miércoles, 23 de enero de 2008

CALCETA

Charo Calcina Chipana


Ha llegado a mis manos este ramillete de poemas de don Vicente Benavente Calla, insertas con el título de CINCO POEMAS PARA MAÑANA Mensaje Cholo, editado en la ciudad del Qosqo allá en el año 1965, hace tres décadas, encuéntrome en ellas emocionada, atrapada en sus finos hilos tejidas de la CALCETA, por la CALCETERA que junto al CALCETERO participan de la FERIA DEL CHUPEQHATO y cantan UN PETALO DE AMOR PARA MI TIERRA; versos vibrantes que retienen el tiempo a Juliaca en los inicios de su vida mundana, los años '60, el apogeo del ferrocarril, el vaivén de la artesanía, la banca, el comercio.

Fermín Vicente Benavente Calla, personaje obligado de la literatura juliaqueña, docente y prolífico impulsor de las letras del altipampa, el que llamara a la ciudad de los vientos, como la tierra de los COGOTUDOS Y PANZAQALAS (36), en su verso y su obra toda, refleja la entrega y la admiración del hombre andino, por su terruño visualizándolo como una integración total e irrenunciable.

Cuando habla de CALCETA lo concibe como una enseña, un emblema de amor febril reflejada en el escudo de su tierra:

Calceta de telar arrullado

en el corazón de la aurora,

La ve tan tierna y poderosa y clama:

Te amo grande y pequeña.../

en los recios tobillos del pueblo,

borrando las espinas del frío.

Y enamorado de la CALCETERA la proclama mujer símbolo de trabajo y eleva en laboriosidad como impulsora del desarrollo económico de Juliaca:

Risueña CALCETERA

tierna golondrina de la pampa

donde la primera estrella del día

te saluda las manos...

El COGOTUDO y PANZAQALA que viven en Juliaca, el CALCETERO, es el jornalero al que llama sembrador, insurgente, forjador de horizontes, visionario del futuro promisor basado en el canto y el trabajo infatigable al que dice:

Qué importa el abismo del odio.

lo que florece es el sudor

lo que vibra es que caminas,

que vives, ríes y te multiplicas..

La perla del altiplano Juliaca, debe, sin duda alguna su desarrollo vigoroso, a las industrias que emergen, a la FERIA DEL CHUPEQHATO, que a decir de don Vicente Benavente, es el alma del pueblo, que cada lunes canta el señor del comercio y mueve millones ( dinero ), gentío y transportes. En la pluma sagaz de Benavente esta rutina suena melodiosa cuando se admira de ello:

Qué maravillosa tranza

la mercadería habla con el cliente,

los bolsillos se consultan

con la abundancia de aplausos....

El amor ferviente a la tierra natal, arranca del poeta versos de grandeza proclamando un himno de alegría en UN PÉTALO DE AMOR PARA MI TIERRA y la enaltece señalando que:

«Si en ti los Andes miden su altura…”

y reflexiona sereno:

Cuando te veo pensativa Juliaca,

hallo entre las espigas del alma

una voz despedida de las soledades

agitando la temperatura de un mensaje;

y sintiéndote ausente, llegan de los meridianos

la firme actitud de tenerte

entregado a la salud de tu nombre...

Luego nuestro vate toma aliento y clama:

Tú en el corazón, en la dicha y en la pena

en la sed y en el hambre,

en todos los rincones del hombre;

tú en el rocío del altipampa

en el último suspiro de mi amada,

en la sangre agitada de un arrebato...

Y concluye:

Te saludo con el grito descubierto en la sangre,

con la palma de los vientos en cada fruto,

con el fuego de los ademanes inquietos,

con la fantasiosa calceta de tus walaychos,

con la raza de los hombres sedientos de justicia...

Un sentimiento profundo que conlleva la entrega de esfuerzo y sacrificio por la noble tierra querida que el maestro Benavente nos enseña noblemente; nadie ama lo que no conoce, estas reflexiones nos inducen a conocer más de cerca la patria chica que se llama Juliaca, la que hoy desordenada crece sin límites, dando cobijo a quienes buscan grandeza y poder.


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(36). COGOTUDOS Y PANZACALAS; En revista “Pandilla Puneña” N° 01, dirigida por René Calsín Anco, habla de los COGOTUDOS: viejos pandilleros, los más solventes económicamente de la ciudad calcetera. PANZACALAS: Pandilleros que desbordan en entusiasmo, sin mayor fortuna en la “Pandilla juliaqueña”. Emilio Vásquez considera que: “...es un baile de la emoción antes que el cuerpo material”. Enríque Cuentas Ormachea, dice: “...que es la más alta expresión coreográfica del folklore mestizo peruano, como danza y como música”.

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