 2007). El presente año fundó y dirige acertadamente la Revista de Cultura peruana Espergesia (Editorial San Marcos – Lima), con el Dr. En Literatura César Ángeles Caballero.

En el libro El lago de los brujos, Ayala nos narra que: el 4 de noviembre de 1668, en Puno se celebró una misa y quedó oficialmente trasladada la sede administrativa colonial de la región del Collao. Ese hecho marcó el quiebre de un proyecto andino de desarrollo con autonomía económica y social.

Lamentablemente, debido a una persistente imposición cultural, se ha insistido en la inexistencia Fundación Española de Puno. Esa impostura no ha permitido que se analice más allá de los acontecimientos, todo para conservar una visión aniquilizante en contra de la vigencia de las culturas quechua y aymara.

Un libro de contenido polémico que nos señala la responsabilidad de formar en las nuevas generaciones de un pueblo como el nuestro, llamado a nuevas formas de vida y cultura que a la postre serán el beneficio del porvenir de nuevos y briozos horizontes con una inteligente conciencia crítica, que nos conllevará a ver lo positivo del pasado y avizorar el porvenir con fe en el Perú esencial.

Debido a su innegable convicción de escritor disconforme y dialéctico, señala la necesidad se cimentar una historia crítica, capaz de reinterpretar los hechos históricos y las consecuencias sociales.