domingo, 20 de enero de 2008

VICENTE BENAVENTE - POETA

Fredy S. Guzmán Zuñiga

La historia de las mentalidades, permite el estudio de las diversas circunstancias y coyunturas sociales que auscultar los diversos hechos de personajes y masas; allí ubico a este gran poeta y profesor don Vicente Benavente Calla, el cual es una veta desde la perspectiva sicoanalítica porque en sus sentimientos y principios se vislumbra como éste expresa cariño y amor a la tierra que lo engendró y parió como padre y maestro y fundamentalmente poeta (que si no fuese poeta, sería…).

El waynarroque, los Toqoros, la calcetera, el frío y el viento del altipampa le han brindado un frondoso vergel de inspiración e interpretación social. El trabajo, el comercio, la danza, el canto, sus cerros, sus huelgas, son los elementos que le dan el fruto de la vid poética que escribe en sus líneas libres; también es creyente de las deidades cristianas y panteistas, por ellos puede interpretar las manifestaciones de trabajo, alegría, tristeza, llanto, triunfos y anhelos que el hombre juliaqueño, que se ufana de mostrar en sus fiestas, las que no tienen nada que envidiar a lo hecho en la capital departamental. La calcetera que entre sus tejidos trenza sus sentimientos, su pobreza material, sus creencias su cultura que tiene rostro de pujanza; el Machu Aycha que ostenta en su prominente barriga pequeño burguesa comercial, la gala de su ostentación económica en grandes jaranas y francachelas, son las clases (que hoy se expresa en la seudopituqueria alienante más absurda de esta ciudad que cambia nuestra faz a pasos acelerados) que don Vicente revalora y le brinda un sitial que debe tener, eso es peruanizar a Juliaca…allí cae el mensaje Cholo de este amigo de grandes cholos, como Nieto, Valcarcel, Pérez Ocampo, Parada Manríque, entre otros que han compartido en sus tertulias deseos y posibilidades para esta zona ¿olvidada? Del Perú profundo, así le canta Benavente como Ciro Alegría, Arguedas, Mariátegui, Chocano, Vallejo, quienes le ayudan a llegar al desarrollo de una veta de inspiración poética, la vida misma en los Andes. Este mensaje Cholo desnuda sus orígenes, su cuerpo ideológico, su noble amor a su suelo, su docencia, su mujer que lo viste de éxtasis y voluptuosidad de su vida y literatura, que anuncia el mensaje para mañana después de más de cuarenta años de editado, es un cholo con alma de indígena aymara.

Guzmán tiene el gusto de conocer a Nieto, y al viejo zorro de la pluma cusqueña como Gustavo Pérez Ocampo, y otros, quienes tiene la suerte de compartir parte de su vida con este MALLKU de la pluma juliaqueña, y QHAPAQ de la interpretación social.

En el cenit de su tamaña existencia de este HARAWIKUQ, me es grato escribirle estas líneas sacadas del libro de la vida y la experiencia, sin conocerlo como otros, ello es mejor por la literatura de nuestra Juliaca (no sé si se olvidó de él), por hacer algo por los demás, eso sólo lo hacen los grandes; saludo a don Vicente como un WAYRA SONQO.

Para este MALLKU, los hechos de noviembre del 65, fueron sucesos que le trajeron una serie de lamentos por sus acontecimientos, sus líderes y los lacayos que enfrentaron al pueblo como los Populistas, desarrolla para este hecho histórico de la insurrección de Juliaca, por ser lo que hoy brinda a sus hijastros e inmigrantes que hacen de esta ciudad cosmopolita y mercenaria del comercio. En sus cantos literarios establece los mecanismos de lucha que ocurrió, en la que niños, jóvenes, varones y mujeres, aún viejos salen a las calles a exigir lo que hoy heredamos una gran ciudad sin grandes Vicentes que reclaman a gritos la identidad terruña, de Quechuas y Aymaras, ¡hermanos del pueblo!, ¡hermanos del viento!, ¡es nuestra trinchera revolucionaria la luz del desarrollo!

Don Vicente la historia ya lo anotó en sus anales. ¡Salud!


sábado, 19 de enero de 2008

EL POETA QUE CANTA AL CORAZÓN DEL VIENTO


David Castillo Rojas



Sin lugar a dudas, uno de los poetas con profunda fe en su pueblo y esperanza en los destinos de los hombres, de alma diamantina, de corazón calcetero, forjado en las aulas de un centro educativo impregnado con el aroma sempiterno de la educación de los niños y de la juventud, peregrino consecuente de la tiza y la pizarra, mensajero de los vientos, expresión del pueblo Collavino y máximo representante de la poesía juliaqueña; es Vicente Benavente, maestro semillero de virtudes, que amalgama en su poesía, la expresión más sentida y pura del pensamiento de la tierra que lo viera nacer.

CALCETA, es una de sus inspiraciones más elocuentes y expresivas, en donde pondera profundamente sus visiones sentimentales: Amaneció el anhelo con ojos abiertos en la mañana,/ con gotas de rocío como pétalos de amor...

Es un poema de extraña unión de elementos místicos y reales: Calceta de telar arrullado,/ calceta de cielo y tierra...

Es reminiscencia de fenómenos naturales, orgánicos y tutelares: Corazón de la aurora,/ con latidos de granito,/ con ojos abiertos de la mañana...

CALCETA, es también florecimiento de hermosas figuras literarias, con metáforas y aromas de sinfonía literaria: Tenía que aprender la mañana,/ del texto de las madejas bailarinas...

Vicente Benavente, trovador del amor maternal, reverenciando a los seres que le dieron la vida, no se olvida de ellos y en este poema expresa: Tú que has dado vigor/ a la mano de la madre,/ eres alondra del canto,/ en este jardín del viento.

La fuente de inspiración del poeta, es siempre la niñez y la juventud, auténtico maestro que pasa su vida con ellos, por eso los tiene presente en todos sus poemas:

Cómo te quieren las niñas

en el zapato de sus muñecas,

y cómo te hablan los niños

hasta acariciarte liviana.

Vicente Benavente una vez más en este poema, evidencia su profundo amor a su pueblo y su raza, a su estirpe milenaria; por eso le canta a ellos sus versos más sentidos con el grito auténtico de maestro y poeta:

Te amo grande y pequeña

porque te he visto de alegría

en los recios tobillos del pueblo.

Yo te digo que eres del pueblo,

yo te digo que eres de todos,

calceta de hombre y mujer,

como la camisa del anhelo,

abriga el destino del pueblo.

El poeta, dialécticamente sabe sopesar las vicisitudes cotidianas de la vida, aplicando la didáctica de su pensamiento con orgullo mezclado de sencillez, modestia y filosofía con los versos de sus poemas, aceptando el destino de los seres cuando dice:

Las cosas tienen su reino,

la claridad es la ciudadana,

si hay mentiras colmadas de misterio,

enseña a los hijos del hermano,

la autoridad de tus hilos.

La sencillez es su característica, la sonrisa su saludo; la caballerosidad su forma de ser; la poesía su pasión; éste es el poeta calcetero que canta al corazón del viento; éste es, Vicente Benavente. Por más de 40 años entrega su vida a educar a la niñez y a la juventud en diferentes centros educativos, primero en el campo, luego en el medio urbano, presta servicios en la Escuela Normal de Juliaca, hoy Instituto Pedagógico, luego en la ESEP, y en la actualidad es Director del Instituto Tecnológico Miguel de San Román y del Instituto Pedagógico José Domingo Choquehuanca.

En su último poemario, «CANTOS ENCENDIDOS», pregón calcetero, su verbo se vuelve imperativo, más rebelde, más directo cuando dice:

Ahora hay que izar la sed

¡ Hermanos del pueblo!,

hay que abrazar el agua,

hermanos del viento,

la luz que ahora pedimos

¡ Es nuestra trinchera ¡,

O leer en Calceta:

Calceta de telar arrullado

en el corazón de la aurora,

abraza la ciudad

con tus pasos sonoros.

Inspirado en el entrañable afecto a su tierra calcetera, con la estirpe y prosapia de su raza milenaria, con ternura y afecto sublime a la familia, a sus niños, a su pueblo, con su admirable honestidad y sencillez de su presencia con la grandiosidad elocuente de sus versos y la originalidad literaria de su mensaje; nuevamente Vicente Benavente, pilar de generaciones, vate genuino de las letras juliaqueñas, nos entrega su antología poética “RAÍCES DEL VIENTO”.

Esta escrita con latidos de vientos calceteros en los arcos del triunfo del Parnaso, bebiendo el agua de la flor del rocío altipampino agitando la fatiga del trabajo literario y blandiendo la bandera viril del esfuerzo. Representa la sabia y esencia de sus versos producidos en las noches misteriosas de sus sueños, en el alba provisor de su alma de maestro, cuajada con granizo de estrellas en el cielo siempre azul del altiplano escrita al pie de majestuosos Centauros del Ande como el Huaynaroque (Vientos de amor).

Vicente Benavente, enamorado de la belleza de las fuerzas telúricas de la naturaleza en: “CANTOS ENCENDIDOS” (Pregón calcetero), canta al corazón del viento, a sus centros educativos donde dejó parte de su vida forjando juventudes y enaltece las glorias del pasado en “RUNA SONCO”, inmortalizando también a los juliaqueños que ofrendaron sus vidas en el altar sacrosanto de la patria chica en las horas memorables de noviembre del 65.

Profundamente enraizado en su función magisterial, exalta la dimensión del maestro, la virtud excelsa del libro en la épica jornada de “Marcha de sacrificio”, que es un ideario del pueblo, cuyos versos palpitan, vibran por la libertad y justicia en el proceso trasformador de la educación.

En “PELOTERIOS DEL RECREO”, canta el corazón de los niños y le escribe una carta en alas del viento, en el corazón del pueblo con besos del alma sumando amores y panes, restando mermas de la sonrisa y llanto de los niños.(35)


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(35). En presentación de “Raíces del viento”. 1996.

viernes, 18 de enero de 2008

CALCETA


Rudy A. Frisancho Gallegos


El comentario de un texto, es algo que no puede improvisarse, pero tampoco la explicación de tal forma de arte, se puede hacer por separado, tanto el fondo de la forma y época en que vivió o vive el poeta, sin dejar de lado el espacio en el que se desarrolla.

Es un gran placer para mí, el tratar de dar un bosquejo de la obra del poeta decano, y una breve explicación de su obra.

Sin embargo siento también la impotencia de no haber tenido la suerte de conocer alguna obra completa, sino mas bien, haber solamente escuchado rumores de títulos como «PAGINAS DEL AGUA», título tal sugestivo, y frases que el poeta da luz, así como «TIERRA DE MACHUAYCHAS Y CHIÑIPILCOS, PANZAQALAS Y COGOTUDOS”(34). Sin embargo utilizaré un método en el cual bifurcaré la obra en dos partes para tal análisis.

La primera consta de la forma y por consiguiente la segunda estará constituida por el fondo. En su forma, el poema consta de versos mixtos, tanto de arte mayor como menor, a mi entender y desde mi propio punto de vista carece de neologismos, también acoto respetuosamente de que la obra en sí es una apología a la remembranza de la forma geométrica del pensamiento del poeta, que se constituye en una figura literaria la llamada «VUELTA».

Los versos son eminentemente realistas, que utilizando la fórmula PARS PRO PARTE coincide pues con el modernismo de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Otra figura; hay juego de palabras, y ejemplificando hasta tienen un sabor a los «TÍTULOS NOBILIARIOS» de Góngora.

En relación a su métrica es una gradación mixta, y he aquí algo muy importante que no dejo pasar por alto, la obra del poeta está dotada de HYSTERON – PROTERON; lo cuál hace engrosar su valor clásico.

Es estática, propalando el ESTETICISMO. Es una canción. El Poeta no busca, no toca, no conoce lo parabólico, sus versos no tienen curvas rápidas, ni caídas repentinas, con las cuales hace que su obra sea sencilla y humilde. Por último es muy didáctica.

EL FONDO: CALCETA: Media que llega hasta la rodilla (Real Academia).

El Poeta alegórico, ama un pueblo trilógico sin darse cuenta, pero él sigue amando como aman los seres demasiado humanos, sufre sin cóleras ni fatigas en silencio, se catapulta, anhela con sus sienes, desde sus ojos huecos llenos de lágrimas de sangre, de overoles, ve morir y sufrir su nacionalidad. Pero el genio profetiza, pinta con sus versos esperanzas de un repentino futuro cambio estructural, titimico desde sus mil infancias y soledades.

Desde sus tiernas manos extendidas de niño, de sus pasos firmes de padre que camina sobre las edades de las páginas de sus aguas profundas eternas y tranquilas.

El poeta deambula por entre los ICHUS de las riveras de sus sueños y ríos altipampinos mirando pensativo las gaviotas ¡AMA! Recuerda a su madre, el arrullo de una tierra de tiempos buenos que es JULIACA.


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(34). MACHU AYCHAS Y CHIÑIPILCOS, Machu Aychas: Antiguos guerreros del Altiplano, constituyen la agrupación más antigua y representativa de Juliaca. Esta danza guerrera de varones y mujeres, lleva todo el mensaje que pareciera una explosión de desafío, como fornido poblador del Altipampa. Danzan en la “Kaswa de san Sebastián” (el 20 de enero, inicio de los carnavales en nuestro altiplano, o carnaval chico, previo pago a la Pachamama. Chiñipilcos: Jóvenes que danzan al contrapunto con el anterior grupo, que después de la algarabía – según la tradición – confluye en enfrentamientos por la supremacía territorial, razones en las que el tiempo a hecho que una parte de la población dividida por la línea férrea sea (oriental) territorio Machu Aycha y la zona (occidental) de los Chiñipilcos.

jueves, 17 de enero de 2008

UN POETA EN JULIACA


Héctor Alfredo Cano Cáceres

Su poesía completa y los Cinco poemas para mañana, Mensaje Cholo de Vicente Benavente, son analizados y años después; ahora:El Mensaje de Vicente Benavente en el Corazón del Viento”. Son el resultado de un ramillete de versos plasmados finamente por su autor, el cual quedará fraguado a través del tiempo.

El poeta juliaqueño, nos ofrece versos de nítida factura; nos entrega el venero de la belleza espiritual y que en las actuales circunstancias, constituye un lapso de silencio para alcanzar otras dimensiones en la sensibilidad de su honda inspiración.

Vicente Benavente fue compañero de estudios del profesor, poeta y escritor a la vez, Héctor Cano Torres (Q.E.P.D.); en la Escuela Normal Rural de Pucará. En esas épocas amalgamaron sus perspectivas artísticas, para alcanzar los oropeles de una estructura poética de aquello que llaman los críticos poesía, nacida del amor y dirigida a la tierra que nos apabulla con cariño y hospitalidad. Su Juliaca Calcetera. Donde nace el amor del hombre por el hombre y seguros estamos que aquellos “Cinco poemas para mañana, con ese Mensaje de Vicente Benavente, inmerso en el corazón del viento, será para todas las generaciones.

El poeta cholo tiene abierta una larga trayectoria como maestro y educador. Pero, la auténtica poesía que prendió la divina luz en los poetas de generaciones pasadas y aún la de los actuales, no podían apartarse y sí, mantener una posición que tramontaba su eterna belleza. De ahí nació su: “Calceta de telar arrullado/ en el corazón de la aurora…”.

Un bello homenaje a su pueblo natal. Una tarea digna y encomiable para un maestro como Vicente Benavente.

En esa etapa del soliloquio consigo mismo, el poeta acentúa sus inquietudes internas para hablar de la: “Risueña Calcetera/ tierna golondrina de la pampa…”.

Vicente Benavente debe estar satisfecho por haber trascendido sus ideas y sus sentimientos con ternura humana, con gran pasión para perennizar esa ansia de vivir soñando.


miércoles, 16 de enero de 2008

EL MENSAJE CHOLO DE VICENTE BENAVENTE


Samuel Álvarez Enríquez


Ratificamos que la literatura es el arte de crear belleza por la palabra oral o escrita, el poeta y escritor, quien utiliza la palabra oral o escrita dando a conocer su intención representativa, expresiva y apelativa, por los géneros y especies literarias.

La exégesis literaria cuenta con variados y diversos métodos de comentarios, explicación y análisis de los textos; el método nuestro y propio no se aleja de los muchos existentes y teniendo en cuenta el poema «CALCETERO» de Vicente Benavente Calla, de su libro: «Cinco Poemas Para Mañana» Mensaje Cholo, Edic. Garcilazo, Cusco 1965, nos basta como texto literario, del cual vertemos el siguiente análisis.

Vicente Benavente Calla,» Poeta Calcetero», es un valor con singulares características en su composición poética, muy peculiar, original, con sabor, olor, color y espíritu de tierra, de formación y afianzamiento de propios y auténticos valores juliaqueños; valores terrígenas que constituyen una técnica peculiar llegando a engrosar los matices artísticos de la poesía y literatura regional, nacional y americana.

Un análisis de la técnica y por tanto del estilo de Benavente en el poema CALCETERO, encontramos las siguientes características de forma y fondo:

1.- Composición épico-lírica, que encarna al nuevo hombre de Juliaca, Puno y el Perú: Calcetero jornalero, descrito pintorescamente por otro jornalero magisterial juliaqueño.

2.- Composición poética que rompe los moldes tradicionales del verso Castellano, ausencia total de rima; presencia métrica peculiar en la poesía que varía desde el octosílabo, monosílabo, decasílabo, endecasílabo y hasta el dodecasílabo; poderoso predominio del ritmo interior, característica de las corrientes y escuelas literarias, desde el modernismo, realismo, vanguardismo y simbolismo respectivamente, con el predominio de una nueva corriente surgida en el altiplano quechua y aymara, muy peculiar en la región Puno, y con influencia marcada a nivel nacional, la composición neorrealista.

3.-La poesía consta de 19 estrofas, con características muy similares a las redondillas portuguesas de la etapa del clasicismo, o a los romances con rima imperfecta o asonante; en el presente caso un romance adaptado en esta perla del Altiplano, singular en la práctica de las letras en la región. Las seis últimas estrofas son de tres versos con repetición o anáforas: Calcetero, tejido; presentes también jornalero y otros.

4.- La composición presenta diversas figuras literarias y elegancia desde epítetos y metáforas a la vez: «Amanecer de la cosecha…”/ «Parque del trabajo…”/ «Tambor de la tormenta…”/ Que importa el abismo del odio,/ cómo nacen los niños,/ cómo castiga el hambre./ observa en el pavo real.

Apostrofe: Tú peinas la cabellera del aire/ abriendo el ojo de las avenidas.

Paradoja: Tu escudo/ es el saludo de los pueblos.

Hipérbole: ¡Tu lámpara es la rueda de los caminos!

Metonimia: ¿Levanta los brazos de árboles!/ Calcetero.

«Tu lámpara es la rueda de los caminos». Juego de imágenes a lo largo del poema, siendo la estrofa XII la que consagra el total estilo, con sus mensajes de alegrías y triunfos: Porque eres la libertad del canto,/ porque eres la brújula del gozo./ Aquí la primavera llega/ en la cordillera del grito.

Son entre otras algunas características, sin embargo, Benavente constituye un valor en el asentamiento de la poética de esta ciudad altiplánica, que difiere en mucho con relación a las capitales provinciales frente a las departamentales, mejor si del interior de los departamentos y regiones se trata; este asentamiento, tiene relación con la formación, desarrollo y progreso de un pueblo como lo es Juliaca con lo que demuestra el poeta, por intermedio de su obra está presente en el contexto histórico-geopolítico y social. Perteneciente a la clase media de la sociedad circundante de los trabajadores, del proletariado magisterial en formación; representa el jornalero como un nuevo tipo de hombre de trabajo, con jornadas largas de trabajo que constituyen precisamente el progreso de Juliaca, porque refiere al calcetero, hombre trabajador “sui-géneris” del Perú, inspirado en la eterna compañera de la vida: la «Calcetera juliaqueña”: «Tejedora de mis latidos acaba de hilar los días/ coreando alabanzas al desarrollo…”(32).

En el proceso poético de la región, perteneciente a la generación de la praxis neorrealista; presente el romance, no el pastoril ni campestre, sino el de la ciudad, de la capital de provincia, tipos de amor entre cholos de ambos sexos, de haber emigrado desde el campo hasta asentarse en la ciudad; es un jornalero de la ciudad abocado en la utilización ya no del barro y la paja, y sus manos y pies no están amasando los adobes, sino moviendo y removiendo con palas y badilejos el cemento, cubicando los ladrillos de la modernización y contemporaneización de toda una nueva generación, como en los versos: Tú enciendes el amor / en la diana de la promesa, / tú engalanas de rocío/ el parque del trabajo.

Abriendo el ojo de las avenidas. Sin alejarse de las vivencias y acciones emprendidas en el campo: Cosechas, pampa, relámpago, sembrador, hormigas, arado, surco, cordillera, etc. Esta vez ha ingresado en el interior de la ciudad; el carácter romántico, religioso del comportamiento dentro de aquella está artísticamente enfatizado con : Novia, almohada, credo, amor, promesa, cabellera, niños, cantar, trenes, rey, Santa Catalina, etc. conjuga en momentos los sufrimientos y tristezas de la clase social al que pertenece por intermedio del jornalero CALCETERO y juliaqueño, haciendo gala de su espíritu juvenil enrolado en los menesteres del trabajo para el progreso y desarrollo de la ciudad de los vientos. El poeta con su estilo particular y característico denota la tristeza, odio, sudor, pena, grito, hambre, pobreza, protesta, pelea expresado como el jornalero magisterial, que por los años al decir del maestro Encinas requiere de una verdadera reinvindicación y buenos salarios, que visto por Benavente los plasma con ojos, palabras y sentimiento de artista y autodidacta

literario; describe eleva al sitial merecido las vivencias de su tierra natal a la poesía, resaltando sus valores propios: «El océano de la pampa», «Los trenes sepultaron la pena”, “De pinkuillos y tokoros”, «De banco y gerencia», «Sois soldados de Santa Catalina», «El tejido es el laurel de tus sienes» ; esta corriente neorrealista muy peculiar en el proceso de la poesía en la Región Puno, como la desarrollada por los poetas José Paniagua Núñez, Efraín Miranda Luján; Oscar Cano Torres (Q.E.P.D.), José Parada Manríque (1924-1992), cuyo romanticismo no ha dejado todavía de apartarse del arte en el verso: La semana romancera,/ en el sueño de la novia/ está la almohada de los jóvenes.

El espíritu religioso-andino utilizado como tema y motivo del realismo se ha apartado notablemente en este periodo, más bien se ha convertido en apostólico, románico y católico: Tu credo está palpitando/ si tienes ovillada la fe/ Sois soldados de Santa Catalina.

Pero si los valores se conservan aún habiéndose trasladado el verso a la palabra en la ciudad: Amanecer de la cosecha/ en el océano de la pampa/ cómo no llamarte sembrador

Epítetos y metáforas, así como imágenes infaltables como adelantos propios de la ciudad y el paso de una generación a otra: abriendo el paso de las avenidas/ de banco y gerencia.

El sentimiento de protesta, lucha, renovación de estructuras, la búsqueda de la solución de la problemática indígena desde el punto de vista económico, social, educativo y jurídico está encarnado en la voz hecha poema del jornalero Benavente: Calcetero jornalero/ cómo no llamarte sembrador/ cómo no llamarte insurgente/ si la dimensión de tu pecho/ se inflama de horizontes. .

Y una de las imágenes, muy patética, donde prácticamente el poeta utiliza el arte con verdadero sentido de creación y estilo nato, que asemeja a la luz de la tierra juliaqueña, al sabor de pura tierra y sus fructíferos valores, aproximadamente como el llamado de un docente, el mensaje del líder y el grito de un luchador social, cual el meollo de su «MENSAJE CHOLO» cuando con sus propios versos indica: «Porque eres la libertad del canto...”

En suma la técnica de Benavente es pues esto último que consagra la razón de su palabra que debe ser considerado como modelo y ejemplo de futuras generaciones y de la poética de Puno, la región y el Perú; es una primera vez que se presenta en claro levantando las banderas celestes juliaqueñas; seguido de Gloria Mendoza Borda, y en las profundidades Jesús Cáceres Velásquez (1945 - 1986) (33); de la poética y literatura juliaqueña de la segunda etapa, muy sentado en nuestro modesto libro por cierto: «Antología de la Poesía en Juliaca” (1994).

El valor, la técnica y el estilo de Benavente llenan un vacío como uno de los más representativos de la corriente neorrealista surgida, a no dudarlo en Puno que, influyó poderosamente a nivel nacional, desde aquí se eleva un verdadero pendón de integración de los pueblos del ande entero, de ahí surgen y están surgiendo también nuevos y quizá mejores valores en cuanto al rumbo cultural del Perú y América, de aquí es posible sorber los mejores gritos de protesta, afán de lucha, sentido reinvindicador de las masas, o el surgimiento de la proletarización de los obreros y demás trabajadores como el jornalero, la Calcetera, el obrero jornalero y proletariado magisterial, y otros que con sangre de Machu Aychas y Chiñipilcos, como la tierra de Cogotudos y Panzacalas enarbolan en estos precisos instantes las banderas juliaqueñas y de esta Capital de la Integración Andina, en este preciso momento histórico de renovación constante, también junto a Benavente el Machu Aycha; y él que escribe Chiñipilco, seguiremos en la brega literaria en favor del desarrollo cultural flameando las banderas juliaqueñas en lo alto de las cumbres americanas y las cercanías de la justicia de los pueblos ansiosos de libertad, fulgurantes de amor, radiantes de paz social dentro de los marcos nacionalistas de identificación plena con los sentimientos peruanistas americanistas muy bien analizados y sugeridos acaso por nuestros máximos filósofos, la filosofía del hombre peruano y americano, sus vivencias presentes en los nuevos rumbos literarios del orbe entero.


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(32). “Poesía para recreos” (inédito). Samuel Alvarez Enríquez.

(33). CÁCERES VELÁSQUEZ, Jesús, “Homus Humano Hombre”. Poemas, Edit. Triunfo. Juliaca 1991.

martes, 15 de enero de 2008

EL POETA Y EL CHUPEQHATO

Hugo D. Apaza Quispe


A comienzos del presente siglo, en la localidad de Juliaca, ya existían varias ferias originadas consetudinariamente por el desarrollo comercial del Altiplano y porque Juliaca era un nudo de transacciones obligatorias. Las tradicionales ferias, es decir, las «no reglamentadas» fueron (y son) la dominical y la de los días lunes; la primera es de carácter campesino y la segunda es de carácter urbano.

El escenario de la feria de los lunes, primigeniamente, fue en la prolongación de la laguna Temporal (mas tarde plaza Grau y luego C.C. No 2) y algunas calles del llamado Pueblo Viejo. Debido a que esta feria crecía, y se iba acercándose hacia la zona del Pueblo Nuevo, las autoridades edilicias tuvieron que reordenar a los comerciantes y transportistas, concentrándolos en un solo lugar. Así la feria de los lunes se concentró en las inmediaciones de lo que hoy es el Centro Comercial No 2, y como eran muchos los vendedores de comidas, la tradición bautizó el lugar con el sugestivo nombre de «CHUPEQHATO», voz quechua que traducida al lenguaje de Cervantes, significa «PLAZA DE COMIDA». Allí en el Chupeqhato, los comensales, que eran visitantes de los pueblos y comunidades vecinas, ingerían sus alimentos de cuclillas o sentados en el suelo, pocos preferían las bancas. Los que frecuentaban a estos comedores eran gente que no extrañaba ni deseaba sillas ni mesas; total, esos elementos eran para los de alcurnia, para los mistis, y no para el campesino que chajchaba su propio porvenir. La feria del Chupeqhato no sólo era el negocio de las que expendían comida tradicional, sino que aquí se reunían todos los comerciantes agrupados en varias secciones como: Vivanderas, fruteras, panaderas, chifleras, coqueras, (vendedoras de hoja de coca), laneras, licorerías, etc. Así como los infaltables riferos y propagandistas, (charlatanes), que a viva voz invitaban la preferencia de sus productos.

El poeta romancero, jornalero y calcetero, Benavente, dedica sus potencialidades poéticas a perennizar esta arista costumbrista que ha sido extinguida o transformada por el advenimiento de una burguesía informal, que miró con desprecio esta práctica popular. La mentalidad de quienes conducían los destinos de esta ciudad, sólo les permitía pensar en «Negocios Grandes» para crear el espejismo y progreso radioso; por ello es que consideraron que la feria del Chupeqhato debía ubicarse en la periferia de la ciudad Sing. Nuestro vate, con agudo olfato sociológico, muestra esta obra cara de la «Perla del Altiplano»; nos muestra el rostro del Pueblo Viejo, del Pueblo Milenario y su espontánea predisposición de servir de mercado a los comerciantes ambulantes e informales, los mismos que, al final de cuentas, son los que vienen labrando el porvenir de esta progresista y cosmopolita «Ciudad de los Vientos».

En la «Feria del Chupeqhato», no sólo se muestra la transacción mercantil desde los inicios del día («llegan todos apurados») hasta su exitosa culminación, sino sobre todo, nos ilustra la feria del romance semanal, pues allí, en medio de mercaderías y desórdenes propios de una ciudad emergente, también se concentraban los jóvenes para despertar y alimentar sentimientos que en sus lares no siempre es fácil.

De los versos de Vicente Benavente, surge un detalle característico del comercio calcetero; Quienes venden en las ferias callejeras? Predominantemente, la población femenina es quien se dedica a este tipo de negocios, son ellas las que se visten “Con sedas más brillantes” para tentar a los clientes; en cambio, los varones “ Empujan el trago temprano”. Ganar o no ganar es parte inherente de este oficio, por ello, cuando el negocio no iba bien la comerciante «Besa la queja del día». Como toda mujer del ande, las que concurren a esta feria son laboriosas por antonomasia, «Un amor con otro amor», un trabajo con otro trabajo, mientras cuida la mercadería sus hábiles manos van tejiendo, mientras va tejiendo, sus ojos observan el remolino de polleras y chullos, mientras observa la alegre plaza no se cansa de ofertar sus productos, que siempre son los mejores del mundo.

En los versos del vate calcetero, son infaltables los elementos que tipifican a Juliaca de antaño y de hoy; estos elementos siempre presentes e inherentes a este eje comercial del altiplano son: Viento, frío, calcetero, mercaderías, ganancias, tiendas, clientes, charlatanes, bocinas, polleras, chullos, etc. Todos estos elementos espontáneamente combinados producen una «Maravillosa Transa» en donde la «Mercadería habla con el cliente, los bolsillos se consultan con la abundancia de los aplausos». El poeta, por el cariño que siente hacia su lar, sintetiza el concepto de esta feria extinguida o mejor transformada, con los siguientes versos:

«En la tierra de Juliaca

la feria del Chupeqhato,

es la plaza de ganancias” .

VICENTE BENAVENTE Y "UN PÉTALO DE AMOR PARA MI TIERRA"


René Calsín Anco


Una vida consagrada a la poesía y la docencia es la de don Fermín Vicente Benavente Calla, nacido en Juliaca, en el mismo año de la creación de la Provincia de San Román, en 1926. En 1995 cumplió sus bodas de oro magisteriales, y en 1999, medio siglo de ejercicio poético.

En su mocedad, cuando cursaba la secundaria, afloró su inquietud poética. Luego de sus primeros tanteos, en 1949 empezó a publicar sus poemas. Es autor de cinco libros de versos, una antología y una breve obra narrativa. Su obra poética, édita e inédita , es vasta.

Además de poeta, don Vicente Benavente se distinguió como promotor cultural, promovió y organizó certámenes literarios, participó en la fundación y contribuyó con la marcha de emblemáticas instituciones literarias y artísticas, caso de la Asociación Cultural Xullaca (1950) y la Agrupación de Tokoros y Pinquillos Los Machuaychas

Participó en el I Festival de la Poesía Peruana, organizado por el Instituto de Extensión Cultural de la UNSA de Arequipa (1957); luego de alternar con los poetas representativos del país, hizo posible el arribo a esta tierra calcetera de los renombrados vates: Alejandro Romualdo, Gustavo Valcarcel,Juan Gonzalo Rose, Luis Nieto Miranda y Germán Camero Roque. Bajo su conducción se concretaron los recordados Juegos Florales Sur-peruanos de Poesía, patrocinados por el Rotary Club de Juliaca (1966-1968). Dirigió el primer programa cultural de esta ciudad, Altura poética, que se irradiaba por radio Juliaca (1959-1963), colaboró en casi todas las publicaciones calceteras de los últimos seis decenios.

En suma, el patriarca de la poesía calcetera, a pesar de no haber persistido en ampliar su presencia en otros ámbitos, es el que más ha esculpido versos en, sobre y para Juliaca.

EL TEXTO:

El último poema del tercer libro de versos de Vicente Benavente “Cinco Poemas para Mañana”, que tiene por rótulo, «Un Pétalo de Amor para mi Tierra», no escapa de los lineamientos generales de su poesía, que está nutrida por el ambiente y la tradición calceteras e impregnada del sentimiento emprendedor de sus pobladores. Esta tendencia se aprecia desde sus versos escritos en 1949: “Salud, inquietante suelo/ de risueñas calceteras/ cuna de Machu Aychas y Chiñi-pilcos/ música de Cogotudos y Panzacalas…”

«Un pétalo de amor para mi tierra», arquitectónicamente se trata de un poema de 63 versos, distribuidos en 13 estrofas, en el poema se aprecia aliteralidad, ritmo, musicalidad y cierta rima interior. Se caracteriza por una linealidad discursiva y descriptiva, narrada en presente y en primera persona.

El texto contiene elementos gramaticales que codifican el contexto hay deícticos de lugar (Juliaca, Koriwata, altipampa, Andes, pampa, templo, caminos, etc.); de tiempo (mañanas, presencia, tempranos, serenata, años, etc.); del ambiente local (viento, pampa, lluvia, rocío, etc.) y de identidad (Tokoros, Koriwata, calceta, etc.).

A través de este poema el autor expresa su saludo a al Ciuadad de los vientos en su aniversario: «Por eso llega tu día Juliaca/ en la lluvia primera que fertiliza/…/ Te saludo con el grito descubierto en la sangre».

La temática gira alrededor de aspectos históricos, geográficos, artísticos, económicos, sociales y políticos.

La tradición histórica está presente cuando se rememora el milenario y frondoso pasado calcetero. Así, se hace alusión a un gobernante y un pueblo antiquísimo, éste pueblo forjado por hombres de habla puquina, en tiempo de los inkas fue tambo real y en los albores de la colonia repartimiento, nos referimos a Koriwata: “Desde el ancestro valeroso XULLAS ZAPANA, / tú en el sagrado templo de Koriwata / tal vez guardado en el horizonte/ autóctono de la virgen entraña”.

El ambiente geográfico está a lo largo de todo el poema, así por ejemplo se da cuenta de la ubicación estratégica de Juliaca en estos versos: “Y bajo las nubes que caminan / ríe el sol copiando en su cara/ la fe nutrida en el corazón de la pampa”.

La expresión artística se aprecia cuando se alude a la danza y música calceteras, particularmente al Tokoro y a la Kaswa de San Sebastián: “¡Escuchad hermanos!/ los himnos marciales de los tokoros/ la danza guerrera de las mil esperanzas”.

El desarrollo económico se advierte en los versos: “como en el horno del pan de las mañanas/ estructuran las lámparas de tu presencia/ brazos que llevan el eco en la garganta/ para tocar la vida en el manantial de ternura”.

La difícil situación económica es reflejada cuando dice: “tu en el corazón, en la dicha y en la pena/ en la sed y en el hambre/ en todos los rincones del hombre”.

El aspecto político y las propuestas, sale a relucir en los versos: “te saludo…/ con el fuego de los ademanes inquietos/ con la fantaseosa calceta de tus walaychos/ con la raza de los hombres sedientos de justicia”.

Asimismo se hace referencia al empuje y el espíritu emprendedor de los juliaqueños: “Juliaca vigilante/ en el corazón del pueblo,/ tus hijos indómitos gobiernan/ en el hondo espejo de la madre”.


«UN PÉTALO DE AMOR PARA MI TIERRA»


Pacha J. Willka

Este breve comentario quiere en primera instancia, resaltar el profundo amor que el poeta manifiesta por su terruño.

No se puede elogiar aquello por lo que no se siente una verdadera pasión; de ahí que Benavente precisa en los versos:

“… Se viene la vida por todos los caminos

desde el beso fraterno de la tierra.

Y bajo las nubes que caminan

ríe el sol copiando en su cara,

la fe nutrida en el corazón de la pampa…”

Una etopeya que halla la esencia del ser juliaqueño. Ciudad eje, crucero de rutas, “TAYPICHUYMA” Altipampina.

El poeta, en una segunda instancia, también hace mención a los ancestrales habitantes de su pueblo, levantando a los Xullas Zapana en el templo Koriwata (Tiempo de oro o año de oro), como asimismo nos habla de las manifestaciones musicodancísticas y manufactureras, y dentro de ello, el valor y la brega por forjar un nuevo pueblo, una nueva realidad.

El poema realizado en verso libre, ostenta varios versos cuidadosamente labrados y engastados de hermosas metáforas que nos muestran su don y su magia. Lamentablemente el que esto escribe no ha podido leer sino unos cuantos poemas de Benavente, por lo que me veo limitado de hacer un comentario en contexto global. Sin embargo, aquello que no puedo constatar, puedo imaginar. Y de esta suerte, encuentro a un grave y armonioso poeta que en la vera de la línea del ferrocarril, sigue en la «firme actitud de TENER (a Juliaca):

“…Entregado a la salud de ( SU ) nombre…”

Envío mi mejor homenaje a la poesía enervada de firmeza y valentía de uno de los más importantes poetas que tiene la ciudad de los vientos y pido modestamente, dentro de mi condición de escritor, que se reconozca en vida la entrega de tantos años a la formación de nuestra identidad regional, y por que no decir, nacional. ¿De qué forma? Editando su obra poética completa.

Elevando en el vuelo de una paloma

los ojos agrandados te miran

y contemplándote repito,! escuchad hermanos!

los himnos marciales de los tokoros,

la danza guerrera de las mil esperanzas.

Por eso llega tu día Juliaca

en la Lluvia primera que fertiliza

para levantar la sombra endurecida

con el dialogo de los pueblos que dicen:

¡Tomad la lucha de los pueblos !

Tú en el corazón, en la dicha y en la pena

en la sed y en el hambre,

en todos los rincones del hombre;

tú en el rocío del altipampa

en el último suspiro de mi amada,

en la sangre agitada de una arrebato.


LA PALABRA CIRCULAR Y EL CHARANGO BRONCO DE VICENTE BENAVENTE


Boris Espezúa Salmón


La Feria del Chupeqhato”, es un poema que nos trae el sabor altiplánico, el pedazo de cariño, la flor en el campo, y las tiendas de fiesta como lo expresa el poeta. En quince sonetos breves y rimados al mundo andino, para Benavente es energía y deseo, es lo real y lo imaginario, ratificando aquella expresión del filósofo Heidegger, que el hombre es lo inacabado, es lo permanente, y en su desenvoltura es el centro de la naturaleza, siempre en perpetua posibilidad. En el presente Poema el autor no sólo nos revela una costumbre y a la vez el hambre, sino que devela el entorno paisajista y vivencial del hombre puneño, «Chupeqhato» es entendido para el hombre andino como un lugar de afecto, de encuentro y de regocijo, en ese sentido el comercio, o la usura quedan en un segundo plano, y es destacado más el tintineo y la hechadumbre de la feria, que es singular en nuestros pueblos, donde la poesía es vivida y el balbuceo y la realización nuestra.

«La Feria del Chupeqhato», es el espacio inanimado, es la música tocada, es la aclaración del horizonte. Octavio Paz decía: “…que la palabra poética es histórica en dos sentidos complementarios, inseparables y contradictorios; en el de constituir un producto social y en el de ser una condición previa a la existencia de toda sociedad”. La Feria, las Fiestas y los amores son irrepetibles y pertenecen a uno y a la historia, tienen duración y trascendencia gracias a la encarnación poética y a la fecunda memoria. Vicente Benavente es conciente que con su poema pretende eternizar una vivencia, un fragmento de nuestra historia. El poeta no escucha voces extrañas, sino su propia voz, y sus palabras revelan nuestras entrañas.

La poesía puneña, complementa su discurrir con poetas como Benavente, que tienen la mirada de Carlos Oquendo de Amat, el alma de Alejandro Peralta, y el ritmo de Dante Nava, quien también escribió en sonetos. Sin embargo, sin dejar de ser andino, Benavente, es lúcido percibidor del mundo urbano, y del mosaico cultural que somos, y revela nuestras contradicciones y la hibridez mestiza, pero, siempre destacando nuestras raíces andinas, en ese sentido Benavente recobra el ser original, reconquista la profundidad de nuestro espíritu, la poesía de Benavente no es trágica, es épica y bronca, sale de un ostracismo, hacia la autoafirmación y la armonía universal.

Finalmente, Juliaca está en el poeta Benavente, y falta que el poeta esté reconocido en su tierra calcetera. Y por lo tanto no es justo que Benavente esté solo ante la hostilidad, que felizmente personas sensibles y valorativas como Walter Bedregal Paz, hacen posible que el poeta no se sumerja en el silencio, y esté solo frente al porvenir, puesto que la poesía es sobre todo un acto de fe, y por consiguiente, son sus vates quienes elevan a un pueblo a la inmortalidad, Juliaca vive y sueña con Benavente, porque ella misma es ensueño, vida y el dinamismo de una ciudad que en sus artistas e intelectuales se resiste a pasar como un pueblo que padece de sequedad porque su arroyo interior se va secando; sin embargo eso no sucederá si tenemos la palabra y verso amable de poetas como Vicente Benavente.


El viento del sol calcetero

en la falda semanal del cielo

está sobre todo enamorado

igual que la chola de la feria.


VIENTOS POÉTICOS EN JULIACA

José Paniagua Núñez

En 1962 se publica un opúsculo, que con el título de «VIENTOS DE AMOR», condensa la poesía del profesor Vicente Benavente. Un hombre nacido, casi con la creación política de la Provincia de San Román, con su capital Juliaca, que al igual que muchos pueblos de esta parte del altiplano, tiene la antiguedad milenaria de la Cultura Pucará, ubicado en la planicie de una pampa, que extiende la mirada de sus habitantes a los cuatro horizontes, donde el lenguaje del viento, ya lo señala como el epicentro comercial de artesanía e industria, más importante del departamento de Puno.

Y es en este escenario pleno de laboriosidad, de pelea contra el clima agreste, de ruptura definitiva del paisaje a través de los pioneros que fabrican ladrillos y los primeros edificios de cemento que los versos del poeta Benavente calan en el alma del pueblo y corren como un río de fuego espiritual, encendiendo en sus gentes la hoguera de la inquietud literaria.

Es el primer poeta que junto con Eustaquio Aweranka (30), describen sentimiento y medio telúrico. Ambos son el canto fatigado de una comunidad que se levanta al espacio, fuerte y altivo Vicente Benavente, está impregnado de esta ternura terrígena, cuando dice:

Cómo salta el viento de frágil remolino.

Cómo tiembla el frío en la sangre que circula.

Son versos espontáneos cual si brotaran estallantes de la alegría de su pueblo que galopa altivo, templando sus energías y purificando el furor de los propósitos mercantilistas que merodean en el ambiente. Se acerca a la belleza y el trabajo de la mujer juliaqueña que teje sus calcetas (medias de lana), y para el poeta, élla es «TIERNA GOLONDRINA DE LA PAMPA».

Donde la primera estrella del día

te saluda las manos.

Hija juliaqueña de armonías tejida,

El poeta parece que no sólo canta a la mujer sencilla, sino que se siente un pedazo de sus vivencias, de los resplandores del paisaje, de sus amaneceres y sus tardes frescas, de sus adversidades del vigía de esa tierra, el cerro huaynarroque.

Junto a la palabra emotiva y grande, de este poeta nativo que llora y ríe en los avatares de una ciudad germinante, que en pocos años, hoy muestra la madurez del progreso y la esperanza de un brillante porvenir; aparece José Parada Manrique, otro poeta nacido en la provincia de Azángaro, músico de fina sensibilidad, compositor de huayños, con los que anualmente Juliaca baila esa danza puneña, llamada «PANDILLA» (31). Benavente y Parada Manrique se conjuncionan en una sola palabra de amor al terruño, se reencuentran con el corazón palpitante de las reflexiones diarias de una colectividad que tiene el propósito de hacer grande a su lar nativo, que soporta una corriente migratoria de otros departamentos y en especial de las provincias. Ambos profesores, identificados con el ideal de formar el alma de los niños campesinos, tienen una visión nueva de su realidad y van regando sus versos y sus conocimientos, alternados con sonidos de zampoñas y melodías de viento, de amor y de vida, que viene de la tierra y los caminos que convergen en amor purificado de estos dos poetas, que dan su homenaje a la naturaleza y a una nueva generación que restaña las cicatrices de las luchas de su pueblo, casi infectado de nuevos caciques, y sin embargo límpido y puro, unido y fuerte, cuando se trata de asumir la defensa de su desarrollo y su progreso.

Vaya así, estas líneas, cuando «Los hijos de la Lluvia», primera entidad Cultural de Juliaca, rinde homenaje a su poeta, a su poemario analizado «treinta años después…”, a Vicente Benavente, Poeta, y yo me sumo gratamente a ello, dedicando también un recuerdo al malgrado poeta José Parada Manrique, que a su retorno de París, meditando ante la tumba de Vallejo, dijo que se sintió doblemente cholo, y mil veces más poeta.

Caprichos del sentimiento de quienes aman el arte y les gusta confesarse cada mañana con un manantial de sueños.



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(30). RODRÍGUEZ AWERANKA, Eustaquio, poeta quechua, muy reconocido en el departamento de Puno. Tradujo al quechua nuestro Himno Nacional.

(31). “PANDILLA PUNEÑA”, “En cuadernos de la cultura puneña”, publicación editada por la asociación Cultural Brisas del Titicaca. Preside, Dino Arenas Lozada. Enríque Cuentas Ormachea, dice acerca de la “Pandilla Puneña”: “Danza mestiza que tiene reminiscencias de origen prehispánico”. En efecto el “Huayño” o “Wayño” es el substrato de esta danza, es un producto cultural anterior a la llegada de los españoles.